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¿Te produce placer ver cómo extraen punto negros? Tienes forunculofilia

Admítelo, has dado click a esos videos en donde extraen granos más veces de las que puedes recordar. Y la verdad es que no sabes por qué te causa tanto placer ver cómo ese cúmulo de grasa sale tan limpiamente, dejando a su paso un cráter enorme en el hombro o cualquier otra parte del cuerpo. Una mezcla de asco con morbo y montones de placer.

Y aunque sabemos que no estamos solos en el mundo con esta extraña afición, cuesta trabajo creer que tantas personas gustan de ver estas intervenciones dermatológicas. Pero ¿qué es lo que los hace tan atractivos? ¿Qué tienen esos puntos blancos y negros de la piel que genera tanta adicción?

El asco es uno de los principales elementos clave de la popularidad de estos videos. Como seres humanos tenemos el asco como medida de prevención ante enfermedades y contagios, es decir, si vemos algo asqueroso, repulsivo o carente de higiene, es el asco el que salta de inmediato para alejarnos. Sin embargo esto cambia totalmente habiendo una pantalla de por medio. Sentimos asco, sí, pero nos sentimos seguros y esa repulsión lentamente se convierte en curiosidad y morbo.

Otro factor fundamental es el miedo que sentimos ante sensaciones de peligro. Nina Strohminger, autora del libro The Hedonics of Disgust, menciona en entrevista para Cosmopolitan que “las experiencias negativas se vuelven interesantes, sobre todo si te encuentras en un contexto en el que éstas no pueden lastimarte”. Así que preferimos ver cómo son reventados los granos ajenos porque esto nos provoca cierta adrenalina y ello es placentero, pues nos sentimos a salvo tras el monitor.

La Doctora Sandra Lee, mejor conocida como Pimple Popper comenta que sus  reportaron una Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (ASMR, por sus siglas en inglés). Dicho fenómeno biológico está caracterizado por la presencia de sensaciones placenteras que provocan calidez y relajación, tales como un suave susurro al oído, el sonido de las olas del mar o el cepillarse el cabello.

Todo lo anterior conforma la forunculofilia, que, por cierto, no debe ser confundida con la dermatilomanía, pues mientras la primera parece ser una afición inofensiva, la segunda dista de serlo. Es más, la dermatilomanía es considerada un trastorno obsesivo compulsivo que lleva a quien lo padece a pellizcar, apretar, arañar, arrancar o rascar cualquier imperfección de la piel. Este trastorno suele ir acompañado de estrés y sentimientos de culpa.

Al tratarse de un trastorno serio, la dermatilomanía debe ser tratada psicológicamente y aquí es donde entra la forunculofilia en acción. La doctora Sandra Lee cree que ver este tipo de videos puede ayudar a combatir el trastorno, incluso los recomienda a los pacientes que lo padecen. ¿Quién lo diría?

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