Bienestar / Psicología

¿Realmente te amas o es solo la ilusión?

Estamos acostumbrados a mirar de reojo cuestiones que tocan inseguridades y miedos en nosotros mismos, y olvidamos muy pronto que, tanto para conseguir nuestras metas, como para relacionarnos con otros y con nosotros mismos, es indispensable aceptar también lo que no nos gusta de nuestra personalidad o físico. ¡Ojo! Esto no significa que tenga que agradarnos todo de nuestra persona, se trata más bien de aceptarlo: sentirnos bien sabiendo que no todo es perfecto (ni lo será).

Aunque no debe caerse en generalizaciones, debido a que cada individuo es distinto, sí existen algunas señales que pueden ayudarnos a identificar si vivimos engañados pensando que nos amamos o no. Jorge Arturo Covarrubias, psicoterapeuta del Instituto Mexicano de Psicoterapia Cognitivo Conductual y el psicólogo clínico y terapeuta familiar, Edgar Núñez Miranda, nos ayudaron a hacer un listado de aquellos aspectos que pueden indicar una real aceptación o una ilusión de que nos queremos.

Aceptación real

  • Existe una congruencia entre lo que piensas, dices y cómo actúas.
  • Te muestras generalmente alegre.
  • Mantienes una actitud positiva.
  • Eres capaz de disfrutar a solas o en compañía.
  • Ante los problemas, buscas soluciones.
  • Aceptas tus propios errores.
  • Te autoevalúas, sin caer en la obsesión (o en manos del “verdugo”).
  • Eres capaz de reírte de ti mismo.

Ilusión de amor propio

  • Te muestras enojado de forma constante.
  • Tienes conductas de riesgo (como el exceso de alcohol y de drogas).
  • Te criticas constantemente.
  • Hablas con frecuencia de las cosas que no has podido lograr en la vida.
  • Sientes que te esfuerzas constantemente por aparentar alguien que no eres.
  • Existe una necesidad de dominación sobre otros.
  • Manipulas.
  • Necesitas de la estimulación de otras personas.

Cualquier que sea tu situación, recuerda que acudir a terapia es una herramienta para sentirte bien contigo mismo.

Psicología / Salud / Tendencias

¿Formé parte de una secta sin saberlo?

Si bien es completamente válido usar chamanismo, psicoanálisis, yoga o, como diría Lévi-Strauss (1958), aquello que tenga eficacia simbólica para tener un desarrollo psíquico y emocional saludable, es importante ser cauteloso con las prácticas que escogemos.

En 2004, después de que la televisión francesa diera a conocer el documental Voyage to the Land of the New Gurus y posterior a decenas de reportes de malas prácticas profesionales por parte de la empresa Landmark Education (una compañía de entrenamiento fundada en 1970 por Werner Erhard), el gobierno francés vetó las actividades de dicha empresa y la aplicación del coaching coercitivo en cualquier organización del país. A partir de ese momento, en diferentes partes del mundo emergieron modelos de entrenamientos, basados en prácticas similares a las utilizadas por dichas empresas, que eran económicamente atractivos para sus fundadores, pues se basan en un esquema piramidal de ingreso.

Estas empresas de “desarrollo humano” aseguran que proporcionan “un entrenamiento de vida para crear en las personas un sentido de propósito y satisfacción, así como habilitar un desempeño eficiente en todas las áreas de su vida”. Sin embargo, la manera en la que llevan el entrenamiento coincide con técnicas utilizadas por el ejército, las religiones, etc., para acceder a la psique del individuo y así controlarlo.

Una vez que la persona modifica sus conductas y relaciones con el mundo habituales, puede construir una nueva manera de mirar e interactuar con el mundo, pero también servir los intereses de alguien más, por ejemplo, participar en este modelo económico.

Este tipo de empresas incluyen el uso de técnicas como aislamiento, fatiga física y mental, incertidumbre y confusión programada. Por ello, lo ideal es que antes de elegir cualquier tipo de “terapia” psicológica en la cual apoyarte, investigues sus fundamentos y compares la opinión de distintos expertos.

Principal / Psicología

Si uno se mantiene despierto, corre el riesgo de conocerse

Cuando en la redacción de esta editorial decidimos escribir sobre el tema, lo primero que me vino a la mente fue una escena de la película Ecos mortales (Stir of Echoes), que protagoniza Kevin Bacon: él, como Tom Witzky, un hombre escéptico y receloso, se presta a que su cuñada lo hipnotice. Lejos de lo que esperaba, Tom sí es hipnotizado y, a partir de esa noche, se abre una puerta en su inconsciente que le acerca a una realidad mucho peor de la que se imaginaba.

Ésa era mi primera referencia; la segunda, algún espectáculo donde las personas hacen una serie de actos que (generalmente) los humilla y ridiculiza, pero que no pueden controlar porque están bajo la “magia” del hipnotizador. Y la tercera, sobre su uso en quirófanos, aunque no me la creía.

Imagino que no soy la única en asociar la hipnosis con este tipo de eventos, pero al adentrarme en el tema reparé en que es una herramienta válida y eficaz para solucionar conflictos personales; que es, más allá de una herramienta, una técnica terapéutica legítima.

El color de la hipnosis

Según Jorge Luis Abia Guerrero (codirector del Instituto Milton H. Erickson, de la Ciudad de México), a quien entrevisté para acercarme de primera mano a este tema, la hipnosis es vivida por la inmensa mayoría de los humanos (99.5% demostrado). Sin darnos cuenta, naturalmente ocurre. Por ejemplo, cuando nos subimos al metro y tomamos una ruta conocida, la mayoría de las veces entramos en trance hipnótico: “Anticipamos qué va a suceder, no vamos contando conscientemente las estaciones ni viendo los dibujitos que me dicen en qué estación voy, sino simplemente me desconecto y entro en un profundo contacto conmigo mismo. El ambiente del vagón del metro es un ambiente hipnótico, cada una de las personas está dentro de sí misma, el medio externo está en un segundo plano. Y, de repente, cuando llego a la estación, algo hace que mi atención, que estaba dividida, se haga una sola, y salgo del vagón; cambio el estado de conciencia”, comenta Abia.

Entonces, si podemos llegar solos a este estado de conciencia, ¿qué es la hipnosis clínica y cuál es su finalidad? Esta técnica terapéutica es una manera de resolver actitudes, emociones y formas de conducta o de comportamiento que tenemos los seres humanos, pero lo que la caracteriza, su “color”, es que se “observa el interior”.

Hipnoterapeutas vs. hipnotistas

Para desmentir todos esos mitos que acompañan a esta técnica terapéutica y para comprenderla mejor, hay que dejar claro cuál es la diferencia entre la hipnosis de espectáculo y la clínica.

La finalidad de la primera es entretener y generar ganancias a costa de los demás. En ésta, quienes la llevan a cabo son los hipnotistas, los cuales sí tienen una que otra habilidad aprendida para hipnotizar a la gente, pero lo hacen de manera descuidada, poniendo en riesgos la salud física, mental y emocional de las personas. Es decir, el problema con el hipnotista es que cree que sabe e introduce algunos elementos de manipulación de espectáculo, estimula la fantasía de las personas y mete algunos fundamentos de hipnosis.

«El que una persona te permita entrar en su interior es algo serio y que jamás debería tomarse a la ligera».

El codirector del Instituto Milton H. Erickson nos explica que “esas personas pueden ser lesionadas emocionalmente y las consecuencias pueden ser crisis de angustia, actuaciones impulsivas de todo tipo (después del evento), aparición de depresiones que estaban potenciales ahí y que surgen sin que la persona pueda tener control, e incluso se ha hablado de alteraciones en la presión arterial y hay dos reportes en la literatura de muerte súbita en personas sanas, después de hipnosis de espectáculo”.

El que una persona te permita entrar en su interior es algo serio y que jamás debería tomarse a la ligera, que es el caso de este tipo de personas que pretenden presentarse como especialistas, cuando no lo son. Quizá tengan algunos conocimientos técnicos de cómo conseguir hipnotizar a alguien, pero no tienen la formación profesional ni ética para llevarla a cabo como se debe.

Jorge comenta que, en cambio, “un hipnoterapeuta es un profesional de la salud que tiene un grado y un entrenamiento de posgrado, que conoce el código de ética, y uno de los términos de ética internacional que es válido en nuestro país es: no se hacen demostraciones de espectáculo ni demostraciones públicas por jugar, debido a los riesgos que esto implica”.

s34-principal-hipnosis-int

Viaje dentro de uno mismo

El tipo de cosas que pueden hacernos la vida mucho más difícil e incluso carente de sentido es el no resolver asuntos personales. Sin embargo, abrirse a la posibilidad de ser vulnerables y entrar en aspectos muy íntimos de nuestro ser, de viajar en nosotros mismos, puede resultarle abrumador a mucha gente y por ello se contienen de hacer algo al respecto.

Jorge Abia menciona que “estadísticamente hablando, los seres humanos tenemos varias causas de angustia (en la cultura occidental) que han sido estudiadas por la psicología y la psiquiatría. La más frecuente y popular es: catástrofe, desastre. Puede ser natural, social, personal, familiar. Inmediatamente después lo que nos causa angustia, y con cierta frecuencia temor, es la pérdida: de empleo, de relaciones, de sueños o ilusiones. Y la tercera causa de angustia y miedo es: el cambio. Los seres humanos anhelamos el cambio y lo tememos: somos duales, por eso lo queremos, pero lo evitamos”.

No obstante, llega un momento en que la vida nos pone de frente a estas angustias y sabemos que no hay marcha atrás, que es forzoso actuar.

Hipnosis clínica como detonadora de acciones

Una de las cosas que más me llamó la atención del tipo de hipnosis que imparte el Instituto es que se adecua bastante bien a la vida actual y a la dinámica que llevamos en estos días.

Falta de paciencia y de tiempo, y búsqueda de la practicidad y utilidad son, por mencionar sólo algunos, aspectos que hoy predominan dentro de esta sociedad. Por ello, al saber que la hipnosis, específicamente la ericksoniana (que es la que se imparte en este Instituto), está dirigida hacia objetivos, metas y soluciones concretas, que sean útiles, prácticas y que no impliquen mucho tiempo (aunque sí esfuerzo) del paciente, me pareció que va como anillo al dedo a estas nuevas generaciones que liderarán en el futuro.

«En la hipnoterapia, ayudar a que el paciente aprenda de los problemas para irlos resolviendo es una prioridad»

Pero este tipo de terapia tiene mucha más profundidad teórica y práctica que sólo ser útil. Al respecto, Abia apunta que la hipnoterapia ericksoniana promueve que “la persona tenga el liderazgo, elija sus objetivos dentro del marco de los derechos humanos y de la salud, y si tenemos que tomar la delantera para resolver alguna situación de riesgo o para orientar, tomamos la delantera y luego la soltamos. Siempre vamos a un paso, a un lado y detrás de la persona, cuidando que llegue a sus metas de salud”. En la hipnoterapia, ayudar a que el paciente aprenda de los problemas para irlos resolviendo es una prioridad, así como que tenga claro qué es lo que quiere solucionar en su vida, que tenga metas y objetivos (aunque los vaya aclarando en el proceso) para que, con base en eso, el especialista le guíe de la mejor manera.

Abia también menciona que ir al psicólogo y sólo sacar todo lo que uno trae no te cura. “Nos ha ocurrido a nosotros también, que cada tanto nos desahogamos y decimos lo mismo. Hay quienes nunca se dan cuenta de que se están repitiendo. El desahogarse sirve para disminuir la tensión, pero no cura, estadísticamente” […] “En este modelo [ericksoniano] le decimos a la persona: ‘Ya te escuché, ahora, ¿éste es el problema que quieres resolver hoy u otro? ¿Cómo considerarías resuelto ese problema, qué pasaría en tu vida que te indicara que ya se resolvió? ’. Porque la mente inconsciente opera por metas”.

Out of the box

Además de los prejuicios y mitos que la rodean, hay muchas limitaciones para entender esta disciplina. Desde cómo se hipnotiza (que es a través de la palabra, de un tono de voz específico y con inflexiones intencionadas, entre otros aspectos de la técnica), hasta su profesionalización, validez y alcance. Por ello, el Instituto también se ha dedicado desde hace 28 años a la investigación, y a hacer pruebas y mediciones estadísticas en grupos, hospitales, universidades, espectáculos, entre otros, que ayudan a fundamentar y argumentar los distintos tipos de hipnosis clínica, avaladas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

«La lógica de la hipnosis es la lógica de la mente inconsciente. Ésta es una lógica distinta que la social dominante; no es dicotómica»

Pero también existen otro tipo de prejuicios basados en “la lógica social dominante”, la cual (en la cultura occidental) es dicotómica: los opuestos son excluyentes, las cosas son blancas o negras según esta lógica. Sin embargo, para entender esta disciplina hay que estar dispuestos a pensar fuera de la caja: “La lógica de la hipnosis es la lógica de la mente inconsciente. Ésta es una lógica distinta que la social dominante; no es dicotómica. En la lógica de la mente inconsciente los opuestos no son recíprocamente excluyentes, son complementarios, las cosas no son blancas o negras, son blancas y negras”, comenta Abia.

Por tanto, del mismo modo en que un s1ngular está dispuesto a romper paradigmas y salirse de los esquemas tradicionales, alguien que desea incursar en este tipo de terapia necesita estar abierto a una forma diferente de autoconocimiento y de viaje interno. Asimismo, nos dice Abia: “la persona que quiera tomar hipnoterapia (y yo diría que cualquier tipo de terapia) tiene que informarse, recurrir a buenas fuentes, considerar sus propias expectativas de cómo sabría que una terapia le sirve, tener la voluntad para hacerlo, y que lo considere útil, en el caso particular de la hipnosis”. Al final de cuentas, hay que estar dispuestos a hacer cambios en nuestra vida, mediante un viaje dentro de uno mismo, que incluye pasado, presente y futuro. ¿Estarían dispuestos?

 

Para más información al respecto, página del Instituto Milton H. Erickson: http://www.institutoerickson.com.mx/

Psicología

¿Cómo ser la mejor versión de ti mismo?

Dentro de la metafísica aristotélica existen dos nociones que nos ayudan a adentrarnos en el tema del coaching: Ser en acto y Ser en potencia. En el primer caso, Aristóteles hace referencia a la materia tal como existe en la naturaleza; mientras que en el segundo momento, el filósofo griego hace mención del conjunto de cualidades o capacidades que pueden hacer que esa materia cambie. Por ejemplo, un niño sería un ser en acto, pero un adulto en potencia.

Este principio nos ayuda a reflexionar sobre nuestra vida, en especial cuando nos sentimos frustrados por no conseguir lo que quisiéramos. “¿Por qué sigo estático en este trabajo y no puedo tener una mejor oferta?” o “¿Por qué mi relación tiene más momentos amargos que felices?” son preguntas que no tienen una respuesta sencilla y aumentan los sinsabores. Es claro que todas las personas, sin excepción, podemos ser mejores (Ser en potencia) en comparación con cómo somos en este momento (Ser en acto) pero, en ocasiones, el entorno no es el propicio para que sepamos cómo llegar a ser mejores personas, al menos no por nosotros mismos.

Es en este contexto donde el coaching se convierte en una opción viable para ayudarnos a plantearnos metas y objetivos que nos permitan abandonar el estancamiento en el que nos encontramos inmersos.

Entrenador personal

Es común que se confunda al coaching con las terapias psicológicas; pero, aunque guardan ciertas similitudes, no son lo mismo. De acuerdo con el libro Liderazgo y dirección, de Lourdes Munch Galindo, el término proviene de la palabra inglesa “Coach”, la cual se refiere a los entrenadores deportivos. A partir de este modelo, se propone una figura que sirva, precisamente, para motivar, entrenar, aconsejar y corregir a sus “entrenados”, a fin de lograr eficiencia y óptimo desempeño en las actividades que van orientadas a conseguir metas y objetivos específicos.

El coaching ha cobrado mucha relevancia en tiempos recientes, pues rompe con la resistencia que existe en muchas personas a asistir a terapia, algo que se considera, erróneamente, exclusivo para “enfermos mentales” o, desde otra perspectiva, como una actividad elitista que sólo concierne a personas exitosas o que tienen trabajos rimbombantes. Sin embargo, en muchos sentidos, el coaching se apoya en la psicología, pues ayuda en el diagnóstico psíquico de quienes recurren a él. La ansiedad o la tristeza profunda pueden ser síntomas de un problema más profundo, pero que a través del coaching pueden ser mitigados e incluso eliminados por completo.

s30-psi-versiondeti-coacho

Es fundamental que las personas que busquen los apoyos de un coach tengan el deseo de ser mejores personas, tanto en el ámbito personal como en el profesional, de preferencia con metas y objetivos muy claros, pues es la materia prima con la que se trabajará en las sesiones. De acuerdo con el sitio www.coachingnetwork.org.uk, el coaching tiene el propósito de que la gente alcance su máximo potencial, ayudándole en la exploración de sus necesidades, deseos y habilidades; así como asesorarla durante el proceso de conseguir cambios reales y duraderos.

De forma similar como ocurre con un deportista de alto rendimiento, el coach debe conocer las capacidades de su discípulo y, para ello, se apoya, además de la psicología, en técnicas de otras disciplinas (como la comunicación, la sociología y la administración, entre muchas otras) para fijar metas asequibles, establecer objetivos claros y precisos a corto y mediano plazo, además de elegir metodologías para su consecución. En muchos casos, los coaches también ayudan a sus entrenados a mejorar sus habilidades sociales, en especial para fortalecer relaciones humanas que coadyuven en la mejora del individuo que, no olvidemos, está inserto en un ámbito social.

Aprendizaje integral

Actualmente existen muchos sitios donde se aplican los principios del coaching, incluyendo algunas empresas que han detectado que, con base en este concepto, pueden elevar el rendimiento de sus empleados, al mismo tiempo que les ayuda a detectar a potenciales líderes de área. Pero, a nivel personal, la metodología del coaching puede ser igualmente eficaz para mejorar las relaciones humanas, incluyendo las de pareja, al entender que la persecución de objetivos y metas nos impulsan a ser mejores, reconociendo nuestras limitaciones, sí, pero potenciando nuestras capacidades.

Intentar ser mejores personas en todos los ámbitos de nuestra existencia nos permite vivir en una dinámica constante, llena de retos y satisfacciones a nivel interior.

Así lo demuestra el testimonio de Alice Kodell, especialista de la moda, que narra su experiencia de coaching: “Me encontraba en un mal momento, tanto profesional como emocionalmente, cuando fui a ver a la coach Cate Mackenzie. Sus sesiones aclararon mi cabeza y mis decisiones y rumbos se enfocaron mejor. Tres meses después, me encuentro más feliz y fuerte que nunca, realizando un trabajo que amo hacer”.

Como podemos ver, intentar ser mejores personas en todos los ámbitos de nuestra existencia nos permite vivir en una dinámica constante, llena de retos y satisfacciones a nivel interior. Y a través del coaching podemos encontrar la ayuda que necesitamos para conseguir nuestra metas vitales.

Psicología

¿Cómo saber si ya es momento de asistir a terapia?

Hemos transitado de un pasado que tenía una salida de los problemas con el clásico “hazle como puedas”, a la era en la que al menor suspiro escuchamos: “la próxima semana, con mi terapeuta, lo voy a tratar”. Sin duda los procesos psicoterapéuticos tienen sus enormes bondades, en muchas ocasiones son caminos privilegiados que abren puertas de salida a situaciones que generan inmenso sufrimiento y malestar, pero que día a día nos ofrece infinidad de situaciones que tienen efecto terapéutico en nuestras vidas: amigos, lecturas, películas, canciones, cursos… y que ante ciertos “atorones cotidianos” bastan dos que tres consultas con un especialista (orientador, terapeuta, coach) para poder “desenmarañar” el asunto y continuar.

¿Acaso no con frecuencia consultamos a médicos, abogados, fiscalistas, para asuntos profesionales, que si bien vamos descifrando y manejando en el día a día, preferimos asegurar? La vida emocional y relacional plantea también ciertas dudas y vericuetos ocasionales: “me siento desgastado”, “temo estar dando de más (o de menos) en esta relación”, “¿será que me estoy deprimiendo?” “dudo si merece la pena dedicar más tiempo a esta ocupación…”. No toda pregunta requiere meses de terapia, no todo malestar implica sesiones y sesiones para solucionar.

Con un “empujoncito terapéutico” en manos del profesional adecuado se abren ricas posibilidades de rebotar dudas, descubrir nuevos caminos, aclarar objetivos. No siempre se necesita terapia para transitar la vida, a veces es suficiente consultar.

Psicología

Evita el autoengaño

Muchas veces atribuimos a los demás nuestros propios errores y aspectos de nosotros que no nos gustan, aprende a corregir el autoengaño.

Uno de los mecanismos psicológicos más desconcertantes, pero habituales, consiste en atribuir a los demás nuestros propios errores o aquellos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan. Te damos algunas claves para detectar y corregir este autoengaño:

Luis llega tarde a su cita con Esther y, para justificarse ante ella, achaca la tardanza a la impuntualidad de los demás. Raquel afirma, ante todo aquel que quiera oírla, que no soporta a la gente que critica a los otros. María reprende a su hija cada vez que comete la “insoportable torpeza” de dejar caer algo de su mano.

“Si profundizamos un poco en estos tres casos, descubriremos que Luis atribuye a otras personas su propia falta de puntualidad, que Raquel está haciendo precisamente lo que afirma detestar en la gente, y que María considera torpe a su hija porque así la “etiquetaron” sus padres a ella misma cuando era pequeña”, señala la psicóloga clínica Mariángeles Barja.

“Estas tres personas se autoengañan al proyectar en los demás sus propios fallos o sombras de su personalidad, trasladan la atención a la conducta ajena, sin darse cuenta ni reconocer que están proyectando en otras persona sus propios errores o zonas oscuras”, señala la experta y máster en psicoanálisis.

Cuando nos proyectamos en los demás

Según Barja “es lo que en Psicología se denomina proyección: un mecanismo de defensa de la mente que la sabiduría popular sintetiza en frases como “quien tiene un martillo en la cabeza no ve más que clavos” o “ve la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio”, o que reflejan chistes que circulan, como “Ponte el abrigo que tengo frío”.

“Todos rechazamos alguna parte nuestra que no nos gusta, en la proyección encontramos un camino rápido y sutil para esconder esas actitudes o rasgos que consideramos incorrectos. Al culpar a los demás en lugar de reconocer nuestras imperfecciones y carencias, nuestro ego se mantiene a salvo”, explica Barja.

Según la psicóloga clínica “la proyección consiste en atribuir los defectos, dudas, miedos o emociones propias a otra persona. Este mecanismo defensivo tan común, además de causar problemas en las relaciones, es muy difícil de detectar al ser inconsciente para quien proyecta y quien sufre la proyección”.

“Todos hemos proyectado nuestros miedos alguna vez, porque nos sentimos culpables o inseguros con nosotros mismos. Los celos son ejemplo de este mecanismo”, señala.

Debemos aceptarnos como somos

Para evitar o, al menos reducir la necesidad inconsciente de proyectarse en los demás, Barja aconseja “reconocernos como somos, con nuestros defectos y carencias, sabiendo que nadie es perfecto ni absolutamente correcto; eso supone un gran alivio”.

“Para lograrlo es imprescindible querernos y aceptarnos tal cual somos, dejar de mirar tanto al otro y ocuparnos más de nosotros mismos, ya que cuando nos protegernos y nos respetamos desaparece la necesidad de reclamar la atención ajena”, señala.

Para explicar el mecanismo de las proyecciones, el doctor mexicano Pedro Cortines Hernández, médico especializado en psicoterapias psicoanalítica y humanista, recurre a un pasaje del Evangelio de San Juan, en el que un grupo de personas preguntan a Jesús si debe aplicarse a una mujer sorprendida en flagrante adulterio la Ley de Moisés que ordena matarla a pedradas.

Como ellos insistían en preguntar, Jesús les espetó una de sus enseñanzas más célebres y perdurables: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le arroje la primera piedra”.

No juzgues a los demás

Según el doctor Cortines Hernández esto es “un ejemplo de un intento de juzgar, criticar y castigar en el otro lo que  proyectamos”, mientras que la respuesta de Cristo ejemplifica “una intervención terapéutica destinada a la toma de conciencia” de dicha proyección.

“Podemos darnos cuenta como Jesús confrontó a un grupo de gente con sus proyecciones grupales. Desde el punto de vista psicológico rompió el mecanismo proyectivo grupal para que tomaran conciencia de sus propios contenidos”, señala el psicoterapeuta, en su curso “Autoestima. Proyección psicológica”.

Según el psicoterapeuta y psicólogo clínico Fidel Sanz Estaire, miembro del equipo del Gabinete “Psicólogos en Madrid” los mecanismos de defensa del Yo son estrategias, a menudo inconscientes, cuya función es la de preservar la intimidad y la auto-imagen”.

“La paradoja de los mecanismos de defensa es que, aunque su uso es protector, consiguen que la conciencia se estreche y se imposibilite un mayor conocimiento de la persona o se busquen otras estrategias creativas de actuación”, explica Sanz.

Nos protegemos de lo inaceptable

Según la psicología del Yo los mecanismos de defensa pueden ser clasificados según cuatro criterios: Narcisistas, neuróticos, maduros e inmaduros.

“La proyección, consistente en colocar en el otro lo que en realidad es propio hecho, es uno de los tres mecanismos narcisistas, junto con la negación (se trata de desconfirmar directamente una realidad que resulta obvia) y la distorsión (atribuirse cualidades exageradas a uno mismo o a los demás)”; señala el psicoterapeuta.

De acuerdo al experto de “Psicólogos en Madrid’, “los mecanismos de defensa son estrategias para interrumpir el curso de las vivencias presentes y los sentimientos asociados a estas vivencias”.

“La naturaleza parece haber dispuesto diferentes maneras para proteger el organismo de lo inaceptable, como cuando nos tapamos los oídos ante un estridente ruido. De la misma manera, protegemos nuestra emocionalidad frente a lo desagradable, como cuando no queremos reconocer algún aspecto de nosotros mismos que fisura el autoconcepto que nos habíamos construido”, añade Sanz.

Según este psicólogo clínico, “la psicoterapia Gestalt propuso técnicas para promover la integración de esas zonas de nosotros mismos que no queremos ver, a menudo asociadas a emociones de las denominadas negativas, como la ira, la frustración, la envidia”.

“En el momento crítico en el que la emoción va a aparecer usamos el mecanismo de defensa que nos desconecta del sentimiento, el pensamiento, el deseo y nos marchamos del presente, nos dormimos, intelectualizamos, fantaseamos, y rápidamente acude a ayudarnos la neurosis salvadora”, explica Sanz.

“Debido a la automatización de los mecanismos de defensa resulta difícil abandonar el hábito de su uso, pese a que como contrapartida nos congelen en el tiempo en referencia a ciertos aspectos madurativos”, finaliza el experto.