Olvidemos el gusto personal por la electrónica, pues de un tiempo para acá la música pasó a segundo término en este tipo de eventos, y la quinta edición del Electric Daisy Carnival es prueba fehaciente de ello.

Por Jimena Sánchez

 

El ambiente nos sumergió en una realidad alterna

Desde el más pequeño detalle hasta los grandes escenarios, el Autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió en un espacio lleno de color, alejado del bullicio de la ciudad. Aplica la regla “mientras más grande, mejor”, pues este año los escenarios incrementaron en tamaño, iluminación y espectáculos de pirotecnia.

Se rompió récord de asistencia sin un cartel espectacular

Desde que se anunció el festival se fijó la meta de recibir mínimo a 200 mil personas en dos días; algo que se logró fácilmente, a pesar de no tener un line-up repleto de DJ’s famosos que atrajeran tal cantidad de gente. Sin embargo, la cifra final fue de 230 mil personas.

Foto: Lulu Urdapilleta
La música sí fue motivo de unión
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Bajo el moto “todos son bienvenidos aquí” la inclusión de personas con capacidades y preferencias distintas fue más notoria que en cualquier otra edición, y aunque los disfraces siempre han estado permitidos, en esta ocasión el público se puso creativo sin importarle el sexo o los prejuicios.

Pero los DJ’s mostraron que urge renovarse

Aunque Tiësto y Deadmau5 -grandes referentes del género- siguen atrayendo gente de todas partes, y las nuevas propuestas parecen prometedoras, fue inevitable escuchar set tras set con las mismas canciones en diferentes mixes y el urbano fue su principal víctima.

Foto: Lulu Urdapilleta
La Ciudad de México puede reconocerse como uno de los hotspots en la industria musical actual

Logística, recinto, escenografía, producción y un público que supo crecerse al tipo de espectáculo de este año, demostraron una vez más por qué la CDMX alberga tantos conciertos, festivales, obras de teatro y demás.