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El sexo en el poliamor no es mejor que en la monogamia

La monogamia cada vez va quedando más de lado como eje principal de la construcción social actual. Estudios científicos que lo confirman y que señalan que el ser humano no debería ser monógamo, siempre pregonan. Por otra parte el poliamor se posiciona cada vez más fuerza como la relación amorosa del futuro, y con cierta estabilidad emocional, compromiso de todas las partes involucradas y cariño, la relación sin duda puede funcionar.

Sin embargo, hay algo en lo que la monogamia aún supera al poliamor, muy al contrario de lo que cualquiera podría llegar a pensar: el sexo.

Un estudio realizado a poco más de 11 mil personas en la Unión Europea encontró que, mientras el 71% de quienes integran relaciones abiertas están sexualmente satisfechos, para aquellos en relaciones con una sola persona el valor de satisfacción asciende hasta el 82% y al 80% para quienes están casados o en unión libre. Muy en contraste con el 40% de quienes están solteros.

La investigación, realizada por Dalia Research y concluida en marzo de este mismo año, probó, además, que los países con mayor satisfacción sexual son España con el 41% de los encuestados asegurando estar muy satisfechos, seguido de Alemania con el 38%; y los menos satisfechos resultaron ser los italianos y los británicos, teniendo ambos un 9% de personas “no del todo satisfechas”.

El porqué la monogamia es superior al poliamor en este aspecto no está explicado en el estudio, aunque, en realidad sólo hay una ventaja del 10%. Tal vez uno de los factores determinantes para los resultados sea el ojo con el que actualmente es visto el poliamor, pues aún prevalece cierto ocultismo a su alrededor.

Sexualidad

4 consecuencias de fingir un orgasmo

Fingir orgasmos ha sido una práctica bastante común en hombres y mujeres desde siempre. Se sabe, por ejemplo, según datos de un estudio realizado en la Universidad de Kansas, que uno de cada cinco hombres con vida sexual activa ha fingido al menos un orgasmo y que, en el caso de las mujeres, menos de la tercera parte logra llegar al clímax durante el coito.

Las razones para hacerlo son muchas. Desde no herir los sentimientos de la pareja hasta terminar el acto lo antes posible. Para algunos puede ser una práctica frecuente y en apariencia inocente, pero pocos saben los problemas que esto puede traer a la vida sexual individual y en pareja.

Aquí cuatro razones por las que es preciso dejar de fingir orgasmos:

  1. Evidentemente, te pierdes de todos los beneficios.

Mucho se sabe ya de los beneficios que el disfrutar de un buen orgasmo puede traer a nuestra salud. Se mejora el flujo sanguíneo, el ánimo se ve levantado disminuye el estrés, funciona como analgésico, mejora el aspecto de la piel y, claro, te brinda un extraordinario placer. No hace falta mucha ciencia para saber que si el orgasmo es fingido, los beneficios no se hacen presentes.

  1. Maleducas a tu pareja

Ya sé que muchos dirán, respecto al punto anterior, que si el orgasmo se finge es porque a veces no queda de otra. ¿Cómo alcanzar el clímax si la pareja no hace la labor completa? Y es que sí queda de otra. Gran parte de las relaciones sexuales es emocionante por ese sentimiento de aventura, de esperar algo nuevo, que la pareja nos sorprenda, pero cuando no sucede así, la solución es, sí o sí, hablar al respecto. Mostrar en qué puntos se debería mejorar y por dónde se debe conducir para que la experiencia de ambos sea la más plena posible. Fingir orgasmos genera una falsa sensación de éxito, así que la próxima vez que tengan una velada apasionada, la pareja hará lo mismo que te llevó al “orgasmo” aunque tú ni lo disfrutes.

  1. Se generan mitos

Supongamos que las dos terceras partes de mujeres que no llegan recurrentemente al orgasmo decidan fingirlos. Esto será un problema de magnitudes colosales, pues para cada orgasmo fingido hay una persona que porta con orgullo el estandarte de “llevé a una mujer al orgasmo” y así se genera una pandemia de malos movimientos y posturas  que sólo serán erradicados cuando alguien se decida a hablar con la verdad.

  1. A quien más dañas es a ti mismo (a)

De la misma manera que sucede si te masturbas nada más a lo bruto, el fingir orgasmos genera barreras para los vínculos que tienes con tu propio cuerpo. Te niegas la posibilidad de conocerte y de conocer tu propio placer. El orgasmo es un acto de comunión con uno mismo que no puede ser dejado de lado ni tomado a la ligera.

Sexualidad

3 cosas que sigues sin entender del sexo

Las relaciones de pareja son complejas y más, cuando se trata de algo tan íntimo como el sexo. Los terapeutas sexuales han acordado que, mientras más sepas del tema, mejor serás en la cama, pero en realidad ¿qué tanto de lo que conoces es cierto?

Seguramente has escuchado que la masturbación es mala para una relación, discusiones sobre la ubicación del clítoris o mitos acerca del orgasmo femenino, y es que todo mundo cree tener el secreto para llevar una intimidad sana e informada.

Por ello, el Huffington Post publicó una nota en la que algunos sexólogos de Estados Unidos comparten los mitos más frecuentes que consultan sus pacientes. Aquí 3 de las cosas más absurdas que los especialistas han escuchado:

1.- El deseo físico llega fácil cuando tu pareja te encanta

De acuerdo con Moushumi Ghose, terapeuta sexual y autor de Posturas sexuales clásicas reinventadas, sólo porque una mujer no esté húmeda, o un hombre no tenga erección, no quiere decir que haya falta de deseo. Es verdad que puedes estar excitado mentalmente sin que se presenten los síntomas físicos. Algunas veces a nuestro cuerpo le cuesta seguir el ritmo de nuestra mente. Esto es normal y no debe considerarse una disfunción o un problema; no existe disfunción eréctil por esta razón. Todo esto es parte del ciclo natural del ser humano. 

2.- Cuando están realmente enamorados, el sexo tiene que ser amoroso

Kimberly Sharky, terapeuta sexual y de pareja en Nueva York, señala que “una vez que hay confianza mutua, respeto y consenso entre tú y tu pareja, puedes usar tu expresión sexual como un salón de juegos para adultos en donde se pueden aplicar reglas diferentes a las que se siguen fuera de la recámara. Juega con el poder, quién manda, quién se somete, quién juega con quién para provocar deseo antes de cumplir lo que se busca. Arriésgate a ser vulnerable y desinhibido con tus peticiones, incluso si temes que tu pareja no esté en el mismo canal que tú en determinado momento”.

3.- Tener buen sexo es todo en una relación

“No necesitas ser el mejor amante que tu pareja haya tenido para que te ame, respete, y se sienta conectado a ti. Muchos hombres piensan que si tuvieran más habilidades sexuales, nada faltaría en su relación. Pero incluso con la mejor experiencia en la cama, las relaciones terminan. No hay duda de que la confianza sexual en uno mismo es importante, pero no lo es todo si no se trabaja en una relación sólida y exitosa”, menciona Keeley Rankin, terapeuta sexual de San Francisco, California.

Especial / Psicología

¿Putas o madres?

La neta de las netas: con todo y que tengo cuatro hijotes y que puedo decir muuuucho de criar, amamantar, pastorear, sufrir y disfrutar (los), me niego a ser del montón que exalta el tema de la ma- ternidad y “sus bondades” sólo por ser el mes de mayo.

El estereotipo maternal -tan venerado por hombres, mujeres, niños y quimeras vanguardistas- generalmente deja de lado una feminidad integrada. Si se trata de elegir -en este mundo binario que todo lo quiere blanco o negro- entre la “madrecita santa” y la “vieja zorra”, yo me brinco al bando de la putez y dejo la beatitud encerrada entre las cuatro paredes de su hogar, rezando y cocinando (y pa’ resistir, tomando una variedad de psicofármacos también). Pero ojo, al decir “putez” lo digo en el sentido más halagüeño de la palabra, porque me refiero a esa otra faceta de ser “mujer mujer”, que por no ser entendida ni respetada ni acogida ni explorada, se desprecia, menosprecia, estigmatiza, desprestigia, castiga y rechaza. ¿Qué, deveris, no se puede ser como defiende Emma Watson ante tanto desmadre que le armaron por la bellísima portada de Vanity Fair sexy y seria? ¿Qué por integrar toda una dimensión erótica, tan propia y deseable de lo humano, hemos de ser consideradas de “cascos ligeros”, facilitas, tontas, zorras y, sí, “putonas”?

Me enojo e impaciento teniendo que explicar que una no sólo puede mostrarse, moverse, reírse y vestirse como se le dé la reverenda gana, sino que para pasar “de niña a mujer” -como dice, desde antaño, el ya añejo Julio Iglesias- se requiere superar esa infantilización maternalizada y asexuada que se ha puesto como ideal femenino y que, al mismo tiempo, también es menospreciado.

Insisto: ser sensual, estar a gusto con el propio cuerpo, disfrutar del ir y venir del erotismo -esa culturización de la sexualidad que pasa por lo humano- que se convierte en un deleite, plantarse con el pecho erguido y la falda ceñida, da cuenta de madurez y no de putez. Que podemos comportarnos como objetos, no hay duda; que si queremos ser tratadas como sujetos, no hemos de vivirnos como objetos. Pero saber que somos -con gracia e inteligencia- objeto de gozo y deseo del otro desde el respeto y la igualdad, ¿no es algo a lo que aspiramos la mayoría de hombres y mujeres? Adueñémonos de nuestra sexualidad y cultivemos el erotismo. Y mostrémonos atrevidas y seductoras también, que eso no le quita puntos a nuestra inteligencia ni a nuestra credibilidad.

Sexualidad / Tendencias

Niñas que buscan ser mujeres: hipersexualización

Disfraces de bruja sexy para 4 y 6 años, tacones del 17 al 21.5 y kit de maquillaje básico. Desde hace al menos una década, las niñas entran a una edad cada vez más temprana a un mercado de consumo orientado a explotar la sexualidad.

Los bombardeos de publicidad, productos televisivos, las redes sociales y hasta ciertos comentarios por parte de los adultos contribuyen a que los críos incorporen mentalmente los estereotipos impuestos por la sociedad para cada género. ¿Cómo? Mientras una nena de 5 años se sienta frente a la televisión a ver la serie más exitosa del momento, asimila que la más bonita es, al mismo tiempo, la más inteligente, noble, popular y exitosa; es decir, termina por establecer una relación directa entre la belleza física y el éxito.

Los menores se familiarizan con un tipo de dinámica social que no son capaces de entender (simplemente porque su desarrollo cerebral y, con éste, el de un criterio, aún están en proceso), pero que ven aceptada. En consecuencia, crecen buscando lucir lindas, guapas, sexys, y cuanto adjetivo encuentran destacado mediáticamente; lo cual les genera una falsa seguridad propia y, a largo plazo, una autoestima frágil.

Todo esto, además, fuerza el ritmo natural de desarrollo, saltando ciertas etapas de maduración y eliminando la posibilidad de desarrollar competencias como la creatividad y espontaneidad.

Por ello, aunque es difícil evitar que los menores tengan contacto con este tipo de contenidos, es importante analizar los modelos que transmites desde casa y romper estereotipos de género. Hay que dejar que los niños sean lo que quieran ser, incluso si lo que quieren es ser niños.

S1NGULAR / Sexualidad

5 tips para desinhibirte en la cama

La psicoterapeuta sexual, Karla Teresa Castillo Pérez, comparte cinco consejos prácticos para que comiences a perder el miedo y disfrutes tu sexualidad sola y acompañada:

  1. Hazlo con la luz encendida. Existe una diferencia muy grande entre estar a oscuras por miedo a ser vista y hacerlo por elección y porque es parte del juego en pareja.
  2. Cumple tus fantasías. Visita hoteles que tengan decoraciones que alimenten la fantasía a cumplir, desde camas de agua, hasta jacuzzi y tubos de baile.
  3. Entra a una sex shop: ¿qué te gustaría tener? Es un momento para aprender sola o en pareja.
  4. Considera la autoexploración. Cada cuerpo es diferente, ¿cómo te gustaría ser tocada? El orgasmo es asunto de diálogo y de comunicación con tu pareja, ayúdalo.
  5. Edúcate. Existe material en librerías o internet respecto a posturas en la intimidad: ¿tienes elasticidad o no la tienes, pero quieres intentarlo? Algunas serán muy difíciles, tal vez no las logres, pero te divertirás.

Recuerda que tenemos la oportunidad de aprender a cualquier edad, eliminando los mitos y alimentando las realidades que llevan a los individuos a vivir una vida libre y plena de prejuicios y estereotipos.

 

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15 canciones para sentir un orgasmo de piel

Hay canciones que nos colocan en un estado de excitación y placer que pueden provocarnos orgasmos de piel o frissons (escalofríos), un tipo de excitación que causa el mismo placer, efímero e intenso, que un orgasmo. Esto lo asegura un estudio de 2014, realizado por Psyche Loui (profesora de Psicología, Neurociencia y Comportamiento) y otros colegas.

¿De qué depende?

Digamos que si tu date es alguien imaginativo, curioso, sensible a la belleza y ávido de nuevas vivencias, y que además es capaz de sumergirse intelectualmente en la música (es decir, se concentra en las canciones en lugar de simplemente oírlas), entonces es muy probable que sea de aquellos con la virtud de sentir un frisson. Claro, además de la personalidad, también influyen otros factores, como la experiencia de vida o los gustos musicales de cada quien.

1. Déjate ir

No hay nada como esta canción para ir preparando el terreno…

 

2. Si la baladita es lo que te pone en el mood ideal.

 

3. El ritmo de Nina se presta tanto para un baile privado, como en pareja.

 

4. Para los románticos.

 

5. Para aquellos a los que les guste hacer la danza de los siete velos.

 

6. Ideal para la fiesta donde puedes conocer a tu date de esa noche.

 

7. Voz y ritmo mezclan a la par melancolía, sensualidad y misterio.

 

8. Sexy, clásica e imperdible.

 

9. Porque el erotismo no tiene barreras.

 

10. Este beat puede acompañar cada uno de tus movimientos…

 

11. Comienza la noche con esta seductora voz.

 

12. Para aquellos a quienes les gusta iniciar más lento.

 

13. Un clásico para abrir “apetito”.

 

14. Súper sensual para bailar pegadito.

 

15. Para tomarse un vino y dejarse seducir.

Sexualidad

La fidelidad ¿es sólo un mito?

De todas las inevitables derrotas del hombre contra la naturaleza, la infidelidad es, quizá, una de las más dolorosas de aceptar. Ahí están las dos caras de la sexualidad humana; la parte civilizada y la animal no han dejado de debatirse entre cumplir el ideal monógamo que sostiene a la familia tradicional o abandonarse a los deseos que nos llevan a los brazos de otras personas.

Entregarse ciegamente a una u otra suele acabar en conflicto porque a pesar de la máscara refinada que llevamos en cuestiones de cultura y avances científicos y tecnológicos, en el fondo, las exigencias y respuestas de nuestro cuerpo son las de una especie reciente de simio, que hasta hace unos diez mil años recorría en grupo las praderas, compartía alimento, protección y parejas sexuales.

Los rasgos anatómicos que nos distinguen como especie tienen apenas unos doscientos mil años, pero detrás hay una gran herencia de millones de años que condicionaron buena parte de nuestras conductas sociales y sexuales. Sumergidos en los ideales de una pareja exclusiva, ignoramos que esas aspiraciones en realidad son una adquisición reciente, de apenas unos diez mil años, tiempo en el que comenzaron a establecerse los primeros pueblos sedentarios gracias a la agricultura.

¡Ojo! No se trata de sugerir que se retome el comportamiento sexual de los ancestros, con su permisividad y modos, pues hay un camino detrás que no todos están dispuestos a abandonar. En el fondo, lo que nos hermana con los antepasados y nuestros primos los chimpancés es el uso del sexo como vehículo para fomentar los lazos afectivos y, en segundo lugar, como medio de procreación. No es gratuito que seamos la única especie dispuesta a tener relaciones sin importar los ciclos de fertilidad y en cualquier momento del día.

No es lo que tú piensas

La fidelidad se da como algo incluido per se en una relación íntima. Si cualquier de ambos fallan, se señala al culpable por su traición a un acuerdo que, probablemente, nunca aceptó. Y lo más común es darlo por hecho y omitirlo hasta que el divorcio o la ruptura llamen a la puerta.

Como muchos malentendidos, la monogamia es una convención de la cultura que se confunde con un fenómeno natural, como el nacimiento y la muerte. A pesar de la realidad que la niega, hay un empeño en hacerla pasar como una verdad indiscutible en todos los continentes y todas las épocas. Escuchamos el ruido de los propios prejuicios, pero no el recordatorio de que en nuestros actos más íntimos va escrita la historia de la especie.

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Psicoterapia S1ngular: fidelidad y exclusividad sexual

Psicoterapia S1ngular cuenta con un equipo de profesionistas especializados en Psicoterapia, Mediación, Coaching y Orientación Vocacional, capacitados para proponer intervenciones eficaces y creativas, que te faciliten solucionar conflictos y lograr tus metas. A partir de ahora, mensualmente nuestros especialistas resolverán tus dudas respecto a un tema en específico. En esta ocasión, Tere Díaz Sendra, psicoterapeuta con especialidad en terapia de pareja, habla sobre “Fidelidad y exclusividad sexual”.

“Uno de los temas más controvertidos en el territorio amoroso es el tema de la infidelidad: cargada de un sabor a traición, humillación y abandono, las personas vivimos temiendo que nuestro amor, nuestro amado, nuestro amante se líe sexualmente con alguien más. La fidelidad es una virtud, es buena y se requiere en toda relación: ser infiel es por lo general nocivo, abusivo, poco comprometido”.

Así, la fidelidad y la exclusividad sexual no son lo mismo. “Elegimos ser monógamos por diversas razones, pero no somos seres monógamos por naturaleza. La exclusividad es una decisión opcional, no es ni buena ni mala en sí misma: ser –o no- exclusivo depende de los acuerdos de pareja”. Es fácil pensar que la intervención de un tercero en la pareja se debe a un déficit en la relación; “es cierto que las parejas con alto grado de conflictividad favorecen la aparición de terceros, pero no podemos negar que nuestra condición humana es siempre carente y necesitada: permanentemente insatisfecha. Y es que las personas nos casamos con quienes somos compatibles, compartimos intereses y nos apegamos, pero el deseo no se casa con nadie”.

Si tuvieras garantías de no ser descubiert@, si no tuvieras que dar explicaciones ¿desearías una vida sexual más variada y conservar al mismo tiempo a la pareja que amas?

Si deseas conocer más sobre este tema, escríbenos a contacto@s1ngular.com y alguno de nuestros especialistas se pondrá en contacto contigo para resolver todas tus dudas. También te recomendamos estar al pendiente de nuestras redes sociales, pues a partir de este mes, tendemos “consultorio en vivo” una dinámica en la que podrás interactuar con ellos y recibir atención personalizada.

Sexualidad

Sexo y discapacidad, ese tabú

María Hernández* habla sin tapujos sobre su vida sexual, que inició a los 17 años, cuando descubrió el sexo oral junto con un compañero de escuela. Universitaria, usuaria activa de las apps de citas, asistente regular a bares y antros hasta hace un tiempo, afirma que, con 24 años, aún necesita trabajar en ser más libre sexualmente, en definir mejor lo que le gusta. Morena, sonriente, con el cabello a los hombros y el rostro enmarcado por los lentes, cuenta que ahora sabe que puede salir con cualquier hombre, que nada la limita, y eventualmente encontrará a alguien para tener una relación formal; en tanto, seguirá con las citas casuales y divirtiéndose.

También dice que apenas recuerda el accidente que le causó una lesión medular cuando era una niña, la cual la dejó sin movimiento ni sensación debajo del ombligo. Su historia nos recuerda algo que negamos u olvidamos con frecuencia: a la gente con discapacidad le gusta ser tocada, lamida, acariciada, penetrar o ser penetrada, y tiene posibilidades y derecho de llevar una vida sexual activa y satisfactoria como cualquier persona.

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Irene Torices Rodarte, directora general del Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad (GEISHAD), declara que siempre hay resistencia por parte del círculo familiar para que las personas con discapacidad establezcan relaciones afectivas o sexuales, especialmente quienes viven con discapacidad intelectual; asimismo, las familias solicitan asistencia porque no tienen suficiente información o no saben abordar el tema. Los casos que atienden con mayor frecuencia involucran el abuso sexual, conductas disruptivas (masturbación en público, contacto inapropiado con personas mayores o menores), anorgasmia, disfunción eréctil, así como asesoría sobre los cambios físicos en la pubertad, para iniciar una relación de pareja o comenzar la vida sexual.

«Es cómodo para las familias y para la sociedad que no se aborde el tema».

Por su parte, María asegura que conseguir información no es difícil, incluso en su escuela hubo datos básicos, pero no se enfocaban a personas con discapacidad. Fue hasta que acudió a Grupo Altía que le hablaron de anticoncepción, “fue casi a escondidas de mi mamá”, recuerda. También menciona que en el Instituto Nacional de Rehabilitación ya hay pláticas de sexualidad enfocadas a personas con lesión medular y agrega que la sobreprotección es un problema grande.

Torices Rodarte considera que la escasez de información es más por conveniencia que por desconocimiento: “Es cómodo para las familias y para la sociedad que no se aborde el tema, pues no hacerlo representa un menor compromiso para educarlos en sexualidad, pero nadie gana con la falta de educación; ganaríamos si hubiera una educación formal de la sexualidad para personas con o sin discapacidad”, y enfatiza que programas como la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes no incluyen la discapacidad, lo que invisibiliza que este sector de la población también ejerce su sexualidad y puede tener comportamientos sexuales sin responsabilidad (no protegerse, embarazos no deseados); tampoco hay prevención óptima del abuso, “cuando la educación sexual falta, todo el mundo pierde”, subraya.

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Accesibilidad no es sinónimo de inclusión, sólo es una parte de ella. Colocar rampas, hacer adecuaciones a viviendas y edificios públicos, incluir el sistema Braille, proporcionar ofertas educativas, de empleo, etc., todo ello es un avance; sin embargo, aspectos fundamentales como el afectivo y el sexual continúan relegados, pues una creencia habitual es que las personas con discapacidad no requieren una vida autónoma, ni conexiones sociales como pareja o amistades.

“No sé si sea de forma consciente o no, pero muchos nos perciben como asexuados”, explica María, “la gente te ve y cree que porque no te funciona algo, no piensas en ello; todos tenemos deseos y necesidades”. De igual forma comenta que a sus padres les cuesta trabajo entender que habrá alguien que se enamorará de ella y que tendrán una relación.

“No sé si sea de forma consciente o no, pero muchos nos perciben como asexuados”

Irene Torices indica que uno de los temores es que inicien la actividad sexual antes de lo que le gustaría a las familias, “pero igual va a suceder y tendrán menos información”. Otro temor es que la descendencia herede su condición; por ello, GEISHAD asesora en cuestiones genéticas para que comprendan si el tipo de discapacidad que tienen puede heredarse o no, y también dan asesoría para recurrir a la inseminación artificial o a la adopción.

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María quiere seguir experimentando. Familiarizada con la masturbación, quiere usar juguetes, y opina que las personas con discapacidad deben hacerse más visibles ellas mismas, “debemos romper límites, necesitamos mayor apertura laboral, mental, sexual”, concluye.

Lo más importante es tener en cuenta que las personas con discapacidad deben tomar decisiones con respecto a si desean o no vivir su sexualidad y cómo quieren hacerlo. Cambiar la idea que tenemos del tema nos ayuda a cambiar nuestra visión tradicional del sexo y mejora nuestra tolerancia y la convivencia. Muchos de nosotros no imaginamos una vida sin amor, sin placer, ¿por qué una persona con discapacidad tendría que hacerlo?.

GEISHAD A.C.
(55) 1114 0540 y 6595 1531
geishad@geishad.org.mx
Av. Ferrocarril Hidalgo 1337. Torre Magnolia 103, Col. Tablas de San Agustín. Ciudad de México, 07860

*El nombre ha sido cambiado para proteger la identidad de la entrevistada.

Opinión

De chile, de mole, de dulce y de manteca

Si estoy satisfecha y no voy a pedir nada más, me gusta que me cuenten de qué va un platillo, me narren cómo se prepara y me inviten a comerlo en la próxima ocasión. Si bien algunas personas me ven curiosito (sobre todo por aquel horrendo prejuicio machista de que para ser mujer me cabe un poquito de más), generalmente envidian el disfrute que en ello pongo. Aunque me desconcierto un poco con aquellos a los que les gusta siempre lo mismo, a la misma hora, con el mismo plato, en el mismo lugar y con la misma gente. Pero mientras también disfruten (y no sea causado por una neurosis empedernida), bienvenidos los gustos y placeres de cada quien.

¿Pero qué tal a la hora del sexo, del amor y del erotismo? La cosa cambia: la variedad de encuentros, gustos, estímulos y deseos se vuelven “perversiones”, sino es que algunas transgresiones se catalogan como francas desviaciones y patologías. ¡Ah, cuánta moralidad en un espacio que puede ser tan, tan gozoso, lúdico, diverso y vinculante!

«Si el poder y la autoridad no se centra en el “macho”, se desprecia; si lo que se practica no va acorde a la “naturaleza” reproductiva, se juzga».

La sexualidad hegemónica se toma como referente absoluto, y así vivimos en un mundo heterocéntrico, falocéntrico, heteronormativo y binomial (palabrillas domingueras que hay que incorporar), y todo lo que no es hombre o mujer estrictamente distinguido, se borra. Si el poder y la autoridad no se centra en el “macho”, se desprecia; si lo que se practica no va acorde a la “naturaleza” reproductiva, se juzga. Y en tanto que la heterosexualidad se toma como “lo normal”, la gente (en la familia, en la escuela, en el trabajo, etc.) va suponiendo que quien se nos ponga enfrente, mientras no exprese explícitamente lo contrario, será heterosexual.

«Bien sabemos que lo que platicamos que hacemos en la cama es mucho menos de lo que realmente practicamos en ella».

¿Y por qué nadie piensa que la heterosexualidad sea “anómala”? ¿Por qué asumir que quien disfruta, elige y explora otros caminos tiene que tener alguna tuerca mal? Si las multitudes mexicanas disfrutan a discreción los tamales de chile, de mole, de dulce, de elote, de rajas, ¿no podemos dejar de prohibir o juzgar la existencia de diferencias en la cama y en el corazón?

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Bien sabemos que lo que platicamos que hacemos en la cama es mucho menos de lo que realmente practicamos en ella. La sexualidad no es fija, la construimos durante toda la vida y así podemos movernos (más, menos) en un continuo entre homos, heteros, bis, y más. Así que, de adaptarme y resignarme a las circunstancias que imponen un discurso heterosexual hegemónico, prefiero cambiarlas y transitar por mi versátil barrio, integrando, disfrutando y atestiguando la diversidad.

Salud

¿La pastilla del “día siguiente” causa algún daño si se toma seguido?

La pastilla de emergencia debe usarse si, y sólo si es una emergencia, como su nombre lo indica. Las cargas hormonales de esta pastilla son tan grandes y agresivas, que pueden generar cambios importantes en tu ciclo menstrual y, por tanto, en el funcionamiento natural de tu aparato reproductor. Por ello, se recomienda no tomarla más de una vez cada 6 meses.

Existen muchos más métodos anticonceptivos menos invasivos, como el condón para mujer o para hombre, el DIU, los parches, etc. Recuerda que siempre debes buscar la orientación de un especialista para identificar el método que te funciona mejor y te produce menos efectos secundarios.

Datos duros

  • Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), 97% de las y los adolescentes no conoce las ventajas y desventajas de la anticoncepción de emergencia.

 

  • Alrededor del 35% de los jóvenes que no recibieron información sexual y, quienes sí la recibieron, tienen dudas sobre planificación familiar y enfermedades de transmisión sexual. Este importante porcentaje se ve reflejado en que más del 25% no sabe cómo usar métodos anticonceptivos, según datos del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

Si buscas más información, entra:

www.mexicovivo.org

www.generacionviva.org

Opinión

Aquí hay pa’ todos…

A mí me gusta comer, mucho y variadito, a veces porciones grandes y a ratos bocados exquisitos. Sin duda me deleita comer -sola o acompañada- en mi casa, en la calle, o en el depa de alguna amistad. Ante este estilillo degustativo personal, me cuesta trabajo entender a las personas que comen siempre lo mismo “en el mismo lugar y con la misma gente”; pero bueno, cada quien sus gustos, siempre y cuando sea más por elección que por neurosis anquilosada.

¿Pero qué tal a la hora de las elecciones en temas de amor y de cama? El respeto al derecho ajeno, ni es la paz, ¡ni es respeto! Todo lo que se sale de lo “normal” se considera perversión, sin mencionar las transgresiones que se catalogan como francas patologías. Ya ni qué decir de la lista de “principios morales” que abanderan la sexualidad hegemónica que más bien son prejuicios sociales que deben ser cuestionados. Y es que la heterosexualidad sigue siendo el referente absoluto en temas de preferencias eróticas y de orientación sexual.

«La heterosexualidad sigue siendo el referente absoluto en temas de preferencias eróticas y de orientación sexual»

Ni cómo negar que aún vivimos en un mundo en el que se borra todo lo que no es claramente hombre y mujer, y se juzgan las prácticas que no van acorde con la “naturaleza” reproductiva. Así vamos por la vida suponiendo (o suplicando) que quien se nos pone enfrente es heterosexual, mientras no exprese explícitamente lo contrario.

¿Cómo es que nadie se pregunta si la heterosexualidad es “anómala”? ¿Por qué asumir que tiene alguna enfermedad quien disfruta, elige y explora caminos que se alejan de la norma? Si encuestamos a los mexicanos en cuanto a gustos “tamaleros”, veríamos que unos disfrutan de chile, otros de dulce, muchos de mole, y otros tantos de raja, de pata, de pato, y de mucho más… Pero, eso sí, ¡qué afán de prohibir o juzgar las diferencias en la cama y las preferencias del corazón!

A mí que no me argumenten que “la naturaleza clama”: no toda conducta humana tiene un sentido “biológico”, ni la carencia de esas explicaciones alcanza para desacreditar deseos y elecciones válidos. Muchas facetas humanas son fruto de nuestra evolución, como la sexualidad y los amores, que –al estar determinados socialmente- son particularmente más flexibles que lo que los sistemas de “salud” -y mi abuelita – prescriben.

La sexualidad no es fija, la construimos a lo largo de la vida y así podemos movernos –más o menos- en un continuo entre homos, heteros, bis… y w, x y, z. Y así lo constato cada tarde que salgo a caminar por las calles del barrio en el que vivo, donde soy testiga gozosa de la diversidad.

S1NGULAR

Todos somos seres sexuales

No hay que sacar una lupa para descubrir que dentro de la misma heterosexualidad también existe una gran gama de comportamientos y gustos sexuales tan diversos como formas de vida hay. Por ejemplo, parejas poliamorosas, hombres que les gusta ser penetrados por sus mujeres, intercambio de parejas, entre muchas otras maneras más de sentir placer.

Diversidad sexual más allá de la comunidad LGBTTTI

Sea por ignorancia, por prejuicios o por otras razones, muchos relacionan la diversidad sexual con el movimiento LGBTTTI, cuando en realidad esta diversidad existe desde el momento mismo en que inicia la sexualidad. Es decir, es indispensable reconocernos y aceptarnos como seres sexuales (independientemente de nuestras inclinaciones o preferencias), como parte de la diversidad humana en la que todos participamos.

«Generalmente todo se polariza o se busca encasillar o etiquetar de una manera, pero al final de cuentas no podemos perder de vista que cada individuo vive su sexualidad de manera única».

Ni la ciencia, ni la psicología, ni la filosofía, ni la sociología, ni la historia han podido explicar aún por qué es tan difícil ser objetivos en las cuestiones sexuales. Generalmente todo se polariza o se busca encasillar o etiquetar de una manera, pero al final de cuentas no podemos perder de vista que cada individuo vive su sexualidad de manera única.

Cómo se interpreta la sexualidad

Sin embargo, la realidad es más compleja y la forma en que interpretamos la sexualidad viene, en primera instancia, de hacer una diferenciación a partir de la anatomía femenina y masculina, y de las características que se le atribuye a cada cuerpo. Por ejemplo, el hombre es físicamente más fuerte (la mayoría de las veces), o sea, a él le corresponde ser quien sale a realizar esfuerzos físicos (como el trabajo y la provisión). La mujer, por su parte, tiene la capacidad de procrear, por tanto, de ella se espera que cuide a los hijos en casa.

A partir de este pensamiento tan primitivo es posible analizar un sinfín de particularidades y valores que han definido, de alguna manera, el ser hombre y mujer. Es decir, a partir de aquí se dividen ambos géneros, cada uno, no sólo con una lista de cualidades y de valores, sino también con una lista de tareas, responsabilidades y deberes, en los que, por supuesto, también se incluye su papel en lo sexual. Opiniones conservadoras como las de “la unión de un hombre y una mujer es para procrear la especie humana” surgen de este tipo de pensamiento primitivo que sesga la diversidad, la pluralidad, la variedad de posibilidades existentes en la exploración sexual del individuo.

«Lo ideal sería poder generar una visión positiva del concepto de diversidad sexual».

No sólo por tener un genotipo XY, por ejemplo, necesariamente el hombre tiene que ser fuerte, con afición al futbol, infiel, heterosexual, que no demuestre sentimientos, desaliñado, con voz grave y pecho con vellos. No, existen infinitas y diversas formas de ser hombre, y lo mismo aplica para la mujer.

Es imposible dictar cómo debe ser en su vida el ser humano, cuando existe un mundo diferente en cada individuo. Lo ideal sería poder generar una visión positiva del concepto de diversidad sexual, en el cual todos y todas estemos incluidos, para así poder vivir nuestra sexualidad de forma sana, responsable, placentera y armoniosa, que pueda permitirnos vivir mejor, en lo individual y lo colectivo.

Especialista

Dr. Juan Antonio Rodríguez Higuera

Consejero y terapeuta sexual de la Fundación México Vivo

dr.juan.rodriguez@mexicovivo.org

Ilustración por Alejandra Vergara y Luis Reséndiz (detalle)

Especial LGBTTTI

Breve historia de los estereotipos de género

La historia de los estereotipos de género inicia con la invención del amor moderno en el siglo XIX. Por primera vez, el vínculo emocional rigió las relaciones entre los sexos, más que la conveniencia económica y práctica. La pureza se idealizó y las diferencias se acentuaron: él sería el protector y proveedor; ella, la compañera abnegada y sumisa, pero entre ambos se negaría la sexualidad (incluso dentro del matrimonio). Las consecuencias saltarían a finales de siglo, con el apogeo de los burdeles y el aumento de los casos de histeria femenina, en especial entre las viudas y solteras, sin que nadie sospechara las causas.

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En el cambio de siglo, el neurólogo vienés Sigmund Freud hizo a un lado el pudor y señaló en sus escritos el papel de la represión sexual en el surgimiento de la histeria y otras neurosis. No obstante, su aportación más perdurable al pensamiento fue la descripción del inconsciente. Los impulsos, deseos, pensamientos y recuerdos dolorosos, o que chocan con las normas sociales, se ocultan de la conciencia, sin por ello dejar de tener una poderosa influencia en la conducta. Este concepto hundiría sus raíces en la mentalidad del siglo XX e, insospechadamente, también en la economía y en la forma de relacionarnos con lo que consumimos.

El siguiente episodio nos lleva a Nueva York en la década de 1920. La Primera Guerra Mundial terminó y se respiran aires de cambio. Las mujeres han comenzado a salir de casa, tienen empleos, visten ropa masculina, muestran los brazos, las piernas, y llevan el cabello corto. Las generaciones anteriores se escandalizan.

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Con este escenario de fondo, la industria tabacalera contrata en 1928 al sobrino de Freud, Edward Bernays (un destacado propagandista durante la guerra y padre de las relaciones públicas), para conseguir que las mujeres fumaran. El mercado potencial era enorme, igual que las ganancias, pero el acto era mal visto socialmente. Bernays tomó la noción del inconsciente de su tío e ideó una estrategia para modificar la percepción cultural.

Contrató a un grupo de mujeres para que asistieran a un concurrido desfile, mandó comunicados a los principales periódicos y empleó fotógrafos para retratar a las jóvenes en el momento convenido. El publicista dijo a los reporteros que el grupo no sólo iba a encender un cigarrillo, sino que en realidad iba a iluminar un faro de la libertad para reafirmar su independencia y valor como mujeres. La estrategia fue un éxito y las ventas se dispararon. Bernays utilizó un lenguaje emocional para asociar un deseo inconsciente con un producto, e hizo creer que se trataba de un medio de expresión y de satisfacción individual. Sin imaginarlo, había trazado el plano maestro de la mercadotecnia moderna, que mezcla los productos y las marcas con los anhelos que tenemos acerca de nuestro valor personal e identidad. De ahí que unos zapatos hagan sentir más femenina a una mujer o que un desodorante o un coche prometan reforzar la hombría.

Efectos secundarios

La explotación de los deseos irracionales se aprovechó durante la Segunda Guerra. Por un lado, la propaganda militar enlistó a una gran cantidad de jóvenes en el ejército estadounidense al subrayar la masculinidad de la guerra y presentar a las mujeres como la recompensa que aguardaba en casa. Por el otro, la publicidad sustituyó la imagen femenina de fragilidad y dependencia por una de fuerza y capacidad, para cubrir el vacío de la mano de obra, aunque, una vez firmada la paz, se retomaron los estereotipos y valores tradicionales.

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La época de prosperidad que siguió encontró en el lujo y las comodidades su razón de ser, y en la televisión al nuevo portavoz del bienestar. Las esposas consumían sólo para evidenciar el poder económico del marido y reducían a un sueño inconcluso su deseo de autonomía. Pero detrás de la conformidad y el derroche crecía el descontento de la juventud, que hizo de la música y la forma de vestir los estandartes de su rebelión, y de Elvis Presley, James Dean y Marilyn Monroe las figuras que desafiaban el formalismo adulto. A partir de este periodo, la sociedad se quitó años y prolongó la adolescencia, pues los jóvenes se volvieron el ideal publicitario y social.

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Por su parte, la fachada de felicidad matrimonial comenzaba a desmoronarse y a revelar una realidad sombría: alcoholismo, aumento de las violaciones, acoso sexual, violencia doméstica e insatisfacción conyugal. Aunado a eso, las mujeres habían aprendido bastante sobre autosuficiencia en las décadas previas como para quedarse satisfechas en casa. Inesperadamente, la invención de una pequeña píldora detonó el cambio. La pastilla anticonceptiva permitió que las mujeres tuvieran control de su fertilidad y, con ello, de distintos aspectos de su vida. Así iniciaban los años sesenta, con su llamado al amor libre, al idealismo y a la rebelión contra el sistema.

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De alienígenas y conservadores

Las luchas políticas y sociales de los años 60 y 70 ayudaron a adelgazar las diferencias entre los sexos: los hombres incorporaron elementos que antes eran estrictamente femeninos, como el cabello largo, la ropa ajustada, el maquillaje; y viceversa, ellas adoptaron actividades, vestimentas y apariencias masculinas, además de escalar posiciones en el mundo profesional. La caída de varios prejuicios dio pie a que surgieran en la música popular y la moda figuras andróginas como David Bowie y su personaje de Ziggy Stardust, la estrella de rock alienígena de sexualidad indefinida, o Annie Lennox, en los ochenta, con sus trajes varoniles, cabello corto rojizo y voz grave.

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Las libertades avanzaban, las viejas generaciones tenían nuevos motivos para escandalizarse, el divorcio dejó de ser un tabú y las mujeres acudían en masa a descasarse.

Llegamos a las dos últimas décadas del siglo y los ideales sociopolíticos del periodo anterior se han deteriorado. En los años ochenta se entró en una fase individualista y de culto al éxito. Al poco tiempo, la recesión económica de los noventa barrió la ostentación de la etapa previa, se optó por la sobriedad y se adoptó una postura conservadora en cuanto a los roles de género. El nuevo siglo continuó esa tendencia al subrayar las diferencias entre hombre y mujer, exigiendo que ellas mantuvieran un cuerpo delgado y sexual, juventud y una actitud de complacencia, mientras que a ellos se les pidió exhibir su fuerza mediante la musculatura y un carácter independiente y ávido de control.

Editorial

El orgullo de ser uno mismo

“¡Es una revolución!”, dijo en 1969 la transexual Sylvia Rivera durante los disturbios de Stonewall, provocados por la policía de Nueva York en contra de las minorías sexuales. Casi cinco décadas después, la revolución iniciada “a punta de botellas de cristal y tacones de aguja” sigue en marcha.

Desde la resistencia en Medio Oriente, hasta la visibilidad mediática en Estados Unidos o la lucha por el reconocimiento del matrimonio igualitario en algunos países de Latinoamérica, hoy la homosexualidad, al menos en occidente, ha dejado de ser un delito para posicionarse al centro de la vida social; una cuestión que sobrepasa lo religioso, jurídico o político, y que está transformando el pensamiento del mundo moderno.

Celebramos el orgullo de ser y reconocemos la valentía de los hombres y las mujeres que han luchado por tener una sociedad más justa e incluyente.

Hoy los activistas no son los únicos que luchan. Surge una nueva generación de jóvenes que, de distintas maneras, abraza la causa LGBTTTI. Internet y las redes sociales están comenzando a construir una nueva narrativa en torno a la diversidad sexual. Por eso, en este mes, en S1NGULAR lo dedicamos a la comunidad LGBTTTI; celebramos el orgullo de ser y reconocemos la valentía de los hombres y las mujeres que han luchado por tener una sociedad más justa e incluyente. Deseamos que la información que aquí encuentren sirva para documentarse y contribuir a la discusión pública. Consideramos que la lectura es un buen camino para el entendimiento y el primer paso para alejarnos de los prejuicios sociales.

Celebremos el orgullo de ser nosotros mismos y reconozcámonos en nuestra singularidad; celebramos la diversidad, pues es ahí donde está la riqueza de la vida, para que nunca más un hombre o una mujer sienta vergüenza de su orientación sexual.

Especial LGBTTTI / Sexualidad

¿Cómo salir del clóset? Preguntas que le harías a un psicoterapeuta sexual

¿Cuál es el proceso que vive alguien que está confundido respecto a sus preferencias sexuales?; ¿con qué se tiene que enfrentar?

Para empezar, desde algunos enfoques de la sexualidad contemporánea, no se reconocen como preferencias, ya que no es algo que se elige. Más bien, hablamos de orientaciones erótico-afectivas porque en esta concepción se respeta que es una experiencia muy personal.

En cuanto al proceso que se experimenta, debido a que el contexto en el que vivimos favorece las relaciones heterosexuales y siguen persistiendo prejuicios de género (bifobia, homofobia, lesbofobia, transfobia, etc.), lo primero que sucede es que la persona vive una sensación de confusión, de no pertenencia, de incomodidad, angustia, ansiedad, displacer, vergüenza y culpa. Para muchas personas el reconocerse como una persona de orientación erótico-afectiva homosexual o bisexual representa una experiencia de duelo, es decir, existen pérdidas significativas al no entrar en los esquemas personales, relacionales y sociales. El primer paso es reconocerse como una persona no heterosexual.

¿Cuáles son los pensamientos más comunes y de qué manera éstos influyen en su manera de relacionarse con los demás (familia, amigos, sociedad)?

Los pensamientos se basan en el temor al rechazo y a la violencia, a perder calidad de vida y, sobre todo, a que las personas que nos son importantes se alejen o que nuestro proyecto de vida se vea truncado. Por otro lado, también se encuentran los pensamientos relacionados con estereotipos de género y con ideas sociales preconcebidas. Por ejemplo: que los hombres homosexuales son afeminados, que las mujeres homosexuales son masculinas, que las personas bisexuales son personas que no se definen, que las personas homosexuales y bisexuales no pueden establecer relaciones comprometidas, etc. Estos estereotipos y prejuicios únicamente favorecen que la propia persona viva con mucho temor, además de que son la base de la discriminación.

Respeta tus procesos y no te presiones para actuar de determinada manera, sólo tú sabes lo que es mejor para ti.

¿Qué le recomendarías a una persona que acaba de aceptar sus orientaciones erótico-afectivas?¡

Que se informe, que la información sea científica y actual. Respeta tus procesos y no te presiones para actuar de determinada manera, sólo tú sabes lo que es mejor para ti. También, crea una red solidaria con personas que te respeten y que puedan acompañarte. Escucha a quienes hayan pasado por una experiencia similar. Y, de ser posible, acude a un proceso de psicoterapia donde te sientas realmente acompañado(a).

¿Cómo mantener la importancia de la estabilidad emocional propia a pesar de los juicios externos?

Con amor propio. Cuando respetamos nuestros propios procesos, nos autodeterminamos y somos compasivos con nosotros mismos.

Si la persona formó una familia heterosexual, ¿cómo podría comunicárselo a su pareja e hijos?

Es una elección muy personal y que necesita particularizarse. Depende mucho de la estructura familiar que tenga la persona, de sus recursos personales, relacionales y sociales. Lo principal es que quien toma la decisión de comunicárselo a su familia lo haga en los mejores términos posibles. Si hay hijos, es muy importante tomar en cuenta las necesidades y el bienestar de esas personas que están a nuestro cargo. Puede servir integrarse a algún grupo de apoyo o a algún proceso de psicoterapia que dé mayor soporte a toda la experiencia.

¿Qué tipo de terapia recomiendas tomar para asimilar la transición social cuando se ha aceptado la homosexualidad o bisexualidad?

Debe ser un modelo de terapia no patologizante, respetuoso de la diversidad, con perspectiva de género, y con un enfoque psicosocial, actualizado, científico y laico. Me parece que son útiles las psicoterapias sexológicas, los enfoques humanistas, la psicoterapia breve y las psicoterapias integrativas.

Además, algunos grupo de apoyo pueden ser soporte para poder transitar por la experiencia de reconocimiento de una orientación erótico-efectiva no heterosexual. Sin embargo, cada persona, en función de su historia y sus recursos, puede saber si requiere o no algún tipo de apoyo externo. La persona siempre es la experta en sí misma.

Especialista
Lic. Karla Barrios Rodríguez
Psicóloga clínica
Contacto: karlabarriosrodriguez@comunidad.unam.mx

Psicología

¿Puede un hijo saber más que sus padres?

La idea es clara e incluso obvia: una vez que nos decidimos a ser padres, debemos ser los que ilustran, aquellos que, con su ejemplo y enseñanzas, convertirán a esos pequeños seres en hombres y mujeres de provecho.

Por lo menos en México (y seguramente en el resto del mundo también), la tradición y el anhelo de los padres es que sus hijos lleven una mejor vida que la de ellos y una de las claves es estudiar. Un padre obrero o empleado es feliz al criar un hijo con licenciatura. Por ejemplo, mi madre, nacida en Tamaulipas en los años 40, no pudo estudiar por ser mujer, se quedó con las ganas de hacer una carrera universitaria y suplió esta carencia con muchos cursillos y con la esperanza de que su hija la reivindicaría consiguiendo el título que ella no pudo tener.

Sin embargo, más allá de lo que podamos desear para nuestros hijos o enseñarles, ¿qué podrían enseñarnos ellos a nosotros? Y no nos quedemos en sentimientos y aptitudes como amor, perdón, tolerancia, perseverancia y demás, enfoquémonos en cosas realmente prácticas que, en los tiempos que corren, logran que los papeles se inviertan y nuestros vástagos se conviertan en improvisados profesores.

Las nuevas tecnologías, por supuesto

Aquellos que nacimos en los años 70 pasamos nuestra infancia entre teléfonos de disco y máquinas de escribir manuales, parándonos para cambiarle de canal a la tele y buscando unos locales de maquinitas de video llamadas coloquialmente “chispas”. Ahora, ya entrados en el cuarto piso, les pedimos a nuestros hijos adolescentes que nos abran páginas en redes sociales, que nos bajen alguna aplicación en el celular y, en principio, que nos enseñen cómo contestarlo.

El mayor beneficio de esta instrucción a la inversa es la entrada de nuevas ideas, así como una mayor socialización dentro del núcleo familiar

La investigadora colombiana Teresa Correa realizó en 2015 un estudio sobre qué tanto influían los jóvenes (de entre 12 y 18 años) en sus padres con respecto al uso de las nuevas tecnologías. El resultado fue que, efectivamente, la transmisión de los conocimientos tecnológicos se llevó a cabo en un 40% “de abajo hacia arriba”, es decir, que los hijos son quienes les enseñan a sus padres. Se tomaron en cuenta diversos factores, como el nivel socioeconómico y el género. El mayor beneficio de esta instrucción a la inversa es la entrada de nuevas ideas, así como una mayor socialización dentro del núcleo familiar. También se encontró que, mientras menos autoritario fuera el hogar, más se beneficiaban sus integrantes. Además, fueron los niños varones quienes más asesoraban a sus padres. Y lo cierto es que un buen número de progenitores se negó a aceptar que su hijo le enseñó a usar una laptop.

Pero no sólo en el uso de dispositivos de comunicación nos superan los jóvenes. En noviembre de 2014, 17 alumnos de la Escuela Mexicana de Robótica RobotiX asistieron a la nasa para concursar en proyectos de investigación y obtuvieron el primero y el segundo lugar por sus sofisticados diseños de robots.

Asimismo, cada año se llevan a cabo en el Reino Unido los TeenTech Awards, que premian innovaciones tecnológicas inventadas por los adolescentes, con el objetivo de construir un mundo mejor. Sólo por dar algunos ejemplos, en 2015 ganaron proyectos como: unos zapatos que aprovechan la energía generada al caminar y la utilizan para recargar dispositivos; una aplicación que calcula el valor monetario de las tareas en el hogar, y algo aún más humanitario, una llave que regula la distribución de agua en diversas regiones pobres de África, así como un detector de enfermedades de transmisión sexual (un condón que cambia de color al entrar en contacto con alguna de éstas), lo que nos lleva a comentar otro asunto en el que nuestros hijos nos superan.

Educación sexual

Puedo resumir en una palabra lo que aprendí de sexualidad en mi niñez: nada. Mi maestra de sexto de primaria nos contó que los espermatozoides fecundan a los óvulos, pero dejó para más tarde la explicación de cómo es que los espermatozoides, que están en el cuerpo del hombre, llegan a los óvulos, que se encuentran en el cuerpo de la mujer.

Mientras más informado esté un niño sobre sexualidad, se sentirá mejor preparado para ejercerla responsablemente cuando llegue a la edad adulta.

La época de explicar el sexo con abejitas y flores terminó. Estamos en tiempos de enfermedades de transmisión sexual y de escándalos sexuales provocados por la pedofilia. Los niños no pueden quedarse en blanco con respecto a temas que los podrían poner en riesgo. Por ello, en 2010 la UNESCO publicó un documento titulado “Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad”, cuya intención es hacer hincapié en la enseñanza de cuestiones sexuales desde preescolar. La premisa es que mientras más informado esté un niño sobre sexualidad, se sentirá mejor preparado para ejercerla responsablemente cuando llegue a la edad adulta.

Y sí, los niños del siglo xxi saben mucho más de sexo que lo que sabíamos sus padres a su edad. Están capacitados para decir “pene” y “vagina” sin sonrojarse y ven con gran naturalidad los actuales modelos de familias: las de padre y / o madre s1ngulares, las de dos padres o dos madres, etcétera.

Ecológicamente cultos

Muchos niños de hoy están mucho más conscientes que sus padres del desgaste ecológico de su planeta: saben separar la basura, hacer composta, y no faltan los que se niegan a comer carne una vez que se percatan de que los animales son sacrificados para el consumo humano.

Éstos son sólo tres temas que nos hablan de lo que nuestros hijos pueden enseñarnos; no los podemos subestimar ni sobreproteger, tal vez sería más inteligente dejarlos aprender, equivocarse y darles la oportunidad de demostrar de lo que son capaces.

Foto: asife / Foto de archivo