Esas ganas de comer después de una noche de fiesta ya tiene nombre: Drunchies. Esa hambre incontrolable que se siente después de beber mucho alcohol, no es más que el resultado del aumento de los niveles de glucosa en el cuerpo. Todo por culpa del alto contenido de azúcar en el alcohol. 

Un grupo de científicos crearon ese nuevo término recientemente para referirse a esa sensación, luego de estudiar sus causas. Se trata de un juego de palabras formado por las palabras munchies —antojo— y drunk —bebido.

Sin embargo, aunque es muy sabroso echarse un caldito después de la pachanga, no es del todo bueno.

Los encargados de este estudio creen que las ganas de comer después de una borrachera está contribuyendo en gran medida a la obesidad en jóvenes. En especial por esos antojos de comida chatarra como pizza o hamburguesas.

Terminar con el mito

Los científicos apuntan que al desmitificar esa idea ayudaría a bajar el alcohol, haría que los jóvenes elijan alimentos más saludables. Incluso después de una noche de una mega borrachera.

Así que olvida la barbacoa y el consomé, los chilaquiles y otros alimentos que dicen que curan la cruda. ¿Tú qué acostumbras comer después de una noche de copas, una noche loca?