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Tú también tienes el efecto Google

Antes de declararnos “a-tecnológicos” y decir que cada nuevo invento es parte de un complot con el objetivo de convertirnos en unos totales inútiles, recordemos a Platón, quien sirviéndose de la voz de Sócrates, en su momento condenó la escritura, diciendo que «ésta sólo producirá el olvido en las almas, haciéndoles despreciar la memoria»; lo cual aparece en el Fedro, una de sus obras más emblemáticas y la cual conocemos -por cierto- gracias a que nos quedó el texto escrito.

En el 2011, la revista Science, citó un estudio realizado por los investigadores Betsy Sparrows, Jenny Liu y Daniel M. Wegner en el que determinaron que el uso excesivo de Google, a la larga, deteriora nuestra capacidad de memoria. Esto basado en la hipótesis de que sentir que tenemos toda la información al alcance de las manos nos da demasiada confianza y nos vuelve perezosos mentalmente.

La investigación consistía en darle a los participantes una serie de datos a memorizar, sabiendo que, después, podrían consultar algunos y otros no. Los resultados demostraron que ponían mayor esfuerzo en recordar la información que no tendrían oportunidad de buscar luego.

Si bien las consecuencias de este fenómeno, llamado efecto Google -el cual todos padecemos en cierto nivel-, pueden llegar a ser bastante desalentadoras, tampoco se trata del apocalipsis mental.

El profesor Richard Heersmink, de la Universidad de Sidney, señala que Internet transforma nuestras capacidades cognitivas, pero aún no sabemos cómo. Con la escritura, por ejemplo, perdimos parte de nuestra narrativa oral, pero avanzamos en las ciencias e ingenierías.

Es decir, se trata simplemente de cómo nuestro cerebro evoluciona junto con las nuevas tecnologías de la misma manera que sucedió con otros inventos como la calculadora.

La clave está en aprender a utilizar su enorme cantidad de servicios y herramientas, y en no dejarnos a merced de éstas aplicaciones automatizadas, pues el día menos esperado pueden fallar.

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