¿Quién no ha ido a una boda y se ha llevado un lindo recuerdito de aquel día? Bueno, en el caso de esta boda, esos souvenirs van más allá del zapatito del bautizo comprado en la Lagunilla, algunos un poco de miedo, pero así es como los británicos demuestran su amor a la familia real en la víspera de la boda del príncipe Enrique (Harry para otros) y su prometida Meghan Markle.

Si bien no podremos asistir a la que llaman la boda del año, a lo mejor después nos llegará un platito con la foto del príncipe heredero y su feliz nueva esposa, o quizá una visita al parque de Legoland donde se ha recreado este evento con una peculiar maqueta. Así la fiebre que se vive en el Reino Unido.