Bienestar

8 maneras de saber si perteneces a la generación Z

Los jóvenes -y niños- que nacieron entre 1995 y 2010 pertenecen a este grupo. Ésta generación nació con la tecnología junto a la cuna y no son capaces de imaginar la vida sin apps, emojis y redes sociales.

Éstas son las características que los distinguen:

1. Su tiempo promedio de atención es menor a 8 segundos, por lo que es muy difícil mantenerlos atentos por mucho tiempo, gracias a que crecieron comunicándose a través de aplicaciones como Instagram y Snapchat.

2. Son muy independientes y valoran su libertad, por lo que varios (de los mayores de esta generación) ya no viven con sus padres.

3. Tienen la habilidad del multitasking con la que pueden dominar varias pantallas a la vez: laptop, ipad, iphone y smart TV, todas funcionando en plataformas diferentes.

4. No quieren trabajar para otras personas, en consecuencia, su plan A es ser emprendedores y tener sus proyectos propios.

5. El internet les permite estar en contacto con el mundo en tiempo real, así que son una de las generaciones con mayor acceso a la cultura global.

6. Se preocupan por el medio ambiente y buscan trabajar en algo que impacte al mundo de manera positiva.

7. Su mejor lenguaje es con emojis, por lo que una conversación de texto con uno de ellos siempre estará llena de íconos.

8. Aunque crecieron rodeados de apps, son más privados que los millenials, no le toman fotos a cada comida que hacen y eligen con mucho cuidado lo que comparten en redes sociales.

Opinión / S1NGULAR / Sexualidad / Tendencias

Homonormatividad, ¿cómo debe comportarse un gay?

Michael Warner define “heteronormatividad”, en el libro Fear of a Queer Planet, como el “conjunto de las relaciones de poder por medio del cual la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura, y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”.

Aplicando este concepto a la comunidad LGBTTTI, nace la homonormatividad, en la que comúnmente se idealiza lo que para muchos es el “buen gay”.

Con base en este término, el “buen gay” debe mostrar en todos los sentidos superioridad, desde física hasta intelectualmente. De ninguna manera puede mostrarse afeminado o vulnerable porque automáticamente esto lo haría menos, debido a lo cual gran parte de los hombres homosexuales buscan llevar vidas lo más heteronormatizadas.

Y aquí es cuando nos preguntamos: ¿por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar a alguien cuando no se rige en comportamiento como la sociedad indica?

¿Por qué se tiene tanto pavor al ver a un transexual o a un travesti por la calle? Es increíble cómo las personas, incluso dentro de la misma comunidad, discriminan a una lesbiana por tener una apariencia masculina. ¿Y de los bisexuales? Ni hablar, eso no existe para el común denominador de las personas. ¿Por qué no aceptar que el mundo y la sexualidad es tan diversa que hay cabida para todos y todas?

Recuerdo cómo hace algunos años yo mismo era de las personas que criticaba a la gente que asistía a la Marcha Gay. “No me representan”, “Yo no soy así”, decía refiriéndome a las personas que iban vestidas de manera “estrafalaria”. Podría decirse que estaba regido por la homonormatividad.

Sin embargo, no fue hasta que comencé a tener contacto con diferentes personas LGBTTTI que se comportaban fuera de lo “establecido”, que me di cuenta de que es válido expresarse de la manera que uno quiera, que todos merecen respeto y, mientras no afecten a nadie más, está bien ser de la forma que uno desee y con la que se sienta más cómodo.

Antes de que alguien sea gay, lesbiana o trans, es una persona que tiene los mismos derechos y obligaciones que un heterosexual. El concepto del “buen gay” debería ser la persona que respeta, trabaja, es responsable, es valiente, amigo y, sobre todo, que ama a pesar de las diferencias.

Hasta el momento en que entendamos que dentro de la misma diversidad que existe en el mundo está su riqueza, cuando nos apoyemos realmente entre todos y hagamos una sola fuerza, daremos ejemplo de unión y de tolerancia que ayudará a que se nos respete y reconozca como comunidad.

Bienestar

10 Retos de la vida que sólo los solteros entienden

En la actualidad, la vida en soltería empieza a dejar de ser un mito, un sueño, un imposible, y menos aún, una catástrofe. Ser soltero hoy es una posibilidad de vida válida, una conquista, una tendencia, una elección.

La transición a un estilo de vida como solter@s implica retos importantes: primero, porque la vida misma tiene una serie de desafíos en su recorrido, y segundo, porque estos desafíos se acentúan cuando la cultura dominante sigue privilegiando la idea de que el matrimonio “forever” y la familia nuclear “intacta” son los caminos de la “estabilidad y el éxito”.

<<Hay que derrumbar creencias>>

Somos, inevitablemente, moldeados por el entorno en el que crecemos: familia, escuela, comunidad, sociedad, época histórica con sus consecuentes paradigmas en puerta, entre muchos otros aspectos.

Sin embargo, hay que cuestionarse las propias creencias anquilosadas, de lo contrario, podrían repetirse los roles del “soltero tradicional”: triste, incompleto, y al servicio del trabajo o la familia porque no tiene una vida propia.

Superación de rompimientos amorosos
Quienes son arrojados a la soltería por una separación no deseada, además de la frustración y el resentimiento que les produce su estado, albergan sentimientos de enojo, de depresión y de angustia que tienen que superar. No obstante, necesitan trabajar la inseguridad personal que produce sentirse “dejado” para hallar las virtudes de su nuevo estado civil. Asimismo, aquellos que deciden terminar con la relación, deberán aprender a manejar la dosis de culpa que su decisión implica. Para ambas partes, es un camino que necesita repararse y cada uno debe sanarlo por su cuenta.

Presión y señalamiento social
Capotear los mandatos culturales que favorecen el “cada oveja con su pareja”no es nada sencillo. Constantemente se reciben “sugerencias” de ciertos amigos, familiares, e incluso se nos bombardea en los medios, y lo vemos hasta en los privilegios económicos, patrimoniales y laborales que destacan desde lo “malo” de no tener pareja, hasta lo inadecuado de no sentar cabeza y casarse de una vez por todas.

La supremacía conyugal observa la vida en s1ngular más como una “expulsión del paraíso terrenal” que como una elección digna y apetecible. Esto ha llevado a un gran colectivo de personas a pensar que los solteros son raros, inmaduros, egoístas, infelices, poco comprometidos, incompletos, superfluose infantiles, ideas y prejuicios absolutamente erróneos e injustificados.

Ciclos de cambio
Para poder integrar una forma diferente de vida (fuera de la “norma” tradicional) hay que estar dispuesto al cambio, tener apertura a la movilidad y la capacidad de soltar. Esto no significa que la soltería implique una sucesión de experiencias banales y poco comprometidas, más bien es el aplomo de vivir con intensidad y responsabilidad la experiencia elegida y tener el coraje de saber dejar ir cuando el ciclo de lo vivido llegó a su punto final.

Aceptación de la incertidumbre
Si bien la incertidumbre es parte de la vida de cualquiera, quienes viven en una “pareja estable” creen transitar un trayecto bien definido y un futuro asegurado (¡cuántos no se dan un frentazo cuando descubren que “fíjate que siempre no”!). A los solteros, en cambio, si bien planean, desean, emprenden y logran, los visita con más frecuencia la estimulante (e inquietante) pregunta: “¿cómo será mi vida a lo largo del tiempo?”.

Soltería “forzada”
Los solteros que ya han tenido un matrimonio o una pareja formal se consideran de “mejor estatus” que los que nunca han estado en una situación así. Pareciera que el estigma de la soltería baja de tono si tuviste un matrimonio previo, porque eso de nunca, nunca, nunca haber estado casado es medio sospechoso. De ahí que muchos solterazos experimenten una mayor inadecuación interna y presión externa.

¡No falta el que se sube a cualquier “tren” con tal de poner paloma al pendientito! En esos casos no impera el “más vale solo que mal acompañado”, sino el “más vale mal casado que soltero”. ¡Qué horror!

Manejo de la soledad
La soledad tiene una pésima fama porque con frecuencia se la empata con la idea de aislamiento o desolación. El aislamiento (a diferencia de la soledad) es traumático: somos seres sociales que, de una u otra forma y con mayor o menor necesidad de convivencia, requerimos del intercambio con los otros, tanto para sobrevivir como para construirnos como personas. Es distinto estar solo y poder hacerlo (incluso disfrutarlo) contando con la posibilidad de interactuar, convivir, solicitar ayuda y dar cariño, a no tener a quien recurrir en caso de desear compañía o necesitarla.

Por otro lado, la desolación tiene que ver más con la interpretación que le damos al hecho de no tener pareja (y a veces hijos), desde la visión de la cultura dominante. Pero, independientemente de que decidamos estar con alguien, ser padres o no, aprender a vivir en soledad es tarea básica para cualquier ser humano. Es en la soledad donde nos relacionamos con nosotros mismos, donde construimos la autonomía necesaria para crecer y el espacio donde planeamos quienes queremos ser.

Construcción de redes sociales
Puede ser lastimoso y frustrante querer seguir encajando en antiguos grupos que se sostienen en estilos de vida que invisibilizan la vida en soltería, de ahí la necesidad de soltar espacios que restan más de lo que aportan, al tiempo de construir nuevos ambientes que respondan a la persona que son en su presente. Sobra decir que un soltero ajeno al mundo virtual queda fuera de infinidad de intercambios y encuentros propios de la s1ngularidad: ¡los solteros están en las redes! Así que a navegar en ellas.

Incorporar el error
La libertad que tienen los solteros facilita el despliegue de vivencias que se construyen a base de “prueba y error”: experimentan más, se equivocan más, pero aprenden más. Sin embargo, aceptar los errores y continuar requiere de un trabajo de seguridad personal, de medir los riesgos, y de capacidad de recuperación.

Es reto especial de los solteros aprender a no vivir como fracaso los errores que, inevitablemente, se cometen en el camino.

Crianza compartida
El sufrimiento es parte de la vida y no podemos erradicarlo de la de nuestros hijos. Sin embargo, un divorcio no tiene por qué dejar huellas traumáticas en los hijos: será una experiencia dolorosa, sí, pero también un ejemplo de corresponsabilidad, y de la posibilidad de transformar una familia nuclear intacta en una funcional y amorosa binuclear.

Ser soltero no es estar disponible todo el tiempo
Un reto de la soltería es poner límites a las personas que creen que por no tener pareja se está disponible para la exploración sexual o para cualquier plan (que incluye incluso cuidar a los sobrinos o acompañar a tu tía-abuela al doctor).

Cómo explicar que la s1ngularidad se trata de poder disponer de más tiempo libre para uno mismo, para los proyectos personales, para las elecciones preferidas. Una cosa es estar dispuesto a ciertas experiencias diversas, pero otra muy distinta a una disponibilidad incondicional de satisfacer las necesidades de los demás.

 

S1NGULAR

¿Forever alone? Instrucciones para hacer amigos

Si tú, como Roberto Carlos, quieres un millón de amigos o simplemente ampliar tu grupo social, sigue leyendo pero, antes de continuar, debes tener muy claro que, para conocer gente nueva, lo primero es dejar los prejucios atrás. Si piensas que una persona que viste o habla similar a ti será en automático tu nuevo BFF (best friend forever), ya comenzaste con el pie izquierdo esta misión. Lo mismo si crees que no lo será por lucir diferente. También, es muy común, querer pretender ser alguien diferente para caer bien, pero eso sólo lograría falsas nuevas amistades. Una vez dicho esto, es hora de poner en marcha el plan “Salir de la zona de confort” y encontrar caras nuevas en esos lugares que sueles visitar con frecuencia.

Fiesta

Es una de las situaciones ideales para conocer personas. Olvídate de ir con el único objetivo de ligar. Despídete de esos besos al final de la noche; hoy sólo harás amigos. Si llegas con los mismos de siempre, después de una cerveza, vete a dar la vuelta y a “peinar” la zona. Aprópiate del dicho “Donde pongo el ojo, pongo la bala” y acércate discretamente, ya que a nadie le gustan los desesperados o intensos, y empieza la plática sin rodeos. Hasta en esto de hacer “amiguis” ya hay frases clásicas, pero que si las utilizas mal, sólo lucirás como el típico nefasto de la fiesta. Con un simple “Hola, ¿cómo te llamas?”, tu vida social puede cambiar. La clave es ser sencillo y confiado.

Oficina

Lo quieras o no, hay momentos en los que pasas más tiempo con tus compañeros de trabajo que con tu familia, tus amigos de cabecera o roomies, así que inevitablemente existirán nexos y, créelo, si tu ambiente laboral es amigable, no te costará tanto trabajo despertarte en las mañanas. “La actitud no engaña. En este espacio ya no te identificas por gustos similares en prendas. Tu esencia es lo que tendrá el mayor peso”, dice Marla Bernal, imagóloga del Colegio de Consultores de Imagen Pública. Así que evita convertirte en el ermitaño del trabajo y llega diariamente con la mejor disposición a tu cubículo.

Viajar

¿Qué mejor manera de hacer amigos que compartiendo experiencias de vida? Además, tus nuevos amigos pueden ser de cualquier parte del mundo. Tal es el caso de Victoria Martínez, una periodista a la que le gusta viajar sola, pero que jamás vuelve sin haber hecho por lo menos un amigo: “Los hostales, pensiones y B&B (bed and breakfast) son los mejores lugares para conocer gente”. Incluso después de conocerse, podrás ir a visitarlos, quedarte en su casa, conocer su país natal a través de sus ojos e incluso hacerte amigo de sus amigos. ¡Plan ganador!

Ejercicio

Pero no nos referimos a inscribirte a un gimnasio y juntarte con los que hacen pesas o con las mujeres que sólo van a sabrosearse al instructor de zumba. Busca un deporte en específico, pero quítate los límites mentales, arriésgate a meterte a uno en donde creas que no vas a dar una. Si la gente nota que no eres bueno, pero que le estás echando todas las ganas y corazón, alguno se compadecerá de ti y se ofrecerá a ayudarte, y… ¡bang!, ya tendrás un amigo nuevo. ¿Viste qué fácil? Aparte de que perderás peso, las endorfinas que tu cuerpo liberará con la actividad física mejorarán tu estado de ánimo, así que algo, por lo menos, seguro habrás ganado.

Como ves, es cuestión de soltarte y comenzar a ser tú mismo. Aunque sea un cliché, sólo podrás hacer amigos reales si tú eres un amigo real desde el principio. Por último, ten paciencia, ya que hacer crecer tu agenda telefónica puede llevar algún tiempo.

Opinión

¿Por qué el yoga es parte de nuestra sociedad?

Parte del juego que implica la experiencia humana es recordar que somos un espíritu en un cuerpo humano. Este cuerpo es una vía para reconocer el espíritu. En nuestra cultura Occidental la cultura física es popular a partir de las guerras del siglo pasado, y conocida como una fuente de deseos e impulsos pecaminosos.

El yoga ha devuelto la espiritualidad a la experiencia corporal. La conciencia corporal es el ingrediente que le faltaba a nuestro modelo occidental y este es el momento en que estamos reintegrando la perspectiva holística en toda nuestra perspectiva de vida en Occidente.

«El yoga ha devuelto la espiritualidad a la experiencia corporal».

El hatha yoga o yoga de las posturas y prácticas físicas despierta la sensibilidad espiritual del cuerpo. En la cultura de occidente el desarrollo del cuerpo es un síntoma de salud física y corporal. Hay un tiempo que dedicamos a hacer ejercicio, y así muchas personas conocen al yoga por sorpresa en un gimnasio o por un preparador físico y, ¡PUM!, sienten su energía y la quietud de la mente.

También hay muchos doctores que recomiendan practicar yoga porque de sólo respirar profundo y estirar el cuerpo, la salud mejora. Incluso sabemos que tranquilizando a la mente se calman los síntomas de las enfermedades.

La anatomía del espíritu la puedes experimentar plenamente con las prácticas y herramientas de yoga y aún más claro si estudias los conceptos para poder reconocerlos en el cuerpo a través de los sentidos y de los efectos de cada acción que hacemos con el cuerpo. De hecho, al estudiar yoga, las personas pueden conocerse mejor a sí mismas y tomar mayor responsabilidad sobre los síntomas de su vida y así sostener conscientemente su plenitud.

El yoga está en el centro del movimiento global que celebra el bienestar holístico.

Especial NoMo

3 razones que refutan la idea de que “todas las mujeres nacieron para ser madres”

¿Las mujeres nacimos para ser madres? ¿La maternidad nos “completa” y le da sentido a nuestra existencia? Estas preguntas nos hacen pensar que la maternidad ha migrado de ser una opción más entre las alternativas de vida femenina, al campo de lo “natural”, para convertirse en el cumplimiento de un mandato instintivo.

Aquí tres ideas para reflexionar en torno a la maternidad:

  1. “El ‘natural’ amor materno, se ve reforzado también por los discursos religiosos, culturales e institucionales, que juzgan a las mujeres que no se apegan a esta ‘norma’ como casos extraños: enfermas mentales, egoístas, ‘desnaturalizadas’”
  2. “Un deber social que pudo haber sido asumido por ambos miembros de la pareja, por los adultos de la comunidad o por organizaciones más amplias, como el Estado, se asigna unilateralmente a las madres y se naturaliza como una opción determinada por la biología”.
  3. “El modelo del amor maternal propone una actividad altruista que implica opciones constantes y que tiene casi nada en común con los instintos”
Opinión

El poder liberador del «no»

“No quiero ir”, “no me caes bien”, “ya no quiero estar contigo”, “no quiero seguir así”, “no quiero más este trabajo”, “no me gusta mi vida”… ¡Ya basta! ¿Cuántas veces lo hemos pensado (e incluso tenido ganas de decirlo) pero por alguna razón no lo hacemos?, y si ocurre, es sólo cuando nos llevan al límite o aprietan nuestro “botón rojo”.

Cuando decimos que “no” a algo o al alguien, ¿qué es aquello a lo que renunciamos o rechazamos?, ¿implica una pérdida, una renuncia o un rechazo a nuestros deseos y fantasías?

¿Qué tan fieles somos a nosotros mismos?

Saber decir “no” a algo o a alguien es asumir la responsabilidad de ser nosotros mismos sin depender de lo que digan los demás. Es tener consciencia de lo que implica tomar el control de nuestra vida sin culpar a las circunstancias. Es buscar nuestra propia felicidad más allá de las validaciones sociales. Es reconocer el camino hacia nuestro verdadero potencial.

Somos una sociedad que privilegia el “sí”, a veces entendido como la sumisión y el tributo de la libertad.

Decir “no” también es reflexionar sobre las cosas que amamos y cuestionar las cosas en las que creemos para preguntarnos qué tan fieles somos a nosotros mismos, y lo más importante, qué tan felices somos. El encuentro con uno mismo nace de la aceptación o negación de nuestros propios miedos, ahí es en donde comienza nuestro verdadero ser.

Esa maña mexicana de no saber decir “no”

Los mexicanos en general le tememos a la confrontación. Octavio Paz en su libro El Laberinto de la Soledad, nos describe como una cultura con altas dosis de mentira y vergüenza, como una sociedad a la que le cuesta trabajo decir la verdad y aceptarla. Tememos ser rechazados o dejar de ser amados.

Tememos sentirnos culpables por reconocer aquello a lo que no aceptamos o dejamos que pase. Vivimos con el sentido de culpa, de “pobrecita o pobrecito” o “qué van a pensar de mí”, creamos realidades poco realistas que no nos ayudan a enfrentar lo que es y lo que sucede.

El encuentro con uno mismo nace de la aceptación o negación de nuestros propios miedos, ahí es en donde comienza nuestro verdadero ser.

En la cultura latinoamericana, a la mayoría de las personas nos afecta un “no”. Somos una sociedad que privilegia el “sí”, a veces entendido como la sumisión y el tributo de la libertad. Se valora el “sacrifico” de nuestros deseos en beneficio de los de los demás: hijos, padres, hermanos… Decir “no” es concebido como un acto de agresión, de falta de empatía. Es probable que en ocasiones sea vivido como un acto de traición: la traición al “sí”. ¿A dónde vamos con todo esto? El tema no es el “no”, sino su poder transformador cuando es dicho con inteligencia e integridad.

No digas “no” cuando…

¿Estás sintiendo el placer (y poder desbocado) de querer decir “no”? Salir de la casa con una mochila, dos libros y un celular para descubrir el mundo y vivir la vida… ¡esa, es una idealización peligrosa del “no”, así como las drogas! El “no” se dice y hace con responsabilidad y consciencia, ya que puede ser una trampa ante una pelea, un conflicto o un reto; el “no” sin consciencia sólo inhibe el enfrentamiento con la realidad y nos hace menos capaces de lograr nuestros objetivos. En ocasiones, incluso, nos hace menos humanos. Como decía Ortega y Gasset “somos nuestra circunstancia”, y si no la superamos, no nos superamos a nosotros mismos.

Venga el “sí”, con el “no”

Di “sí” a tus principios, a lo que te apasiona en la vida; di “sí” a ser feliz, a estar con quien se te da la gana, a cumplir tus sueños pese a los muchos “no(s)”. Di “sí” a quien eres y a la persona en quien te puedes convertir. Di “sí” a lo que deseas y también a aquello que estás dispuesto a perder y ganar… ¡no existe uno sin el otro! Todo esto, es lo que nos llevará a darnos cuenta de aquello por lo que valía la pena apostar.

Suena complicado pero no tomes esto a la ligera: reflexiona sobre las implicaciones del “no” y cómo lo utilizas en tu vida, porque cerca de la muerte desearás poder haber hecho un sabio, convincente y mejor uso del “sí” y el “no”.

S1NGULAR

¿Por qué cada cada vez hay más solteros en el mundo?

Euromonitor International, empresa dedicada a estudiar las tendencias en el mercado a nivel global, hace tiempo que dio el dato: se añadirán 48 millones de solteros a la población de aquí al año 2020, es decir, un aumento del 20%, lo que significa que los unipersonales serán la categoría de más rápido crecimiento en el mundo.

Europa hace tiempo que alertó sobre esta marea solteril. Otros países, como Estados Unidos, apenas (en los últimos años) se han sumado a la investigación sociológica, económica, incluso con un enfoque de derechos humanos, para explicar a qué se debe este “recogimiento fervoroso del individuo sobre sí mismo”, como lo ha enunciado el controvertido filósofo alemán Peter Sloterdijk.

«La sociedad no quiere aceptar que la gente también se puede organizar a partir de sí misma»

Algunos estudiosos, como Michael Cobb, catedrático de la Universidad de Toronto y autor del libro Single: Arguments for the Uncoupled (Sexual Cultures), explican que la supremacía de la pareja es puesta en duda cada vez con más frecuencia, debido a que es demasiada la ansiedad que se deposita en ella para resolver la completitud del ser humano. La sociedad, dice Cobb, no quiere aceptar que la gente también se puede organizar a partir de sí misma, y ante la tendencia de optar por vivir en soltería, esta alternativa se ha convertido, apunta, en una de las minorías más criticadas. “El individuo contemporáneo no está solo, simplemente es soltero, pero no se le reconoce culturalmente”, afirma.

Los nichos de mercado que, se prevé, tendrán más éxito en los próximos años serán los que satisfagan las necesidades de consumo de los s1ngulares, entendidos como los solteros jóvenes, los solteros adultos, los separados, divorciados y viudos. México, contra lo que muchos piensan, poco a poco marca su distancia con el lecho conyugal. En el censo de 2010, cerca de 20 millones, entre los 20 y 69 años, manifestaron no tener pareja. Esto significa, que el 31.2 % de la población de esas edades está viviendo en s1ngular.

«Los nichos de mercado que tendrán más éxito en los próximos años serán los que satisfagan las necesidades de consumo de los s1ngulares»

La soltería contemporánea no es un problema de salud emocional ni un asunto de ruptura con los valores éticos y morales. Tampoco es una aberración social, sino una consecuencia de los principales valores de libertad, y sí, hay que decirlo, el culto a la personalidad, los satisfactores personales han abonado a la decisión de vivir en solitario, pero no necesariamente en soledad.

Durante 2016 y lo que resta de la década, veremos un aumento y una gran diversidad de estudios, estadísticas, monitoreos, películas, programas, documentales, plataformas digitales, aplicaciones, y redes sociales, defendiendo o atacando el estatus más polémico del siglo xxi.

Opinión

¿Andamos perdidos o nos estamos encontrando?

Los contextos generan usos y costumbres, y con ellos, expectativas de los miembros que en ellos habitan. Si bien en el siglo XXI la tendencia a la individualidad está creciendo, haber sido educados con la idea de que “cada oveja debe tener su pareja” puede generar dificultades a la hora de enfrentar nuevos modelos de vida. No todos los que vivimos la soltería la miramos y experimentamos del mismo modo. Hay quienes hemos integrado amorosamente este estado por ofrecernos un estilo de vida acorde a nuestros intereses, características, deseos y valores.

Muchos solteros y solteras aún se encuentran en una ambivalencia sobre el malestar o bienestar de las circunstancias que atraviesan (quizá porque no las eligieron, quizá porque la cultura dominante pesa en su pensar). Otros ven en este estilo de vida un obstáculo o una mala racha de la cual quieren huir por considerarla un fracaso o bien una desgracia personal. Por otro lado, un grupo cada vez más creciente, elige, defiende, y sostiene su estado singular. Vivir como gracia o como desgracia la soltería mucho tiene que ver con el modo en que hacemos frente a la vida. También influye en esta vivencia nuestra personalidad (ese estilo de carácter con el que damos la cara a los desafíos básicos de la vida), y sin duda, nuestros objetivos vitales que marcan lo que queremos lograr con el pedacito de vida que se nos ha regalado.

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Tener vidas singulares es producto de un devenir evolutivo que se ha venido gestando a lo largo del tiempo: factores socioculturales, políticos y económicos del momento histórico que estamos viviendo. Por eso, lo escojamos o no, la mayoría de los ciudadanos de esta era atravesaremos por periodos de soltería.

Cada vez más, los “de afuera” miran con interés nuestras vidas: nuestros logros, el manejo de nuestro tiempo libre, las diversiones que elegimos, los amores y desamores que experimentamos y la trayectoria de nuestras vidas al paso del tiempo. Con todo y todo la integración de estos nuevos estilos de vida sigue siendo un cambio de paradigma, un desafío personal y social, una resistencia a los discursos dominantes. De ahí la tarea ineludible de documentarnos, derribar tabúes, romper esquemas, desafiar mitos, abrirnos a nuevas experiencias para adecuarnos a este mundo cambiante, elegir con base en nuestras circunstancias particulares y, en medio de todo este revuelo, encontrarnos, crecer y disfrutar de una existencia única.

Tendencias

Generación Y: “nos restaron herramientas para lidiar con la vida y nos aumentaron la presión”

A pesar de ser más longevos, de gozar de mejor salud y libertad, no somos felices. No sólo es la depresión, sino la inquietud y la ansiedad, los ataques de pánico y angustia.

Y es que individualizar la vida requiere un gran esfuerzo, porque conduce a reducir todo en la persona, y eso resulta tan novedoso como pesado porque no hay de dónde agarrarse. La necesidad de terapias psicológicas es un fenómeno nuevo.

Gilles Lipovetsky explica el aumento de la inestabilidad emocional en parte por los estilos de crianza actuales. Antes se educaba a los niños de manera más estricta, hoy la educación se ha flexibilizado tanto en la búsqueda de dar mayor felicidad a los niños que incluso se les evitan las frustraciones. El resultado de haber pasado de una educación autoritaria a una sobreprotectora deriva jóvenes débiles, ya que no se les está formando para afrontar dificultades. Los niños necesitan lidiar con la autoridad para madurar; es simple: hay cosas que pueden hacer y tener y cosas que no, en pocas palabras, nos restaron herramientas para lidiar con la vida y nos aumentaron la presión. No es de extrañar que la depresión sea la enfermedad más recurrente y que las tentativas de suicidio en todo el mundo no cesen de aumentar.

Lo que Lipovetsky señala como una tarea posible, es que desde nuestra búsqueda de felicidad nos comiencen de nuevo a importar los otros, de forma que podamos volver a formar un sueño colectivo, algo inédito sin duda, como mucho de lo que ya estamos viviendo.