Bienestar / Psicología

Vivimos con un pie en el pasado y otro en el futuro

Pocas veces en realidad estamos ocupados. Más bien, nos la pasamos la mayor parte del tiempo preocupados, obsesionados, excesivamente inquietos, desconfiados de todo y con miedo. No importa si eres soltero o no. Ésta es una circunstancia que rebasa cualquier estado civil, género, estatus social, color de piel, religión: no vivir el aquí y el ahora es una condición humana.

¿Y por qué?
Según el psicólogo y autor del libro Thinking Fast and Slow, Daniel Kahneman, nuestra mente funciona de la siguiente manera:

Pensamos en retrospectiva → volvemos al pasado para aprender de la experiencia

Pensamos en prospectiva → buscamos anticipar

= PARA SOBREVIVIR

Nuestra condición instintiva como especie es sobrevivir a toda costa. Y quizá antes el ser humano prestaba más atención a su medio justamente porque su vida corría peligro a cada paso, en cada búsqueda de comida o de refugio, pero ahora, en este tipo de sociedad nuestras necesidades básicas están resueltas de manera casi inmediata. Por ello, esa atención que le dábamos antes al entorno, hoy no es igual (sin tomar en cuenta los peligros o riesgos que implica una vida en la urbanidad).

Por estas razones, entre muchas otras más complejas y que no cabrían en este breve espacio, lo menos que tenemos en nuestra mente es estar aquí y ahora. Al contrario, el presente se pasa entre nuestras piernas. Así visualiza esta situación la psicoterapeuta Silvia Andonegui, quien comenta que vivimos con un pie en el pasado (lo cual nos causa tristeza, culpa, nostalgia), otro en el futuro (que provoca ansiedad, frustración, angustia, incertidumbre), y el presente se va como “hilo de media” entre nuestras piernas. Tan enfocados estamos en lo que fue y en lo que será, que lo único que sí tenemos más cercano a una experiencia verdadera de vida, que sí podemos, de algún modo, “controlar”, es ese presente que a todos nos viene y nos va, como si fuera algo que se pudiera fácilmente reemplazar con un recuerdo o con un anhelo.

Tres espacios al mismo tiempo

Por supuesto, “hablar de que los seres humanos pueden vivir en tres espacios del tiempo a la vez es una completa mentira […] La mente se aferra a las experiencias pasadas o anticipa lo que está por venir, pero raras veces descansamos en la profundidad del aquí y ahora”, comenta Andonegui. Perdemos una cantidad exorbitante de energía física y mental alimentando a los pensamientos y a nuestro ego. Y todo se trastoca porque, como menciona la especialista, las creencias, los hábitos y comportamientos adquiridos de la conciencia colectiva (donde se encuentra la familia, la escuela, el trabajo, los amigos, los medios de comunicación, entre otros) han alimentado quizá de una forma insana la forma en la que invertimos cada segundo de nuestra rutina y en el cómo observamos el mundo.

Nada es suficiente

Siempre estamos al 50% en cualquier lugar o circunstancia”, apunta acertadamente Andonegui: “Si estoy en casa, pienso en el trabajo. Si estoy en el trabajo, pienso en los amigos. Si estoy con ellos, quiero estar solo o con tal o cual”, y así podemos pasar toda una vida, creyendo que estar soltero es una maldición y que sólo casándonos estaremos bien, pero cuando nos casamos recordamos con nostalgia y tristeza nuestra etapa de soltería, y un largo etcétera de situaciones que nos dejan claro que no estamos conformes con nada ni nadie y que estar aquí y ahora no es una opción.

A diferencia de lo que creeríamos, a menudo el problema de nuestras vidas no es el tiempo, sino la actitud y la idea que tenemos de cómo debe vivirse según los preceptos que dictan los demás (o una mayoría que, simplemente por serlo, tomamos como autoridad), dejando de lado nuestra propia forma de pensar o siquiera la posibilidad de pensar distinto.

En una sociedad de este tipo, creemos que dedicarle un momento al presente es un lujo, es algo que sólo podemos conseguir si: a) somos “exitosos”; b) ricos o millonarios; c) al final de nuestros días. Pero en realidad es una cuestión de tomar conciencia de lo importante y beneficioso que es empezar a vivir el presente y, claro, de estar dispuestos y comprometidos a reeducarnos.

Pa’trás ni para agarrar vuelo

No tienes que recurrir al pasado para empezar a estar aquí. Sí, cierras el 2016 y se acerca un 2017 donde seguro pasarán muchas cosas que ni puedes anticipar o prever, por más metódico o cauteloso que seas. Entonces, ¿por qué, en lugar de tener 12 o 6 deseos al año, no sólo te concentras en UNO? No hacer dieta, ni lograr tal ascenso en el empleo o tener un bebé, ni tampoco casarte o correr ese maratón. Más bien, ¿por qué no te dedicas simple y llanamente a vivir? Y de veras vivir implica (antes que ese ascenso y que esa suma enorme de dinero que planeas conseguir) estar aquí, en este ahora… viviendo. No hay modo de tener certeza sobre lo que ocurrirá mañana, de si estaremos aquí o no, así que para qué perder el tiempo. Pide un deseo y hazlo real.

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