Entre el gentío que había en el Sneakers Fever, un chico empujaba una carreola mientras su pareja cargaba un bebé. Te preguntarás, ¿qué onda con estos vatos, por qué no llevan al bebé en su carrito? Pues llevaban a otro bebé, un modelo Air Jordan 1 retro que paseaban por toda la expo.

“45 mil a tratar”, decía este vendedor de tenis al preguntarle por ese par; la cifra realmente sonaba exorbitante pero en este evento si que hay gente que pagaría por eso. Y así habían otros de estos comerciantes sin puestos fijos, solo sus cuellos en los que colgaban los sneakers a vender.

sneakers fever
Jorge Gómez

Así es como se identificaban entre ellos, los que harían el trueque. Un chico traía unos Adidas NMD blancos con palabras en japonés en su base, de repente otro con unos Jordan dorados se los intercambió; solo le preguntó el número y el trato quedó cerrado en un instante. 

Publicidad

“Yo creo que los venderé al rato”, nos dijo este vendedor improvisado, pues de coleccionista no se le veía nada al desconocer el modelo que había intercambiado, pero así era el vaivén entre los visitantes al Sneakers Fever, ajenos a las tiendas conocidas como Lust.

Los Air Jordan 1 fue uno de los modelos más solicitados, pero casi todos decían no tenerlo. “Aquí debes venir ya con el modelo que quieres”, comentó uno de los vendedores de los puestos, quien añadió que el Air Jordan 11 es otro que piden mucho pero es difícil encontrarlos. 

Según datos de los organizadores, se estima que durante los dos días de venta se generó una derrama económica alrededor de los 8 mdp. Vaya que el dinero camina con mucha seguridad sobre sneakers.

Unas 20 mil personas asistieron el sábado y domingo a la Expo Reforma, parecía que los tres pisos no eran suficientes para que los pasillos no se abarrotaran, y el calor fuera sofocante, pretexto suficiente para refrescarse con las nieves con chamoy que ofrecían.

En el piso había chicos llenando dedicadamente un Panini de sneakers, una colaboración conjunta entre Sneaker Fever y STAX, eso si que es ser un apasionado, y un gusto que nuevamente demuestra que está muy presente entre los jóvenes de la CDMX.

Por Jorge Gómez