Tendencias

Dime qué escuchas y te diré si me ligas

Sí, sabemos que de la vista nace el amor, pero no olvidemos que en el arte de ligar también intervienen el tacto, el olfato, el gusto y, por supuesto, el oído. ¿Quién no se ha derretido al escuchar una melodía que palpita al ritmo de su corazón o encontró al amor de su vida con el “punchis-punchis” de una fiesta como fondo?

La música nos une, no sólo en un concierto, sino también en la intimidad, por ello Tinder y Spotify se unieron para incorporar “himnos” en los perfiles.

Desde el lanzamiento de esta herramienta, los usuarios “matchearon” con más personas debido a las coincidencias entre sus preferencias musicales. Según las estadísticas, los usuarios que se conectan con Spotify obtienen en promedio 84% más matches. Y es que ¿a quién no le gustaría ir a un concierto con alguien a quien le guste el mismo artista?

Aquí te dejamos una lista de los 10 himnos que hicieron más matches en Tinder.

  1. “Bad and Boujee” – Migos ft. Lil Uzi Vert
  2. “Fake Love” – Drake
  3. “Shape of You” – Ed Sheeran
  4. “Bounce Back” – Big Sean
  5. “Starboy” – The Weeknd
  6. “Caroline” – Amine
  7. “Bad Things” – Machine Gun Kelly, Camila Cabello
  8. “Redbone” – Childish Gambino
  9.  “Closer” – The Chainsmokers ft. Halse
  10. “24K Magic” – Bruno Mars

Así que ya sabes: si quieres ligar, mi música debes escuchar.

Tendencias

Si tienes alguno de estos nombres, tendrás más suerte en Tinder

Los nombres que más personas le pusieron a sus hijos a principios de los 80 y finales de los 90,son ahora los más buscados y con mayor ligue en apps como Tinder. Si antes no te encantaba del todo tu nombre, ahora lo amarás y podrás estar más que agradecido con tus papás por la elección de llamarte así.

De acuerdo con un estudio realizado por esta app, la mayoría de las personas -por lo regular- no son conscientes de que el nombre cuenta como la primera impresión, pues son lo más importante para los usuarios al momento de decidir si desliza a la derecha o a la izquierda; el nombre es la clave para tener más matches.

El ranking 2016 de los nombres más deslizados a la derecha en México son: 

Hombres

  1. Carlos
  2.  José
  3.  Luis
  4. Fernando
  5. Hugo
  6. Alberto
  7.  Óscar
  8. Iván
  9. Ulises
  10. Andrés

Mujeres

  1. Ana
  2. María José (Majo)
  3. Regina
  4. Itzel
  5. Gabriela
  6. Sofía
  7. Andrea
  8. Michelle
  9. Fabiola
  10. Karla
Opinión

¿Le digo o no le digo?, he ahí la pregunta

El otro día, me llamó una amiga para contarme que había encontrado en Tinder al marido de una amiga muy cercana y ahora no sabía qué hacer al respecto. Tinder, para quienes no la conozcan, es una aplicación de celular que te permite conocer a personas que están cerca de ti. En principio, la aplicación tiene fines románticos, aunque hay quienes específicamente confiesan buscar una amistad, sexo sin compromiso o compañía durante un viaje. La aplicación muestra las fotografías del perfil de Facebook, y tú debes decidir si te gusta o no. Sólo si los dos coinciden en que se gustan, pueden iniciar una comunicación.

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Mi amiga, según cuenta, estaba en su casa mirando las fotos de posibles parejas, cuando de repente, ¡zaz!, se topó con la foto del marido de su amiga. Se quedó paralizada. Miró la imagen con detenimiento. Sin duda era él. La foto no mentía y tenía también el mismo nombre. ¿Qué hago?, se preguntó. Trató de tomarle una foto para tener una evidencia y mostrársela a su amiga pero, al hacerlo, accidentalmente deslizó la imagen a la izquierda y apareció un nuevo perfil, así que se quedó sin evidencias en caso de que decidiera contarle a su amiga.

«Si no dices nada, quedas como cómplice; mientras que, si dices la verdad, pueden molestarse contigo y tacharte de metiche».

Este tipo de situaciones presenta un dilema grave. Es casi imposible tener la certeza de si es conveniente decirle a un amigo o amiga que tenemos la sospecha (bien fundada) de que su pareja no le es fiel. Ante estas situaciones, a menos que se haya hablado de ello con anterioridad, uno no sabe si lo quiere saber o prefiere no enterarse. Hay quienes no quieren darse por enterados de que su pareja les es infiel y ya sabemos que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Volviendo al dilema, es común toparse con el marido o la mujer de alguien en una situación comprometida. Sea en la vida real o en la virtual (como en Tinder o match.com), el dilema es real. Si no dices nada, quedas como cómplice; mientras que, si dices la verdad, pueden molestarse contigo y tacharte de metiche.

Yo había pasado por esta situación antes, así que le comenté que, en mi opinión, es mejor que la otra persona tenga la información y se las arregle para hacer con ella lo que quiera o deba. Estoy convencida de que es mejor saber qué terreno pisamos. Si nos enteramos de que nuestra pareja nos es infiel o está cerca de serlo, tenemos la posibilidad de hacer algo. Ya sea iniciar un plan de reconquista con velitas y masajes; buscar ayuda profesional para tratar de salvar el matrimonio, o bien, terminarlo… lo que cada uno considere mejor.

«¿Te imaginas qué pensaría tu hermana si ves a tu cuñado con otra y no le dices nada?»

Ésta es una pregunta que no tiene una respuesta correcta, ya que depende de cada persona, de lo bien que conozcamos a los implicados y de nuestra cercanía con ellos. Si no conocemos bien a la persona y no es cercana, lo mejor es quedarnos con la boca cerrada. Sin embargo, si el problema atañe a un amigo o familiar muy próximo, la cosa cambia. ¿Te imaginas qué pensaría tu hermana si ves a tu cuñado con otra y no le dices nada? Yo prefiero correr el riesgo de que se molesten conmigo a ser cómplice del infiel. ¿Y tú?

Principal

Apps para gays, las más eficaces para ligar

Tinder es una red social para el ligue entre solteros, en donde deslizar con el dedo un perfil hacia la izquierda significa decirle Nope, y desplazarlo a la derecha es darle un Like que, a la postre, puede convertirse en un Match, o sea, en la posibilidad de lograr un encuentro real.

Según los expertos, la diferencia de esta aplicación con otras del mismo corte, es que está conectada a tu perfil de Facebook, por lo que resultaría menos probable encontrar usuari@s falsos que sólo quieran andar de “calientalaptops”.

Cada vez existen más ejemplos cercanos de relaciones amorosas sólidas que iniciaron en un calenturiento chat en Twitter o en Messenger. La pregunta principal es… ¿qué es lo que en verdad buscan los usuarios de Tinder? ¿Amor real? ¿Una cita a ciegas? ¿Sexo casual? ¿Cualquiera de estas opciones? ¿Todas las anteriores?

«Tan sólo prenden su “detector de gays” y pueden saber qué tan cerca se encuentran, ven sus perfiles, ven sus fotos, intercambian fotos privadas de sus desnudos y deciden si se quedan de ver».

Según mi experiencia cercana, las mejores y más eficaces relaciones que pasan de lo cibernético a lo carnal/físico/presencial, son debido a las aplicaciones que existen para la comunidad gay, particularmente las que van dirigidas a hombres homosexuales.

Mis cuates gay presumen de lo lindo sus numerosos y efectivos encuentros sexuales con usuarios de Grindr, Hornet o GuySpy. Vaya que eso sí es tener sexo seguro. Sí, porque con esas apps, seguro tienes sexo… #dicen.

Tan sólo prenden su “detector de gays” y pueden saber qué tan cerca se encuentran, ven sus perfiles, ven sus fotos, intercambian fotos privadas de sus desnudos y deciden si se quedan de ver. Así de fácil he constatado las últimas cogidas de varios de ellos.

Uno, en tanto, como buga, desearía que hubiera aplicaciones con tan buenos resultados sexuales como las dedicadas a la comunidad gay. Pero, ¡oh, decepción!, mucho me temo que nada tenga que ver lo tecnológico. Más bien, detecto que los heterosexuales somos mucho más conservadores. ¿O ustedes qué creen?

Opinión

Tinder is dead

Tinder nació muerto. Como algunas canciones. Ciertos afectos. Y dos o tres relaciones. No, no presumiré de ser un gran ligador. Es más, creo que nunca me he ligado a nadie. Una ocasión en que yo “andaba” detrás de una morra, una señora me dijo: “Ay, mijito, hasta crees que la vas a conquistar. Si ella te eligió”. Y por esa razón nunca he tenido que deslumbrar a nadie en la pista de baile, ni enviar rosas, postales o regalos, ni llevar serenata (Dios me libre). Yo no cortejo. Para qué. Si siempre me escogen. No sé qué ven en mí, si parezco hijo de Óscar Zeta Acosta. La cuestión es que no me falta compañía cada tanto.

Siempre pensé que la figura del solitario de internet era un mito. Iluso, pensaba que si alguien elegía a alguien tan feo como yo, todos tenían oportunidad. Entonces surgió Tinder. Pero lo que era una plataforma para tener sexo ocasional se convirtió en un catálogo de las penurias de este mundo. Bastan dos minutos en la aplicación para deprimirte. Según esta bestia que les escribe, el noventa por ciento de la gente que lo usa no quiere coger ¡Quiere dejar de sentirse solo! El otro diez por ciento no lo necesita. Puede coger sin un plan de datos. Sin embargo, para dejar de sentirse solo no existe remedio alguno. Ni Netflix puede salvarnos de la ignominia. Ni el viagra. Ni los bloody mary.

El noventa por ciento de la gente que lo usa no quiere coger ¡Quiere dejar de sentirse solo! El otro diez por ciento no lo necesita.

De todos mis amigos fui el único que no descargó Tinder. Siempre he sido un renegado. Ni siquiera tengo Instagram. Es decir, soy el candidato perfecto para nunca ser cogido. Pero sé algo del subject porque he vivido casi la totalidad de telenovelas que mis amigos se han fraguado en Tinder. Desde el clásico “estoy preocupada, tengo dos días de retraso”, hasta el típico “este güey me marca doce veces al día”. A Tinder no lo mataron. Fue un cadáver desde el principio. Era un espejismo. La tecnología avanza. Pero nosotros seguimos en el mismo punto. Rogando por afecto. Cuándo será el día en que de verdad podamos tener sexo sin establecer lazos emocionales. Sin tener en nuestro horizonte un bolero.

Cada tanto leo en las noticias que en Europa ya no tienen hijos, ya no se casan, ya no tienen sexo. Benditos robots. Se han librado de buena parte de contratiempos. La pena es latina, no cabe duda. Como lo predijo una película: el futuro es de las máquinas. Si no estás conectado todo el tiempo, internet te va a destruir. Mentiras postapocalípticas. Tinder llegó y se fue y yo sigo cogiendo sin jamás tocarlo. El único triunfo verdadero llegará cuando nos volvamos célibes como los europeos. Y el único final que deberíamos siquiera creer es el que llegará cuando prohíban la venta de cerveza en los estadios de futbol.

S1NGULAR

Yo también estaba en Ashley Madison

En primera persona

“Debo confesar que este sitio es muy entretenido”. Eso fue lo primero que pensé cuando entré a la página. De hecho, esa semana fue realmente divertida. Eso si, hubo de todo

Yo podría ser Demi pero tú, definitivamente, no eres Ashton

Mi reacción cuando un chico de 28 años me hizo saber la suerte que yo tenía de que un hombre de su edad se fijara en alguien de 40. Como si la fantasía “cougariana” no se diera todos los días.

Otros me mandaron fotos de su ropa interior (con ellos adentro por supuesto) o usaron toda una serie de frases trilladas y, debo decir, bastante cursis: mi “cómplice”, mi “compañera de vida”, mi “socia en el amor”, etcétera.

«Uno se vio un poco más creativo al afirmar que el iba a “rock my world” y, aunque rápidamente pensé “Ni que fueras los Rolling papacito”, hay que reconocerle su alta autoestima».

De la “narrativa erótica” de a gratis (osease pura cachondería) a la recomendación de verdadera poesía. Desde el ligador amable que te saluda “Hola mi amor” y te dice que vio tu perfil y te ves muy sensual (cuando yo ni foto tenía) hasta el valiente conquistador que te confirma que hoy “es tu día” porque te está invitando a coger por la tarde.

O qué tal el que me preguntó si yo era Laura “la de los tríos”. Debo confesar que, en un primer momento, hasta yo me di ternurita porque pensé que hablaba de música (claro, uno que no se fija que la página no se llama “Notitas musicales dos”). Pero, rápidamente, me di cuenta de mi error cuando me aclaró que, en su humilde opinión, el creía que a mi gustaban los tríos porque era bisexual. “Ah bueno”, dije yo. Lo que no entendí es si eso era un halago o una crítica.

Y, sin embargo, como en la viña del señor (así decía mi abuela), en este sitio hay de todo y para todos. Desde la que pone su foto en bikini – o sin él – hasta aquellas que no cedimos rápidamente a estas amables ofertas y que, seguramente, pasamos por frígidas o simplemente neuróticas al visitar un sitio que “pos pa eso es” (como me aclaro otro amable caballero).

Lo peor fue que, más que sentir pena por estos hombres, me deprimió mucho pensar que si usan estas técnicas es porque seguramente, en alguna medida, funcionan con mis congéneres. “¿Qué ondaaaa …(esta frase hay que decirla con un acento muy fresa), a poco somos tan pendejas?” (¿o sólo pretendemos serlo?).

Pero más allá de estas críticas a las dinámicas del cortejo moderno, me llamó la atención la cantidad de personas agradables e interesantes que conocí. Solteros, divorciados, con novia, sin novia y, obvio, casados, con y sin permiso.

Esto muestra que, como siempre, los prejuicios están siempre presentes. No sé por qué razón si uno se considera “buena persona” y está en estos sitios, no habría otro montón más de personas lindas por ahí.