Bienestar / Especial / Salud

Dormir mal te está matando lentamente

¿Hace cuánto no tienes un sueño de verdad reparador? Es decir, ¿cuántas veces has logrado dormir una buena cantidad de horas y despertar con la sensación de haber descansado plenamente?

Dormir bien se ha convertido en un lujo del que pocos somos merecedores, ya sea por malos hábitos, por falta de tiempo o por exceso de preocupaciones.

Antes de que aparecieran la luz eléctrica y el café en la historia de la humanidad, las jornadas laborales se limitaban a las horas en las que había luz solar; sin embargo, ahora pueden extenderse hasta el amanecer y nos autoprivamos de dormir porque creemos que es mejor trabajar en la madrugada, sin distracciones ni ruido.

Descansar bien se volvió algo exclusivo de las personas sin preocupaciones ni labores excesivas, para los más jóvenes, para quienes tienen (o creen tener) la vida resuelta y, claro, para quienes tienen el don de organizar todas sus responsabilidades dentro de las horas del día.

Vivimos una gran epidemia de insomnio. No importa si es intencional o totalmente inconsciente, cada vez más gente duerme menos y esto tiene consecuencias bastante peligrosas.

En México, según datos del Conacyt, al menos 20% de la población puede tener algún trastorno de sueño a lo largo de su vida y más del 45% de la población mundial ya padece problemas para dormir, de acuerdo a lo mencionado por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño.

Privarnos de esto acarrea enfermedades como depresión, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Además de conducirnos a presentar problemas de alimentación y de peso, pues dormir menos de lo que el cuerpo necesita, aumenta el apetito y altera la regulación metabólica.

Pero esto no es todo. La BBC Mundo realizó una investigación en la cual participó Shirley Cramer, directora de la Real Sociedad de Salud Pública. Este artículo menciona temas que se ven altamente influenciados por el sueño, como el deterioro de la capacidad cognitiva (atención, memoria, aprendizaje), la salud mental en general y el alto riesgo que se tiene al conducir, entre otras actividades cuando no se ha dormido bien. Según la especialista, uno de cada cinco accidentes automovilísticos está relacionado con la falta de sueño del conductor.

Esto y mucho, mucho, más se ve afectado al no descansar de manera adecuada, pero, ¿qué es dormir bien? Tres elementos son fundamentales. Primero: que la duración del sueño vaya entre siete y nueve horas; segundo: que seamos capaces de dormir estas horas ininterrumpidamente y; tercero: que el sueño sea profundo para poder cumplir con sus cualidad restaurativa.

Dormir bien no debería ser visto como un lujo, sino como una necesidad básica como alimentarse bien y ejercitarse. Por ello, esfuérzate en descansar mejor. Tu cuerpo lo agradecerá.

Salud

Sí se puede bajar de peso comiendo fast food

En 2014, el profesor de ciencias John Cisna intentó demostrar que se puede perder peso comiendo en McDonald’s  y, al estilo de Super size me, Cisna mantuvo durante 90 días una dieta que saliera exclusivamente del mostrador de este emporio de hamburguesas. El resultado fue 17 kilos menos y la disminución de los niveles de colesterol (de 249 a 170), pero ¿cómo sucedió si justo son este tipo de comidas las que vivimos evitando?

Cisna limitó las calorías a 2.000 al día y cuido que la dieta cubriera las necesidades diarias de proteínas, carbohidratos y grasas. Y es que reducir la proporción de calorías que vienen de las grasas para conseguir un peso saludable no funciona: eliminar los lípidos de la dieta no fomenta perder peso más que las que incluyen una cantidad moderada, e incluso alta, de grasas buenas (como el aceite de oliva, el aguacate, el salmón).

De acuerdo con información del diario El País, la Universidad de Harvard ha señalado que “no comemos nutrientes o platos aislados sino que es todo el patrón de alimentación el que influye en nuestro peso”.

Sin embargo, es muy fácil equivocarnos al momento de decidir qué sí y qué no se queda; por ejemplo, es un error eliminar productos como los frutos secos (a pesar de sus calorías), pues quienes los consumen son menos proclives a subir de peso, o abstenerse de la mayoría de bebidas alcohólicas (aunque tienen más calorías que las azucaradas) porque no hay datos certeros de que beber contribuya a ganar peso si la persona está habituada.

Comer fuera de casa (sin importar el tipo de comida), engorda, y el fast food, incluso dentro del hogar, incita a tomar calorías de más. Pero, por otro lado, existen estudios que aseguran que hasta la localización y fuente de alimentación también influyen.

Por supuesto, una dieta que en general sume hábitos más sanos, tendrá tales efectos en nuestra salud.

Salud

¿Por qué no bajas de peso cuando te pones a dieta?

Bajar de peso va más allá de la fuerza de voluntad; estudios científicos han demostrado que someterse a un estricto régimen alimenticio es poco eficaz porque perder un par de kilos adicionales depende más de procesos neuronales.

El cuerpo se mantiene en cierto peso, llamado punto fijo; este rango varía en cada individuo y es determinado por los genes y su experiencia de vida. Cuando el peso de alguien que hace dieta cae por debajo del punto fijo, la persona no sólo quema menos calorías, también produce más hormonas inductoras de hambre y por lo tanto, se produce más satisfacción al comer.

La restricción calórica de las dietas genera hormonas de estrés que actúan sobre las células de grasa para aumentar la cantidad de grasa abdominal. Esa grasa se asocia a problemas médicos como diabetes y cardiopatías, sin importar el peso en general. Gran parte del conocimiento que tenemos sobre la regulación del peso proviene de estudios con roedores, cuyos hábitos alimenticios se parecen a los nuestros. Bajo estrés, los roedores consumen alimentos más dulces y con más grasa.

Además, abstenernos de determinadas comidas también reduce la influencia del sistema cerebral regulador de peso al enseñarnos a depender de reglas en lugar de confiar en el hambre para controlar la ingesta de alimentos, por lo tanto nos volvemos más vulnerables a pistas externas que, en su mayoría, fueron inventadas por los mercadologos para comer “todo lo que quieras”.

Con frecuencia, las dietas mejoran los niveles de colesterol, azúcar en sangre y otros marcadores de salud a corto plazo pero, en realidad, nuestro cuerpo utiliza cualquier método disponible para mantener un “peso normal” y es por esto que no siempre funciona una dieta. Lo mejor es equilibrar ejercicio y el buen juicio a la hora de comer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salud

A los millennials les cuesta más trabajo adelgazar que a los boomers

De acuerdo con un estudio publicado en la revista de Investigación de Obesidad Clínica, los adultos jóvenes de hoy en día tienen más dificultad para mantener el peso que aquellos que fueron adultos hace 20 o 30 años, aún comiendo la misma cantidad de comida y con el mismo ejercicio.

La investigación siguió las dietas de 36,400 estadounidenses entre 1971 y 2008, así como la actividad física de 14,419 personas entre 1988 y 2006. Unieron los datos por comida, actividad, edad  e Índice de Masa Corporal y descubrieron que si actualmente tienes 25 años, tendrías que comer menos y ejercitarte más que alguien más grande de edad para evitar subir peso.

Y aunque los factores de estos cambios entre generaciones aún no están confirmados, los especialistas tienen una hipótesis: ahora, la gente está más expuesta que antes a químicos en la comida, como pesticidas y sustancias en los empaques que alteran nuestro proceso hormonal y las maneras en las que nuestro cuerpo sube y baja de peso.

Además, el aumento de casos de depresión ha generado que crezca el consumo de antidepresivos, que contienen compuestos ligados con subir de peso.

Por último, el consumo de carne es mucho más alto que en décadas pasadas; productos que son tratados con diferentes hormonas y antibióticos para fomentar el crecimiento acelerado de los animales; por lo que toda esa carne podría estar cambiando nuestra bacteria intestinal en formas sutiles.

Bienestar

¿Fat camps para gente delgada?

Cierra los ojos por un momento e imagínate en un lugar paradisiaco, rodeado de la naturaleza y alejado de todo el bullicio de la ciudad, donde enfocas todo tu tiempo en adquirir hábitos saludables y armonizar tu cuerpo y mente; donde cada vez que despiertas eres capaz de sentirte en paz y perfecto equilibrio.

Todos lo hemos deseado al menos una vez en la vida; pero ¿hemos pensado en la posibilidad de dedicar una semana entera al cuidado de nuestro ser y el contacto con la naturaleza? Afortunadamente estas opciones existen y las malas lenguas cuentan que es una maravilla.

GroundSea Fitness es un proyecto pionero en brindar estas experiencias a sus clientes. Las hermanas estadounidenses Tracy Gaslow y Denise Kleinman, y su pasión por la salud y el bienestar las llevó a crear en 2016 éste proyecto cuya filosofía dice que “ayuda a sus huéspedes a transformar físicamente sus cuerpos y mentalmente sus perspectivas, mediante la comunión con la naturaleza a través de la comida, la bebida y el espacio físico” según su página oficial: http://www.groundseafitness.com/.

Hasta ahora, el mayor público son modelos, de por sí delgadas, y mamás que quieren recuperar su figura. Pero, ¿cómo es un día de purificación en este lugar? La agenda está marcada así:

  • 5:30 am “Bienvenida al Sol” Meditación (Opcional)
  • 6:15 am  Despertar
  • 7:00 am Estiramiento/sesión de calentamiento
  • 8:00 am Desayuno
  • 9:00 am Caminata
  • 11:20 am Bocadillo (al punto medio de la caminata)
  • 12:30 pm Regreso al Resort
  • 1:00 pm Almuerzo
  • 3:00 pm Fitness
  • 4:00 pm Fitness
  • 5:00 pm Fitness
  • 6:00 pm Yoga de restauración
  • 7:00 pm Cena
  • 8:00 pm Actividades nocturnas

Masajes opcionales entre las 3 pm y las 7 pm

Pero GroundSea Fitness no sólo causa un gran efecto en tu cuerpo, sino también en tu bolsillo, pues el retiro tiene un precio aproximado de 3,700 dólares por una estadía de tres días y 5,200 para la de cuatro.

Con dietas estrictas, preparadas por chefs expertos en la materia, planes de alimentación y rutinas de ejercicio que puedes llevar a casa y totalmente personalizadas, ésta es una experiencia que ningún amante de la naturaleza y del wellness, querría dejar pasar.

¿Cuán dispuestos estarían a pagar por una experiencia de este tipo?

Especial / S1NGULAR / Salud

Dejar el alcohol no garantiza que adelgaces

Para las personas que son “bebedores moderados” según la Organización Mundial de la Salud es un apapacho encontrar estudios que comprueban que quienes beben, viven más que los que no lo hacen y otros que demuestran que los “bebedores sociales” tienen más amigos; pero cuando hablamos de bajar de peso y reducir tallas, el tono cambia.

Cada gramo de alcohol contiene siete calorías, uno de grasa, nueve y uno de azúcar, cuatro; y es justo por su carácter hipercálorico, que creemos que dejarlo por completo nos hará perder algunos kilos de más. Sin embargo, hay varios factores que pueden intervenir y debes considerar antes de hacer este cambio y decepcionarte al final.

  • Por lo regular, las ocasiones en que bebemos van acompañadas de una comida rica en grasas, incluso cuando se trata sólo de botana, las tablas de quesos o las tres bolsas de papas en bowls incluyen un alto número de calorías. Así que no todo es culpa de los drinks.
  • En caso de que decidas elegir cerveza sin alcohol. Ojo, aquellas que están etiquetas como “Sin alcohol” quiere decir “con”, pues éstas tienen menos del 1%; sólo si dicen “0,0” significa realmente “sin”.
  • Por otro lado, las calorías de la cerveza convencional proceden en su mayoría del alcohol, mientras que las de la “sin” vienen en un 85 % de carbohidratos.
  • Y por más trillado que suene, depende mucho de la cantidad. De acuerdo con un texto publicado en 2015 por Current Obesity Reports, el consumo moderado no está vinculado a la obesidad (dos bebidas al día en hombres y una en mujeres), pero sí un consumo excesivo específico (cinco o más bebidas en un solo día) o un hábito frecuente (más de cuatro bebidas al día en hombres y más de tres en mujeres).
  • Para engordar un kilo de grasa, una persona necesita consumir 7.000 calorías más de las que su cuerpo requiere. En alcohol, esto se traduce en beber dos cervezas de más al día (entre cuatro y cinco) durante un mes, dos botellas de vino a la semana en el mismo periodo, o cinco copas con alcohol mezcladas con refresco por cuatro fines de semana seguidos”.

Con información de El País

Salud

Las profesiones que más engordan

Aunque no lo creas, tu profesión puede ser la responsable de esos kilitos, de los que parece imposible deshacerse. Una investigación hecha por la empresa Harris Interactive demostró que tu trabajo puede afectar directamente tu peso, ¿cómo? El estudio elaboró una lista de los empleos que más generan sobrepeso, asociados con factores como el estrés laboral y el sedentarismo.

¿Será que estás a punto de encontrar al responsable de tus kilitos Godínez?

  1. Agente de viajes

Atender al cliente, complacer y organizar sus viajes genera dos de los factores en cuestión: presión, por alcanzar los objetivos de las ventas, y sedentarismo, al pasar horas sentado.

  1. Abogado

En esta profesión el estrés está presente siempre y mantener una rutina no es fácil. Comer a deshoras, comer por ansiedad y no tener control o registro de la ingesta, lo hace uno de los trabajos con mayor sobrepeso.

  1. Trabajador social

Al igual que los agentes de viajes, éste es uno de los trabajos con mayor sedentarismo.

  1. Profesor

Además de dar clases, un profesor también debe hacer la parte administrativa: preparar las clases, hacer correcciones, calificaciones, asistencias, etc, todo esto desde la silla de un escritorio.  Eso sin contar con la frustración que muchos sienten con la educación en general según el contexto social en el que vivan.

  1. Artista, diseñador y arquitecto

Estos empleos se caracterizan por no respetar horarios. Además, muchos de estos profesionistas trabajan de modo independiente, así que la alimentación pasa a un segundo plano. También, viven sujetos a tiempos de entrega, por lo que el estrés está presente en sus vidas.

  1. Asistente administrativo

Sujeto a una silla y a órdenes, el estrés, ansiedad y permanencia estática son el pan de cada día. Comer junto a la computadora es un clásico.

  1. Físicos y científicos

Lo intelectual generalmente va de la mano con la falta de movilidad y, a veces, el ansia por conocer hace que se pierdan de vista los hábitos saludables.

  1. Policías y bomberos

La clásica la imagen del policía comiendo tortas, tamales, y donas -en versión gringa- no está tan alejada de la realidad. Esta profesión es una de las más estresantes, y la comida es una escapatoria; esto junto al trabajo de oficina, facilitan el aumento de peso.

  1. Marketing y Relaciones públicas

Se caracterizan por no tener horarios fijos, por lo tanto es muy complicado seguir hábitos saludables. Además, los constantes eventos con grandes agasajos gourmet son bastante comunes, por lo que la comida está incorporada al trabajo.

  1. Tecnología e información

Extensas horas frente a la computadora y jornadas larguísimas conllevan a un total desfase de horarios y comidas.

S1NGULAR

Los aparatos del gimnasio que más queman calorías

Algunos deciden ir al gimnasio para reducir el estrés, otros para distraerse, pero siendo honestos, la mayoría de las personas se inscriben con el firme propósito de perder peso.

Una vez ahí, el reto es elegir qué máquinas de cardio o qué rutina de pesas utilizar; y aunque siempre debes pedir la asesoría de un profesional -nos referimos a un instructor certificado y no a la persona más marcada que encuentres-, siempre está la duda de ¿cuáles son los aparatos que verdaderamente sirven para bajar de peso? Para ello, te damos algunas recomendaciones.

Remo hidráulico

Desde hace un tiempo, las clases de este aparato adquirieron gran popularidad. Además de ser el entrenamiento favorito de Frank Underwood, el personaje de Kevin Spacey en la serie House of Cards, resulta ser muy efectivo para bajar de peso.

El remo indoor es una actividad cardiovascular intensiva con la que se trabaja más del 80% de los grupos musculares y, como un plus, sirve para liberar energía y hacer una especie de meditación mientras se realiza.

Elíptica

Este aparato permite activar el tren superior e inferior al mismo tiempo; es decir, piernas, glúteos, brazos, pectorales e incluso abdominales trabajando a la vez gracias a la combinación de diversos movimientos. Según un estudio de la Clínica de Mayo, utilizarlo es más efectivo para perder peso que caminar.

Caminadora

El clásico para los que buscan quemar calorías. Correr durante 20 minutos en la cinta activa los principales músculos del cuerpo y genera resistencia cardiovascular.

A pesar de ser la favorita de muchos, este aparato no es recomendable para las personas con un importante sobre peso, ya que recae demasiado esfuerzo sobre sus articulaciones. Asimismo, los expertos recomienda aprender una buena técnica para correr antes de lanzarse a recorrer varios kilómetros para evitar lesiones.

Multipoleas

Para los que pensaban que el cardio era mejor que la fuerza para bajar de peso, una investigación publicada en la revista Obesity señala que no siempre es así. Según el estudio, los hombres que levantan pesos diariamente tienen menos probabilidades de acumular grasa en su cintura que aquellos que dedican el mismo tiempo a realizar ejercicios aeróbicos.  Sin embargo, el problema con algunos ejercicios de peso libre es que pueden causar desequilibrios musculares porque suele ejercitar más un lado del cuerpo que el otro.

Bicicleta estática

Desde hace décadas, el spinning ha ganado miles de adeptos, especialmente mujeres. El cycling indoor es la opción ideal para calentar los músculos antes de comenzar cualquier entrenamiento, ya que genera un bajo impacto en las articulaciones y fortalece el tren inferior además de quemar una considerable cantidad de calorías; según un estudio de la Universidad de Harvard, una persona de 70 kilos puede eliminar hasta casi 400 calorías durante una sesión de spinning. En los últimos años, ha surgido una variante del cycling, el SoulCycle, que es una rutina indoor de mucha intensidad combinada con música y rutina con pesas.

Bienestar / Psicología / Salud

“Gordofobia”: el falso derecho a joder a otros

Como la gorda que he sido siempre, he escuchado toda clase de burlas, soy experta identificando las miradas juzgonas e incluso he aprendido a esquivar los comentarios bien intencionados que terminan en un incómodo insulto, como el clásico “estás bonita de la cara”. Pero ¿por qué a las personas les inquieta tanto el peso de otras personas?

La respuesta no es sencilla ni corta ni única, pero al menos existe una palabra para nombrar eso que mueve a algunos a desaprobar la apariencia de un obeso: “gordofobia”.

En el sentido más riguroso del término, la gordofobia es el miedo irracional a los gordos, a ser uno o a interactuar con uno, y se origina en la obsesión contemporánea de estar delgado.

“Desde siempre los estándares de belleza han estado muy relacionados con lo que se percibe como saludable. A nivel social, una persona atlética se considera mucho más atractiva y simboliza todo eso que debiera ser”, explica Mario de Dios Yepez, psicólogo del Grupo Monte Fénix.

Ser delgado hoy es sinónimo absoluto de belleza, pero también de salud y de equilibrio emocional. Ser gordo, explica el especialista, sería entonces lo opuesto. El sobrepeso y la obesidad equivalen a holgazanería, descuido personal, falta de autocontrol, conformismo, pero, sobre todo, enfermedad.

Por eso la gordura no es sólo una característica física y por eso la salud se ha convertido en el pretexto perfecto para señalar, hostigar y discriminar a gordos. El estudio “La relación de la obesidad con el empleo y los salarios en México”, de Raymundo Campos, revela que los mexicanos ganan hasta 17% menos debido a su índice de masa corporal.

 

Esa subespecie humana llamada “gordos”

Hay muchas creencias falsas sobre lo que implica ser gordo. Todas éstas, irónicamente, alimentan la gordofobia. De los gordos se dice que somos simpáticos y chistosos, pero que, al mismo tiempo, estamos deprimidos, somos ansiosos, inseguros y torpes.

Las personas que mantienen su peso en promedio creen que los gordos la alimentación de los gordos es pésima: fritangas y comida chatarra día y noche. ¿Ejercicio? Jamás.

“No es cierto. No todas las personas con obesidad y sobrepeso son iguales. Hay constituciones genéticas distintas, contextos distintos”, asegura De Dios.

Los únicos casos en los que, reconoce el especialista, se han hallado patrones de estrés, ansiedad y depresión son los de obesidad mórbida y aun así puede haber excepciones.

Paulina Beltrán y Puga, nutrióloga y directora del centro de nutrición holística Casa Luz, dice que hay tantas razones del sobrepeso como gordos en el mundo. “Hay problemas metabólicos, hormonales, familiares, genéticos y hasta culturales que pueden impedir que una persona pierda peso. Y, para ser franca, los kilos y la talla no importan, el peso no indica salud, sino el nivel de grasa”, explica.

 

Sí, hay riesgos

Es un hecho que el sobrepeso y la obesidad no son saludables. Pero les aseguro que no estoy gorda porque quiero y que no perderé un solo gramo despreciando mi cuerpo. Ni yo, ni cualquier otro gordo.

Odiar tu cuerpo no te hará delgada y ser delgada no te hará dejar de odiar tu cuerpo. Hasta que amas tu cuerpo puedes honrarlo; si no estás bien con tu cuerpo, vas a terminar comiendo como antes porque ser delgado tampoco te va a dejar satisfecho. Por ello, trabajar con la autoestima de pacientes es igual de importante que diseñar un plan alimentario para perder peso”, indica Beltrán y Puga, .

Así que, si es que quedaba alguna duda: la gordofobia no sirve. Esa preocupación estéril que insulta, se burla, segrega y rechaza a los gordos no dará como resultado la repentina concienciación y la abrupta pérdida de peso.

De hecho, el resultado puede ser exactamente el opuesto. Es decir, en el mejor de los casos, seguirá habiendo gordos. En el peor, crecerá un problema de salud pública y social. “Cuando se recompensa en exceso una posición (que en este caso es ser delgado y atlético) y se castiga en exceso la opuesta, vas a tener tendencias extremas. Los trastornos alimenticios son una consecuencia obvia de la gordofobia.

 

¿Cómo resolver el problema?

No hay que perder de vista el problema de salud pública que el sobrepeso conlleva. El mundo y los respectivos gobiernos siguen averiguando cómo evitar que los casos de obesidad continúen en aumento. Se trata de una epidemia de altos costos para los sistemas públicos de salud.

A esa escala, desconozco la respuesta. Pero, a nivel individual, me atrevo a decir que lo único que sí tenemos en común todos los gordos es que sabemos que lo estamos, sabemos que es dañino y sabemos también que nada de lo que nos digan o hagan lo cambiará. Quizá los fumadores entienden bien esto.

No nos excluyan, no nos recomienden dietas ni especialistas (a menos que lo pidamos), no nos insulten, no piensen que somos todos iguales, ni que somos tan diferentes a los no-gordos. No jodan, pues.

 

Sigue a la autora del reportaje en sus redes y blog.

@lasenoritacori

lasenoritacora.com