Especial / Psicología

Terminar una relación produce (literalmente) síndrome de abstinencia

Hay algo realmente místico en terminar una relación amorosa. Existe cierta fuerza desgarradora que nos hace sentir como una persona incompleta, totalmente fuera de sí misma y con un permanente pesar de lo que aquella relación alguna vez fue.

Todo ha terminado y ahora hay que decirle al cuerpo y al alma que vuelvan al estado de soltería donde solían estar antes de que todo comenzara, pero no es tan sencillo como decirlo. Muy a pesar del lenguaje rebuscado, de los clichés telenovelescos y cinematográficos, y las decenas de centenares de historias ajenas similares, lo cierto es que sí, al menos desde la perspectiva científica, nos arrebatan algo al terminar una relación.

Iniciar una relación requiere una gran labor cerebral. No siempre se logra, pero cuando alguien realmente nos “complementa”, el cerebro se llena de serotonina, oxitocina y dopamina, sustancias asociadas al placer, la felicidad y el bienestar. Enamorarse, incluso el simple hecho de estar cerca de esta persona, se convierte en una droga que recompensa a nuestro cerebro con todas estas sensaciones que nos llenan de éxtasis. Se genera cierta dependencia a esto que ahora es parte fundamental de nosotros. Nos acostumbramos a sentirlo y cuando todo acaba tan de tajo, resulta normal que surja una sacudida en nuestro ser como señal de alerta. Nos hemos hecho, hasta cierto punto, adictos a esta droga y cuando no nos es suministrada, aparece el síndrome de abstinencia. Quien lo haya vivido sabrá lo horrible que es esto.

Ahora bien, con síndrome de abstinencia, no quiero decir que veremos bebés caminando por el techo o que la habitación en la que estamos se contraerá y expandirá, volviéndonos absolutamente locos. Nuestro cerebro reclamará su dosis de esa persona y se servirá de cualquier cosa que encuentre alrededor para recordarnos esto. Ya sea un objeto, un aroma, o un lugar en especial, no importa. Esto sucederá hasta que nos hayamos acostumbrado de nuevo a estar sin los niveles habituales de amor.

Además, las emociones no son las únicas que se ven directamente afectadas. La memoria también sufre.

Al entablar una relación duradera, tendemos a compartir ciertos eventos en lo que podría ser llamado una memoria colectiva. Esto permite que se almacenen distintos datos en la memoria propia y en la ajena y así, cuando llegue el momento de recordar, esto se hará en conjunto y, en esencia, se recordará más y mejor. Así, en las rupturas, se nota con gran fuerza la falta de esta otra mitad complementaria, de nuevo, hasta que nos volvemos a acostumbrar a ello.

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¿Qué es el phubbing y por qué acaba con tus relaciones?

Las seductoras bondades de los smartphones han logrado que estemos más metidos en las pantallas que en la vida real. Las interacciones interpersonales poco a poco se vuelven más distantes y nosotros nos sentimos cómodos, seguros y con una especie de sensación indescriptible de control sobre las situaciones en casi todo momento.

Gracias a esto, a la facilidad con la que nos aburrimos y en lo sencillo que es utilizar los dispositivos móviles, es que ha surgido un nuevo fenómeno social llamado phubbing. ¿Qué es?

La palabra proviene de dos raíces de habla inglesa: phone ‘teléfono’ y el verbo snub ‘despreciar’ y hace alusión al hecho de ignorar a cualquiera persona que esté cerca, usando el teléfono. Es algo tan frecuente que seguramente tú también lo has hecho, en una reunión familiar, en el trabajo, en una cita, en la calle misma; entonces ¿cuál es el problema?

El principal efecto negativo de esta práctica es que el smartphone crea barreras de comunicación al aislar a las personas y termina por minimizar el valor de los mensajes vía oral-auditiva.

El término fue acuñado por Alex Haigh, un joven australiano que busca “evaluar la forma en que usamos nuestros teléfonos en presencia de otros”. Esto a través de su campaña Stop Phubbing, la cual, para su sorpresa, ha tenido un increíble éxito a lo largo del mundo y ha puesto nombre a una problemática existente en la sociedad.

De acuerdo a estudios realizados por la campaña de Alex Haigh (que pueden ser encontrados en la página stopphubbing.com), actualmente el 87% de los adolescentes prefieren una comunicación textual que una cara a cara. Esto permite hacer  proyecciones no sólo sobre las diferentes formas de relacionarnos, sino también en las dinámicas educativas, laborales, políticas y de todo lo que involucre un diálogo.

La Ciudad de México se ubica en el noveno lugar con mayor presencia de phubbers, de acuerdo también a lo investigado por Stop Phubbing.

Esto, en palabras de Haigh, es “el comienzo de la aislación de los seres humanos” y aunque en esta era tecnológica, el phubbing no puede ser erradicado, sí podemos reducir su impacto: un teléfono a la vez.

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Las relaciones a distancia son mejores de lo que crees

A pocas cosas le tememos tanto cuando estamos en una relación como a la distancia. Tener una pareja lejos requiere un esfuerzo demasiado grande por parte de ambos; requiere voluntad, requiere autocontrol, confianza y cariño. Y, si bien no es el tipo de unión ideal para muchos, existen ciertas cosas que benefician y fortalecen la relación al haber una gran distancia de por medio.

Según José Bustamante Bellmunt, secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Sexología, este tipo de relaciones hacen que en cada encuentro exista más tiempo de calidad. Las parejas tienden a exprimir al máximo los días que están juntos llenándolo de buenos momentos, de sexo apasionadas y de ‘te quieros’. Cada uno da lo mejor de sí.

Además, la distancia fomenta una mayor comunicación, pues la falta de interacción física busca ser sustituida por, en este caso, estar en contacto constantemente. Y, en la actualidad, esto no es nada complicado; un whatsapp y el emoticon correcto pueden hacerte el día.

Por otro lado, en el terreno sexual se goza de más confianza y satisfacción en comparación con quienes están cerca. Para llegar a esas conclusiones, un estudio analizó los dos tipos de relación y sus interacciones en pareja durante una semana. Aquellos que sufrían de la distancia se esforzaron por mostrar más de sí mismos al interactuar y disfrutaron más del comportamiento de su pareja.

Aunque mucho se dice y se ve a nuestro alrededor, poco se ha estudiado sobre este tipo de parejas y parece que ya va siendo hora de tomar cartas en el asunto, pues la tendencia parece ir en aumento: la tecnología nos une, y al mismo tiempo, nos aleja de quien no quisiéramos.

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¿Por qué divorciarse no es sinónimo de fracasar?

Muchas veces, por más esfuerzos que se hacen en solucionar los problemas de pareja, ponerle fin al matrimonio es la mejor opción para ambas partes. Darle la vuelta a las discusiones sin sentido, los malos ratos, las ausencias, entre otras malas jugadas, y lograr una separación sana.

Esto no quiere decir que no te duela. Aceptar la idea de dejar ir a la persona con la cual compartiste un sin número de experiencias y días, y enfrentarte de nuevo solo al mundo, incluso puede dejarte en shock. 

Cual sea el motivo de tu decisión, es importante que sepas y reconozcas que divorciarse NO es fallar en la vida, por el contrario, es un reto que sólo enfrentan las personas que quieren retomar el sentido de su vida y que reconocen lo difícil que esto puede ser.

Después de vivir en un vínculo matrimonial, las personas se conocen más, saben qué quieren y qué no, qué pueden soportar y lo que definitivamente no entra en su lista. Reconocerse autosuficiente y, encontrar el valor y coraje para volver a creer en sí mismos es algo digno de admiración.

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4 cosas que nunca debes hacer después de un truene

Lágrimas, gritos, despedidas, pasamos por ello y, una vez que termina, nos sentimos fuertes y nos decimos a nosotros mismos que es lo mejor para ambos. Entonces, ¿por qué regresamos al lugar de los hechos y nos quedamos ahí hasta encontrar señales de vida de esa relación?

Estas son cuatro de las cosas que debes evitar a toda costa porque, seamos honestos, ¿cuándo ha funcionado alguna?

1. Mantenerse en contacto

Esto no es necesariamente malo; sobre todo, si ambos entienden lo que está sucediendo y han terminado con respeto. Pero, si has estado del otro lado y la ruptura fue lo peor que te ha pasado, los mensajes, chats, llamadas por teléfono y el contacto en redes sociales no son una buena idea. La mayoría de las veces, terminas por sentir que siguen juntos.

2. Seguir teniendo sexo

Empezando por enfrentar que la persona con quien, en algún momento, compartías algo tan íntimo de forma exclusiva, ahora es tuy@ y de otr@s tantos.

3. Aprovecharse de quien está más enamorado

Saber que la otra persona aún está enamorad@ de ti y abusar de esa disposición es simplemente deshonesto. Puedes justificarte diciendo que es su responsabilidad decidir hasta qué punto involucrarse, pero es tu responsabilidad tomar ventaja de alguien vulnerable.

4. Regresar, terminar otra vez y… regresar de nuevo

¿Cuántas veces te has convencido de que lo mejor es acabar con esa relación, pero cuando están juntos lo olvidas y piensas que todo puede mejorar? Sabemos que no es así. Si se tratara de un tema que pueden arreglar quizá ya lo habrían resulto. Recuerda que el amor no es suficiente para mantener una pareja, se necesita confianza, respeto y apoyo, entre otras cosas que son necesitan trabajo de ambos. 

 

Especial / Psicología

¿Qué hacer cuando tu pareja es tacaña?

Ok, te enamoraste y en medio de tanta miel, dejaste pasar el hecho de que tu nuevo amor aceptaba sin problema que pagaras todo y, en su mayor intento, terminaba por dividir la cuenta. Pero ahora que ha pasado un tiempo y las mariposas empiezan a perder fuerza, te está haciendo ruido. Mucho ruido.

Cuando salen, todo lo mide en términos de “cuánto cuesta” y cuestiona cualquier plan que implique el mínimo gasto, entonces te das cuenta que quizá no son tan parecidos como creías y que tienen una diferencia en el modo de ver el dinero: uno lo ve como un medio para vivir y disfrutar, y el otro, como un fin en sí mismo.

Es importante diferenciar una situación de ahorro o austeridad, por un mal momento económico, de un patrón de conducta que termina privando del disfrute cotidiano.

Si estás en pareja con un tacaño, toma en cuenta los siguientes puntos y evita que el tema se transforme en un conflicto que puede derivar inclusive en el fin de la relación.

  • El dinero es mucho más que dinero, en él se juegan cantidad de cuestiones como la historia familiar; prueba a hablar con tu pareja acerca de cómo se vivía en su hogar el tema económico. No son iguales las costumbres de una familia a la que le ha costado trabajo hacerse de algunos bienes, que de otra que vive en abundancia. Puede que conversando encuentren una explicación y él o ella, pueda modificar las conductas que pueden molestarte.
  • La “prosperidad” es una cuestión de actitud. Pensar en la falta suele atraer más carencia. Quien se siente merecedor del dinero suele ganarlo con más facilidad que aquel que todo el tiempo piensa que tiene poco. Intenta detectar cuáles son las creencias limitantes de tu pareja. Las personas que suelen ahorrar más de lo necesario suele haber crecido con ideas como que “hay que guardar para tiempos de crisis”.
  • Ser tacaño tiene un enorme costo emocional. No sólo para quienes escatiman sino para quienes los rodean. De acuerdo con estudios científicos, quien es poco suelto con el dinero suele sufrir de estrés y ansiedad. Esta actitud se proyecta a la pareja y a la familia. Si estás en el proceso de construcción de un vínculo sentimental, es importante que establezcas un diálogo sincero en el que expreses claramente que la “inversión” material va mucho más allá de lo tangible. Tiene que ver con un “depósito” de confianza en la relación.

No tengas miedo a “ahorrar” palabras ni arriesgues perder a tu pareja por cuestiones materiales. Si solos no pueden, tampoco descartes la idea de pedir ayuda a un terapeuta.

Psicología

¿Por qué los celos son “buenos”?

Una de las pasiones humanas más involucrada en las relaciones amorosas son los celos, sentimiento que, a pesar de haber evolucionado con el tiempo, en realidad mantiene su carácter más primitivo, tanto en hombres como en mujeres. Y aunque tienden a ser fuente inagotable de problemas, según la dosis en que se empleen -lo creas o no- son fundamentales en toda pareja y tienen una razón fisiológica.

Los celos siempre han tenido su función dentro de la sociedad y en los amoríos. Sirven como escudo ante los engaños para proteger la relación, pero como sucede con casi todo lo que nos rodea, éstos han cambiado junto con los tipos de  infidelidades. Según David Buss, Doctor en psicología por la Universidad de Berkeley en California, “cuando el engaño se volvió algo clandestino, desarrollamos un mecanismo psicológico para volvernos más sensibles a señales sutiles”.

Por ejemplo, cuando Buss participó como ponente en La Ciudad de las Ideas en 2011, platicó la anécdota sobre un hombre que, al ver que las luces de su árbol navideño estaban sincronizadas con las del árbol del vecino de enfrente, tuvo un ataque de celos al relacionar este hecho con la supuesta infidelidad de su esposa con el vecino.

Es evidente que las luces navideñas nunca fueron una prueba real del engaño y, en realidad, posiblemente ni siquiera tenían esa aparente sincronía pero, sumado a otras pequeñas señales, el hombre descubrió que sí existía un engaño .

Además, la prevención ante infidelidades no es su única función. Entre las utilidades descritas por el doctor Buss, están: ahuyentar a los “cazadores de parejas” (aquellas personas que podrían buscar un vínculo física o sentimental con tu pareja actual), prevenir el abandono, mantener la integridad de la relación e incluso se considera una muestra de amor y se dice que quien no siente celos, por mínimos que sean, es porque en realidad no se se siente completamente comprometido o enamorado.

En el caso específico de los hombres, una función primitiva de los celos es la de preservar la transmisión genética, es decir, celar a la mujer, les sirve para sentirse seguros de que los hijos son realmente suyos. Por lo mismo, cuando se le pregunta a ellos qué es lo que más dolería en un engaño por parte de su pareja, la respuesta es que haya tenido sexo con alguien distinto. En cuanto a las mujeres, lo que más duele de un engaño es que el hombre sienta algo por la “otra”, pues esto, a largo plazo, esto supone el abandono y la falta de seguridad para su familia.

Bienestar / Especial / Sexualidad

Unas vacaciones llenas de sexo pueden salvar tu relación

No son las camas recién tendidas ni la toalla en el suelo al salir de la regadera, mucho menos los jabones y artículos de tocador en miniatura lo que hace que el sexo mejore cuando salimos de viaje. La falta de estrés y el tiempo libre influyen, es cierto, pero el nivel de satisfacción y las ventajas que logramos en la relación van mucho más allá.

Amy Muise, profesora del Departamento de Psicología en la Universidad de York en Canadá mencionó en una entrevista realizada por el Huffington Post que “las vacaciones pueden ofrecer oportunidades a las parejas para la auto expansión”. Y ¿qué es esto?

La teoría de la auto expansión fue vista por primera vez en el libro del psicólogo Arthur Aron, Love and the expansion of the self: Understanding attraction and satisfaction (1986) y el término se refiere a la suma de satisfacciones que tenemos al adquirir conocimientos y experiencias nuevos gracias a una relación en pareja.

Es decir, embarcarte en actividades novedosas y excitantes con alguien más promueve el deseo sexual y genera mayor satisfacción en los encuentros. Éste es el efecto que tenemos cuando empezamos a salir con cualquier persona y comienza la pasión, y el que puede mantener “la llama encendida” tiempo después.

Por supuesto, esto se puede conseguir con pequeños detalles en el día a día, pero las aventuras, la playa, los hoteles otorgan un bonus extra que no puede ser desaprovechado. Vivir aventuras emocionantes con alguien más te acerca de un modo distinto a esa persona, se crea un vínculo especial que no se tiene con nadie más.

Además, estar de buen humor potencia la calidad del sexo y viceversa, un buen encuentro sexual mejora la calidad del humor. Ahora imagina qué es lo que sucede cuando sales de vacaciones, con buen humor y con todos los elementos de la auto expansión a la mano. La respuesta es fácil de imaginar y, por supuesto, gozable.

Y si la opción de unas buenas vacaciones parece distante, no hay nada de qué preocuparse. Es suficiente con intentar hacer cosas que ninguno ha experimentado antes, platicar de lo que no se había hablado previamente, conocer restaurantes distintos o salir a bailar de noche a un lugar al que no habían ido antes.

El proceso de auto expansión resulta ser bastante amable con quienes lo buscan y ésa es la buena noticia. No es algo que únicamente se pueda encontrar en el frigobar de un hotel caribeño; está en lo novedoso, en lo emocionante.

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¿Soltero o en pareja? Las ventajas de cada uno

Tu situación sentimental influye en tu salud emocional, mental y física. Diferentes estudios señalan que la mayoría de gente prefiere vivir acompañado antes que hacerlo solo; sin embargo, permanecer en una relación enfermiza, lejos de contribuir a tu bienestar, debilita tu vida en general. ¿Cuáles son los pros de cada uno?

En pareja

  • Fortalece tu autoestima. ¿Por qué? Una relación saludable siempre incluye el respeto y la satisfacción mutua; factores que indudablemente te ofrecen refuerzan tu amor propio.
  • Te hace vivir más años. De acuerdo con la Universidad de Warwick, en Reino Unido, las personas con relaciones duraderas viven una media de tres años más que los solteros.
  • El sexo es mejor. Si, y sólo si, existe un fuerte vínculo de confianza.
  • Tienes un mayor equilibrio emocional. Una relación siempre necesita de un tiempo de maduración: compartir, aceptar a la otra persona, permanecer en los momentos más difíciles y demostrar que cada uno puede contar con el otro.

Soltero

  • Mayor libertad. No es casualidad que el número de solteros haya aumentado un 25% en la última década. ¿Quién no prefiere dejar de lado las constantes peleas y malentendidos innecesarios por poder hacer lo que quieras, cuando quieras y como quieras?
  • Refuerzas otros vínculos afectivos. Contrario a pensar que el amor sólo viene de una pareja, los solteros son capaces de disfrutar con más intensidad lo que sienten y reciben de sus amigos, compañeros y familia.
  • Potencia tu autosuficiencia. Llegar a sentirte satisfecho con tu trabajo, hobbies, amistad, sexo, te hace preguntarte en qué momento se instaló la idea de que una persona sólo está completa.
  • Mejores finanzas. El dinero no da la felicidad, pero ayuda, eso es cierto. Estar all by yourself te permite planificar tus gastos y ahorrar o invertir en tus propios proyectos.

Solo o acompañado, lo importante es sentirte pleno y satisfecho emocionalmente.

 

S1NGULAR / Sexualidad

Lo mejor de la diferencia de edad

¿Qué busca una mujer en un hombre más joven? ¿Y un hombre en una mujer 10 o 20 años años menor que él? Las razones son muy diferentes y dependen tanto de los caracteres de las personas como de las circunstancias en que surge la relación.

En el caso de las mujeres con parejas menores sigue existiendo un prejuicio arraigado. Culturalmente, es más fácil aceptar que sean ellos quienes estén con alguien más joven. Pero esto no quiere decir que las relaciones en las que las mujeres son menores sean tengan una mejor percepción social; muchas son tachadas de aprovechadas o vistas como “fáciles”. Ambos casos reflejan el lado machista de la sociedad, sin embargo, existen muchos beneficios de compartir las cosas propias de cada generación.

En general, la atención y los cuidados de ambos son diferentes. La gente mayor tiende a cuidar de una manera diferente a sus parejas jóvenes. Además, generalmente, existe un mayor respeto, al saber que el conocimiento que cada uno posee sobre un tema es diferente.

Sobre el sexo, en el caso de las parejas con mujeres mayores la vida sexual es más constante y mejor. Ellas tienden a enseñar y a tener paciencia. Pero cuando ellos son mayores, existe seguridad económica y una diferencia de trato.

Así que, antes de prejuzgar una relación así, ya sea tu propio caso o el de alguien más, recuerda que estas relaciones no son un volado hacia el fracaso, sino una oportunidad para vivir en dos épocas distintas (al mismo tiempo).

S1NGULAR / Sexualidad

Que tienes 40 y ella 20

Son muchas las parejas cuya diferencia de edad es notable pero, tanto quienes han vivido una, como quienes la conocen a través de las experiencias de otros, en algún momento se preguntan cuáles son las ventajas y desventajas de este tipo de noviazgos. ¿Es una cuestión de casualidad o una falta emocional? o ¿Tendrá futuro? Y sí, quizá lo tengan.

Uno de los grandes mitos de estas parejas se centra en que, quienes salen con personas mayores tienen un vacío emocional con la figura materna o paterna y buscan a alguien que llene esa ausencia. Sin embargo, como menciona el psicoterapeuta Manuel Turrent, si bien hay casos que se deben a esto, no todos tienen tal origen.

Hay quienes han convivido de forma cercana con este tipo relaciones, por lo que lo consideran algo normal e incluso lo buscan de manera consciente. Por ejemplo, hay mujeres y hombres cuyo nivel de madurez los lleva a buscar personas mayores a los de su generación, lo cual de hecho, es una de las razones más frecuentes.

Sea cual sea la razón de estar involucrado en una relación así, lo importante es saber que la brecha generacional es un arma de dos filos y es importante buscar cómo utilizar la diferencia a tu favor. Se necesita a estar dispuesto a aprender todo lo que no conoces de la etapa que está viviendo el otro y aceptar que, como en cualquier otro amorío, existen beneficios y obstáculos que tienes que enfrentar para que funcione.

Psicología / S1NGULAR

5 razones por las que ser soltero es lo mejor que te puede pasar

En algún punto de nuestra vida, todos hemos sentido miedo a estar solos, pero ¿qué o quién nos ha hecho creer que ser soltero es lo peor que nos puede pasar en la vida? Seamos sinceros, el temor a no tener una pareja es algo socialmente impuesto. La familia, los amigos que ya decidieron casarse y hasta Hollywood contribuyen a hacernos pensar que estar con alguien -sin importar quién sea- es mejor que salir a cenar o ir al cine solo, ¿esa es una escena deprimente, no? Pero ¿te has preguntado cuántas de las parejas que conoces son realmente felices juntas y cuántas sólo lo hacen para matar su soledad?

Ahora que comienzas a considerar que esto es algo de lo mejor que te puede pasar, te compartimos cinco razones que definitivamente terminarán de cambiar tu idea sobre lo maravillosa que es la soltería.

1.Abandonas el miedo de enfrentarte a ti mismo

En una relación, es muy común que comiences a definirte a través de los ojos de esa persona -nos ha pasado a casi todos y ocurre de forma inconsciente con la convivencia continua-, pero cuando todo depende de ti, por ti y para ti, es más fácil tener claro qué te gusta y qué no, y conocerte realmente, incluyendo las cosas que también te desagradan.

2.Eres más fuerte

Compartir tus planes con alguien implica que muchas veces renuncies a tus propios deseos por intentar que ambos se sientan satisfechos; estar solo, en cambio, te deja sin pretextos para lograr todo lo que quieras y te propongas, y asumir los retos que esto requiere.

3.Puedes trabajar en la mejor versión de ti mismo

No se trata de volverte un insoportable narcisista, sino de aprovechar la oportunidad de trabajar en lo que siempre has querido ser. Visualiza cómo te gustaría que los demás te reconocieran y esfuérzate en lograrlo. Sentirte pleno atraerá gente igual de increíble a tu vida.

4.Necesitas sanar

Si en este punto de tu vida eres soltero, es porque -asumimos- has atravesado por algunos fracasos y eso, aceptémoslo, siempre implica atravesar un duelo que afecta nuestra estabilidad emocional y amor propio. ¿De verdad te sientes listo para embarcarte en otra relación?

5.Aprendes a valorar realmente a las personas

Después de conocerte, lidiar contigo y entender lo importante que eres, serás capaz de valorar y respetar a las personas de igual manera. Y, si llega el momento, podrás estar con alguien con quien compartir y no de quién depender.

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6 preguntas que debes hacerte antes de buscar pareja

¿Cómo vas a festejar el día de San Valentín? Si tienes novio(a) seguro harán algo romántico, pero si no tienes y tus amigos estarán ocupados con tu pareja, seguro te empezará a hacer ruido la idea de comenzar una relación, si en verdad así lo quieres, entonces toma en cuenta estas preguntas que la especialista de una de las plataformas más importantes de citas por internet match.com,Valeria Shapira, comparte para reflexionar si realmente se quiere una relación o sólo es momentáneo.

  • ¿Te quieres bien?

Si tu autoestima está por el piso, si te criticas por todo lo que haces o dejas de hacer, si no estás cómodo contigo, es hora de que trabajes en ti mismo antes de salir a buscar una pareja. Para atraer un buen amor primero hemos de sentirlo por nosotros. Un buen amor de pareja comienza por nuestro cuidado interior y el de quienes nos rodean.

  • ¿Te aceptas?

Aceptarnos no significa carecer de autocrítica sino entender que somos seres únicos en evolución y cambio permanente. Por lo tanto, siempre tendremos aspectos en los que trabajar para ir creciendo. Eso requiere poder observarnos, determinar qué nos gustaría modificar y accionar. Aunque suene raro, para cambiar primero hemos de aceptarnos tal como somos aquí y ahora. Y desde allí empezar.

  • ¿Sabes lo que quieres?

Quien no sabe lo que quiere encuentra lo que no debe. Cuando tenemos claridad en lo que deseamos no perdemos tiempo ni se lo hacemos perder a los demás. Un excelente ejercicio para clarificar hacia dónde queremos ir en materia sentimental es tomar lápiz y papel y anotar las cualidades que deseamos – y las que no – en una pareja y qué estamos dispuestos a brindar de nosotros a esa persona.

  • ¿Te centras en lo que tienes o en lo que te falta?

Focalizar en pensamientos positivos y de aceptación hace que atraigamos a personas que vibran en la misma frecuencia. Lo que pensamos y decimos es la realidad que creamos. Cuando nos expresamos con frases como “nunca me van a querer bien” cerramos las puertas a una buena relación. Para ser prósperos en el amor no podemos funcionar con sentimientos de carencia.

 

  • ¿Buscas a alguien que te complete?

Si estás buscando una pareja para que te haga sentir mejor, llene tus vacíos, tape tu sensación de soledad o te haga sentir “completo” estás atrayendo una relación olvidable. Nadie completa a nadie. Somos seres íntegros en nuestra individualidad y hemos de trabajar en ella. Suponer que alguien hará ese trabajo por nosotros es infantil e ingenuo. Caminar de a dos y nutrirse en ese intercambio es un paso posterior.

  • ¿Estás dispuesto a soltar?

Para comenzar a escribir una historia de amor hay que hacer las paces con el pasado y enamorarse del presente. Esto implica estar dispuesto a dejar de aferrarse a apegos de viejas relaciones. Soltar no significa olvidar sino no quedarse a vivir en los recuerdos y permitir que entren nuevas experiencias.

Recuerda, para amar bien hay que amarse bien.

Sexualidad

La vida sin sexo sí existe

Es difícil concebir la idea de que una pareja sea indiferente al sexo, en un mundo que promueve a diestra y siniestra el placer carnal. Pero sí, cada vez toma mayor fuerza una tendencia a nivel mundial que grita a los cuatro vientos: “Se puede ser feliz sin sexo”. El movimiento asexual representa ya el uno por ciento de la población mundial, según el profesor Anthony Bogaert, del área de Ciencias de la Salud Comunitaria y Psicología de la Universidad Brock, en Canadá. Según su orientación romántica, estas personas se definen a sí mismas como heterorrománticas, homorrománticas o birrománticas; aunque dicen que también existen asexuales arrománticos, que no tienen ninguna atracción romántica.

Ser asexual no significa haber dejado de tener sexo o nunca haber podido concretar esta práctica, ya sea por fobia o pánico a las relaciones; es posible que estas personas hayan reprimido sus deseos

Aunque parezca raro, no lo es. Basta con echar un ojo a una de las mayores comunidades asexuales en línea, AVEN (Asexuality Visibility and Education Network), y comprender que sus integrantes tienen las mismas necesidades emocionales que el resto de los humanos, capaces de formar relaciones interpersonales.

Para el sexólogo clínico Horacio Sánchez, “la percepción del erotismo es subjetiva y tiene que ver con el proceso educativo y de aprendizaje de la sexualidad”; por ello, si una persona tuvo una formación restrictiva en ésta (como: “No debes sentir” o “No te debes tocar”), su percepción del erotismo puede cambiar.

Pareciera que el ser asexual no está tan lejano; de hecho, se dice que varios personajes históricos lo han sido, y se especula con el nombre de Salvador Dalí, puesto que en su autobiografía, Vida secreta, hizo alusión al tema del sexo con un “aquello no es para mí”.

También, en la famosa serie de TV, The Big Bang Theory, Sheldon Cooper es tildado de asexual, ya que no demuestra atracción ni por hombres ni por mujeres. Este personaje ha dicho, en el programa, que encuentra las relaciones sexuales “increíblemente antihigiénicas”, por lo que su hipocondría podría ser un factor determinante de su inexistente interés por el contacto íntimo.

Así, aunque ser asexual no significa haber dejado de tener sexo o nunca haber podido concretar esta práctica, ya sea por fobia o pánico a las relaciones; es posible que estas personas hayan reprimido sus deseos hasta el punto de inhibirlos por ajustarse a principios morales o religiosos.

 

Sexualidad

Sexo de reconciliación, ¿qué se esconde detrás de esta práctica?

Del mismo modo en que existen muchos tipos de personas y gustos, también hay diferentes tipos de sexo y de motivaciones. En esta ocasión no concentramos en el make-up sex y le pedimos a Karla Barrios, psicoterapeuta sexual, que nos platicara más a detalle qué hay detrás de esta práctica que muchos disfrutamos e, incluso, quizá algunos provocan.

De acuerdo con la especialista, el sexo de reconciliación o make-up sex se refiere a mantener relaciones eróticas como interrupción de una discusión o al término de ésta, ya sea para cortar el conflicto o para subsanar y reparar lo que haya sido displacentero.

¿Qué se esconde detrás de esta práctica?¿Tiene alguna función?

Pueden existir muchos factores detrás de esta práctica y esto va en función de la propia vinculación erótica y afectiva de las personas involucradas. Algunas funciones pueden ser distender el conflicto, volver a acercar lo que parece separado, evadir una situación que parece de difícil atención, etc. Las funciones en realidad son tan variadas como tipo de personas y contextos existen.

¿Qué tipo de “demonios” podría despertar en alguna de las dos personas? O bien, ¿qué patrones de mala conducta o problemas psicológicos?

Es una respuesta difícil. De entrada, habrá que mirar que este comportamiento no únicamente se observa en la práctica de la especie humana; un referente interesantísimo es el caso de los bonobos, estos chimpancés que utilizan el sexo como resolución de conflictos, atenuando las tensiones y las situaciones difíciles. Es, además, una especie cooperativa que resuelve de manera no violenta y placentera cualquier viso de conflicto.

En este sentido, podríamos decir que el sexo de reconciliación no necesariamente despertará al monstruo de la relación, probablemente es más bien a la inversa: si la relación presenta puntos difíciles y si las personas involucradas tienen dificultad para gestionar temas escabrosos, este tipo de sexo puede ahondar más estas dificultades personales y de la relación.

Un ejemplo: si recurrentemente ante una discusión o pelea yo respondo seduciendo al otro y con ello se impide que lo de fondo sea atendido, entonces sí, en algún momento probablemente todo reventará, ya que se usa el sexo de reconciliación como sexo de evitación de algo doloroso y enojoso que está dañando la relación. Es como querer ocultar la basura debajo de la cama. Llegará el punto en el que la basura no cabrá debajo de ella y terminará por apostarlo todo.

¿Existe un tipo de personalidad más propensa a buscar o provocar este tipo de sexo?

Más que una personalidad, tiene que ver con nuestra forma de gestionar conflictos y de atender y compensar las experiencias dolorosas, enojosas, miedosas, frustrantes, impotentes, es decir, ni todo es puro placer, ni todo es puramente displacer, es más bien un ir y venir entre ambas. Cuando tenemos la disposición podemos mantener el sexo de reconciliación como un puente para distender y a la par atender aquello que requiere de nuestra atención.

También puede ser que nos mantengamos utilizando este tipo de sexo sin gestionar lo que requiere ser atendido, generando una verdadera bola de nieve que eventualmente nos tragará. Incluso, es importante ver la sinergia de la propia relación, ya que, con algunas personas o en algunos momentos, puede funcionar el sexo de reconciliación y con otra persona o en otro momento, no.

¿Existen personas que ya no les parezca placentero tener sexo si no es habiendo provocado alguna pelea?

Más bien les puede parecer menos placentero, ya que al pelear hay una activación fisiológica de ataque o huida y nuestro organismo presenta magnificación sensorial por el cambio en los niveles de los neurotransmisores. Es una respuesta orgánica, es decir, es fuerte y visceral, es una respuesta de sobrevivencia en donde se amplifica la percepción y la sensorialidad.

Por otro lado, el que el contexto sea menos cuidado o seguro también ayuda a que el encuentro sea más placentero; la estabilidad, la seguridad y lo cotidiano puede disminuir el erotismo, de ahí que pueda vivirse más placentero el sexo de reconciliación.

¿El sexo de reconciliación es una manera de evadir el problema de raíz?¿O de no resolver la causa del conflicto inicial?

Algunas personas, cuando no logran solucionar conflictos, creen que tienen tan buenos encuentros eróticos que eso afianzará la relación, lo cual no necesariamente funcionará así. Puede ser una forma de atender lo verdaderamente relevante para quienes conforman la relación. Sin embargo, el problema no es la experiencia erótica, sino cómo la utilizamos.

¿Es un arma de manipulación?

Sí hay elementos de chantaje, manipulación, coerción; en realidad cualquier elemento puede utilizarse como pretexto para violentar a la otra persona. Prácticamente todo puede convertirse en un arma, el fondo es lo que hacemos con aquello que tenemos y con nuestras posibilidades.

¿Qué es lo recomendable hacer si esto ya se convirtió en un problema? Me parece que el primer punto es reconocerlo y preguntarnos ¿qué está sucediendo?, ¿qué impacto está teniendo en mi vida?, ¿esto tiene posibilidad de atención y cómo requiero atenderla? También puede servir el socializarlo o buscar algún tipo de apoyo que sea prudente en función de mi propia experiencia.

Por ejemplo, si el sexo de reconciliación se utiliza ante la experiencia de violencias, es vital reconocer el grado de peligro para tomar medidas en donde asegure mi integridad física, emocional, económica, social, patrimonial, sexual, etc.; si, en cambio, el conflicto reside en evadir temas escabrosos como dinero, familia de origen, familia extensa, proyectos de vida, etc., puede servir una orientación, terapia, o buscar maneras de negociar aquello que se está dejando de lado. El tema es particularizar y buscar aquello que permita que la calidad de vida personal, relacional y social se mejore o ajuste a necesidades y realidades tangibles y propias.

¿Hay alguna diferencia de género: son las mujeres o los hombres quienes buscan o propician más este tipo de sexo?¿O depende más del tipo de personalidad?

Socioculturalmente en nuestro contexto el erotismo está más penalizado para las mujeres que para los hombres, por lo cual para muchos de ellos puede ser una forma de “escape” que se aprende desde los estereotipos y que socialmente posibilita la evasión de dificultades en la relación, ya que las mujeres aprendemos a verbalizar más y los hombres a actuar.

A la par, a las mujeres desde los estereotipos se nos enseña que el “sexo es amor” y desde esa traducción repetimos situaciones que nos son nocivas y nos lastiman. No es un asunto de mujeres u hombres, sino de las traducciones y la atención de aquello que nos nutre o desnutre de manera cotidiana. Más que la personalidad, los aprendizajes socioculturales, las experiencias previas, y todo aquello que nos construye y que vamos construyendo en el día a día, de lo que nos es significativo, importante y de lo que necesitamos, sentimos y pensamos abonarán en la forma de utilizar el sexo.

¿Qué otros factores intervienen para llegar a tener sexo de reconciliación?

Aunado a todo lo anterior, la perspectiva que tengamos sobre nuestro cuerpo, nuestra sexualidad y nuestro erotismo serán elementos que facilitarán o no el sexo de reconciliación y su utilización. Si vivimos la sexualidad y el erotismo con desconocimiento, miedos, ideas catastróficas y de desmerecimiento del placer o culpa del placer, el sexo de reconciliación se vivirá (muy probablemente) de la misma manera.

¿En qué situaciones el sexo sí es una opción adecuada para solucionar problemas de pareja?

El erotismo ayudará a reparar, restaurar, atender, cuidar, acompañar cuando el sexo es consensuado, cuando ayuda a resolver las dificultades y cuando no existe violencia.

Puede acercar lo que parece en otro momento irreconciliable; el erotismo puede servir como un puente de encuentro ante una experiencia amenazante y displacentera.

¿El sexo de reconciliación sólo aplica para parejas de largo plazo o para qué otro tipo de relaciones: abiertas, poliamorosas, esporádicas, etcétera?

Puede experimentarla cualquier persona que viva una relación erótica, independientemente de su configuración (o “etiqueta”).

¿Qué otros tipos de sexo existen: reconciliación, de despedida…?

¡Uf! Hay experiencias eróticas diversas y cada quien tendrá su diccionario personal sobre los significados de su erotismo.

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Opinión

¿Qué relación buscamos realmente?

Entre todas las confusiones y crisis que vivimos, una de las que siempre asoman la cabeza es el malestar amoroso. El “mal de amores”, como diría Ángeles Mastretta, se deja sentir a diestra y siniestra. Lo aceptemos o no, todos estamos un tanto preocupados por el rumbo de nuestra vida afectiva.

Los casados piensan que el matrimonio es “un mal necesario” y que la felicidad está en otra parte. Los solteros, que vivirán el gozo absoluto al encontrar pareja. Algunos están “a la caza de un alma gemela”. Otros pasan la vida de desencuentro en desencuentro y en su frustrada compulsión culpan a todos, sin tomar responsabilidad sobre sus fracasos.

Recordemos que somos producto de nuestro momento histórico. El concepto de pareja, a lo largo de los siglos, ha respondido más a las exigencias sociales que a las de sus integrantes. ¿Qué ocurre hoy en día? Muchas personas piden a la pareja más que una sensación de completud y encuentro total. Buscan sensaciones satisfactorias, únicas e intensas. Sin soltar el “tú y yo somos uno mismo”, tenemos la expectativa de gratificación en diversas áreas de la vida personal y conyugal, que el otro nos tiene que proveer.

De la pareja “institución” pasamos a una pareja “romántica”, y llegamos a un tipo de pareja “sensorial”. ¿Qué quiere decir eso? Que queremos una pareja que nos asegure “todo” y nos haga sentir “mucho”. No hace falta decir que eso no se puede sostener…

La ansiedad por sentirnos “seguros”, y la necesidad de tener “certezas totales” asfixian al amor, dejando sólo cenizas de lo que empieza siendo un fuego abrasador. Las emociones son intensas en un principio, pero con el tiempo se vuelven fugaces. Aún así, los amores actuales prefieren “arder que durar”, pero una vez que el fuego se apagó, los amantes no entienden cómo calmar el frío interno que les queda.

Son muchos los factores que han favorecido esta transformación vertiginosa en nuestro modo de entender y vivir el amor. La globalización, los avances científicos y cibernéticos, con sus conexiones, redes e intercambios constantes, son decisivos. Lo que predomina en las relaciones es el efecto de “cercanía–distancia”. En nuestros “encuentros”, estamos siempre conectados, pero lejanos.

Este tipo de “acercamiento” genera una ambivalencia al crear vínculos amorosos, ante los cuales prevalece la falta de compromiso. Estamos deseosos de “relacionarnos”, pero desconfiamos del “estar relacionados”, y particularmente si es “para siempre” (idea que en la era del cambio permanente está cargada de negatividad). Tenemos miedo de que ese estado pueda convertirse en una pesada carga.

Además, no queremos limitar la libertad que tanto nos ha costado conquistar. ¿Libertad para qué? Para seguir relacionándonos… ¡Son tantas las posibilidades que nos brindan, tanto el medio cibernético como el mundo real, que caemos en un vértigo de búsqueda sistemática de nuevas experiencias!

Por un lado deseamos la unión, sí, pero nos horroriza el “encierro”. ¿Cómo vas tú por la vida? ¿Será que tus conductas impiden que tus relaciones cristalicen y se sostengan? ¿Realmente queremos relacionarnos? ¿O más bien buscamos relaciones ligeras y laxas para poder salir de ellas en cualquier momento?

 

Bienestar / Psicología

Las 5 fases de duelo en el amor

No muchas veces se está preparado para que la persona de quien estás enamorado te anuncie la mala noticia de que ya no existe ningún tipo de interés romántico o sexual entre ambos. El impacto de este acontecimiento puede generar en ti uno de los sufrimientos emocionales más profundos y perturbadores que puede soportar una persona: el desamor.

Estas emociones pueden afectar tus hábitos cotidianos, como comer, dormir, concentrarte o funcionar adecuadamente en tu vida laboral, académica o social. Por ello, en ocasiones puede resultar perturbador lo que podemos llegar a hacer con tal de evitar sufrir una pérdida amorosa: somos capaces de exponernos a cometer arrebatos que nos impiden resolver un proceso de duelo y es peor si no fuimos nosotros quienes elegimos la separación.

El duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida. Hay que valorar su importancia y traspasar el dolor y la frustración. El proceso de duelo posee al menos cinco fases y su duración depende de la cultura y la historia previa de la persona que se considera abandonada.

1. Negación

Pensamos que se trata de un error, que no puede estar ocurriendo, es algo que no estaba previsto. La primera etapa se caracteriza por incredulidad ante una nueva realidad, consiste en un intento de autoprotección contra el dolor y contra la fantasía de sufrir.

Se requiere de un gran esfuerzo adaptativo para vivir sin la pareja, el cerebro entero debe de reconfigurar sus conexiones. Mientras éste realiza esta actualización, podemos considerarnos discapacitados física, emocional y cognitivamente. Nuestro cerebro necesita del tiempo y de las condiciones adecuadas para realizar este trabajo. Cuando se consigue traspasar esta etapa de incredulidad, entonces podemos llegar a intentar negociar esta decisión.

2. Negociación

La antropóloga Hellen Fisher ha denominado a esta etapa como fase de protesta, en la cual los amantes abandonados intentan obsesivamente recuperar su relación. Cuando te empiezas a dar cuenta de que la persona a quien amas está pensando en terminar la relación, generalmente entras en un estado de intensa inquietud. Invadido por la añoranza y la nostalgia, entonces dedicas tu tiempo, energía y atención a la persona que está a punto de abandonarte.

Se cree que la reacción de negación y protesta está asociada con niveles elevados de dopamina y de norepinefrina, mismos que incrementan el estado de alerta y estimulan a la persona abandonada a buscar y reclamar ayuda. Sin embargo, después de haber llorado, irremediablemente, llega un momento de ira.

3. Ira: La furia ante el abandono

El intento de recuperar al ser amado, la necesidad de él, la ansiedad ante la separación y el pánico por la inminente pérdida son reacciones que tienen un sentido. Muchas personas pasan de sentir pena a experimentar un sentimiento de ira incontenible, ¿por qué? Debido a que tanto el amor como el odio se encuentran estrechamente ligados en el cerebro humano, los circuitos primarios del odio/furia atraviesan la región cerebral conocida como amígdala y llegan hasta el hipotálamo, prolongándose hacia otras áreas del cerebro. Y, cuando comenzamos a darnos cuenta de que una recompensa esperada es inaccesible, los centros de la corteza cerebral prefrontal envían señales a la amígdala y desencadenan la furia.

El amor romántico y la furia del abandono se encuentran íntimamente conectados en el cerebro y tienen muchas características en común: ambos están asociadas con la excitación corporal y mental; ambos producen una energía excesiva; ambos nos inducen a centrar obsesivamente nuestra atención en el ser amado; ambos generan conductas dirigidas a unos objetivos y ambos producen un intenso anhelo, ya sea de unión con la persona amada o de venganza hacia el amante que nos abandona.

4.Depresión

En diversos estudios realizados a hombres y mujeres rechazados por su pareja se ha identificado que un porcentaje significativo experimenta sintomatología clínica que corresponde a un episodio depresivo mayor, una fase que se caracteriza por un estado de ánimo francamente abatido y que no sólo es identificada por la persona afectada, sino es visible ante los demás. En esta etapa se puede experimentar una marcada disminución del interés en actividades que anteriormente generaban placer; además de pérdida significativa de peso o incremento/disminución en el apetito; insomnio o somnolencia excesiva; agitación o retardo psicomotor; fatiga y sentimientos de culpa.

El estado de depresión en este proceso de duelo es una señal sincera y creíble de que algo se encuentra terriblemente mal. Es importante que en el momento en que estos síntomas afecten la calidad de vida, las relaciones sociales, de trabajo y otras áreas del funcionamiento psicosocial, se busque ayuda para sanar lo que está perturbando nuestro sentir, y es preferible que se lleve a cabo el duelo de la mano de un especialista, ya que, cada persona procesa el dolor de forma distinta.

5. Aceptación

Se puede decir que un duelo se ha completado cuando somos capaces de recordar a esa persona sintiendo poco o ningún dolor, cuando hemos aprendido a vivir sin él o ella, sin eso que no está. Cuando hemos dejado de vivir en el pasado y podemos invertir de nuevo toda nuestra energía en nuestra vida presente y en lo que existe alrededor.

 

Bienestar / S1NGULAR / Salud

Cómo superar a tu ex en 10 pasos

Todos hemos pasado por un truene, es parte de nuestra vida y desarrollo como seres humanos. Además, ya no estamos en la época donde el primer amor es el que nos acompaña el resto de la vida, quizás aún hay casos, no lo vamos a negar, pero vamos, son muy pocos e incluso extraños.

Terminar con una pareja es doloroso, sentimos un vacío en el pecho difícil de explicar, es como si nos estrujaran y, en ocasiones, no nos deja respirar. Por ahí dicen que el tiempo lo cura todo, es verdad, pero ¿qué hacer para que esa sanación sea más rápida?, que no nos duela mucho tiempo. De acuerdo con los autores Tere Díaz Sendra y Manuel Turrent Riquelme los 10 pasos fundamentales a seguir son:

1.- Evitar en el enojo y transformarlo en tristeza, ésta última es más fácil de tratar y superar.

2.- Evita todos los excesos, éstos sólo te provocan cruda moral y psicológica cuando estás tratando de olvidar a alguien.

3.- Por las noches escribe todo lo que sientas por 21 días seguidos y en 5 minutos, no más.

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4.- Elimínalo de todas las redes sociales, y  nada de stalkear desde las redes de otras personas.

5.- Escribe sus defectos como persona y como pareja.

6.- Si sales de fiesta, para nada le mandes mensajes o lo llames, si es posible apaga tu celular, bloquéalo o baja alguna aplicación para bloquear a tu ex, por ejemplo Ex lover blocker.

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7.- Mantente en sintonía con tus emociones, llora, sufre y acepta la pérdida. El duelo depende de la intensidad de la relación amorosa, pero si consideras que ya ha pasado mucho tiempo acude con un especialista.

8.- Identifica tu emoción o emociones principales, así podrás atender la necesidad de sanar.

9.- Acepta que lo vas a extrañar, es parte del proceso de superación. Después distraete, mantén tu mente y cuerpo ocupados en otras cosas.

10.- Vive el presente, haz nuevos proyectos de vida, con nuevas ideas. Planear tu futuro de ayuda a no estar atado al pasado.

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Principal / S1NGULAR

La “Ex/Amiga” incómoda

El mundo masculino se retuerce cada vez que levanta su voz y dice: “A las mujeres nadie las entiende”. Y claro, siempre está la respuesta típica de: “No hay que comprenderlas, hay que amarlas”.

Dicha frase trae consigo mil y un connotaciones negativas, entre las que destacan que las mujeres somos unas locas (un poco pero sin hacer daño), psicópatas (ellos son 100% causantes de tal estado mental) e incluso ingenuas.

Pero yo tengo una objeción. Los hombres también pueden ser incomprensibles.

Viéndolo desde un lado positivo, la mujer tiene excusa de cualquier comportamiento por el hecho de ser género femenino. ¿Pero un hombre? No tiene de dónde agarrarse.

No deberás ser amigo de tu ex.

¿Lo peor? Es cuando tienes que hacerle entender a un novio, ligue o incluso hasta a tu amigovio, que hay algo que nunca estará bien, que no es por celos, sino por sanidad mental. Esto es, y lo digo como mandamiento: no deberás ser amigo de tu ex.

Seguro habrá quienes estén en total desacuerdo conmigo y digan que tienen las mejores de las amistades con aquellos ex amores, pero como cada quién habla como le fue en la feria, y mi investigación ha sido más que exhaustiva, no he podido llegar a otra conclusión más que a esa.

¿El ejemplo? Daniel, un ligue que se estaba volviendo serio y que me dotaba de un poco de derecho de exigir el lugar que yo tan arduamente me estaba ganando.

Su ex novia, Mariana, había durado más de 4 años con él. La familia de ambos se amaban, se iban de viaje siempre, incluso la mamá de ella lloró cuando el noviazgo se terminó (¿pueden creerlo?). Pero el problema no era ese, sino que la ex novia, quien había tomado el papel de “amiga” de Daniel, se convirtió como en una serpiente que poco a poco se va a acercando a su presa para luego atacar en el momento menos esperado.

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— ¿Qué onda, te late ir al cine?, le dije a mi galán mientras descansábamos en su cama después de una tarde muy pasional.
— Guapa, me encantaría, pero quedé de ir con Mariana.
— ¿Mariana tu ex?
— Sí. Digo, no mal pienses, somos amigos.

Y entonces esa frase retumbó las paredes, destruyó el edificio y abrió un hoyo al infierno a mitad de la calle. “SOMOS AMIGOS”. Pero claro, yo no podía verme para nada afectada, así que mantuve la compostura y decidí seguir la plática como si nada:

— No, para nada mal pienso.
— Es más, ¿por qué no le digo que vayamos lo tres? ¡Deja le pregunto!

Hombres, no se ofendan, pero si alguien pecó de ingenuidad total fue Daniel. Tan fresco como una lechuga, le mandó un Whatsapp a mí mejor amiga Mariana, al cual ella evidentemente respondió:

— Claro J, me encantaría conocer a tu novia, ¡se ve super linda!

¿Linda? Por favor. Si algo tenemos las mujeres es que olemos a distancia cuando otra mujer usa tácticas conocidas como esas.

Afortunadamente, fingí demencia y Daniel entendió que nos sería de mi total agrado que viera a su ex novia.

— ¿Sabes? No te preocupes, ve con ella. Ya habías quedado. Aparte tengo una fiesta al rato y mejor quiero descansar antes de irme; seguro va a estar hasta morir.

¿Y tan tan, problema resuelto? Para nada. Dos días después, Marianita le había dado favorito a un tweet mío donde mencionaba coquetamente a Daniel. Tan inteligente, que seguramente le dio clic por equivocación. Minutos después, una llamada de mi disque próximo novio:

— No manches Emma, neta qué onda con mi ex novia.
— ¿Por?
— Empezó a seguir a mi mamá, papá y madrina en Instagram.
— ¿Es neta?
— Sí, pero equis. Ellos ya no la quieren. —me respondió muy tranquilo.
— Sí, claro… equis.

No pasó ni una semana de tal evento, y tenía una solicitud de amistad de mi stalker en Facebook, acompañado de un emotivo inbox:

Hola Emma, seguramente ya me ubicas. Soy Mariana, la ex de Daniel. Solamente quería decirte que de verdad me da muchísimo gusto que Dany se haya encontrado a una chava tan linda, guapa y super dedicada como tú. Espero de verdad no veas mal esto que te envío, porque la neta así como soy amiga de Daniel, me encantaría ser tuya. ¡Ojalá algún día salgamos los tres y se me haga conocerte! Besos y cuídate mucho.

Mi respuesta: visto a las 2:30 p.m. Luego, clic en “borrar mensaje” y para terminar, “Bloquear a Mariana C.”

Indignada, tomé el teléfono y le hablé a “Dany” para contarle lo sucedido:

— Osea Daniel, ponle un alto a tu ex novia.
— Pero Emma, no hizo nada malo. ¡Al contrario! Quiere ser tu amiga. Yo digo que sí salgamos.
— A ver, que parte de “borré el inbox y la bloqueé” no entendiste.
— Oye, no es para que me hables así.
— No quiero que tu ex me esté molestando.
— Pues Mariana es mi amiga, y porque duramos muchísimo, es una persona importante para mí. Ella me conoce a la perfección.
— ¿Y por eso no le dejarás de hablar?
— Pues no ha hecho nada malo. En cambio, tú estás toda loca y psycho.
— Entonces seguirán platicando…
— La verdad . Nunca se me ha lanzado, ni me ha faltado al respeto y la verdad la quiero mucho.

Y así como un buen faje termina con un mal sexo, mi relación con Daniel se acabó.

Desde entonces, cada vez que un güey me dice que su ex es su mejor amiga, dejo que me pague la cena y me retiro. Nada peor que luchar con una pareja terca, que no te da tu lugar, que no tiene la intención de hacerlo, y sobre todo, que sigue atado al pasado sin dar lugar a un futuro contigo.

Especial Viajes

Amor de lejos es de pen…sarse

Las relaciones a distancia son un tema truculento y, de entrada, son algo que no cualquiera quiere vivir. Pero si estás por meterte en estos líos, más vale que tomes en cuenta algunas cosas…

A favor

El bien común

Si partimos del hecho de que nadie opta por tener una relación de pareja a distancia, cuando la otra persona debe alejarse por un tiempo es porque se trata de una oportunidad para mejorar, ya sea en el ámbito profesional, académico o personal. Esto, a la postre, es benéfico para la pareja, pues permite un crecimiento en muchos niveles y, si sobreviven a la distancia, también lo harán en lo emocional.

Comunicación efectiva

La tecnología ha permitido reducir las distancias entre las personas y, cuando un integrante de la pareja tiene que vivir en otro lugar, es posible mantener comunicación constante para que los lazos afectivos no se pierdan. Además de las visitas periódicas que se hagan, las videollamadas permiten intimidad e incluso erotismo para que la llama no se extinga. En este punto, es importante ser constante con la comunicación, pues, si la primera semana se llaman 10 veces al día; pero pasado un mes la frecuencia disminuye a unos cuantos correos por semana, la distancia creará sospechas y desconfianza.

Fortaleza emocional

Es un hecho que las parejas que resisten la separación temporal verán fortalecidos sus lazos afectivos, se sentirán más confiados sobre sus sentimientos y habrán ganado confianza y respeto por el otro. Por eso es importante que, si tienes que dar este paso, lo des con alguien con quien pienses que tienes un futuro como pareja. Tu conquista veraniega tal vez no sea la mejor opción para mantener una relación a distancia… sin importar lo bien que se vea en traje de baño.

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En contra

Huele a Sancho

Seamos honestos: La principal preocupación de las relaciones a distancia es la posibilidad de una infidelidad. Ya sea que te quedes o te vayas, la falta de amor físico puede ser insoportable para ciertas personas y, aunque no anden buscando con quien “echarse una canita al aire”, aumentan las posibilidades de que algo así ocurra. Celos, inseguridad, depresión y algunos actores más harán de tu película de amor un verdadero infierno.

Soltería mata todo

Se dice que, cuando estás en este tipo de situación, puedes disfrutar más de ti en solitario, pues no estás ansioso por salir a buscar el amor por la ciudad. Es cierto, tan cierto, que puedes acostumbrarte muy pronto a ser S1NGULAR y, si es mucho el tiempo que estás separado(a) de tu peor es nada, es posible que, a su regreso, tardes en volver a acostumbrarte a la relación de pareja o, incluso, decidas que prefieres estar contigo.

Hasta siempre

Por supuesto que, pese a todo el esfuerzo hecho para que la relación funcione, es posible que la persona que se va nunca regrese. Una mejor chamba o la posibilidad de hacer una vida mejor en otra ciudad, son opciones latentes en todo momento, más allá de las promesas de amor, que son más fáciles de romper que las promesas de campaña política.

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Consejos

Pareja alternativa

Hoy en día, muchas parejas deciden que el amor que sienten como pareja no está vinculado con su placer sexual, y optan por tener una relación abierta en el plano físico. No es para cualquiera pero, con las reglas adecuadas, puede funcionar el “ojos que no ven”… por lo menos una temporada.

¡Aprovecha!

Cuando nuestra pareja debe partir a hacer cosas que le darán una satisfacción personal, tal vez es el momento justo de aprovechar y hacer ese proyecto que siempre has postergado por una u otra razón: un viaje por Europa o estudiar un posgrado puede ser mejor opción que llorar 24 horas al día.

Si amas algo…

Como dice el pensamiento que tu tía postea en su muro de Facebook, una buena opción es “cortar por lo sano” la relación y dejar que la distancia ponga al amor en perspectiva. Si, al final de la separación, aún deseas estar con la otra persona: felicidades… y a trabajar en la comunicación cercana para recuperar el tiempo.

Principal / Psicología

¿Cómo terminar una relación sin perder el estilo?

Cuando te das cuenta que una relación se terminó a veces es difícil enfrentarlo y ser lo más políticamente correcto para hablarlo con la otra persona. Es por eso que te damos una guía de etiqueta para terminar con estilo.

No prolongues mucho el momento

Terminar una relación generalmente es incómodo y doloroso, hacerlo lentamente no cambiará eso. Si ambos saben o tú sabes que esa relación no tiene futuro es momento de terminar y seguir adelante. Permanecer en una mala relación porque consideras que romper te costará demasiado trabajo o será doloroso, no es justo para nadie.

Termina en persona

Pareciera que terminar una relación por medio de un mensaje de texto, un post en Facebook o un correo electrónico es más sencillo; sin embrago una conversación en persona es mucho más adecuada, ya que demuestra el respeto que le tienes a la otra persona.

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Lo recomendable es que se vean en un lugar público como una cafetería o restaurante, ya que un lugar así se presta para que los dos sean escuchados y ambos respondan las preguntas que tenga el otro, de esta manera quedarán en buenos términos.

No busques venganza

Es posible que estés enojado o herido, sin embrago elige bien las palabras que dirás durante la ruptura. Evita los insultos, los intentos de venganza y no te aproveches de las debilidades de tu ex, una vez que inicien caminos separados. No trates de causarle más daño, sólo porque tu estás herido.

Elije el mejor camino:

Incluso si tu ex no esta siendo políticamente correcto, tú escoge el mejor camino. Muestra respeto por los buenos momentos que vivieron juntos, no le sigas el juego en el que los protagonistas son los chimes crueles o los trucos desesperados para demostrar que están mejor solos. Toma la decisión cuidadosamente asegurándote de que no te arrepentirás de la forma en la que sucedieron las cosas.

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No busques inmediatamente tener una nueva relación

Tomate un tiempo para estar solo. Dale tiempo a tu ex para aceptar que las cosas ya se terminaron. Sal con amigos y familiares. Haz las cosas que disfrutabas y que dejaste de hacer por tener pareja. Con el tiempo sabrás que fue lo que salió mal en tu relación y lo que buscarás cuando vuelvas a salir.

Llora todo lo que necesites

La negación no le ayuda a nadie. Los rompimientos son tristes y dolorosos, debes admitirlo. Llorar esta bien. Habla con tus amigos cercanos, escribe en tu diario, procesa el rompimiento. Deja ir por medio del llanto, todos esos sueños y planes que alguna vez tuvieron juntos.

No creas que podrán ser amigos de manera inmediata

Puede que algún día en el futuro sean amigos, pero no por ahora. Por ahora “sólo ser amigos” no es una opción. Corta los lazos por completo, mientras ambos lloran por la separación (cada quien por su lado). Dar el paso de una relación romántica a una amistad es difícil, que rara vez funciona para ambas partes.

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Ocúpate de los detalles después

Hay muchas relaciones en las que con el paso del tiempo se van adquiriendo muchas cosas en común, como un departamento, una mascota, una cuenta bancaria, entre otros bienes. Tal vez él o ella todavía tiene algunas cajas con tus cosas en su casa. Trata de enfrentar las cosas que necesitan mayor atención de manera inmediata, como los asuntos financieros, pero deja otras cosas para más tarde. No necesitas que en ese momento te de tu cepillo de dientes y tu suéter. Por un tiempo mantén tu distancia, por lo menos hasta que las cosas se calmen y se sientan capaces de reunirse nuevamente.

No hables del rompimiento con amigos en común

Es muy probable que quieras mantener las amistades que tienen ambos en común, por lo que no es recomendable que hables mal de tu ex con ellos o de la relación que tuvieron. Evita poner a tus amigos en posiciones incómodas. Si tú no preguntas por tu ex, nadie tiene porque hablarte de él o ella. Tu ganas al no hablar mal del otro, ya que serás maduro y además mantendrás tus amistades.

Acepta que la relación se terminó

Deja de pensar en “qué pasaría si” o deja de decirte que esto es sólo “un break”. Aunque a veces es tentador experimentar una segunda oportunidad, rara vez eso funciona, lo mejor es que el final sea realmente: el final. Cuanto más pronto aceptes que la relación se terminó, más rápido podrás llorar, sanar y volver a comenzar.

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¿Cómo hacer que una relación abierta funcione?

En una relación abierta ambas personas acuerdan que pueden tener otras parejas, pero que la principal, la raíz y la columna de esa forma de vida, es la relación que tienen entre ellos dos.

Mantener la certidumbre de que, al regresar a casa, habrá alguien que te ame, cuide y comprenda incondicionalmente, y a la vez, tener “permiso” para conocer a otras personas sin mentir, esperar celos, o que se rompa la relación por “infidelidad”, hace de las relaciones abiertas una modalidad atractiva para personas con mentalidad flexible. Pero, ¿qué hay que hacer para que funcione una relación de este tipo?

Conocerse a sí mismo(a)

Formar parte de una relación abierta no sólo consiste en llegar a acuerdos, sino, esencialmente, en que cada una de las partes se conozca a sí misma. Antes de proponer o aceptar una relación de este tipo, hay que reflexionar si es una forma de vida que coincida con lo que somos y queremos: ¿es un estilo al que estoy dispuesto(a) a entrarle? ¿No entrarían en conflicto mis creencias, mis valores o el peso que le doy a lo social?

Por ello, es importante que, antes de iniciar una relación así, nos respondamos: ¿por qué querría una relación abierta? ¿Estoy listo(a)? ¿Es bueno para mí? Recuerda que nuestro bienestar es lo primero y que no hay que hacer algo tan íntimo si no se tiene la seguridad de querer llevarlo a cabo.

Honestidad y comunicación desde el principio

Aunque cada pareja plantea sus propias condiciones, dos elementos inherentes a una relación abierta son la honestidad y la comunicación.Hablen y establezcan con total claridad sus propias reglas, límites, aperturas, etc.; por ejemplo: ¿se vale estar más de una vez con una misma persona? Una vez que ambos estén de acuerdo, es importante que los participantes confirmen que han entendido las reglas.

Discreción

Establecer relaciones abiertas no significa que tengamos que escondernos o que procuremos evitar el tema como si fuera algo prohibido. Pero, sabiendo que no todo el mundo entiende estos arreglos y, también, porque a nadie le debemos explicaciones al respecto, lo mejor es ser discretos, a menos que en verdad no nos importe, lo cual es maravilloso.

Los chismes pueden llegar a herir mucho a alguno de los involucrados; quizá a ti no te afecta la opinión de los demás, pero a alguna de tus parejas sí. Por ello, antes de que alguien se entrometa, es conveniente que incluso nuestras relaciones secundarias sepan los códigos de convivencia.

Psicología

¿Podemos ser amigos de nuestros hijos?

Antes de profundizar en cualquier situación, es importante saber cuáles son las bases de una amistad: es una relación que se basa en el afecto, la simpatía y la confianza y se da entre pares.

El sitio lafamilia.info plantea que, a menudo, los padres se cuestionan qué tan amigos y qué tanta autoridad tienen que ser con sus hijos, por lo que es muy importante diferenciar lo que es una relación de amistad y una de confianza.

Por ejemplo, ¿puede uno ser amigo de su jefe(a) en espacios en donde no estén bajo ningún compromiso laboral? Por supuesto que sí, porque no todo el tiempo se es jefe(a) o empleado(a). Sin embargo, no se puede afirmar lo mismo entre padres e hijos, pues no se puede dejar de ser papá, mamá o hijo según el espacio o la situación en la que se esté, puesto que existe el riesgo de perder la línea autoritaria necesaria para que los hijos identifiquen los límites que existen en la vida.

Las mamás y los papás son los primeros que representarán un límite para cualquier niño, lo cual no quiere decir que no se pueda tener una relación cercana, de confianza o empatía, pero para eso es importantísimo tener bien clara la línea de autoridad, planteada de manera respetuosa.

Es muy importante dejar en claro que el límite no significa tener el control de absolutamente todo lo que hacen los hijos, sino marcarles la pauta para que ellos puedan ir manejándose individualmente en distintas situaciones.

Un conflicto común que se presenta en las amistades entre padres e hijos es el uso abusivo de la relación. Los hijos pueden identificar la necesidad de cercanía con ellos y utilizarlo para manipular o; en otros casos, los papás pueden ser quienes impongan su autoridad, sosteniéndola en que ésta se debe respetar para cuidar la amistad.

Además, según se ha expresado en diversos foros, a los hijos les genera inseguridad y ansiedad sentirse a la par de sus papás. Los seres humanos tardamos varios años en desarrollar las capacidades que nos permiten sobrevivir por nuestros propios medios; por eso es fundamental para los hijos ver a sus padres como personas superiores a ellos.

Como puedes leer, ser amigo de tu hijo tiene desventajas claras, pero también tiene su lado positivo. La principal ventaja es la cercanía, pues, al fomentar una relación abierta y de confianza con ellos, sentirán que pueden acudir a ti como apoyo en situaciones complicadas.

Más allá de las diversas posturas que pueda haber respecto a la amistad con los hijos, lo importante es no caer en los juicios de si está “bien” o “mal”, sino identificar los puntos importantes para ambas partes.

He ahí el reto para los padres: construir una relación de confianza y empatía con los hijos, sin dejar de lado un límite ético y respetuoso, en donde se tenga clara la autoridad y la necesidad de ésta, de forma que ambos puedan ocupar el lugar que requieren y generar un ambiente familiar sano.

Bienestar

Consejos para renovar tu hogar tras una ruptura amorosa

En años recientes, el divorcio ha ido en aumento considerablemente. Según el Inegi, en 2012 se registraron 99,509 rupturas matrimoniales en nuestro país. Pero esto no es exclusivo de México. Se trata de una tendencia global. Por ello, un grupo de diseñadores de interiores de todo el mundo ha hecho de los recién divorciados un nuevo nicho: aquellos que están listos para dejar el pasado atrás y han decidido comenzar redecorando su hogar. A continuación, te dejamos algunos de los consejos en los que coinciden la mayoría de los expertos.

1. Cambia por completo tu recámara. Comienza por el espacio en el que pasaste más tiempo con él o ella. Cambia tu colchón, las sábanas, las almohadas y la colcha. Deja atrás los fantasmas del pasado y reacomoda todo lo que puedas.

2. Guarda todas las fotos viejas. Si quieres comenzar una nueva vida, lo mejor que puedes hacer es no tener a la mano imágenes que te recuerden a tu antigua pareja.

3. Reacomoda tus muebles. Suena absurdo, pero si liberas espacio y puedes caminar por zonas diferentes de tu casa, parecerá que estás en un hogar nuevo o distinto.

4. Deshazte de los muebles que nunca te agradaron. Igual que con las fotos, los objetos están llenos de recuerdos, así que lo mejor es que vendas tus muebles viejos a alguien que pueda aprovecharlos mejor, y adquiere unos nuevos. Trata de complacerte, piensa sólo en ti mismo, en tus gustos, en lo que siempre has querido.

5. Cambia el color de las paredes. Está comprobado que el color de los muros que te rodean puede influir de forma positiva o negativa en tu estado de ánimo. Elige tonos que te hagan sentir bien.

Psicología

Amistades tóxicas. Razones para terminar una relación amistosa

A los 12 años le dijiste: “Seremos amigos por siempre”, y era en serio. También afirmaste que de grande querías ser astronauta y que los pantalones acampanados jamás pasarían de moda. Luego creciste y te diste cuenta de que las cosas (y las personas) tienden a cambiar. Como tu amistad, por ejemplo.

Tu amigo, tal vez, se mudó a otra ciudad. Tal vez, en lugar de acompañarte a conciertos de rock, ahora sólo escucha ópera folk. Tal vez, alguno de ustedes actualizó su estado civil y ya no tiene tiempo para al otro porque está todo el tiempo con la pareja. O, tal vez, tú cambiaste y lo que esperas de una amistad ya no es lo mismo que lo que esperabas a los 12.

Cortar con un amigo ni se dice ni se hace fácilmente. Es una decisión que te sentencia a encargarte de un corazón roto y varios litros de helado… pero, cuando la relación ya no es constructiva, es mejor decir adiós.

Por qué cortar

Así como hay razones para terminar una relación amorosa, hay muchas para acabar con una amistad. ¿Tienen una relación sana y recíproca? ¿Te sientes cómodo cuando estás con tu amigo? ¿Son cercanos aun si viven en distintos lugares? ¿Tu amigo te apoya en tus metas?

Si tienes amistades destructivas, seguramente eres más propenso a la depresión y la ansiedad.

Jeffry A. Simpson y Sisi Tran, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Minnesota, descubrieron que las amistades ayudan a satisfacer necesidades básicas del ser humano, entre ellas la de ser feliz. Se dieron cuenta de que la calidad y estabilidad de estas relaciones también afectan la salud. Es decir, que si tienes amistades destructivas, seguramente eres más propenso a la depresión y la ansiedad.

A quién cortar

1) Al amigo que ya no sabe ni cómo se llama tu perro.
Iba contigo en la primaria, su mamá y la tuya eran íntimas compañeras de chisme e incluso su familia te ha invitado a más de un viaje vacacional. El problema es que ya no tienen nada en común, no saben mucho el uno del otro y sus conversaciones siempre terminan en un “hay que vernos” que sólo te hace sentir culpable.

2) Al amigo que sólo pide favores.
Que los amigos soliciten ayuda es normal. Pero que sólo te hablen para pedirte favores (y ellos no estén cuando necesites su ayuda), no lo es. Si, cada vez que hablas con tu amigo, te pide prestado dinero para la renta, tu coche para impresionar a una chica, el teléfono de tu jefe para pedirle trabajo, que lo cubras en su chamba para ir a la entrevista que le concedió tu jefe y luego no regrese tus llamadas… probablemente te esté usando.

Sólo tú puedes darte cuenta si la relación con tu amigo sigue siendo respetuosa, recíproca y constructiva y, si no lo es, terminarla.

3) Al amigo eternamente deprimido.
Los amigos están en las buenas y en las malas, pero éste sólo tiene malas. Sabes que, cuando lo veas, hablarán horas de todo evento del que ha sido víctima… Hasta a ti te deprime. Es amante del drama y siempre tendrá un nuevo problema en puerta con el cual espera atormentarte.

4) Al amigo bully.
Es tu amigo, ¿o no? El caso es que nunca te sientes cómodo cuando estás con él. Te hace bromas, se burla de ti, te humilla, te critica… pero, cuando le dices cómo te sientes, te contesta que “no seas sentido” y que “es de amigos”.

5) Al amigo mentiroso compulsivo.
Le encanta exagerar todo lo que le pasa y te has dado cuenta de esto más de una vez… porque tú también estabas cuando perdió la llave de su departamento y no, no se trepó al quinto piso para meterse por la ventana del vecino. Después de tantas mentiras, tu confianza en él es casi nula.

Cómo cortar sin ahogarse en el drama

1) No eres tú, soy yo. Concéntrate en expresar claramente tus sentimientos y tus necesidades. Sé honesto y no intentes culpar a la otra persona. El problema no es tu amigo, es la amistad que no funcionó.

2) Estar en el mismo canal. Escucha lo que tu amigo tiene que decir para que ambos lleguen a una conclusión y sepan exactamente por qué están terminando. Evita cualquier malentendido y hagan todas las preguntas que tengan.

3) Poner límites. ¿Quieren seguir en contacto? Tal vez decidan enviarse correos en fechas importantes, tomarse un café en sus cumpleaños o de plano cortar la comunicación. En cualquier caso, los límites deben ser claros.

4) El duelo. Es normal sentir dolor al terminar una relación. Distráete, participa en nuevas actividades, consiéntete y aprende sobre ti. No tardarás en admitir que la decisión fue para el bien de ambos.

“Amigos por siempre” es una linda frase, pero una amistad verdadera no es necesariamente eterna y no todas las personas que entran en tu vida están destinadas a quedarse. Sólo tú puedes darte cuenta si la relación con tu amigo sigue siendo respetuosa, recíproca y constructiva y, si no lo es, terminarla. Después de todo, no puedes cambiar a la gente que te rodea, pero sí decidir rodearte de gente diferente.

Especial LGBTTTI / Principal

Los gays duros sí bailan (y también boxean)

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Regresé al entrenamiento de boxeo el día después en que un bato dedicado a la confección de cortinas mariconamente kistch me dijo, justo la tarde de mi cumpleaños, que por la mañana había desayunado con su ex y que más tarde, mientras se dirigía a felicitarme, se supo confundido. El ex le removió sentimientos supuestamente ya superados.

Básicamente se había construido un dilema: el ex o yo. No fueron celos trágicos. Lo juro. Sabía perfectamente cómo era el ex: uno de esos típicos homosexuales, administradores de empresas, cuarentones, obsesionados con la línea más clásica, ajustada y ñoña de Massimo Dutti, las fragancias de Carolina Herrera y el pop de Rocío Banquells o María José, para sentirse conectado con los chavos, aunque María José canta éxitos de la época de Rocío Banquells. Nada que ver conmigo. Gracias a mí, el costurero de cortinas tenía la discografía completa de los Sundays. Se la regalé con las secretas intenciones de estar haciendo una especie de inversión en el banco de su memoria. Es decir, que independientemente de las bromas del futuro, cada vez que se encontrara, por ejemplo, con el Reading, Writing and Arithmetic, se tendría que acordar inevitablemente de mí.

«Los gays heridos suelen hacer dos cosas casi en automático después que el chile los manda a volar: bombardearlo con 101 mensajes de texto o comportarse como el track más despechado de Rocío Banquells».

Pero quiero rectificar que no fueron celos. Lo que me encabronó fue su falta de tino para soltarme una noticia así. ¡Era mi cumpleaños, chingada madre! Al menos pudo haberse esperado al día siguiente. Sentí como si hubiera una parte de él que deseara herirme… cosa que consiguió. Una rebanada bastante amplia del pastel rosa es así: homosexuales que buscan chingar mediante el poder de saber que ejercen una atracción sobre uno. Puede ser amor o enculamiento. Luego, los gays heridos suelen hacer dos cosas casi en automático después que el chile los manda a volar: bombardearlo con 101 mensajes de texto que suelen incluir la frase “tenemos que hablar” en alguna parte del párrafo o comportarse como el track más despechado de Rocío Banquells, armando melodramas de bajo presupuesto, como andar preguntando si lo han visto, qué tan horrible está el nuevo galán (siempre pensamos que es peor que uno), pidiéndole al amigo que se haga pasar por novio, fingiendo indiferencias sobreactuadas en el antro… En realidad, son sólo metáforas de querer romperle la madre.

En mi caso, detesto las metáforas de despecho que me recuerden los desplantes que mi madre hacía a mi padre. Así, preferí ahorrarme las instrucciones de Rocío Banquells y el varo de los mensajes y acepté que lo que en realidad quería era tumbarle un par de dientes al modisto de cortinas. Pero como soy un hombre al que le gustan los hombres, no me iba a permitir el desprestigio de hacer el ridículo estirándole los cabellos y soltando madrazos como un cangrejo fanático de Juan Gabriel. Así que decidí regresar al entrenamiento de boxeo.

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Sobra decir que el costurero de cortinas volvió con su ex. Conocidos que prefieren llenar el vacío con chismes a falta de una colección musical decente, me contaron que, una vez que regresaron, apenas duraron juntos seis meses. Al costurero de cortinas le reventé la nariz a la salida de un bar leather. Pero el boxeo me gustó tanto que lo sigo haciendo. De eso hace como siete años.

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En siete años suceden muchas cosas. Por ejemplo, el lanzamiento al mercado de los smartphones. Todo empezó cuando me contactó por el Grindr. El mensaje decía: “Eres el que está sobre el ring, ¿verdad?”. Alcé la mirada por encima de las cuerdas para husmear y ver cuál de todos los hombres del gimnasio era el que tenía la cabeza hundida en su celular. Que fuera de mi estatura resultó excitante. Quedamos en encontrarnos en la cafetería, al final de nuestras rutinas.

«¿En qué momento de la historia moderna de la homosexualidad se construyó la idea de que el hombre gay es débil en comparación con el buga?»

Al día siguiente se presentó con los debidos cuatro rollos de vendas, el profesor le prestó un par de guantes y, así, se unió a la clase de boxeo que empieza a las siete de la tarde.

El profe se dio cuenta de que entre nosotros había una camaradería; no sé si habrá reparado en el detalle de que nuestro acercamiento no era precisamente como el del resto de los hombres de la clase, heterosexualmente hablando, pero consideró que había la confianza suficiente como para subirnos al ring y hacer sparring.

Lo vi tranquilo. Sigo sintiéndome torpe e indeciso, pero creo que mis volados son buenos; aunque lo que me da seguridad son los derechazos, sin duda. Le atesté un par de golpes en el hombro izquierdo y, cuando pude conectarle en el abdomen, soltó un grito ahogado y me dijo: “¡Espérate, no tan fuerte cabrón! ¿No ves que soy gay?”.

No pude evitar que mis labios se tornaran maliciosos. Me aproveché de su “gaycidad”, que él mismo pretextó como debilidad, para mejorar mi técnica. El profe lo increpaba y le exigía que, por ningún motivo, desconectara la mirada de mis ojos y, mucho menos, bajara la guardia.

Mientras tanto, yo me concentré en que mis izquierdas no salieran debiluchas. Después de todo, al ring no le importan mucho las preferencias sexuales: o das un derechazo o te parten la madre. A mí me la partió un morro mucho más delgado y chaparro que yo y que el tipo del Grindr, por lo que eso de las desventajas físicas no es un pretexto, como a veces dicen.

Pero nunca se me ocurrió decirle que no me diera tan fuerte porque soy gay. ¿En verdad somos así? ¿En qué momento de la historia moderna de la homosexualidad se construyó la idea de que el hombre gay es débil en comparación con el buga? Tiene que serlo porque, si sugieres lo contrario, te toman por un agitador que incita a la violencia y genera odio.

Fue su última clase de box. Desde entonces saluda al profe, él y yo conversamos un par de minutos e inmediatamente se dirige a las caminadoras. Según yo, la idea de destender la cama sigue en pie.

Agenda / Teatro

Pasión

Las tensiones de la vida en pareja se han convertido en un tema recurrente en la dramaturgia actual. El teatro se ha posicionado como un espacio para hablar de las complejidades que plantean los vínculos amorosos hoy en día. ¿Cuándo se acaba la pasión en una relación? ¿Es posible vivir sin ella y seguir adelante? ¿Cómo saber que hemos perdido? ¿Podemos hacer algo para revivirla? ¿El amor va más allá de la pasión o es ahí donde radica la trascendencia del amor?

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Desde este espacio, la obra Pasión ofrece una mirada a los conflictos matrimoniales, al poner en escena a un matrimonio integrado por James y Leonor (interpretados por Carmen Beato y Juan Carlos Barreto) y sus alter egos (interpretados por Verónica Merchant y Moisés Arizmendi), quienes, ante la infidelidad de James con una joven fotógrafa, se ven obligados a cuestionar su relación.

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Si bien, la obra aborda los mismos temas de siempre, la diferencia es que lo hace con inteligencia y humor, sin caer en prejuicios o lugares comunes. Es así, como entre risas y silencios, los protagonistas se atreven a decirse todo aquello que piensan y sienten uno del otro.

Una historia actual sobre el complejo universo de la infidelidad: ¿seguir adelante o salirse de un matrimonio de más de tres décadas? Un dilema al que los personajes deben enfrentase para poder reconocerse como personas y, sólo así, tomar una decisión.

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Dónde

Teatro Helénico: Avenida Revolución 1500, col. Guadalupe Inn

Horario: viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y 20:30 horas; y domingo a las 17:00 y 19:15 horas.

Boletos: $450, $350, $250 y $160

Hasta el 3 de julio

Tendencias

¿Me convertiré en la “loca de los gatos”?

El estereotipo de “La loca de los gatos”, una mujer soltera que vive rodeada de muchos mininos, se propaga rápidamente, entre otras razones, porque cada vez más mujeres posponen la decisión de casarse y tener hijos, o bien, sencillamente eligen no hacerlo. Es entonces cuando los felinos pueden asumir el rol de cuasi hijos -mucho más peludos por supuesto-.

230px-Eleanor_AbernathySegún la psicóloga Angelina Guerrero, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, esta situación se ha remarcado por el estrés y las constantes actividades de las personas, en donde “muchas veces, parece más sencillo tener una mascota que un hijo”, dice la especialista.

Y es que cuidar animales en casa es otra forma de hacer familia, explica Guerrero: “Ha habido una sofisticación y sensibilidad tremendas por las mascotas en los últimos años… Y esto ayuda a establecer vínculos fuertes, incluso sintiendo la partida de estas mascotas casi tanto como como la de un familiar cercano.

De acuerdo con un estudio, realizado en 2011, en la Universidad de Viena, las mujeres sostienen relaciones más estrechas con sus gatos que los hombres. “Un humano y un gato pueden desarrollar relaciones complejas con mutuo entendimiento”, dice Dorothy Gracey, coautora del estudio en Discovery news. Existen casos de dueños que, entre sueños, presienten que su compañero está a punto morir.

Pero ¡tranquila!, el hecho de estar enamorada -por ahora- sólo de tu peludo no quiere decir que estés del todo cerrada a la idea de tener hijos o que tu futuro será -inevitablemente- convertirte en la “loca de los gatos” .

Psicología

Mujer soltera no busca

Muchas mujeres prefieren quedarse solteras a tener un mal matrimonio, ser soltera implica independencia económica y claridad de metas

En muchos de sus escritos, la gloria de las letras mexicanas que fue Rosario Castellanos se refirió a la lamentable condición en que vivían sus contemporáneas, y entre ellos sin duda uno de los peores maleficios era la soltería.

“Quedarse soltera significa que ningún hombre consideró a la susodicha digna de llevar su nombre, ni de remendar sus calcetines”, Rosario Castellanos

Es cierto que muchas cosas han cambiado para las mujeres desde que la gran poeta escribió esta frase, en 1970, pero las ideas tardan demasiado tiempo en transformarse. No es ninguna novedad decirles que durante cientos de años la mujer fue tratada como un ser inferior, cuya función básica era la maternidad. Una mujer sin hijos y sin marido era considerada un ser incompleto. Sin embargo, en todas las familias existía la “solterona”, o la  “quedada” que, como decía Rosario, “se convertía en el comodín de la familia”. Sobre la vida de la soltera todos podían disponer, opinar, decidir:

“¿Hay una pareja ansiosa de divertirse y no halla a quién confiar sus retoños? Allí está fulanita que hasta va a sentirse agradecida porque durante unas horas le proporcionen la ilusión de la maternidad y de la compañía que no tiene. ¿Hace falta dinero y fulanita lo gana o lo ha heredado? Pues que lo dé. ¿Con qué derecho va a gastarlo todo en si misma?”

Preferible un matrimonio infernal a estar soltera

Durante mucho tiempo las mujeres soportaron matrimonios infernales con tal de no quedarse solas. Otras, se casaron con la que creyeron era la “última horchata de desierto”, que para nada resultó ser un príncipe azul.

Las menos, se arriesgaron a vivir su soltería. Ello implica independencia económica, claridad de metas, fortaleza y seguridad; saberse valiosa y estar convencida de que con o sin pareja la vida puede ser ampliamente disfrutable. La gran mayoría de las personas que ha pasado periodos largos de soltería ha descubierto que ellas mismas pueden ser su mejor compañía.

Ser soltera ya no puede vivirse como una desgracia. Es una de las muchas opciones que tiene una mujer para vivir su vida. En los últimos años, las sociedades han experimentado cambios: se han creado nuevos modelos de familia y nuevas formas de vivir en pareja: ¿por qué no se pueden vivir nuevas formas de soltería? Si no existen, habría que inventarlas.

El que las mujeres vivan con mayor libertad, da también un respiro a los varones, que ya no tienen que jugar el rígido papel de proveedores únicos, o de cuidadores de un ser frágil. Ellos tampoco tienen que ser rechazados cuando deciden vivir sin pareja fija y formal. Ser soltero no significa estar solo, sino que puedo programar mi tiempo como yo quiera, que puedo pasar horas y horas al lado de las personas que me interesan, que puedo gastar mi dinero en lo que se me antoje, que puedo vivir mi vida sin justificarla ante nadie. Aunque, de todo esto, destacaría un privilegio mayor: tener tiempo contigo. Tener esos momentos en que te escuchas, en los que te sientes, te disfrutas. En los que sueñas.