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3 frases para reconocer a un pseudopsicólogo

Por desgracia, para quienes confían en el gran efecto positivo de la psicoterapia, es común encontrarse con pseudopsicólogos que utilizan los conocimientos que adquirieron en un post de autoayuda de Google para fanfarronear y alardear sobre la gran sabiduría y el inalcanzable estado zen al que han llegado después de tanta reflexión y armonía. Pero lo peor, es que algunos se atreven a dar consulta porque alguien les dijo que tienen un talento innato para la psicología.

La fácil accesibilidad a información (de dudosa legitimidad) que nos brinda el internet ha permitido que estos charlatanes de la salud mental abunden por todos lados. Si no los escuchas terapiando a alguien por teléfono en el camión, los escucharás sermoneando a la cajera en el súper o en una reunión familiar.

Ahora, imagina el efecto cuando estas personas deciden sumar temas metafísicos y espirituales, dos o tres ángeles y arcángeles, y a veces hasta un plan de ejercicio físico que más que ayudar, termina perjudicando a quien se deja embaucar.

De acuerdo con una investigación realizada por César Andrés Monroy Fonseca, psicólogo mexicano y maestro en neurociencias por la Universitat de Barcelona, te compartimos tres de las frases más recurrentes de estos falsos veladores del bienestar ajeno, para que aprendas a reconocerlos y, de paso, tomes la distancia pertinente.

 

“Sanarás si es tu momento para sanar, no se puede contravenir a leyes universales”

De los creadores de “cuando te toca, aunque te quites; cuando no, aunque te pongas” y la ya afamada “Si Dios así lo quiere, que así sea”, llega esta frase que pondrá a prueba nuestra fe y en duda a las ciencias de la salud.

La falta de conocimientos en materia cósmica, astral y teísta siempre ha servido como excusa suficiente para argumentar ante la falta de pruebas comprobables. Para la terapia de estos charlatanes, las mejores medicinas son el tiempo y el destino. Así que, evidentemente, si de verdad existe algún desorden o anomalía psicológica, ésta jamás será tratada como debería ser.

 

“Primero se debe sanar al cuerpo y al alma”

Otra joyita de la ciencia metafísica. Si para hablar seriamente del problema o de su tratamiento, tu psicólogo involucra al alma como elemento de gran importancia, ésa es una alarma que debe saltar y ponerte alerta de inmediato.

Como señala Andrés Monroy en su artículo para Actualidad Clínica en Psicología, la psicología y la biología sí trabajan en conjunto en nuestro cuerpo para realizar las funciones que desempeñamos día a día. Así, algo meramente psicológico puede desencadenar un fenómeno biológico y viceversa, pero “como este sistema es demasiado complejo para los charlatanes, es más fácil recurrir al alma y demás entidades a las cuales se les pueden atribuir toda clase de facultades sin mayor esfuerzo que definirlas ‘energías’”.

 

“No funcionó porque no seguiste el tratamiento adecuadamente”

Esta frase es igual de recurrente cuando se trata de justificar la -muy común- inutilidad de sus tratamientos. Si cualquier charlatán leyó que debía dormirse específicamente a tal hora y que al levantarse lo primero que hay que hacer es mirarse al espejo y decretar lo que esperan que el destino les conceda, asume que ésta es una verdad irrebatible y la recetará a todos sus pacientes, entendiendo que si no sirve es porque no se siguió la infalible fórmula y esto, claro, es sólo su culpa.

 

Si alguna de estas frases -con sus respectivas variantes- te suena familiar, asegúrate que de estar pagando a un verdadero especialista de la psicología clínica. En caso de que no lo sea, olvídate de tomar al pie de la letra todo lo que te dice y, de preferencia, termina con este “tratamiento”.

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8 tipos de psicoterapia, ¿cuál es la ideal para ti?

En el día a día enfrentamos una multiplicidad de retos, y acudimos a especialistas que nos solucionan esos desafíos: abogados, médicos, contadores, etc. Pero cuando se trata de pedir ayuda psicológica, ciertos contextos siguen relacionando la terapia con conceptos como la debilidad y la locura.

Sin embargo, una psicoterapia es un espacio íntimo en el que trabajas en conjunto para desarrollar las estrategias que alivien o eliminen aquellas situaciones, conductas o pensamientos que te causan malestar. ¿Sabes cuál es la ideal para ti?

 

PSICOANÁLISIS

Es una disciplina que se enfoca en todo aquello que está en la psique pero reprimido en el inconsciente. El psicoanalista está atento a los significados ocultos que, mediante una serie de asociaciones, señalen un contenido sometido.

Para quién está indicado: para las personas que buscan comprender el origen de sus padecimientos. Especialmente si se experimenta ansiedad, dependencia, depresión, estrés y neurosis en general.

Cómo funcionan las sesiones: los tratamientos psicoanalíticos son largos, funcionan de uno a varios años, con una o más sesiones por semana.

 

LOGOTERAPIA

Es una corriente de la psicoterapia existencial que se enfoca en el significado de la existencia humana y la búsqueda de sentido. Sostiene que al hombre se le puede arrebatar todo excepto: la elección para decidir su propio camino, y considera que lo importante no es la duración de tu existencia, sino llenarla de sentido.

Para quién está indicada: se recomienda específicamente en los casos de neurosis noógenas, que se presentan cuando la persona vive un vacío existencial o una falta de sentido.

Cómo funcionan las sesiones: duran 50 minutos y lo ideal, es hacerlo una vez a la semana. El proceso puede extenderse desde unas cuantas sesiones hasta uno o dos años, dependiendo de la situación de la persona.

 

PSICOTERAPIA GESTALT

Sus aportaciones radican en reconocer la experiencia presente y comprender el contacto con uno mismo y con los otros. También pone énfasis en el sentimiento emocional y corporal, frecuentemente limitado en la cultura occidental.

Para quién está indicada: puede utilizarse en el campo individual (incluidos niños), así como en el trabajo con grupos y parejas. También es adecuada para enfrentar problemas de duelo.

Cómo funcionan las sesiones: comúnmente, es una sesión semanal de 60 minutos, y la duración promedio del proceso es de un año a año y medio.

 

TERAPIA NARRATIVA

Esta terapia considera que los problemas están fuera de la persona: el problema es el problema, la persona no es el problema. Para ello, los terapeutas narrativos consideran el contexto (cultura, religión, entorno político-social) en el que viven los consultantes.

Para quién está indicada: para cualquier persona, pareja, familia y comunidad interesada en averiguar las historias alternativas sobre quiénes son. Tiene la ventaja de haber sido creada por un trabajador social, así que se puede emplear en comunidades enteras para identificar las expectativas e ideales de sus integrantes.

Cómo funcionan las sesiones: el terapeuta toma notas tratando de escribir textualmente lo que el consultante dice, para buscar las palabras e ideas que contradigan la historia dominante de los problemas a superar.

 

TERAPIA COGNITIVO – CONDUCTUAL 

Trabaja con la modificación de conductas y emociones que dificultan que la persona se adapte a los requerimientos de su vida diaria afectiva, social e intelectual.

Para quién está indicada: funciona para trabajar la ansiedad y la depresión, así como los problemas alimenticios, las adicciones y somatizaciones.

Cómo funcionan las sesiones: el terapeuta incita al paciente a pensar y actuar de un modo más realista para controlar sus pensamientos negativos. Estas sesiones ayudan a identifiar las relaciones entre cognición, afecto y conducta.

 

TERAPIA FAMILIAR SISTÉMICA

Este modelo estudia a la familia como un sistema, ya que al ser un grupo, la relación entre los miembros repercute en la forma de comportarse de los demás.

Para quién está indicada: aunque lo ideal es que se realice en conjunto, las personas que deseen consultarlo de forma individual, porque los otros miembros de la familia no quieran participar, puede hacerlo.

Cómo funcionan las sesiones: se basa en una perspectiva colaborativa entre las personas que participan. Para que el diálogo pueda darse, se construye un espacio de confianza y de confidencialidad en el consultorio.

 

ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA O COUNSELING

Se centra en desarrollar el autoconocimiento, la aceptación y el crecimiento individual a partir de la comunicación. En este modelo, el orientador asume un papel de guía, pues el mismo paciente hace los cambios que lo lleven a tener una mejor calidad de vida.

Para quién está indicada: cualquier persona interesada en mejorar su calidad de vida, enfocándose en el momento presente de manera práctica y accesible.

Cómo funcionan las sesiones: citas semanales de 50 minutos durante el tiempo necesario –que varía en cada caso–, según los objetivos planteados.

 

TERAPIA DE PAREJA

Se realiza con cualquier pareja sin importar su orientación sexual, con el fin de analizar las dificultades que los han llevado a una crisis.

Para quién está indicada: para quienes que están pasando por una situación tensa en la relación, en la que el estado anímico o físico de cada miembro se ha visto afectado. No se recomienda si existe violencia extrema, porque la situación puede ser de riesgo para el integrante más vulnerable.

Cómo funcionan las sesiones: una primera sesión sirve para que el terapeuta comprenda la problemática en general y haga un plan de trabajo en el que se definen las metas a alcanzar.

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6 formas en que los demás te manipulan sin darte cuenta

¿Te has dado cuenta que a veces haces cosas que en realidad no quieres y no tienes idea de por qué? Muchas personas tienen una habilidad innata para influir en los demás psicológicamente y manipular sus acciones, incluso sin intención de hacerlo. Éstas son algunos de esos comportamientos comunes que, si logras poner en práctica, también te servirán para influir en las decisiones de otros.

1. IMITAN LAS POSICIONES Y ADEMANES. Es una técnica que sirve para hacerte sentir en un ambiente cómodo y cercano; para que con esta familiaridad aceptes hacer un favor o dar un permiso. Inténtalo la próxima vez que quieras pedir vacaciones a tu jefe.

2. OFRECEN DIFERENTES OPCIONES. Darte alternativas te hace creer que estás eligiendo y formas parte de la decisión; aunque -en realidad- ninguna sea lo que realmente quieres.

3. AGRADECEN EN LUGAR DE RECLAMAR. ¿Te has dado cuenta que hay gente que nunca se disculpa? En lugar de decir “Perdón por el retraso”, dicen “Gracias por ser tan paciente”, por lo que a ti no te queda más que corresponder al cumplido sin protestar.

4. PREGUNTAN Y GUARDAR SILENCIO. Éste es un truco que usan los interrogadores para que las personas den más información;  y siempre lo hacen manteniendo el contacto visual. ¿Has tenido esa sensación incómoda de seguir hablando aunque no quieras?

5. SE CONSIDERAN PARTE DEL PROBLEMA. Es mucho más fácil que aceptes la responsabilidad de un error cuando escuchas “No nos dimos cuenta de esto”, en lugar de “No te diste cuenta de esto”, ¿cierto?

6. TE DAN COSAS GRATIS. Si cada vez que vas de compras terminas por elegir un producto más caros sólo porque incluye algo gratis, entiendes de lo que hablamos.

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A ti también te da miedo ser exitoso

¿Cuántas veces terminas por dar la razón a otras personas o finges tener la misma opinión sólo por evitar diferenciarte y ser rechazado? Y es que, aunque sea un tema poco hablado abiertamente, el éxito es algo que sigue siendo condenado y motivo de envidia ante los demás. Festejamos el triunfo del vecino, pero en el fondo, nos altera saber que no se trata del nuestro. Analizamos cómo es que esa persona logró tal cosa si nosotros somos más inteligentes, tenemos mejor corazón y trabajamos más. Y en este escenario, ¿quién quiere lidiar con el coraje de los otros?

Unirte al criterio de los demás con la intención de no llamar la atención, es una forma de autosabotaje y, clínicamente, se llama Síndrome de Salomon (en referencia al psicólogo estadounidense Solomon Asch, que lo estudió). Desde evitar dar tu propio comentario en una mesa en la que todos tienen un criterio distinto, hasta ceder a las órdenes de tu jefe, sabiendo que está equivocado; todas esas conductas que adoptamos voluntariamente para evitar ser diferente al entorno que te rodea son parte de este síndrome.

Esta condición refleja una baja autoestima y, en consecuencia, la necesidad de sentirte aceptado a costa de lo que sea, incluso de nosotros mismos.

De acuerdo con la psicóloga española María Dolors Mas Delblanch, el primer paso para salir de este círculo vicioso -en el que no triunfamos y no dejamos triunfar- es dejar de preocuparnos por las opiniones externas. Es justo la particularidad de cada persona la que en conjunto nos hace iguales; ¿por qué pensar que las metas ajenas son las mismas que las nuestras? y ¿por qué sentirnos inferiores al no alcanzar algo que no queremos?

Dejemos de tener miedo a lo que somos capaces de hacer. Tal y como lo decía el escritor británico James Allen “Para obtener el éxito verdadero hágase estas cuatro preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué no yo? ¿Por qué no ahora?”

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¿Realmente te amas o es solo la ilusión?

Estamos acostumbrados a mirar de reojo cuestiones que tocan inseguridades y miedos en nosotros mismos, y olvidamos muy pronto que, tanto para conseguir nuestras metas, como para relacionarnos con otros y con nosotros mismos, es indispensable aceptar también lo que no nos gusta de nuestra personalidad o físico. ¡Ojo! Esto no significa que tenga que agradarnos todo de nuestra persona, se trata más bien de aceptarlo: sentirnos bien sabiendo que no todo es perfecto (ni lo será).

Aunque no debe caerse en generalizaciones, debido a que cada individuo es distinto, sí existen algunas señales que pueden ayudarnos a identificar si vivimos engañados pensando que nos amamos o no. Jorge Arturo Covarrubias, psicoterapeuta del Instituto Mexicano de Psicoterapia Cognitivo Conductual y el psicólogo clínico y terapeuta familiar, Edgar Núñez Miranda, nos ayudaron a hacer un listado de aquellos aspectos que pueden indicar una real aceptación o una ilusión de que nos queremos.

Aceptación real

  • Existe una congruencia entre lo que piensas, dices y cómo actúas.
  • Te muestras generalmente alegre.
  • Mantienes una actitud positiva.
  • Eres capaz de disfrutar a solas o en compañía.
  • Ante los problemas, buscas soluciones.
  • Aceptas tus propios errores.
  • Te autoevalúas, sin caer en la obsesión (o en manos del “verdugo”).
  • Eres capaz de reírte de ti mismo.

Ilusión de amor propio

  • Te muestras enojado de forma constante.
  • Tienes conductas de riesgo (como el exceso de alcohol y de drogas).
  • Te criticas constantemente.
  • Hablas con frecuencia de las cosas que no has podido lograr en la vida.
  • Sientes que te esfuerzas constantemente por aparentar alguien que no eres.
  • Existe una necesidad de dominación sobre otros.
  • Manipulas.
  • Necesitas de la estimulación de otras personas.

Cualquier que sea tu situación, recuerda que acudir a terapia es una herramienta para sentirte bien contigo mismo.

Psicología

Los videojuegos como terapia psicológica

Desde que los videojuegos salieron al mercado han generado diversas opiniones respecto al uso de éstos, sobre todo cuando son empleados a una edad temprana. Sin embargo, y aunque parezca un poco extraño, existe una relación entre éstos y la salud mental, la cual permite ayudar a las personas que tienen algunos trastornos.

Este tipo de terapia es utilizado en el Sistema Universitario Abierto y Educación a Distancia de la UNAM FES Iztacala, en donde a través de varias plataformas virtuales los psicólogos de la institución pueden ponerse en contacto personas de toda la república, utilizando los videojuegos como apoyo, el cual se logra mediante escenarios hipotéticos y controlados para que puedan desarrollar sus capacidades de confrontación o toma de decisiones y tener una vida más plena.

Biofeedback es un ejemplo de estas plataformas, en la cual las personas con algún tipo ansiedad se conectan a un máquina que mide la frecuencia cardiaca y respiratoria mientras son expuestos a diferentes escenarios y para pasar los niveles, como en cualquier videojuego, deben seguir varias instrucciones sencillas acompañadas de una respiración pausada y con un ritmo continuo.

Las máquinas de neurofeedback son otro ejemplo, la cuales miden la onda cerebral de quienes padecen trastornos obsesivos compulsivos. El funcionamiento es igual a la anterior, pero para ir subiendo de nivel, aquí es necesario que el paciente amplíe los panoramas de las situaciones que se le presentan a través de la concentración y desfocalización de actividades.

Finalmente, para poder superar algunas fobias, las personas son expuestas a sus grandes temores, pero sin los estímulos de la vida real. Por ejemplo, si se tiene un miedo excesivo a los payasos, entonces el videojuego va a tener varios escenarios con ellos para que la persona se vaya desensibilizando –sin utilizar la violencia- y salga victoriosa.

 

Psicología

Los hombres también lloran

¿Cómo se percibe a los hombres? Supuestamente, ¿qué sí y qué no pueden hacer? No sólo las mujeres se enfrentan con prejuicios y dificultades por su género, y, aunque en definitiva la lucha de equidad e histórica es muy distinta para ellas que para ellos, los hombres también tienen que luchar contra la idea de una masculinidad impuesta por ciertas ideas.

Lo que se cree que es “ser hombre” o “ser mujer” son construcciones que se crean en la sociedad y en cada cultura. Por ejemplo, según estas ideas, para ser hombre es necesario no hacer, ni decir, ni sentir como una mujer (y viceversa), ideas que se basan en conductas estereotipadas, generalmente misóginas, prepotentes e incluso violentas.

Según esto, de los hombres se espera:

  • Destrezas en el deporte, los negocios, la política y demás espacios públicos de la vida social.
  • Obligación a buscar siempre estatus y poder.
  • Que sean “héroes”: mostrar que serían capaces de cualquier cosa para “salvar” a una mujer.
  • Derecho de ejercer el poder sobre las otras personas que tienen menos poder que ellos (mujeres, niñas, niños, personas adultas mayores).
  • Exigir que las otras personas satisfagan sus deseos y necesidades, así como a gozar de privilegios para decidir y hacer lo que deseen.
  • Incluso un permiso explícito o tácito de que utilicen la violencia como forma de control.
  • Que sean sexualmente activos y poderosos.
  • La obligación de ser proveedores, protectores, procreadores y a
  • Que se “desconecten” o, al menos, que no muestren sus sentimientos.

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¿Y así tendría que ser a fuerza? ¿Habrá otras formas de vivir como varón que no exijan pobreza afectiva y aislamiento emocional?

Los 5 primeros pasos para abrir brecha

  1. Las palabras y más allá de ellas

Muchos hombres no han sido educados para estar en contacto con su sensibilidad, por ello, en la medida en que encuentren las formas de relacionarse afectivamente, tendrán mucho más para expresar a través de las palabras sin sentirse por eso menos hombres.

Aunque también hay que tomar en cuenta la expresión masculina a través de la acción y del silencio: si bien en ocasiones hay un silencio que deja a los hombres solos con sus sufrimientos, dudas y temores, existe otro que es inherente a su masculinidad que va acompañado de actos conmovedores y acciones solidarias, ese silencio cómodo que se instala cuando varios varones están en acción expresándose sin palabras.

  1. El derecho a ejercer la paternidad

La paternidad, a diferencia de la maternidad, se mantiene en un perfil bajo. Pocos hombres reflexionan y se cuestionan sobre ella: la sociedad ni lo aplaude, ni lo solicita; cuanto más, al ser padres se “certifica” su potencia sexual. Pero la paternidad como elección no es un deber sino un derecho, un derecho que atañe a padres y a hijos.

  1. La conquista de la soledad

Se dice que los varones no tienen mucha resistencia a la soledad, quizás porque la que comúnmente experimentan es la de haberlo perdido todo tras divorcios, despidos y derrotas económicas. En dichas condiciones tienden a escapar en busca de alguien, ¡de quien sea!, o a entrar en el estatus de “fracasados solitarios”. Pero la soledad entendida como elección propicia la confrontación personal para reconocer las propias sensaciones, necesidades y sentimientos, así como para desarrollar aspectos postergados.

A mí que no me digan que “la naturaleza dice” o que “la esencia clama”: muchas cosas de lo humano son producto de la evolución (como el apéndice y el himen que hoy de poco sirven)

  1. ¿Escojo cuando coj…?

Hay varones que aún piensan que ser “hombre” es que “aquello” que está debajo de su cintura responda cada vez que se requiera. Esta creencia da origen al mito de que en el sexo los hombres “siempre quieren y siempre pueden”.

Sin embargo, en el área sexual, las ideas de “producir y rendir” también están presentes como exigencias masculinas que hacen que los hombres teman recónditamente el no querer o el no poder tener sexo, pero éste es más que genitalidad. Es soltarse para sentir intensamente. Los sentidos también participan en la sexualidad, de ahí la importancia de desarrollar su sensibilidad. Además, integrar el sentimiento es un buen afrodisiaco.

  1. El compromiso con uno mismo

La dificultad masculina con el compromiso radica en la deficiente conexión con sus propias necesidades; distanciados de sus deseos y de su sensibilidad más profunda, se ven obligados a asumir compromisos (particularmente con las mujeres) desvinculados de sus ejes afectivos.

 

Bienestar / Psicología / Salud

“Gordofobia”: el falso derecho a joder a otros

Como la gorda que he sido siempre, he escuchado toda clase de burlas, soy experta identificando las miradas juzgonas e incluso he aprendido a esquivar los comentarios bien intencionados que terminan en un incómodo insulto, como el clásico “estás bonita de la cara”. Pero ¿por qué a las personas les inquieta tanto el peso de otras personas?

La respuesta no es sencilla ni corta ni única, pero al menos existe una palabra para nombrar eso que mueve a algunos a desaprobar la apariencia de un obeso: “gordofobia”.

En el sentido más riguroso del término, la gordofobia es el miedo irracional a los gordos, a ser uno o a interactuar con uno, y se origina en la obsesión contemporánea de estar delgado.

“Desde siempre los estándares de belleza han estado muy relacionados con lo que se percibe como saludable. A nivel social, una persona atlética se considera mucho más atractiva y simboliza todo eso que debiera ser”, explica Mario de Dios Yepez, psicólogo del Grupo Monte Fénix.

Ser delgado hoy es sinónimo absoluto de belleza, pero también de salud y de equilibrio emocional. Ser gordo, explica el especialista, sería entonces lo opuesto. El sobrepeso y la obesidad equivalen a holgazanería, descuido personal, falta de autocontrol, conformismo, pero, sobre todo, enfermedad.

Por eso la gordura no es sólo una característica física y por eso la salud se ha convertido en el pretexto perfecto para señalar, hostigar y discriminar a gordos. El estudio “La relación de la obesidad con el empleo y los salarios en México”, de Raymundo Campos, revela que los mexicanos ganan hasta 17% menos debido a su índice de masa corporal.

 

Esa subespecie humana llamada “gordos”

Hay muchas creencias falsas sobre lo que implica ser gordo. Todas éstas, irónicamente, alimentan la gordofobia. De los gordos se dice que somos simpáticos y chistosos, pero que, al mismo tiempo, estamos deprimidos, somos ansiosos, inseguros y torpes.

Las personas que mantienen su peso en promedio creen que los gordos la alimentación de los gordos es pésima: fritangas y comida chatarra día y noche. ¿Ejercicio? Jamás.

“No es cierto. No todas las personas con obesidad y sobrepeso son iguales. Hay constituciones genéticas distintas, contextos distintos”, asegura De Dios.

Los únicos casos en los que, reconoce el especialista, se han hallado patrones de estrés, ansiedad y depresión son los de obesidad mórbida y aun así puede haber excepciones.

Paulina Beltrán y Puga, nutrióloga y directora del centro de nutrición holística Casa Luz, dice que hay tantas razones del sobrepeso como gordos en el mundo. “Hay problemas metabólicos, hormonales, familiares, genéticos y hasta culturales que pueden impedir que una persona pierda peso. Y, para ser franca, los kilos y la talla no importan, el peso no indica salud, sino el nivel de grasa”, explica.

 

Sí, hay riesgos

Es un hecho que el sobrepeso y la obesidad no son saludables. Pero les aseguro que no estoy gorda porque quiero y que no perderé un solo gramo despreciando mi cuerpo. Ni yo, ni cualquier otro gordo.

Odiar tu cuerpo no te hará delgada y ser delgada no te hará dejar de odiar tu cuerpo. Hasta que amas tu cuerpo puedes honrarlo; si no estás bien con tu cuerpo, vas a terminar comiendo como antes porque ser delgado tampoco te va a dejar satisfecho. Por ello, trabajar con la autoestima de pacientes es igual de importante que diseñar un plan alimentario para perder peso”, indica Beltrán y Puga, .

Así que, si es que quedaba alguna duda: la gordofobia no sirve. Esa preocupación estéril que insulta, se burla, segrega y rechaza a los gordos no dará como resultado la repentina concienciación y la abrupta pérdida de peso.

De hecho, el resultado puede ser exactamente el opuesto. Es decir, en el mejor de los casos, seguirá habiendo gordos. En el peor, crecerá un problema de salud pública y social. “Cuando se recompensa en exceso una posición (que en este caso es ser delgado y atlético) y se castiga en exceso la opuesta, vas a tener tendencias extremas. Los trastornos alimenticios son una consecuencia obvia de la gordofobia.

 

¿Cómo resolver el problema?

No hay que perder de vista el problema de salud pública que el sobrepeso conlleva. El mundo y los respectivos gobiernos siguen averiguando cómo evitar que los casos de obesidad continúen en aumento. Se trata de una epidemia de altos costos para los sistemas públicos de salud.

A esa escala, desconozco la respuesta. Pero, a nivel individual, me atrevo a decir que lo único que sí tenemos en común todos los gordos es que sabemos que lo estamos, sabemos que es dañino y sabemos también que nada de lo que nos digan o hagan lo cambiará. Quizá los fumadores entienden bien esto.

No nos excluyan, no nos recomienden dietas ni especialistas (a menos que lo pidamos), no nos insulten, no piensen que somos todos iguales, ni que somos tan diferentes a los no-gordos. No jodan, pues.

 

Sigue a la autora del reportaje en sus redes y blog.

@lasenoritacori

lasenoritacora.com

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15 canciones para sentir un orgasmo de piel

Hay canciones que nos colocan en un estado de excitación y placer que pueden provocarnos orgasmos de piel o frissons (escalofríos), un tipo de excitación que causa el mismo placer, efímero e intenso, que un orgasmo. Esto lo asegura un estudio de 2014, realizado por Psyche Loui (profesora de Psicología, Neurociencia y Comportamiento) y otros colegas.

¿De qué depende?

Digamos que si tu date es alguien imaginativo, curioso, sensible a la belleza y ávido de nuevas vivencias, y que además es capaz de sumergirse intelectualmente en la música (es decir, se concentra en las canciones en lugar de simplemente oírlas), entonces es muy probable que sea de aquellos con la virtud de sentir un frisson. Claro, además de la personalidad, también influyen otros factores, como la experiencia de vida o los gustos musicales de cada quien.

1. Déjate ir

No hay nada como esta canción para ir preparando el terreno…

 

2. Si la baladita es lo que te pone en el mood ideal.

 

3. El ritmo de Nina se presta tanto para un baile privado, como en pareja.

 

4. Para los románticos.

 

5. Para aquellos a los que les guste hacer la danza de los siete velos.

 

6. Ideal para la fiesta donde puedes conocer a tu date de esa noche.

 

7. Voz y ritmo mezclan a la par melancolía, sensualidad y misterio.

 

8. Sexy, clásica e imperdible.

 

9. Porque el erotismo no tiene barreras.

 

10. Este beat puede acompañar cada uno de tus movimientos…

 

11. Comienza la noche con esta seductora voz.

 

12. Para aquellos a quienes les gusta iniciar más lento.

 

13. Un clásico para abrir “apetito”.

 

14. Súper sensual para bailar pegadito.

 

15. Para tomarse un vino y dejarse seducir.

Psicología

3 maneras de saber que eres un stalker

La inseguridad en esta época de redes sociales es cada vez mayor. Es difícil estar seguro de que tus acciones no serán vistas por cualquier persona, entre ellas, alguno de tus ex. ¿Cuántas veces no has cachado a esa persona porque sin querer le da like a una foto o publicación tuya? o, peor aún, ¿cuántas veces este accidente no te ha pasado a ti?

Stalkear se ha convertido en una forma de exteriorizar nuestra falta de reconocimiento y desequilibrio emocional. ¡Tranquila/o! Todos tenemos de eso un poco.

Sé honesto/a, ¿cuántas veces no te has cachado a punto de hacer un perfil falso o pidiendo la cuenta de alguien más en redes sociales para ver la actividad de la persona que te interesa? Si de todas formas lo niegas, aquí van tres maneras para que te des cuentas, y quizás aceptes, que eres un stalker.

stalker

1. Te defines por comparación

Siempre quieres ser más que los demás, sobre todo, con quien tengas rivalidad. Si revisas su muro, es sólo para cerciorar que tuviste las mejores vacaciones, que eres más guapo/a, la mejor pareja, el perro más cute, la vida más “feliz”, etc. Todo es comparación.

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2. Sientes que la relación no ha terminado

Por lo regular, al finalizar una relación, se atraviesa algo similar al síndrome de abstinencia: tu cerebro tarda en acostumbrarse a la separación y experimenta niveles bajos de dopamina, y estás muy ansiosa/o; por eso, necesitas stalkear para corroborar que no te han olvidado, que aún estás en los pensamientos de esa persona y darle “tranquilidad” a tu corazón -y mente-, aunque en realidad sólo estás prolongando el duelo.

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3. Vives de fantasías

Stalkear crea un puente entre la imaginación y la realidad, vemos lo que queremos y no lo que realmente es, en especial, cuando son cosas negativas. Es un estado similar a la paranoia, se cree que somos el centro de atención y sobre interpretamos la realidad, nos convencemos de siempre estar en la mente del otro, todo lo que la otra persona pone son indirectas para nosotros (¡bájale, no es así!).

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¿Te sientes lista/o para aceptar que eres un stalker? No te preocupes, todo tiene solución, recuerda que tienes una vida propia y enfócate a ella, deja a los demás seguir, seguro estarás más tranquilo y tu estabilidad emocional será más real.

Principal / Psicología

Si uno se mantiene despierto, corre el riesgo de conocerse

Cuando en la redacción de esta editorial decidimos escribir sobre el tema, lo primero que me vino a la mente fue una escena de la película Ecos mortales (Stir of Echoes), que protagoniza Kevin Bacon: él, como Tom Witzky, un hombre escéptico y receloso, se presta a que su cuñada lo hipnotice. Lejos de lo que esperaba, Tom sí es hipnotizado y, a partir de esa noche, se abre una puerta en su inconsciente que le acerca a una realidad mucho peor de la que se imaginaba.

Ésa era mi primera referencia; la segunda, algún espectáculo donde las personas hacen una serie de actos que (generalmente) los humilla y ridiculiza, pero que no pueden controlar porque están bajo la “magia” del hipnotizador. Y la tercera, sobre su uso en quirófanos, aunque no me la creía.

Imagino que no soy la única en asociar la hipnosis con este tipo de eventos, pero al adentrarme en el tema reparé en que es una herramienta válida y eficaz para solucionar conflictos personales; que es, más allá de una herramienta, una técnica terapéutica legítima.

El color de la hipnosis

Según Jorge Luis Abia Guerrero (codirector del Instituto Milton H. Erickson, de la Ciudad de México), a quien entrevisté para acercarme de primera mano a este tema, la hipnosis es vivida por la inmensa mayoría de los humanos (99.5% demostrado). Sin darnos cuenta, naturalmente ocurre. Por ejemplo, cuando nos subimos al metro y tomamos una ruta conocida, la mayoría de las veces entramos en trance hipnótico: “Anticipamos qué va a suceder, no vamos contando conscientemente las estaciones ni viendo los dibujitos que me dicen en qué estación voy, sino simplemente me desconecto y entro en un profundo contacto conmigo mismo. El ambiente del vagón del metro es un ambiente hipnótico, cada una de las personas está dentro de sí misma, el medio externo está en un segundo plano. Y, de repente, cuando llego a la estación, algo hace que mi atención, que estaba dividida, se haga una sola, y salgo del vagón; cambio el estado de conciencia”, comenta Abia.

Entonces, si podemos llegar solos a este estado de conciencia, ¿qué es la hipnosis clínica y cuál es su finalidad? Esta técnica terapéutica es una manera de resolver actitudes, emociones y formas de conducta o de comportamiento que tenemos los seres humanos, pero lo que la caracteriza, su “color”, es que se “observa el interior”.

Hipnoterapeutas vs. hipnotistas

Para desmentir todos esos mitos que acompañan a esta técnica terapéutica y para comprenderla mejor, hay que dejar claro cuál es la diferencia entre la hipnosis de espectáculo y la clínica.

La finalidad de la primera es entretener y generar ganancias a costa de los demás. En ésta, quienes la llevan a cabo son los hipnotistas, los cuales sí tienen una que otra habilidad aprendida para hipnotizar a la gente, pero lo hacen de manera descuidada, poniendo en riesgos la salud física, mental y emocional de las personas. Es decir, el problema con el hipnotista es que cree que sabe e introduce algunos elementos de manipulación de espectáculo, estimula la fantasía de las personas y mete algunos fundamentos de hipnosis.

«El que una persona te permita entrar en su interior es algo serio y que jamás debería tomarse a la ligera».

El codirector del Instituto Milton H. Erickson nos explica que “esas personas pueden ser lesionadas emocionalmente y las consecuencias pueden ser crisis de angustia, actuaciones impulsivas de todo tipo (después del evento), aparición de depresiones que estaban potenciales ahí y que surgen sin que la persona pueda tener control, e incluso se ha hablado de alteraciones en la presión arterial y hay dos reportes en la literatura de muerte súbita en personas sanas, después de hipnosis de espectáculo”.

El que una persona te permita entrar en su interior es algo serio y que jamás debería tomarse a la ligera, que es el caso de este tipo de personas que pretenden presentarse como especialistas, cuando no lo son. Quizá tengan algunos conocimientos técnicos de cómo conseguir hipnotizar a alguien, pero no tienen la formación profesional ni ética para llevarla a cabo como se debe.

Jorge comenta que, en cambio, “un hipnoterapeuta es un profesional de la salud que tiene un grado y un entrenamiento de posgrado, que conoce el código de ética, y uno de los términos de ética internacional que es válido en nuestro país es: no se hacen demostraciones de espectáculo ni demostraciones públicas por jugar, debido a los riesgos que esto implica”.

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Viaje dentro de uno mismo

El tipo de cosas que pueden hacernos la vida mucho más difícil e incluso carente de sentido es el no resolver asuntos personales. Sin embargo, abrirse a la posibilidad de ser vulnerables y entrar en aspectos muy íntimos de nuestro ser, de viajar en nosotros mismos, puede resultarle abrumador a mucha gente y por ello se contienen de hacer algo al respecto.

Jorge Abia menciona que “estadísticamente hablando, los seres humanos tenemos varias causas de angustia (en la cultura occidental) que han sido estudiadas por la psicología y la psiquiatría. La más frecuente y popular es: catástrofe, desastre. Puede ser natural, social, personal, familiar. Inmediatamente después lo que nos causa angustia, y con cierta frecuencia temor, es la pérdida: de empleo, de relaciones, de sueños o ilusiones. Y la tercera causa de angustia y miedo es: el cambio. Los seres humanos anhelamos el cambio y lo tememos: somos duales, por eso lo queremos, pero lo evitamos”.

No obstante, llega un momento en que la vida nos pone de frente a estas angustias y sabemos que no hay marcha atrás, que es forzoso actuar.

Hipnosis clínica como detonadora de acciones

Una de las cosas que más me llamó la atención del tipo de hipnosis que imparte el Instituto es que se adecua bastante bien a la vida actual y a la dinámica que llevamos en estos días.

Falta de paciencia y de tiempo, y búsqueda de la practicidad y utilidad son, por mencionar sólo algunos, aspectos que hoy predominan dentro de esta sociedad. Por ello, al saber que la hipnosis, específicamente la ericksoniana (que es la que se imparte en este Instituto), está dirigida hacia objetivos, metas y soluciones concretas, que sean útiles, prácticas y que no impliquen mucho tiempo (aunque sí esfuerzo) del paciente, me pareció que va como anillo al dedo a estas nuevas generaciones que liderarán en el futuro.

«En la hipnoterapia, ayudar a que el paciente aprenda de los problemas para irlos resolviendo es una prioridad»

Pero este tipo de terapia tiene mucha más profundidad teórica y práctica que sólo ser útil. Al respecto, Abia apunta que la hipnoterapia ericksoniana promueve que “la persona tenga el liderazgo, elija sus objetivos dentro del marco de los derechos humanos y de la salud, y si tenemos que tomar la delantera para resolver alguna situación de riesgo o para orientar, tomamos la delantera y luego la soltamos. Siempre vamos a un paso, a un lado y detrás de la persona, cuidando que llegue a sus metas de salud”. En la hipnoterapia, ayudar a que el paciente aprenda de los problemas para irlos resolviendo es una prioridad, así como que tenga claro qué es lo que quiere solucionar en su vida, que tenga metas y objetivos (aunque los vaya aclarando en el proceso) para que, con base en eso, el especialista le guíe de la mejor manera.

Abia también menciona que ir al psicólogo y sólo sacar todo lo que uno trae no te cura. “Nos ha ocurrido a nosotros también, que cada tanto nos desahogamos y decimos lo mismo. Hay quienes nunca se dan cuenta de que se están repitiendo. El desahogarse sirve para disminuir la tensión, pero no cura, estadísticamente” […] “En este modelo [ericksoniano] le decimos a la persona: ‘Ya te escuché, ahora, ¿éste es el problema que quieres resolver hoy u otro? ¿Cómo considerarías resuelto ese problema, qué pasaría en tu vida que te indicara que ya se resolvió? ’. Porque la mente inconsciente opera por metas”.

Out of the box

Además de los prejuicios y mitos que la rodean, hay muchas limitaciones para entender esta disciplina. Desde cómo se hipnotiza (que es a través de la palabra, de un tono de voz específico y con inflexiones intencionadas, entre otros aspectos de la técnica), hasta su profesionalización, validez y alcance. Por ello, el Instituto también se ha dedicado desde hace 28 años a la investigación, y a hacer pruebas y mediciones estadísticas en grupos, hospitales, universidades, espectáculos, entre otros, que ayudan a fundamentar y argumentar los distintos tipos de hipnosis clínica, avaladas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

«La lógica de la hipnosis es la lógica de la mente inconsciente. Ésta es una lógica distinta que la social dominante; no es dicotómica»

Pero también existen otro tipo de prejuicios basados en “la lógica social dominante”, la cual (en la cultura occidental) es dicotómica: los opuestos son excluyentes, las cosas son blancas o negras según esta lógica. Sin embargo, para entender esta disciplina hay que estar dispuestos a pensar fuera de la caja: “La lógica de la hipnosis es la lógica de la mente inconsciente. Ésta es una lógica distinta que la social dominante; no es dicotómica. En la lógica de la mente inconsciente los opuestos no son recíprocamente excluyentes, son complementarios, las cosas no son blancas o negras, son blancas y negras”, comenta Abia.

Por tanto, del mismo modo en que un s1ngular está dispuesto a romper paradigmas y salirse de los esquemas tradicionales, alguien que desea incursar en este tipo de terapia necesita estar abierto a una forma diferente de autoconocimiento y de viaje interno. Asimismo, nos dice Abia: “la persona que quiera tomar hipnoterapia (y yo diría que cualquier tipo de terapia) tiene que informarse, recurrir a buenas fuentes, considerar sus propias expectativas de cómo sabría que una terapia le sirve, tener la voluntad para hacerlo, y que lo considere útil, en el caso particular de la hipnosis”. Al final de cuentas, hay que estar dispuestos a hacer cambios en nuestra vida, mediante un viaje dentro de uno mismo, que incluye pasado, presente y futuro. ¿Estarían dispuestos?

 

Para más información al respecto, página del Instituto Milton H. Erickson: http://www.institutoerickson.com.mx/

Especial NoMo

El armazón psicológico de las NoMo

Para los expertos, lo que está en el fondo de estas decisiones son las recompensas materiales y la autosatisfacción obtenida por alcanzar un estatus social alto mediante el progreso profesional, y también las exigencias actuales que demandan los hijos, ya que las desventajas podrían superar, en algunos casos, los beneficios. Las NoMo son mujeres que no quieren arriesgarse si no están seguras de ser madres.

Claudia, de 28 años y artista plástica, admite: “El reloj biológico me presiona, pero sé que somos más inteligentes que el instinto, no voy a permitir que mi cuerpo tome las decisiones que corresponden a mi mente”.

Marcela, con 17 años de matrimonio, tiene muy claro que lo prioritario es desarrollarse profesionalmente y realizar sus proyectos. Michelle, de 22 años y gastrónoma, prefiere atender su profesión y no renunciar a su estilo de vida. Carmen, editora, de 28 años, piensa igual, “mi trascendencia no está en dar vida, mi profesión es mi prioridad”.

«El reloj biológico me presiona, pero sé que somos más inteligentes que el instinto».

Isabel, de 32 años, periodista y en unión libre, después de ver los partos dolorosos y complicados de sus hermanas mayores, decidió que el instinto materno se iba a volar. “Quizá sea egoísta, pero yo quiero salir al mundo peinada y maquillada, no tener una sola atadura. Seguir estudiando sin que nadie me perturbe, quiero vivir aunque no sea como viven todas”.

María Antón Ordorika, psicóloga, advierte que no se puede universalizar la construcción psicológica de estas mujeres pero “sí estamos ante variantes de la femineidad”.

«Incluso las asustan con las consecuencias biológicas en sus cuerpos y con el fantasma de la depresión por violentar el devenir social».

Hugo Gómez, psicoterapeuta, reconoce que detrás de los motivos de algunas NoMo, podrían estar modelos familiares conflictivos, pero aún en esa situación se pueden resolver con terapia y ellas continuarán con su decisión de no maternidad. “No quieren ser mejores madres, simplemente no quieren ser madres”.

Gómez hace una crítica severa a la psicoterapia ortodoxa porque mantiene la narrativa tradicional, la de los valores morales, el discurso de la realización femenina en la maternidad, incluso las asustan con las consecuencias biológicas en sus cuerpos y con el fantasma de la depresión por violentar el devenir social.

Explica que, por el contrario, la terapia moderna las apoya en estas decisiones y les brinda herramientas para desarrollar habilidades para enfrentar la cultura patriarcal. “Podemos analizar sus motivos, pero no quitarles su decisión”.

Para brindar apoyo a quienes deciden no continuar con los modelos tradicionales y elegir el no a la maternidad, hay que dotar de un pensamiento reflexivo y tranquilo; las mujeres que eligieron no ser madres pueden armar su defensa para dar respuestas al entorno social y elegir sus batallas, aquellas que realmente valgan la pena y a quienes realmente merecen dar explicaciones. O quizá, simplemente, no dar ninguna razón de lo que concientemente y con firmeza han escogido.

Psicología

Guía práctica para mentir y no lastimar a nadie en el intento

Por contradictorio que parezca, en algunos casos puede resultar lícito, maduro y hasta adecuado utilizar una mentira. ¿Cómo no confundir el auto-engaño del oportuno ocultamiento de una verdad? Conoce estos síntomas internos que te permitirán saber si mentiste de manera oportuna y constructiva o bien por enojo, conveniencia o descuido.

Si las mentiras son pocas y decirlas te produce una sensación interna de paz por haber hecho lo correcto, seguramente es una buena mentira.

Sé consciente de que puedes asumir, en caso necesario, las consecuencias de la verdad que pretendes ocultar y, aún así, prefieres utilizar la mentira.

El efecto de un uso esporádico de la mentira, ha de permitirte que te sientas congruente y seguro de tu conducta, y no un farsante que quiere esconder quién es y lo que hace.

Podemos considerar buena aquella mentira que surge de la parte madura de quien la dice y genera más beneficios al que la recibe que a quien la dice.

Si mientes de manera oportuna y adecuadamente, estarás buscando cuidar al otro, o a la relación, de lo contrario estarías hablando de una mentira “en defensa propia”, comprensible si sabes que lo que hiciste generará daños mayores a tu persona.

Para elegir entre una mentira que evita un sufrimiento innecesario y una verdad que lo genera, deberás detenerte a reflexionar en consciencia para después decidir.

En cualquier circunstancia, las personas maduras mienten poco, lo hacen bien y les da buenos resultados. Por su parte las personas inmaduras mienten mucho, lastiman a los demás y tienen malos resultados.

Podemos seguir en este ir y venir de mentiras y verdades, el tema es inagotable, el camino sinuoso. Mentir o no mentir… usa tu conciencia, y es que solo tú tienes la respuesta correcta.

Psicología

¿Debemos compartir todo con nuestra pareja?

Pretender vivir en la ”verdad absoluta” no sólo es imposible sino lastimoso, particularmente en las relaciones amorosas. Los seres humanos tenemos un mundo público con información de dominio general: en dónde trabajamos, a qué familia pertenecemos, nuestro estilo de vida, etc. Y tenemos un mundo privado que compartimos con gente cercana donde entran algunos deseos e intereses, necesidades importantes, las experiencias vividas y los valores que nos mueven.

Pero además de estos dos mundos, el público y el privado, hay un mundo íntimo y profundo en el que guardamos nuestros sueños, temores, anhelos. Todos estos habitan en nuestro interior y es tan complejo que resulta incomunicable, ¿alguna vez has intentado ponerlo en palabras? ¿Has experimentado la confusión y el malestar que crea abrirlo sólo por ser “honesto”? Transferir al mundo privado lo que pertenece a tu mundo íntimo lo distorsiona, pierde su sentido original, y te provoca confusión y malestar.

Todos tenemos derecho a preservar un mundo íntimo para nosotros mismos, pues en él cuestionamos, soñamos y construimos nuestro ser. A veces ni nosotros podemos descifrarlo y entenderlo, menos aún compartirlo. Tratar de ponerlo en palabras y trasmitirlo al otro, no sólo es difícil sino arriesgado, lo más sano es mantenerlo como algo propio e interno.

Quizás el deseo de compartir tu mundo íntimo con tu pareja tiene que ver con sentir que necesitas ser honesto/a. Si éste es tu caso, considera hacerlo en un ambiente de confianza y con la seguridad de que esa persona sea capaz de escucharte y no juzgarte. Pero, si crees que por el contrario, podría causarte confusión vale la pena que busques un espacio terapéutico para trabajar tus inquietudes.

Nadie te puede obligar a abrirte del todo; tú tampoco tienes derecho a exigir a otro que devele su mundo íntimo ante ti. Las demandas insistentes sobre “¿Qué piensas?”, “Si no me dices todo es porque no me tienes confianza”, no llevan a un buen final. Primero somos individuales y luego pareja.