Seguidor de la obra de fotógrafos como Kevin Carter o Sebastião Salgado, Ronaldo Schemidt es un fotoperiodista venezolano radicado en México, trabaja para la AFP desde 2013 y acaba de ganar el World Press Photo por la “Foto del año”.

Por Héctor Cruz

Bautizada como Venezuela Crisis, Ronaldo tomó esta imagen durante unas protestas el 3 de mayo de 2017 en la Plaza Altamira, al Este de Caracas. En ella se puede ver a José Víctor Salazar, estudiante de bioanálisis de 28 años, que literalmente está ardiendo en llamas tras un enfrentamiento con la policía.

La fotografía, tomada con una cámara Nikon D4S y un lente Nikkor 24/70mm, le dio la vuelta al mundo y ahora fue galardonada, pero para este fotoperiodista la mayor satisfacción es la de informar al mundo, “habría cosas que no sabría nadie si no fuera por nosotros”.

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Schemidt nos habló sobre la imagen, el premio y el papel del fotoperiodismo en la actualidad, en especial en una región como Latinoamérica.

“Venezuela Crisis” Ronaldo Schemidt

¿Qué representa este galardón para ti?

Este premio me ha generado tres cosas, una gran emoción por lo que representa en mi carrera; sorpresa, porque nunca esperas recibir algo así, y compromiso con el fotoperiodismo y la ética que debemos tener con este trabajo.

Ya pasó algo de tiempo desde que tomaste esta imagen, ¿cómo la miras a la distancia?

Después de casi un año, la imagen ha madurado, aunque sigue impresionándome mucho. La veo a la distancia por el tiempo que ha pasado, yo creí que iba a ser menos fuerte, que se iba a ir diluyendo con el tiempo, pero no. Me sigue impactando, el accidente que sufrió este muchacho fue terrible.

¿Qué significa para ti el fotoperiodismo?

Yo estudié foto un año y medio en México, después regresé a Venezuela y descubrí que me interesaba mucho el periodismo, quería estar donde estaban pasando las cosas. El fotoperiodismo para mí es un compromiso, compromiso con tu trabajo, con la ética, con la responsabilidad y contigo mismo. Es una responsabilidad con la gente y contigo, es el compromiso con la verdad.

Además de la técnica y la preparación, ¿la suerte tiene algún papel a la hora de hacer fotoperiodismo?

No le atribuyo mucho a la suerte pero hay algo ahí, el estar parado en el sitio y no en otro lado. Hay algo de suerte, pero como fotoperiodista tienes que estar involucrado en la historia para lo que pueda suceder, no lo puedes predecir pero debes estar preparado porque sabes que algo va a pasar en una cobertura.

¿Qué papel tiene el fotoperiodismo actualmente, donde se viven momentos convulsos en casi todo el mundo?

En años recientes hay quien dijo que el fotoperiodismo estaba muriendo, que cualquiera puede hacer fotos con un celular. Pero el hecho de que te pares en un lugar donde está pasando algo, como fotoperiodista, es diferente, porque siempre va a pasar más, porque sabes lo que está pasando. El fotoperiodismo está más vivo que nunca, hay que seguir sacando las cosas, informando, que se sepa, que haya transparencia, que lo sepa la gente.

¿Alguna vez has sentido que tu vida ha corrido peligro por tu profesión?

Hay que asumir que el fotoperiodismo es bastante peligroso, más en Latinoamérica donde en estos momentos el periodismo ha sido afectado. Yo que he estado en México, en Venezuela, sabemos que es peligroso pero asumimos las consecuencias. Nos gusta y por eso estamos acá. No estamos por dinero, los fotoperiodistas no nos vamos a hacer millonarios, no estamos acá por eso. De todos modos siempre tenemos cuidado en las coberturas.