Salud / Sexualidad

Sexo seco: una extraña práctica que atenta contra la salud

Muchas mujeres hemos estado ahí: libido encendida, sábanas alborotadas, él sobre ti, tú jadeando, mordiscos, besos y gemidos. Todo listo para que el pene entre, pero de pronto… ¡oh, naturaleza! La lubricación vaginal nos hace una mala jugada y no hay poder divino que nos haga quedar mojadas.

Existen múltiples razones que provocan tanto la sequedad vaginal, como el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos interiores de la vagina): el climaterio, las infecciones, los efectos secundarios de diversos medicamentos y el estrés, son algunas de las causas.

Sin embargo, mientras la mayoría de las mujeres que experimentan esto piensan que su vida sexual terminó, en el centro de África y el sur de Indonesia hay quienes usan arena, piedras, papel, trapos secos, polvo, detergente o hasta cambian su alimentación con tal de disminuir o eliminar su lubricación natural. Una locura, sí, y un atentado contra su salud que se llama “dry sex”, todo con tal de que el hombre sienta mayor placer y contracción a la hora del coito.

Pues bien, de acuerdo con el Instituto Guttmacher de Estados Unidos, encargado de estudiar los actos sexuales y la salud reproductiva en todo el mundo, en algunos países de África los hombres asocian la idea de una vagina estrecha (y sin lubricación) como un indicador de que su mujer es fiel; por el contrario, a aquellas que muestran humedad y lubricación se les señala incluso como portadoras de enfermedades de transmisión sexual.

Los peligros de practicar sexo seco no sólo se reflejan en la poca educación sexual alrededor de esas comunidades, sino que repercuten gravemente en la salud de las mujeres en el mundo, ya que cualquier objeto o sustancia que contribuya a interferir con los niveles de PH de la vagina, daña el epitelio vaginal provocando inflamación, bacterias, dolor excesivo durante el sexo, laceraciones y contagio de VIH.

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¿Qué está matando a las nuevas generaciones?

La frase “los jóvenes son el futuro del mundo” es muy cierta. Sin embargo, las generaciones con las que contamos para detener guerras, encontrar curas a enfermedades crónicas o, pensando en lo más básico, perpetrar la especie, son las que más amenazas a la salud enfrentan. Y lo más preocupante es que estos riesgos son prevenibles.

Según un reporte de 2016 sobre los riegos para la salud de los adolescentes a cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo en 2015 murieron 1.3 millones de jóvenes a nivel global por causas que pudieron haberse evitado.

En México, las principales causas de muerte entre este grupo poblacional son los accidentes, las agresiones y los suicidios.

La depresión y ansiedad siguen siendo temas alarmantes directamente relacionados con las lesiones autoinfligidas intencionalmente o suicidios. Según cifras del INEGI de 2015, en México, el suicidio ocupó el tercer lugar en cuanto a principales causas de mortalidad entre personas del rango de edad de 15 a 24 años y el quinto entre personas de 25 a 34 años.

A estos factores hay que sumar la incidencia de consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes y los accidentes que pueden ocasionar. En 2012, 120 mil jóvenes murieron en accidentes de tránsito.

Por otro lado, aunque el VIH ha dejado de ser completamente mortal, las muertes causadas por este virus siguen incrementando. Entre las opiniones médicas abunda la idea de que los jóvenes han dejado de preocuparse por el cuidado de su salud sexual, ya que la enfermedad dejó de ser considerada un factor de riesgo epidemiológico.

Finalmente, aunque existen sustancias que ahora son legales, son consideradas igual de nocivas, como el tabaco. A nivel mundial uno de cada 10 adolescentes consume tabaco. Así, aunque dentro de la mentalidad “millennial” existe un genuino interés por llevar una vida saludable, muchos jóvenes están expuestos a factores externos que reducen su calidad de vida.

Por todo esto, entre los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la OMS para 2030 está reducir en 40% el número de muertes prematuras. Sin embargo, tal parece ser que la respuesta no está en el qué sino en el cómo. Esta meta implica replantear el futuro de la sociedad, uno en el que las nuevas generaciones no sean consideradas el mañana, sino el hoy.

Especial LGBTTTI

Una batalla doble

Se presentó como Carolina. “Es que ya me puedo presentar como mujer, como ella, ¡ya tengo mis papeles!”, me cuenta entusiasmada, porque hasta hace 6 meses todos y cada uno de sus documentos la nombraban “Diego”.

Hace medio año que cambiaste tu identidad, pero ¿desde cuándo te identificas como mujer frente a tu familia y amigos?

Creo que el mismo tiempo que llevo viviendo con VIH. La historia es complicada. Cuando estaba en tercero de secundaria descubrí mi orientación sexual, así que decidí planearlo para anunciarlo a mis padres. Pero mis planes cambiaron una tarde. Terminando la secundaria fui a comer con mi papá a una cantina en el centro de la ciudad. Cuando estábamos en la mesa, llegó un amigo de mi papá con un volante en la mano, quejándose, hablando mal y gritando “maricones”. Me entró curiosidad qué lo hacía enojar tanto y le pedí el volante: anunciaba un cine porno para gays y me interesó de inmediato. Me grabé la dirección, que estaba a tres cuadras de donde estábamos, y le inventé una excusa a mi papá para irme. Creo que ese día cambió el rumbo de mi vida. Entré al cine, en la planta baja había una sala grande, la principal, con películas para hombres y mujeres, y en la parte de arriba había salas oscuras para que los visitantes hicieran lo que quisieran. Me encantó el ambiente y lo que vi, así que desde ese día empecé a frecuentarlo.

¿Por qué te cambió la vida?

En ese cine descubrí que me gustaban los hombres. Empecé a conocer chicos y eso me hizo cambiar hasta mi forma de vestir, me compré ropa más ajustada y más femenina. En ese proceso descubrí que me encantaba vestirme como mujer.

Llegué a intimar tanto con otros hombres que comencé a tener sexo muy frecuentemente, hasta que me ofrecieron prostituirme y acepté.

Tenía 21 años cuando eso sucedió, tenía 21 años y cobraba 50 pesos por una mamada y 100 pesos por una cogida, así durante un año, sin usar protección.

Así durante un año hasta que enfermaste…

Hasta que empecé a perder el apetito, las ganas de hacer cosas, me sumergí en depresión, bajé de peso y, de no ser por mi mamá, ahí me quedo. Me sentía tan débil, con una gripa que no se me quitaba, y mareos. Mi mamá se preocupó mucho por mí, habló conmigo y no me quedó de otra que confesar que me prostituía.

Entonces fue una doble confesión, ¿o ya les habías hablado de tus preferencias sexuales?

Mi familia tenía una idea, porque para entonces yo lucía como un chico afeminado. Siempre he estado un poco sobreprotegida por mi mamá. De hecho, mi enfermedad la destruyó. Cuando recogimos las pruebas y resulté positiva, no sólo me perjudiqué a mí, también a mi mamá y a mi familia. Después de leer en un papel que era VIH positivo, jamás volví al cine. Mi culpa llegó demasiado lejos, quizá por eso ayudo a que otros no pasen lo mismo.

¿Cómo contribuyes a eso?

Tener una discapacidad auditiva me llevó a tener contactos que están interesados en difundir ayuda para sordomudos homosexuales. Formo parte de dos grupos: uno llamado MILK, en donde se dan charlas informativas para tener una vida saludable aún viviendo con VIH, e incluso se da información sobre cómo llegar al éxtasis y disfrutar de juegos de erotismo cuando se vive con VIH. Además, soy coordinadora incluyente en Jóvenes LGBTTTI México, este grupo está dirigido por Iván Tagle. Por mi discapacidad yo aprendí el lenguaje de señas y, junto con Iván, comenzamos la iniciativa para ser más incluyentes, para darle espacio a quienes también quieren ser escuchados. Me encargo de invitar a la comunidad sordomuda, les ayudo a salir del clóset, a explicarles las enfermedades de transmisión sexual, les damos también apoyo cuando sus padres los rechazan y los corren del hogar, soy como una intérprete de la información LGBTTTI.

En este grupo me conocieron como Diego, pero el apoyo que ellos me dan y que yo trato de retribuir es tal, que ahora me siento definitivamente aceptada como Carolina.

«Creo que todo en mi vida ha sido un proceso de autoaceptación».

¿Fue difícil registrarte legalmente como mujer?

Nada difícil. Me costó 60 pesos sacar mi nueva identidad y acta de nacimiento. Creo que también hay mucha desinformación en este aspecto, a veces los transexuales creemos que es muy complicado o que nos van a negar la identidad, pero en mi caso fue muy fácil y barato.

Entonces, ¿nunca has sufrido alguna discriminación?

En mi familia, sólo al principio, mi papá se comportó muy homofóbico conmigo, pero creo que después todos terminamos de entender y aceptar a quienes son de tu propia familia. Y en mis tiempos de escuela sufrí discriminación, cuando estudiaba en la escuela Industrias Protegidas (para personas con capacidades distintas), porque las profesoras pensaban que no estaba en el lugar correcto, ¡porque mi discapacidad auditiva no estaba tan acentuada! Frente a otros compañeros con diferentes síndromes, creían que lo mío era casi nada.

¿Qué ha sido más difícil? ¿Adecuarte a la sociedad con una discapacidad auditiva o siendo VIH positivo?

Creo que todo en mi vida ha sido un proceso de autoaceptación. Como hombre siempre fui aceptado en mi familia, fui un niño feliz, pero creo que nunca me sentí tan a gusto conmigo mismo como lo estoy ahora. Estoy en un momento de mi vida en el que busco más estabilidad. Ya me divertí mucho, hice lo que quise con mi cuerpo, y ahora me siento tan mujer y buena persona que me respeto. Incluso con mi novio actual, teniendo VIH, soy una persona y pareja responsable. Llevo 8 años viviendo así. Todos los que somos portadores debemos tener la responsabilidad de contarle a nuestras parejas sexuales, aunque los encuentros sean banales. Hay que ver por uno mismo y por los demás; no importa que tu vida no haya sido fácil, no hay excusa para arrastrar a los demás.

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Científicos descubren cómo el virus del VIH ataca las células

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) al infectar el organismo destruye las células del sistema inmune y lo deja vulnerable a virus y bacterias. Ello lo logra gracias a que accede al núcleo celular, donde literalmente se esconde para evitar ser detectado por el propio sistema inmune. Pero a diferencia de la mayoría de los virus, que ingresa a la célula cuando ésta se divide, el virus del VIH es capaz de entrar en el núcleo cuando la membrana aún se encuentra intacta, y lo logra pese a que es 50% más grande que los poros presentes en la membrana.

¿Cómo lo hace? Ha sido una de las interrogantes pendientes en el entendimiento y combate del virus. Un área en que la ciencia ha logrado numerosos y significativos avances, gracias a los cuales un paciente con la enfermedad puede vivir muchas décadas luego de contraída la infección, pero aún queda saber el mecanismo con el cual penetra en el núcleo de las células del sistema inmune.

La disyuntiva se está comenzando a entender gracias a un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Loyola en Chicago (EE.UU.), y publicado en la revista PLOS Pathogens. El trabajo explica cómo el VIH altera la función de una proteína celular para entrar en el núcleo y esconderse del sistema inmune.

Secuestro de proteínas

Los investigadores descubrieron que el virus en su proceso de propagación utiliza una proteína denominada KIF5B, que normalmente usa los poros de la envoltura nuclear para transportar proteínas y otros materiales entre el núcleo y el citoplasma celular, y la “engaña” para que arranque trozos de la membrana nuclear —o más exactamente, que transporte al citoplasma los complejos proteínicos Nup358 que conforman los poros— y, así los poros tengan un tamaño lo suficientemente grande para que el virus pueda colarse en el núcleo.

Edward Campbell académico del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Loyola, explica que en su estudio pudieron darse cuenta que un desgaste del gen KIF5B condujo a la acumulación pronunciada del VIH-1 en las partículas alrededor del núcleo de la célula.

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Todas las células del organismo poseen mecanismos con los cuales detectar los virus y el ADN viral en sus citoplasmas. Pero el VIH es de algún modo más hábil y puede entrar en el núcleo celular antes de que salten las alarmas. Y una vez se ha colado en el núcleo no puede ser detectado. Gracias a este nuevo descubrimiento, dice Campbell, sería posible evitar que el VIH acceda al núcleo. Dicho de otro modo, evitar que se quede atrapado en el citoplasma, lo que no solo prevendría la infección, sino que permitiría que el virus fuera detectado y, en consecuencia, se desencadenara una respuesta inmune adecuada.

Es un gran avance en el tratamiento de la enfermedad, destaca Campbell. “Nuestra observación puede presentar oportunidades para el tratamiento de la infección por VIH-1 de una manera diferente de aquí en adelante”.

En la actualidad, la Terapia Antirretroviral (TAR) puede prevenir la replicación viral en las personas infectadas, explica, pero este tratamiento no conduce a una cura. “Sin embargo, los estudios de VIH-1 y virus relacionados han demostrado que cuando se detecta el ADN viral en el citoplasma, este solicita una respuesta inmune que puede permitir que el anfitrión para controlar la infección viral. Ahora que entendemos mejor las proteínas implicadas, nuestro estudio ofrece una oportunidad potencial para inducir tal respuesta. Esto es lo que estamos trabajando activamente en este momento”, aclara.

Fuente: La Tercera

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¿Cuál es la marca de condones más confiable?

De unos años para acá, la variedad de condones para hombre en el mercado ha crecido muchísimo; los hay de todos tipos, colores y sabores. Sin embargo, hay una pregunta que muchas personas se hacen: ¿cuál es la marca más confiable?

La verdad, es que todos los condones que se venden en farmacias, tiendas de autoservicio y de conveniencia; así como los que regalan gratuitamente en centros de salud, son igual de efectivos para protegerte de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), del VIH y prevenir embarazos no deseados. Siempre y cuando, la fecha de caducidad no esté vencida y el empaque se encuentre intacto (debes sentir una burbujita de aire dentro del empaque).

Así que ya lo sabes, la elección de una marca u otra es cuestión de gustos. Te recomendamos probar varias marcas y tipos hasta que encuentres el que más te agrade.

Datos

44.9% de las adolescentes entre 15 a 19 años declaró no haber utilizado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual. ENADID 2014.

Uno de cada cuatro no utilizó ningún método en sus primera relación sexual (33.7% en hombres y 35.9% en mujeres).

20% de las y los adolescentes piensan equivocadamente que el condón puede usarse más de una vez. Instituto Nacional de Salud Pública y Censida 2015.

Para saber más

www.mexicovivo.org

www.generacionviva.org

Preguntas frecuentes sobre el condón.

Lo más preguntado

Documental: ¿Tienes condón?

https://youtu.be/UKzHScuV7E4