Bienestar / Psicología

¿Compartes fotos en el gimnasio? Quizá tienes problemas psicológicos 

¿Cuántas fotos de gente en el gimnasio ves en tu muro cada que abres Facebook? Todos tenemos al menos un amigo que publica su actividad de fitness día con día, o incluso, podrías ser tú mismo.

Fotos posando junto a los aparatos, levantando un poco la playera para mostrar los abdominales o realizando posturas extrañas se han vuelto algo cotidiano. ¿Porqué será que de un día a otro pareciera que la mitad de tus contactos se convirtieron en “gurús del fitness” “runners” y “expertos” en nutrición?

La psicología Tara Marshall explica que este tipo de actualizaciones en redes sociales “reflejen ciertos rasgos de personalidad”. Bajo esta teoría, investigadores de la Universidad Brunel, junto con Marshall, decidieron hacer una encuesta que incluyó 555 usuarios de Facebook para identificar los comportamientos psicológicos de quienes transmiten una imagen de “amantes del fitness”.

El estudio encontró que las personas que constantemente comparten publicaciones acerca de su rutina de ejercicio, su dieta y su apariencia física, tienden a ser narcisistas.

Asimismo, encontró que la principal motivación detrás de este comportamiento es “su necesidad de motivación y validación de la comunidad en Facebook”.

En cuanto a los “likes”, Marshall explicó que los resultados sugieren que las publicaciones que se realizan sobre este tipo de contenido usualmente generan más “likes” y comentarios por parte de la comunidad, lo cual es una “muestra educada que los amigos del narcisita ofrecen para mostrar apoyo, mientras en realidad detestan este tipo de expresiones narcisistas”.

Al parecer, las personas con baja autoestima publican actualizaciones frecuentes sobre su actual pareja romántica; las personas con mayor consciencia suelen publicar más contenido acerca de sus hijos; y los narcisistas, publican actualizaciones sobre sus logros, dieta y rutina de ejercicios motivados por la necesidad de atención y validación de la comunidad de desconocidos.

Tendencias

4 Tips para afeitarse mejor

Ya sea que desees un aspecto varonil y rudo, o uno elegante y limpio, la afeitada es una de las necesidades en la vida de un hombre que puede convertirse en la actividad del terror. Sin embargo, Schick puede ayudarte a lograr el aspecto deseado, y a la vez disfrutes del proceso sin lastimar la piel.

Una de las técnicas más utilizadas, tanto por hombres como mujeres, es el afeitado húmedo, ya que es de las más simples, eficientes y –con la técnica adecuada- no causa dolor; para lograrlo, puede seguir estos consejos.

1. Lavar el rostro

El primer paso es lavar el rostro con agua tibia y el jabón adecuado para el tipo de piel que se tenga. De esta forma, se eliminarán todos los aceites presentes en la piel y en el vello, además, la barba se suavizará.

2. Usar crema o gel para afeitar

Este complemento ayuda a mantener la piel humectada y suavizar aún más el vello, permitiendo un corte al ras y sin que la piel se irrite por la fricción.

3. Dirección

Lo ideal es afeitarse en dirección del crecimiento del vello, de forma horizontal y de afuera hacia dentro con movimientos suaves.

4. Para finalizar

Aplica un poco de producto para después del afeitado, así aliviarás el ardor posible y humectarás las zonas sensibles. Evita aquellos que contengan alcohol.

 

 

Psicología

¿Debemos compartir todo con nuestra pareja?

Pretender vivir en la ”verdad absoluta” no sólo es imposible sino lastimoso, particularmente en las relaciones amorosas. Los seres humanos tenemos un mundo público con información de dominio general: en dónde trabajamos, a qué familia pertenecemos, nuestro estilo de vida, etc. Y tenemos un mundo privado que compartimos con gente cercana donde entran algunos deseos e intereses, necesidades importantes, las experiencias vividas y los valores que nos mueven.

Pero además de estos dos mundos, el público y el privado, hay un mundo íntimo y profundo en el que guardamos nuestros sueños, temores, anhelos. Todos estos habitan en nuestro interior y es tan complejo que resulta incomunicable, ¿alguna vez has intentado ponerlo en palabras? ¿Has experimentado la confusión y el malestar que crea abrirlo sólo por ser “honesto”? Transferir al mundo privado lo que pertenece a tu mundo íntimo lo distorsiona, pierde su sentido original, y te provoca confusión y malestar.

Todos tenemos derecho a preservar un mundo íntimo para nosotros mismos, pues en él cuestionamos, soñamos y construimos nuestro ser. A veces ni nosotros podemos descifrarlo y entenderlo, menos aún compartirlo. Tratar de ponerlo en palabras y trasmitirlo al otro, no sólo es difícil sino arriesgado, lo más sano es mantenerlo como algo propio e interno.

Quizás el deseo de compartir tu mundo íntimo con tu pareja tiene que ver con sentir que necesitas ser honesto/a. Si éste es tu caso, considera hacerlo en un ambiente de confianza y con la seguridad de que esa persona sea capaz de escucharte y no juzgarte. Pero, si crees que por el contrario, podría causarte confusión vale la pena que busques un espacio terapéutico para trabajar tus inquietudes.

Nadie te puede obligar a abrirte del todo; tú tampoco tienes derecho a exigir a otro que devele su mundo íntimo ante ti. Las demandas insistentes sobre “¿Qué piensas?”, “Si no me dices todo es porque no me tienes confianza”, no llevan a un buen final. Primero somos individuales y luego pareja.