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Tú también tienes nomofobia, ¡acéptalo!

Supongamos que un día sales totalmente apresurado de tu casa porque no escuchaste el despertador y a medio camino te das cuenta que olvidaste el teléfono celular. O en una fiesta quieres sacar tu teléfono para registrar el momento y recuerdas que lo dejaste sobre tu cama. Y quizá, en el último de los casos, sólo imagina que, por pura intuición quieres verificar que el teléfono esté en tu pantalón, pero al tocar el bolsillo derecho te da un mini infarto y sientes pasar la vida frente a ti, pero no pasa ni un segundo cuando te das cuenta que está en el bolsillo izquierdo.

En cada uno de los casos descritos hay un elemento recurrente: una fobia terrible a estar sin teléfono móvil. Poco o mucho, todos los que crecimos y vivimos en esta era digital tenemos algo de esto miedo -si no lo has experimentado aún, no te preocupes, es cuestión de tiempo para que aparezca-.

Esto se conoce como nomofobia y el término proviene de la abreviación de un término en inglés aún mayor: no mobile phone phobia, lo que podría ser traducido como “la fobia a estar sin teléfono móvil”. El término fue acuñado en el 2010 gracias a un estudio realizado por YouGov, una firma dedicada a hacer estudios de mercado basados en internet, y se descubrió que el 53 % de los usuarios de teléfono móvil en Inglaterra mostraban signos de ansiedad al perder su teléfono, al quedarse sin batería, sin saldo o sin señal.

Según esta investigación, realizada hace siete años, los hombres son más propensos a sufrir de esta fobia, alcanzando el 58 %, mientras sólo el 47 % de las mujeres la sufrieron. Sin embargo, las cifras debieron haber aumentado considerablemente.

Además de la fobia causada por estar alejado del dispositivo, otro estudio realizado por el Centro Internacional de Medios y Agenda Pública (ICMPA, por sus siglas en ingles), en colaboración con la Academia Salzburg de Medios y Cambio Global, demostró que uno de cada cuatro jóvenes estudiados (mil en total) que pasaron 24 horas sin acceso a la tecnología, presentaron signos de estrés mental y físico, pánico, confusión y extremo aislamiento; una especie de síndrome de abstinencia similar al que causan algunas drogas, como el tabaco o el alcohol.

Si bien ninguno de los participantes aseguró haber visto un bebé caminando por el techo como Mark Renton en Trainspotting, uno al menos, aseguró haber sentido cierta picazón similar a la que siente un adicto al crack.

En la discusión de si hay fobia o síndrome de abstinencia (o ambos), podemos estar seguros que la tecnología es parte fundamental de nuestro día a día, aunque no estaría mal soltar un poco el teléfono, alejarnos de Facebook, Twitter y el correo para alzar la vista y ver lo que el mundo real tiene para ofrecer.

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