Nea González (no es su nombre real) trabaja en una agencia de publicidad de la Condesa. Hace unos meses comenzó a sentir que nada en su trabajo la hacía feliz. “Lo que antes me llenaba de entusiasmo, después me molestaba, se le hacía rutinario”. Todo fue a partir del rompimiento que tuvo con su esposo. Su médico le recomendó usar prozac. “Me cambió la vida”, dice, “puedo ir a trabajar sin problema y veo la vida diferente”.

El uso de antidepresivos entre los jóvenes ha aumentado en un 65% desde 2014. Para muchos es rutinario ir a la farmacia por una caja de Fluoxetina (el antidepresivo más popular, basado en el Prozac), y tomar una pastilla por la mañana. La sensación de bienestar que genera, hace que para muchos sea indispensable. ¿Pero qué tan bueno es su uso? Platicamos con los médicos Stephany Avendaño y Carlos Pimentel para quitarnos esa duda.

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La opinión de los que saben

¿Qué tan buenas son estas pastillas de la felicidad?

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Carlos: Bueno, primero hay que decir que no son “pastillas para ser felices”. Este tipo de medicamentos actúan directamente sobre los químicos del cerebro, nivelándolos. Lo que hacen es estabilizarte, después de que sufres un impacto emocional, como una pérdida, una separación o si tienes algún tipo de depresión, aunque sea de bajo nivel. Solo te estabilizan.

Stephany: Básicamente es como cuando estás enfermo de diarrea, seguro tomas algo para mejorar. La salud mental ha avanzado mucho estos años y, fuera de los prejuicios que pudiera tener la gente, realmente te ayudan, como si usaras una hormona para conciliar el sueño o una pastilla para la gripa.

¿Entonces no te ponen loco o afectan tu inteligencia?

C: ¡Claro que no! A ver: actúan sobre los químicos del cerebro. No sobre los centros de adicción, la atención o la inteligencia. Desgraciadamente en las películas o en las series de televisión aparecen casos muy extraños, pero la mayoría de las personas las usa sin mayor problema.

S: Eso sí, tenemos que decir que según el tipo de antidepresivo, es el efecto que tiene. Y sí, puedes tener efectos secundarios como ansiedad, insomnio o mucho sueño. Por eso es importantísimo que siempre sea bajo atención médica. SIEMPRE. Aunque la Fluoxetina sea muy noble y muy barata, siempre tiene que mandártela un especialista. No es que corras a la farmacia con tus 25 pesos y compres lo que sea.

¿25 pesos? ¿Son tan baratos?

S: Sí. Una caja en la farmacia genérica, que sí funciona, cuesta 25 pesos.

C: Tal vez por eso esta sea la generación que más usa antidepresivos: son más accesibles, hay más información al respecto. Después del boom del Prozac en los 90, hay estadísticas que dicen que una de cada seis mujeres y uno de cada once hombres, los han utilizado.

¿Cómo sabe una persona que necesita antidepresivos?

C: No lo sabe. Uno no dice “mis químicos están desestabilizados”. Pero hay síntomas que pueden decirte que tal vez tengas que ir con un especialista: si de repente y sin razón te sientes insatisfecho, si estás siempre cansado, si perdiste a alguien hace más de un año y sigues en la etapa de duelo. Si tienes anhedonia, incapacidad para experimentar placer, si perdiste interés de todo. Siempre es bueno acercarse con un especialista de la salud mental. ¡No se trata de estar loco!

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Y por último… ¿qué sienten las personas cuando las toman?

S: ¡Ja ja ja! ¡Nada! El medicamento va a la sangre y de ahí al cerebro. Toma algunas semanas para que los químicos del cerebro comiencen a nivelarse. El efecto no es el primer día. Cuando la dejas de tomar, en el caso de la Fluoxetina, el cerebro va disminuyendo paulatinamente el químico. Aunque debo decir que conozco el caso de una paciente que con dos pastillas llega a un estado eufórico. Por eso, de verdad, no se automediquen: si lo hacen bien, les puede ayudar mucho, pero siempre con el doctor.