Sexualidad

Ésta es la edad en la que las mujeres tienen el mejor sexo de sus vidas

Resulta demasiado fácil asumir (o al menos esperar) que la edad en la que más se disfruta del sexo es a los veintes, la década de la juventud, de la vitalidad, de las fiestas, de la aventura y de los encuentros casuales por antonomasia. Pero lamentamos decirles que no es así.

Natural Cycles, la aplicación anticonceptiva de mayor renombre alrededor del mundo, realizó una encuesta en la cual asegura que las mujeres tienen el mejor sexo a los 36 años. Por supuesto este dato no es fijo, se promediaron los resultados de, específicamente, 2,600 mujeres y esa conclusión fue de éste estudio en particular.

Para obtener el dato de la “edad mágica”, la encuesta basó sus preguntas en tres ejes: la experimentación en los orgasmos, el sentimiento de atracción y qué tanto disfrutan del sexo. A su vez, las encuestadas fueron divididas en tres grupos: menores a 23 años, de 23 a 35 años y de 36 años o más.

En lo que respecta al sentimiento de atractividad que tienen las mujeres para con ellas mismas, aquellas mayores a 36 años demostraron ser las de mayor autoestima (8 de cada 10) y del grupo de 23 a 35 sólo se consideraron realmente atractivas 4 de cada 10 .

De la misma manera, en los otros dos ejes de la encuesta, las mujeres mayores a 36 años demostraron ser las campeonas indiscutibles, superando las cifras de los otros dos grupos, por ejemplo, el 86% de las mujeres de mayor edad reportaron haber experimentado buen sexo en las últimas cuatro semanas, mientras que del grupo de menor edad, sólo 56% pudo decir lo mismo.

Todo esto sustentado gracias a David Buss, profesor de Psicología social en la Universidad de Texas, quien asegura que las mujeres alcanzan su pico sexual entre los 30 y los 40 años por una simple razón: la evolución.

El artículo publicado en The Canadian Journal of Human Sexuality asegura que las mujeres, al acercarse a la menopausia, necesitan más sexo, pues sus óvulos están envejeciendo y se activa el mecanismo evolutivo que les dicta que deben buscar más oportunidades para procrear.

Además, se descubrió que entre los 27 y los 45 años, las mujeres están abiertas al descubrimiento y a las nuevas experiencias, e incluso se demostró que a estas edades hay mayor presencia de fantasías sexuales.

La presencia de una autoestima alta también permite un goce más pleno de la sexualidad. Así que, al tener mayor estabilidad emocional y económica, al tener más experiencia y, en general, más madurez, estas mujeres, de los 36 para arriba, disfrutan más de su sexualidad, sin complejos, prejuicios o inseguridades.

Estos datos, por supuesto, no tienen que ser iguales para todas, así que lo mejor es que cada mujer tu pico sexual y disfrútalo tanto como sea posible, que para eso está.

Especial / Psicología

¿Putas o madres?

La neta de las netas: con todo y que tengo cuatro hijotes y que puedo decir muuuucho de criar, amamantar, pastorear, sufrir y disfrutar (los), me niego a ser del montón que exalta el tema de la ma- ternidad y “sus bondades” sólo por ser el mes de mayo.

El estereotipo maternal -tan venerado por hombres, mujeres, niños y quimeras vanguardistas- generalmente deja de lado una feminidad integrada. Si se trata de elegir -en este mundo binario que todo lo quiere blanco o negro- entre la “madrecita santa” y la “vieja zorra”, yo me brinco al bando de la putez y dejo la beatitud encerrada entre las cuatro paredes de su hogar, rezando y cocinando (y pa’ resistir, tomando una variedad de psicofármacos también). Pero ojo, al decir “putez” lo digo en el sentido más halagüeño de la palabra, porque me refiero a esa otra faceta de ser “mujer mujer”, que por no ser entendida ni respetada ni acogida ni explorada, se desprecia, menosprecia, estigmatiza, desprestigia, castiga y rechaza. ¿Qué, deveris, no se puede ser como defiende Emma Watson ante tanto desmadre que le armaron por la bellísima portada de Vanity Fair sexy y seria? ¿Qué por integrar toda una dimensión erótica, tan propia y deseable de lo humano, hemos de ser consideradas de “cascos ligeros”, facilitas, tontas, zorras y, sí, “putonas”?

Me enojo e impaciento teniendo que explicar que una no sólo puede mostrarse, moverse, reírse y vestirse como se le dé la reverenda gana, sino que para pasar “de niña a mujer” -como dice, desde antaño, el ya añejo Julio Iglesias- se requiere superar esa infantilización maternalizada y asexuada que se ha puesto como ideal femenino y que, al mismo tiempo, también es menospreciado.

Insisto: ser sensual, estar a gusto con el propio cuerpo, disfrutar del ir y venir del erotismo -esa culturización de la sexualidad que pasa por lo humano- que se convierte en un deleite, plantarse con el pecho erguido y la falda ceñida, da cuenta de madurez y no de putez. Que podemos comportarnos como objetos, no hay duda; que si queremos ser tratadas como sujetos, no hemos de vivirnos como objetos. Pero saber que somos -con gracia e inteligencia- objeto de gozo y deseo del otro desde el respeto y la igualdad, ¿no es algo a lo que aspiramos la mayoría de hombres y mujeres? Adueñémonos de nuestra sexualidad y cultivemos el erotismo. Y mostrémonos atrevidas y seductoras también, que eso no le quita puntos a nuestra inteligencia ni a nuestra credibilidad.

Bienestar / Tendencias

6 cosas que debes hacer sola al menos una vez

Es verdad que la mayoría de las actividades que realizamos las hacemos en compañía de alguien más, ya sea con amigas, mamá, tía, novio, etc., sin embargo, es bueno empezar a realizar algunas solas, pues así podremos conocer otra parte de nosotras mismas, así como, aumentar nuestra seguridad. Algunas de éstas son:

1. Ir de compras

Una de las mejores terapias, además cuando vas sola, no hay quien te impida probarte infinidad de prendas, zapatos y accesorios. Además de visitar miles de tiendas.

2. Día de spa

El rélax que tanto te mereces y atreverte a probar nuevas mascarillas o masajes sin que alguien te cuestione.

3. Ver una serie o tu película favorita

Decidir ver la serie o película que tanto te mueres por ver, pero que muchas veces como a la otra persona no llama la atención no la pones.

4. ¡Viajar!

La mejor forma de encontrarte contigo misma.

5. Hacer ejercicio

Aprovecha este tiempo a solas para hacer la actividad que más te guste y, así, poder relajarte al máximo.

6. Ir a un restaurante 

Pensar en proyectos, leer un libro, disfrutar de la tarde, analizar tu vida, todo eso y más lo puedes hacer cuando comes o tomas una taza de café sin compañía.

 

Tendencias

5 cosas que sólo las mujeres solteras hacen

Estas cosas no necesariamente las hacen las mujeres solteras, pero debemos reconocer que, en muchas ocasiones, son ellas quienes se dedican más tiempo a sí  mismas, pues no tienen que llegar a acuerdos con la pareja, si acaso con amigos, pero suele ser diferente. Hay quienes deciden compartir su vida con alguien y eso está bien, pero también hay mujeres que deciden tomar su propio camino y eso también es increíble.

Sin embargo, éstas son algunas cosas que sólo las solteras y seguras se atreven a hacer:

1.- Probar cosas nuevas

Gracias a la independencia económica y emocional que tienen, les permite dejar la zona de confort, probar cosas nuevas como salir de viaje solas, probar suerte en otros países o estados, cambiar de profesión, de trabajo, de casa, etc.

2.- Viajar y conocer lugares nuevos

Esto es en general, pues se ha comprobado que tanto hombres como mujeres suelen tener más dinero en sus cuentas cuando son solteros, porque las responsabilidades son diferentes, además, no se ve en la necesidad de negociar con alguna pareja, ni mucho menos, se siente en total libertad tomar su maleta e irse a recorrer el mundo.

3.- Dedicar tiempo a conocerse a sí mismas

Sin duda de las cosas más importantes y que todas las personas deberían de hacer sin importar su estado civil. Aunque se tenga pareja, es importante recordar la individualidad de cada uno, pues son justo estos momentos en los que se puede reflexionar sobre la vida, los caminos que se quieren llevar, etc.

4.- Desarrollarse profesionalmente

Es cierto que varias mujeres casadas y con hijos lo hace, pero no vamos a negar que es un poco más complicado. En cambio, cuando no se tienen compromisos de ese tipo es más fácil dedicarle el 100% al desarrollo profesional.

5.- Se atreven a conocer personas nuevas sin miedo a salir heridas

Cuando las mujeres dejan de lado la búsqueda incansable por un hombre, y realmente disfrutan de su soltería, es cuando más se atreven a conocer personas sin temor a que las lastimen, porque no tienen como objetivo una relación sentimental.

 

Tendencias

Los tatuajes son sinónimo de ¿atracción sexual?

Llevas un rato pensando en tatuarte, pero ¿no estás seguro de hacerlo? Quizás algunos prejuicios sociales como el que no te contrate en un trabajo, te corran, te confundan con un carcelero, etc., son las ideas infundadas desde hace tiempo y, que te detienen dibujar tu piel. Pero ¿cómo te caería un poco más de sexo? Sí, así como lo leíste, un estudio reveló que a muchas mujeres estas le son más varoniles los hombres con tatuajes.

La investigación fue realizada por científicos del Colegio Médico de la Universidad Jagiellonian en Polonia, y éste también se dio a conocer que quienes poseen alguna imagen en el cuerpo, intimidan potencialmente a sus rivales masculinos. Para llegar a dichas conclusiones, el personal mostró a 2,369 mujeres y a 215 hombres fotografías de varones con y sin tatuajes, para que expresaran cuál de los dos tipos eran los que más llamaban su atención.

Las categorías eran: masculinidad, dominancia, agresión, salud y compañía sexual, “resultó que las mujeres no encontraban a los hombres con tatuajes más atractivos, pero creían que eran más masculinos y dominantes, lo que es más o menos lo mismo”, dieron a conocer los investigadores.

Pero, no sólo las mujeres fueron quienes encontraron más atractivos a los hombres con tintas en la piel, ellos también, por lo que se cree que éste es un factor importante para sentir celos y deseo de golpearos, pues los ven como una amenaza.

 

Sexualidad / Tendencias

5 cosas que no sabías del condón

El condón se ha convertido en uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad, incluso el Día Mundial del Condón es el 13 de febrero,  y marcas como Sico®  han creado campañas importantes como “Póntelo para ponerle”, la cual busca concientizar a los adolescentes y población en general sobre los embarazos no deseados en adolescentes e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) VIH/SIDA, pues en celebraciones como el Día del Amor y la Amistad, una de las principales actividades para festejar es la sexual.

En México, la maternidad adolescente es un problema de salud pública y  a nivel mundial, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lidera este problema. Por otro lado, Censida calcula que en e país existen alrededor de 180 mil adultos y niños viven con VIH y SIDA, y un 37% no sabe que está infectado.

Te compartimos 5 datos curiosos del Condón.

1. Es de los métodos más antiguos

El condón masculino fue creado hace 12,000 ó 15,000 años atrás. En ese tiempo utilizaban tripas, tejidos y algunos órganos de animales, por ejemplo de cerdo para poder manufacturarlos.

2. Pueden aguantar mucho líquido
Estos preservativos pueden soportar en su interior hasta 4 litros de líquido antes de que se rompa.

3. Eran usados para la guerra
Algunos soldados los utilizaban para mantener seguras sus armas en la arena, detener sangrados, guardar agua, como guantes quirúrgicos o para guardar algunos objetos y mantenerlos secos.

4.  Los más usados en el mundo
Se estima que en el mundo se utilizan más de 5,000 millones de condones cada año.

5. Se puede confeccionar ropa
Estos preservativos son tan resistentes que, incluso, se han utilizado como materia prima para crear prendas de vestir. Por ejemplo, la diseñadora brasileña Adriana Bertini realizó varios vestidos con condones.

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Tendencias

10 cosas que te dicen cuando decides no tener hijos

¿Eres de las mujeres que no quieres tener hijos? Entonces, estarás de acuerdo en que ese tema se convierte en toda una tortura en las comidas familiares, o con amigos que ya están “formando una familia”.

Actualmente el número de mujeres y, también, hombres que han decidido no engendrar ha aumentado. Son varios los motivos por los cuales las parejas han dejado de lado este tipo de responsabilidad, entre las cuales destacan el cumplir por completo sus metas profesionales, viajar, cambiar de residencia constantemente, disfrutar del tiempo sol@s o en compañía, cambiar las creencias conservadoras, etc.

Sin embargo, aunque estén seguras de que en su vida no hay cabida para los niños y lo expresen abiertamente, más de una no se salva de comentarios como estos que intentan hacerlas cambiar de opinión:

1. ¡Eso no es natural!
Es algo que seguimos sin entender, ¿por qué una decisión de este tipo debe ser o no natural? Lo que no es natural es tener hijos sólo porque la sociedad lo impone.


2. Eres una egoísta.
Egoísta por querer desarrollarse profesionalmente, disfrutar de la libertad, viajar, puede que sí, pero al menos nunca te arrepentirás de no haber hecho algo ni le recriminarás a alguien por no hacerlo. Además, lo más importante es la fidelidad a una misma.


3. Un bebé siempre es una bendición.
Un hijo es una decisión personal, además, existen varios casos en los que un bebé se convierte más en una complicación que en un disfrute.

4. Eso decía yo y mírame; este es mi tercer bebé.
Cada persona es un mundo y como tal se debe de respetar, no porque los demás cambien de parecer quiere decir que uno también lo hará.

5. Eso dices ahora, pero ya te veré en unos años.
Así pasen 20 años más, cuando se tiene una postura firme y bien pensada, ésta no cambia tan fácil.

6. Ningún hombre se va a querer casar contigo si no quieres hijos.
Cada vez son más los hombres que comparten la idea de no tener hijos. Además, para eso están las pláticas previas al matrimonio, para que sepan si van por el mismo camino o no y, así, evitar “sorpresas”.

7. Es lo mejor que te puede pasar en la vida
Puede que sea verdad, pero también existen otras cosas que podemos vivir sin hijos y que sean “lo mejor que nos ha pasado en la vida”.

8. ¿Quién te va a cuidar cuando estés vieja?
Esa no es la función principal de los hijos, y si así fuera, de todas formas nada garantiza que lo vayan a hacer.

9. Todas las mujeres tenemos un instinto maternal
Durante años se ha tergiversado el concepto, pues querer o no querer convertirse en madre es una convicción más que un instinto.

10. Eres menos mujer si no tienes hijos
¿Entonces en qué se convierten? El género y sexo nada tienen que ver con la decisión de no tener hijos.

 

Agenda

La capacidad de reinventarse, “Bellas de noche”

El cine mexicano contiene un sinfín de géneros que han colocado a la cinematografía nacional en los escaparates mundiales. Las décadas de los 70 y 80 marcaron un parteaguas para las obras sexuales y pícaras que popularmente se conocieron como “Cine de ficheras”.

Vedettes como Olga Breeskin, Rosy Mendoza, Lyn May, Wanda Seux y la Princesa Yamal fueron consideradas diosas hace 40 años, y por ello platicamos con la documentalista María José Cuevas, que estrena un documento fílmico titulado Bellas de la Noche, una interesante mirada a estas esculturales mujeres sobre su vida hoy, 40 años después.

¿Cómo fue hacer esta cinta?

Fueron ocho años de filmación. Al principio fue complicado porque ellas no querían mostrar su actualidad, pero lentamente fueron confiando en el proyecto, y al final, lo que está plasmado es una complicidad femenina entre ellas y yo. Es una cinta sobre la capacidad de reinventarse cuando la edad nos alcanza. 

¿Qué es de las vedettes hoy en día?

Todas ellas son mujeres que se han alejado de los tabúes que hay alrededor de lo que significa ser una vedette, se han liberado de prejuicios y hoy son mujeres muy independientes, con la sabiduría y experiencia que sólo puede dar la edad; viven lejos de la fama y con una plenitud envidiable.

¿Qué nos enseña este documental?

Te identifica por el lado humano; todos en alguna ocasión tendremos que reinventarnos para seguir, no podemos seguir atados a nuestro pasado.

¿Ha cambiado mucho la vida nocturna en México?

Desde los 50 ya existían vedettes en México, eran rumberas, y en los 70 y 80 se da la última generación de auténticas vedettes. El parteaguas en este país tiene mucho que ver con el temblor del 85: la gran mayoría de cabarets y centros nocturnos se cayeron, es ahí donde se pone fin a un ciclo y la vida nocturna se comienza a transformar. Paralelamente ellas envejecen y el cine de ficheras muere con el resto de esa vida nocturna.

¿Qué te dijeron ellas cuando vieron el trabajo final?

Me animé a que ellas vieran el trabajo por primera vez en una sala de cine y con público. Era echar una moneda al aire porque no sabía si les gustaría; fueron tantos años de filmación que ellas ya ni siquiera se acordaban de lo que había sucedido durante el rodaje.

Fue increíble, ellas están acostumbradas a ser retratadas con cierto aire superficial, pero era la primera vez que una cámara intimaba con ellas de esa forma. Estuvieron muy cómodas de verse de esa manera, y puedo decir que en persona y sin el traje de vedettes son más bellas que hace 40 años.

Principal / Tendencias

Universidad en China imparte clases para encontrar pareja

El profesor Xie Shu es el encargado de impartir clases de “ligue” en una de las universidades más prestigiosas de Tianjin, China, que se encuentra a 120 km al sudeste de Beijing y es la primera en el país que integra este tipo de cursos a sus planes de estudio.

De acuerdo con la Universidad, estas materias tuvieron gran aceptación, pues fueron alrededor de 800 alumnos quienes se inscribieron en el programa “Teoría y práctica de las relaciones amorosas”. Los creadores de este curso explicaron que las materias están pensadas para adolescentes que son hijos únicos –debido a las políticas de natalidad- y que no cuentan con experiencia ni con alguien que los oriente.

Algunos puntos que se abordan son: para hombres, cómo conquistar, cuidar el aspecto/imagen, eliminar la arrogancia, evitar interrogatorios policiacos, ser cortés; en el caso de las mujeres, mirar al sexo opuesto a los ojos sin sentirse intimidadas, usar el lenguaje corporal, utilizar el humor; además, a ambos géneros se les incita a casarse antes de los 27 años –mujeres preferentemente antes de los 25-, pero no se habla de sexo ni se enseña a besar, sólo a romper el hielo y comunicarse correctamente.

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“Sheng – nu”: el estigma de las mujeres solteras en China

La cultura China es una de las más radicales en cuanto a la equidad de género, pues existe una tradición patriarcal muy arraigada que ha prevalecido a lo largo de varias generaciones y dinastías.

Las mujeres han crecido con la presión social y familiar de casarse antes de los 25 años, de lo contrario las catalogan como “Sheng – nu” que su traducción exacta es “mujeres sobrantes” y que deben soportar comentarios como: “Ya dejaste de ser una niña”. “Debes encontrar un marido”. “Sólo moriré en paz si te casas”.

Para estas mujeres, la peor época es el Año Nuevo Chino, porque deben soportar las miradas y comentarios incómodos que cuestionan su estado civil, además de que “ya no son tan jovencitas, la vida las está dejando solteronas y no está bien. No eres una mujer completa hasta que te cases”.

Esta situación ha propiciado el “Mercado del matrimonio”, el cual está integrado por los padres de las chicas que no se han casado, en donde publican sus perfiles con la información que las haga más “atractivas”, por ejemplo, dónde trabajan, el sueldo que tienen, puesto, si tienen casa, autos, lujos, etc.

La presión que existe para ellas, también las ha obligado ha pagar miles de yuanes para que hombres se hagan pasar por sus parejas, sin necesidad de que se casen, sólo deben asistir a alguna reunión con familiares o hacer algunas llamadas telefónicas para que las mujeres puedan convencer a sus padres. Ya que en la cultura china, el respeto a los padres es un valor de suma importancia, por eso si una hija decide no casarse, es una forma de deshonrar a la familia.

Sin embargo, ya hay un grupo de mujeres que se ha armado de valor para alzar la voz, para expresar que si son solteras es por decisión, no porque no se quieran casar con ellas; que son mujeres profesionistas, emprendedoras, pero sobre todo, valiosas e independientes: “No quiero casarme por el sólo hecho de hacerlo. No viviré de esa manera”.

 

 

Tendencias

5 mujeres astronautas que te inspirarán a llegar al infinito y más allá

El estudio del universo ha llamado la atención del ser humano desde que inició la era espacial, en 1957, con el primer satélite lanzado al exterior de la Tierra por parte de la ex Unión Soviética. Las investigaciones para dar respuestas “lógicas” a lo que hay detrás de cielo, en ese pequeño gran lugar llamado espacio,  se han convertido en una gran aventura y reto para los astronautas de la NASA. La participación de las mujeres ha tenido bastante relevancia, a pesar de que sólo el 10 por ciento ha viajado al espacio. Te contamos quiénes fueron las más destacadas.

Valentina Tereshkova

Es la primera mujer cosmonauta, quien a los 26 años comandó una misión que tenía como objetivo observar los efectos del espacio en el cuerpo humano. Este viaje lo realizó a bordo del Vostok 6.

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Sally Ride

Se convirtió en la primera mujer estadounidense en ir al espacio, el cual fue a bordo del transbordador Challenger. Posteriormente, Ride estuvo en varios proyectos para incentivar a las niñas y mujeres el interés por la ciencia y la tecnología.

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Eileen Collins.

Es reconocida como la primera mujer piloto de un transbordador espacial, este título lo ganó en 1990, tiempo después fue la primera en dirigir una misión. El registro de Collins es de aproximadamente 872 horas en el espacio.

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Ellen Ochoa

La primera mujer hispana, de ascendencia mexicana, en realizar una misión al espacio, la cual consiguió a bordo del Discovery.

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Peggy Whitson

Con más de 376 días en el espacio y el récord de mayor tiempo fuera de la nave realizando actividades extraveículares, Whitson es considerada la mujer con mayor experiencia en la NASA. Fue la primera mujer comandante de la Estación Espacial Internacional.

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Sexualidad

20 hombres se asustan con los efectos secundarios y suspenden anticonceptivo masculino

El método anticonceptivo hormonal masculino era la “esperanza” que las mujeres teníamos para dejar descansar el cuerpo de los desequilibrios hormonales. Sin embargo esto ya no podrá ser posible por el momento, ya que los científicos que realizaban el estudio tuvieron que suspenderlo tanto el análisis como la producción, pues los hombres que se prestaron para el estudio se asustaron por los efectos secundarios. En total fueron 20 de 320 varones quienes tuvieron estas reacciones.

El anticonceptivo tenía como base testosterona sintética que ayudaba a bloquear la producción de hormonas. Se administraba de forma subcutánea cada 8 semanas. Lo mejor es que se había comprobado una eficacia del 96%. Sin embargo, las causas que provocaron la suspensión de la inyección fueron los efectos secundarios: acné, depresión, cambios de humor.

Ni hablar, por el momento no queda más que decir: “larga vida a los métodos anticonceptivos tradicionales”, mientras que continúan las investigaciones para poder tener un método masculino que bloquee la concepción.

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Tendencias

¿Las mujeres deberían pagar la cuenta?

En nuestro país -y la mayoría de América Latina- todavía es común que los hombres paguen la cuenta cuando salen a una cita. Esta es una tradición que ha seguido de generación en generación durante décadas.

Cuando los hombres eran los únicos proveedores, era lógico que fueran ellos quienes se encargaran de las finanzas y pagaran todo. Sin embargo, en nuestra época las mujeres trabajan tanto como ellos (o más), y tienen la misma facilidad de encargarse de las cuentas. Por lo tanto, ¿es justo que ellos sigan pagando todo? ¿ningún hombre se enoja por tener que pagar la cuenta completa en una cita… si ella gana tanto dinero como él?

La Universidad de Chapman en California hizo una investigación al respecto. El profesor David Frederick entrevistó a 17 mil personas para entender cómo veían las nuevas generaciones el rol del hombre y la mujer en cuanto al dinero.

Los resultados indican que a pesar de que ambos sexos creen que está bien que los dos paguen, llevarlo a cabo les molesta a ellas y les da pena a ellos. Dos de cada tres hombres afirman que las mujeres sí deberían ayudar a pagar en una cita, pero cuando llega el momento de hacerlo, el 76% se siente mal por aceptar su dinero; mientras en el caso de las mujeres, el 57% de las encuestadas dijeron que sí se ofrecen a pagar, sin embargo, el 39% admitió que deseaba que él les dijera que no era necesario hacerlo.

Sexualidad

Sólo quiero sexo contigo

Si las mujeres tuvieran, aunque sea por un minuto, la perspectiva de los hombres, se darían cuenta de esta sencilla verdad: es imposible confesar nuestras verdaderas intenciones.

Lo que escuchamos decir a muchas mujeres solteras (que, como muchos solteros, están en busca de amor y aventuras) es: “¿por qué si lo que quieren es sólo sexo, no te lo dicen abiertamente?” “¿Por qué no tienen los pantalones para hablar con claridad?” “¿Por qué se esconden tras una máscara de amistad y de romance cuando van a desaparecer después de la primera noche de sexo?”.

Eso lo dicen cuando se juntan a tomar café, entre un mar de risas, platicas escandalosas, chismes largos y tendidos y carrillas hacia los hombres pronunciando al unísono las palabras mágicas de la solidaridad mujeril: “¡son unos maricones!”, por no decir la palabra con “Pu…”.
Esa frase (“son unos maricones”) significa que los hombres no tienen los pantalones para hablar claramente y decir: yo sólo quiero sexo contigo.

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“Así de simple”, declaran ellas, con rostro de asombro y de “oooobvio, no?” “¿Por qué no te lo dicen tal cual, y ya una sabrá lo que hace?”. “Yo estaría dispuesta a acostarme con todos los que me hablen claramente, si es que me gustan, pero eso de que te estén engañando, ¡es imperdonable!”.

¿A quién se le ocurre?

Pero esas frases atrevidas y supuestamente “sinceras” están bien para las pláticas de café. La realidad es muy distinta. Si un hombre le dice a una mujer que lo que él está buscando en esta etapa de su vida (o en todas las etapas) es tener compañeras sexuales, y que no busca un compromiso, y le dijera a las claras: “eres muy hermosa, me gustaría tener una experiencia sexual contigo”, esa declaración lo condenaría al fracaso instantáneo. Caería de inmediato al círculo más profundo del infierno.

«Si él dijera las cosas abiertamente… todo se caería por la borda. Todo se derrumbaría dentro de ese pobre representante del género masculino que cometió el peor pecado de todos: el de la franqueza».

Ella se sentiría “usada”, por mucho que hubiera dicho en el pasado que ella quisiera precisamente eso: que le hablen claramente. Por muy abierta que se presuma ante sus amigas de ser “muy libre” en lo sexual, por muy igualitaria que sea en sus pláticas sobre género, por mucho que fanfarronee de “no tener tabúes”, o que diga que “ella puede utilizar a los hombres tanto como éstos utilizan a las mujeres”, por mucho que sea una persona que crea que entregarse a la energía sexual no es cosa de que ellos las exploten a ellas perversamente, sino de que dos adultos se pongan de acuerdo para divertirse.

Si él dijera las cosas abiertamente… todo se caería por la borda. Todo se derrumbaría dentro de ese pobre representante del género masculino que cometió el peor pecado de todos: el de la franqueza.

Pero, ¿por qué se atrevió a hablar claro? Tal vez haya escuchado infinidad de veces a sus amigas decir, llenándose la boca de espíritu progresista: “a mí, si me hablan al chile, le entro”. A lo mejor escuchó demasiadas veces eso de: “lo que me choca es que me mientan, que te seduzcan y luego que obtienen lo que desean, se desaparezcan”.  Sí, quizá por haber oído esa frase tantas veces, se haya envalentonado y finalmente se haya decidido a decir ese: sólo quiero sexo, nada de compromiso, ¿te animas? Pero el resultado será, inevitablemente, la condena al mismísimo infierno.

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No es cierto eso de que se puede hablar de sexo con las mujeres así como si nada. Sí es posible hablar de sexo, pero del sexo de otros. Incluso del propio, si ya existe más intimidad y confianza, pero nunca decir: sólo quiero sexo contigo esta noche, nada más. Eso es imposible. Indescriptible. Suicida. Lo que todo hombre sabe, o intuye, es que se tiene que seducir a esa mujer que le gusta, para poder tener una noche apasionada con ella. Debe vencer todas sus resistencias, porque ella siempre las tendrá… ¡aunque en el fondo lo que ella quiera esa noche sea sexo y nada más!

«No es cierto eso de que se puede hablar de sexo con las mujeres así como si nada».

La naturaleza de la mujer es resistirse ante los ataques frívolos y sexosos de los hombres. La naturaleza de ellos es atacar, asediar sus murallas. Pero no con palabras explícitas, que si lo pensamos dos veces, en realidad resultan, ciertamente, vulgares. Por eso, los hombres deben de “engañar”.

El “engaño”

Pero, ¿de qué se trata este supuesto engaño? ¿Es tal? ¿No es más bien un juego de seducción? ¿Un inevitable y asumido juego en el que una de las partes quiere mostrarse indiferente a la par que verifica que el otro siga con mayor ímpetu el cortejo?

A la mayoría de las mujeres les gusta hacerse las difíciles, para que cuando llegue el momento del convencimiento, el sexo sea realmente fascinante. Es parte del jugueteo sexual, ellas esconden su deseo y ellos atacan. 

La conclusión es que la seducción es un juego, que deberíamos todos tener conciencia de ello y dejarnos jugar, llegar hasta donde queramos con quienes queramos, y no seguir repitiendo aquello de: “a mí que me hablen claramente”. Eso no existe. Aunque no estaría nada más que se pudiera confesar abiertamente… Sólo quiero sexo contigo.

Principal / S1NGULAR

Los “no” de Gisela Pérez de Acha

Hoy el discurso de las mujeres ha recobrado mayor fuerza. Mujeres que han aprendido a decir “no” y que ven en ese pequeño acto de rebeldía el primer paso para romper con las creencias, reglas y valores del sistema patriarcal que aún impera en diferentes sociedades. Por tal razón, Gisela Pérez de Acha (abogada) reflexiona sobre la importancia de aprender a decir “no” en una cultura machista como la nuestra y da su posición respecto al discurso de género.

¿Quién es Gisela?

Es una de las voces jóvenes más importantes del discurso feminista en México. Desde hace varios años ha defendido el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su sexualidad. Ha colaborado en distintos medios de comunicación y mesas de análisis, siempre con el objetivo de dar visibilidad a las causas en las que cree: la libertad de expresión y de género. Actualmente es encargada de políticas públicas para América Latina en la ONG Derechos Digitales.

«Digo “no” a las obligaciones que la sociedad impone, a los estereotipos que dictan que como mujer debo casarme y tener hijos».

¿Ante qué situaciones o eventos dices “no”?

Ante las órdenes o reglas autoritarias, de esas que mandan sin ninguna razón de fondo. También digo “no” a las obligaciones que la sociedad impone, a los estereotipos que dictan que como mujer debo casarme y tener hijos. Para mí, el feminismo ha sido un proceso largo, pero liberador. Me identifico como feminista, aunque hay que decir que dentro de los feminismos hay muchas corrientes. Mi lucha feminista es una lente para analizar al mundo desde dos principios básicos: la libertad y la igualdad. Pienso que ambas tienen que existir.

Especial NoMo / Principal

Empoderamiento emergente: las NoMo y una nueva sociedad

Japón quiere tomar medidas contra la anticoncepción femenina; Alemania está mandando a sus demógrafos a estudiar qué hay detrás de la baja fertilidad de sus ciudadanas; Estados Unidos hace investigaciones y levanta encuestas para saber por qué el índice de natalidad desciende en las mujeres en edad fértil; en las redes sociales, los sitios de los llamados “sin hijos” (childfree) crecen como zonas liberadas para hablar de la incomodidad que provoca la presión social sobre la idea de que tener hijos debe forzosamente formar parte de tu proyecto de vida; abundan videos, documentales, programas de televisión donde el tema de la no maternidad sube el rating; los foros de mujeres arrepentidas de ser madres, o por lo menos de expresar su malestar, son la gran sorpresa en internet; las notas y portadas periodísticas sobre las NoMo (Not Mother) se vuelven virales; los blogs de mujeres que se rebelan contra la obligación maternal proliferan en la red; y los libros sobre este tema se convierten en bestsellers.

Ante el grito (cual disco rayado) demográfico “¡Tengan hijos!”, millones de mujeres responden “No todas queremos”.

El no a la maternidad ha tomado cada vez más visibilidad en las generaciones de mujeres jóvenes (aunque algunas de ellas no estén tan seguras aún de no serlo). Para algunos es un tema de moda, otros lo observan como una evolución de las individualidades, donde se defiende que la decisión de procrear o no es un ejercicio de libertad, entendimiento y respeto, aun cuando todavía en los países latinoamericanos cause confrontación y discusiones controversiales, sobre todo cuando se sigue presionando a las mujeres a que cumplan con el mandato biológico.

«Hay que liberar a las mujeres de la idea de que lo natural es tener hijos».

Elisabeth Badinter, socióloga francesa, en 1980 puso el dedo en la llaga de la discusión, con su libro ¿Existe el amor maternal?, donde cuestionaba el instinto maternal ligado a la naturaleza femenina. Lo más polémico que subrayó en ese texto fue el juicio colectivo de considerar “anormales” a las mujeres que ignoraban la procreación. Treinta años después, en 2011, Badinter arremetió en un nuevo libro, El conflicto, la mujer y la madre, contra los postulados que metían a la mujer en una nueva esclavitud: la madre perfecta. Además, apuntaba, “hay que liberar a las mujeres de la idea de que lo natural es tener hijos”. Pareciera, dice, que el mundo no observa que hay una gran diversificación de deseos femeninos que pone en cuestión la posibilidad de una definición universal de la naturaleza femenina.

También a finales de los ochenta, Jeanne Safer, una joven médico de 35 años, decidió publicar una columna para explicar las razones de su decisión de no ser madre. Para ese texto y después un libro, Beyond motherhood (Más allá de la maternidad), con 50 entrevistas a mujeres en la misma situación, utilizó un pseudónimo porque temía que la descubrieran. “Eso explica lo fuerte que es el estigma social”, ha dicho en varias ocasiones.

En 2015, la periodista Meghan Daum lanzó un libro polémico que rápidamente se convirtió en bestseller, cuyo nombre sarcástico Egoísta, superficial y ensimismado, incluía la reflexión descarnada y testimonial de 13 mujeres y tres hombres de reconocido prestigio que han elegido no procrear.

No han sido los únicos libros, en 2009, la escritora suiza Corinne Maier, con su libro No kids: 40 good reasons not to have children, dinamitó las buenas conciencias y dijo lo que muchas mujeres piensan: “si no tienes hijos, disfrutas de más sexo y mayores oportunidades laborales”.

La prensa también se ha hecho eco de la tendencia. En agosto de 2013 la revista Time dedicó todo el número al tema con un provocador título “¿Es igual ser mujer a ser mamá?” y un subtítulo, “No querer tener hijos es como un NO muy grande y millones de pequeños sí”.

Sexualidad

Orgasmos de otro planeta: Tips para ellas y ellos

Todos queremos llegar a ese momento cumbre de placer, pero no siempre es tan fácil. Aquí te damos los tips infalibles para tenerlos y, sobre todo, disfrutarlos al máximo.

Lo curiosos acerca de los orgasmos es que (tanto a hombres como a mujeres) toda la vida nos han dicho que somos bien diferentes y, en realidad, no lo somos tanto. De hecho, hombres y mujeres percibimos (y describimos) de la misma manera un orgasmo: generalmente es una sensación que empieza en la zona genital y se va expandiendo a todo el cuerpo, junto con un bienestar casi inmediato; es como una ola expansiva de calor.

Y sí, nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco es una empresa imposible de la cual nunca lograremos salir triunfantes.

El primer paso que necesitamos tener claro es que vamos a requerir mucha paciencia (para intentarlo una y otra vez, las veces que sea necesario) y autocompasión para tratarnos suave y amorosamente, aun en esas ocasiones que no salen como nos gustaría y donde no nos estamos sintiendo como esperaríamos.

Tips para ellas…

¡Suelta el control! La fórmula perfecta para no alcanzarlo es buscarlo incesantemente… Deja que llegue.

¡Olvídate del glamour! Los orgasmos no son como en las películas; cuando tenemos un orgasmo cualquier cosa puede ocurrir. Lo importante está en abrazar la incertidumbre y disfrutar de ella.

¡Anímate a jugar! Lánzate a una sex shop y cómprate un vibrador… Es la mejor inversión que puedes hacer. Créeme, no te vas a arrepentir.

Tips para ellos…

¡Eyaculación y orgasmo, no es lo mismo! Aprende a diferenciar entre ambos, la eyaculación está más centrada en los genitales y el orgasmo se siente en todo el cuerpo.

¡Muévete! Cuando sientas que estás cerca de alcanzarlo, cambia de postura, esto intensificará la sensación al momento de llegar.

¡Dile adiós a los tabúes! Haz lo que sea que se te antoje; no hay prácticas exclusivas para cada preferencia genérica… Lo que sea que te guste, eso está chido.

Lo que no debe faltar…

¡No te saltes los preliminares! Si eres mujer, te ayuda a ir calentando motores y estar lista para el momento de la penetración. Si eres hombre, aprende a disfrutarlos. Alargar los juegos previos hará que tu orgasmo sea mucho más intenso y explosivo.

¡Se vale tocar! Además de conocerte y saber cómo funcionas… es un must al momento de querer alcanzar el orgasmo. Es la manera más fácil en la que logramos llegar al clímax (hombres y mujeres): nadie te va a tocar mejor que tú.

¡Bajan! El sexo oral es como un vasito de agua: ¡no se le niega a nadie! Es ideal para olvidarte de todo y dedicarte a disfrutar del festín que tu pareja te está regalando.

S1NGULAR

Todos somos seres sexuales

No hay que sacar una lupa para descubrir que dentro de la misma heterosexualidad también existe una gran gama de comportamientos y gustos sexuales tan diversos como formas de vida hay. Por ejemplo, parejas poliamorosas, hombres que les gusta ser penetrados por sus mujeres, intercambio de parejas, entre muchas otras maneras más de sentir placer.

Diversidad sexual más allá de la comunidad LGBTTTI

Sea por ignorancia, por prejuicios o por otras razones, muchos relacionan la diversidad sexual con el movimiento LGBTTTI, cuando en realidad esta diversidad existe desde el momento mismo en que inicia la sexualidad. Es decir, es indispensable reconocernos y aceptarnos como seres sexuales (independientemente de nuestras inclinaciones o preferencias), como parte de la diversidad humana en la que todos participamos.

«Generalmente todo se polariza o se busca encasillar o etiquetar de una manera, pero al final de cuentas no podemos perder de vista que cada individuo vive su sexualidad de manera única».

Ni la ciencia, ni la psicología, ni la filosofía, ni la sociología, ni la historia han podido explicar aún por qué es tan difícil ser objetivos en las cuestiones sexuales. Generalmente todo se polariza o se busca encasillar o etiquetar de una manera, pero al final de cuentas no podemos perder de vista que cada individuo vive su sexualidad de manera única.

Cómo se interpreta la sexualidad

Sin embargo, la realidad es más compleja y la forma en que interpretamos la sexualidad viene, en primera instancia, de hacer una diferenciación a partir de la anatomía femenina y masculina, y de las características que se le atribuye a cada cuerpo. Por ejemplo, el hombre es físicamente más fuerte (la mayoría de las veces), o sea, a él le corresponde ser quien sale a realizar esfuerzos físicos (como el trabajo y la provisión). La mujer, por su parte, tiene la capacidad de procrear, por tanto, de ella se espera que cuide a los hijos en casa.

A partir de este pensamiento tan primitivo es posible analizar un sinfín de particularidades y valores que han definido, de alguna manera, el ser hombre y mujer. Es decir, a partir de aquí se dividen ambos géneros, cada uno, no sólo con una lista de cualidades y de valores, sino también con una lista de tareas, responsabilidades y deberes, en los que, por supuesto, también se incluye su papel en lo sexual. Opiniones conservadoras como las de “la unión de un hombre y una mujer es para procrear la especie humana” surgen de este tipo de pensamiento primitivo que sesga la diversidad, la pluralidad, la variedad de posibilidades existentes en la exploración sexual del individuo.

«Lo ideal sería poder generar una visión positiva del concepto de diversidad sexual».

No sólo por tener un genotipo XY, por ejemplo, necesariamente el hombre tiene que ser fuerte, con afición al futbol, infiel, heterosexual, que no demuestre sentimientos, desaliñado, con voz grave y pecho con vellos. No, existen infinitas y diversas formas de ser hombre, y lo mismo aplica para la mujer.

Es imposible dictar cómo debe ser en su vida el ser humano, cuando existe un mundo diferente en cada individuo. Lo ideal sería poder generar una visión positiva del concepto de diversidad sexual, en el cual todos y todas estemos incluidos, para así poder vivir nuestra sexualidad de forma sana, responsable, placentera y armoniosa, que pueda permitirnos vivir mejor, en lo individual y lo colectivo.

Especialista

Dr. Juan Antonio Rodríguez Higuera

Consejero y terapeuta sexual de la Fundación México Vivo

dr.juan.rodriguez@mexicovivo.org

Ilustración por Alejandra Vergara y Luis Reséndiz (detalle)

Opinión

Las mujeres: el corazón de la cocina mexicana

Mujeres y cocina siempre han estado ligadas. Ancestralmente ha sido la mano femenina la que alimenta, la que cocina, la que transforma los alimentos en delicias culinarias y sobre todo, la que les transmite el ingrediente principal a los alimentos: el amor. Con nuestras manos, las mujeres hemos transmitido cariño y apapacho a través de los alimentos desde siempre. En la historia de todos los tiempos han habido grandes cocineras y desde luego cocineros, pero estos últimos siempre guiados de la mano de una mujer. Sin embargo, en la actualidad los hombres han acaparado la escena gastronómica con tal fuerza que nos hace preguntarnos de si en verdad las mujeres estamos perdiendo fuerza en este sentido. La respuesta es simple: NO. Así, con mayúsculas.

Si bien el mundo ha hecho de la escena gastronómica una especie de “club de Tobi”, las mujeres seguimos siendo de vital importancia en todas las cocinas y en todos los niveles. Somos las mujeres quienes poseemos las recetas ancestrales que se han transmitido de generación en generación. Seguimos siendo quienes en la mayoría de los casos alimentamos a nuestras familias y hacemos, si así lo deseamos, de la cocina una profesión que portamos con orgullo, además de guiar al sexo masculino en el ámbito gastronómico desde esta y cualquier trinchera.

Las mujeres, en su proceso de liberación, trataron de deslindarse de los roles heredados en donde las labores del hogar, incluida la cocina, formaban parte de su rutina diaria que las esclavizaba y desvalorizaba, además de sugerir que no eran aptas para otro tipo de actividades de tipo intelectual; aunque esto no sugiere que la cocina no requiera de este esfuerzo. En cierta forma, y por algún tiempo, “cedimos” los fogones al género masculino. Sin embargo, las mujeres de hoy entendemos que esta y cualquier actividad es cuestión de elección, de gusto y sobre todo de pasión, no de género; y que no nos etiqueta, sino al contrario, a mí me enorgullece ejercer esta maravillosa profesión.

La razón por la que los hombres hoy protagonizan la escena es muy simple: ellos disponen del tiempo y sacrificio que requiere esta carrera; ellos no deben lidiar, como la mayoría de las mujeres, con casa, familia y trabajo etc, por lo que se dan ese tiempo tan necesario para sobresalir en esta bella carrera.

Hoy en día la cocina ha sufrido una gran transformación a nivel global en donde pareciera más un espectáculo de “rockstars” dispuestos a todo por llamar la atención que a lo que en realidad es el arte culinario: brindarnos una buena comida, que sea un placer en todos los sentidos, siendo el gusto el más importante y agradecido. Eso es algo que las mujeres sabemos hacer muy bien.

Recordemos a las grandes cocineras de todos los tiempos, quienes han demostrado una gran pasión por la gastronomía: empezaría por la cocina en los conventos hecha por las monjas, la cocina de las fondas y de los mercados; después evocaría a mujeres contemporáneas mexicanas como Abigail Mendoza, Carmen “Titita” Degollado, Alicia Gironella, Patricia Quintana, Margarita Carrillo y mi favorita Mónica Patiño. En el ámbito internacional, Carmen Ruscalleda, catalana, y la única mujer en el mundo poseedora de siete estrellas Michelin en sus tres establecimientos. Todas estas mujeres empoderadas, eficientes y maravillosas cocineras son dignas de respeto, y se han consolidad como figuras de orgullo para la gastronomía de México y el mundo, a la par de ganar reconocimiento para el género femenino

Tendencias

¿Me convertiré en la “loca de los gatos”?

El estereotipo de “La loca de los gatos”, una mujer soltera que vive rodeada de muchos mininos, se propaga rápidamente, entre otras razones, porque cada vez más mujeres posponen la decisión de casarse y tener hijos, o bien, sencillamente eligen no hacerlo. Es entonces cuando los felinos pueden asumir el rol de cuasi hijos -mucho más peludos por supuesto-.

230px-Eleanor_AbernathySegún la psicóloga Angelina Guerrero, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, esta situación se ha remarcado por el estrés y las constantes actividades de las personas, en donde “muchas veces, parece más sencillo tener una mascota que un hijo”, dice la especialista.

Y es que cuidar animales en casa es otra forma de hacer familia, explica Guerrero: “Ha habido una sofisticación y sensibilidad tremendas por las mascotas en los últimos años… Y esto ayuda a establecer vínculos fuertes, incluso sintiendo la partida de estas mascotas casi tanto como como la de un familiar cercano.

De acuerdo con un estudio, realizado en 2011, en la Universidad de Viena, las mujeres sostienen relaciones más estrechas con sus gatos que los hombres. “Un humano y un gato pueden desarrollar relaciones complejas con mutuo entendimiento”, dice Dorothy Gracey, coautora del estudio en Discovery news. Existen casos de dueños que, entre sueños, presienten que su compañero está a punto morir.

Pero ¡tranquila!, el hecho de estar enamorada -por ahora- sólo de tu peludo no quiere decir que estés del todo cerrada a la idea de tener hijos o que tu futuro será -inevitablemente- convertirte en la “loca de los gatos” .

Especial NoMo

“NoMo”: lo que ellas quieren

Tres generaciones de mujeres han elegido decirle “no” a la maternidad, ejercer su derecho a decidir sobre su cuerpo y vida. Es un grupo emergente y minoritario en México, pero significativo. Te presentamos por vez primera la voz de un grupo de mujeres mexicanas que forman parte de las llamadas NoMo (Not Mother), aquellas que tras la pregunta “¿Por qué no quieres tener hijos?”, responden “Y tú, ¿por qué quieres tenerlos?”.

Isabel, 32 años, periodista, unión libre.

Presencié los partos dolorosos y complicados de mis hermanas mayores y desde entonces decidí que no deseaba ser madre. Quizá sea egoísta, pero yo quiero salir al mundo, peinada y maquillada, no tener una sola atadura. Seguir estudiando sin que nadie me perturbe, quiero vivir aunque no sea como viven todas.

María del Rosario, 32 años, antropóloga, casada.

Durante un tiempo la decisión de no tener hijos la aplacé por razones académicas, pero llegó el día en que me pregunté si realmente eso era lo que quería. Por supuesto, ha influido mis lecturas feministas, mis conocimientos académicos sobre el tema y concluí que soy mujer aunque no acepte la maternidad para mí, ni cumpla con ese estándar social.

Marcela, 43 años, comunicóloga, casada.

Desde muy joven me asignaron obligaciones de maternidad que no me correspondía, y empecé a ver con recelo la posibilidad de tener hijos, además de que le he dado prioridad a estudiar, trabajar, viajar y desarrollarme profesionalmente. En un país como el nuestro, tener hijos complicaría la realización de mis proyectos.

«He aprendido a mandar al carajo a la sociedad y ser feliz y agradecida con lo que tengo»

Estela, 43 años, técnica en estudios de mercado, vive en unión libre.

Mi madre sentía rechazo y asco por la maternidad y creo que eso me lo transmitió. He tenido dudas sobre tener hijos, pero con el tiempo he descubierto que es algo más social que lo que yo realmente quiero. Cuando la mente, el alma y el corazón están en paz no es necesario tener descendencia. He aprendido a mandar al carajo a la sociedad y ser feliz y agradecida con lo que tengo.

María del Rocío, 43 años, soltera, posgrado en Educación.

He observado a las mujeres que me rodean y tienen hijos, y ese ha sido mi mejor aprendizaje para decidir no ser madre. He visto cómo les cambia la vida, cómo es su relación de pareja con hombres machistas, la forma en que las abandonan con todo e hijos y lo que tienen que enfrentar socialmente.

Jessica, 35 años, editora, unión libre.

Cuando una ve en su entorno familiar la forma en que los hijos han absorbido la vida de las mujeres, entonces decides utilizar ese tiempo en una profesión. Prefiero recursos económicos que hijos. Una pareja es suficiente para ser feliz y para compartir las cosas buenas y malas de la vida.

Emma, 35 años, psicóloga, soltera.

He estudiado mucho el fenómeno de la maternidad, los procesos psicológicos y biológicos que implica el rol materno, así como el sacrificio que entraña, y no estoy dispuesta a ser carne de cañón, sobre todo en un país que no brinda las condiciones mínimas para ejercer la maternidad.

Karen, 27 años, ingeniero civil, unión libre.

La violencia doméstica por parte de mi madre es la principal razón por no querer tener hijos. No puedo ser una buena madre porque tuve una mala madre. Cómo será esto que prácticamente todas las mujeres de mi familia tienen discapacidad auditiva. Ha habido siempre un maltrato sistemático en la familia.

Soledad, 27 años, bióloga, soltera.

Mis razones son ambientalistas, la calidad de vida para las futuras generaciones es precaria y no quiero tener la responsabilidad de tener hijos en esas condiciones.

Carmen, 28 años, editora, soltera.

No creo que mi trascendencia en esta vida se limite a dar vida. Prefiero darle prioridad a mi profesión y a mi estilo de vida. No me interesa dejar lo que más amo que es mi profesión por dedicarme a un hijo.

Ursula, 36 años, doctorante, soltera.

No me siento identificada con el proyecto de vida de matrimonio e hijos como algo que podría darme felicidad; el estrés de ser madre cobra un precio muy alto en la salud emocional.

Mariana, 24 años, comunicóloga, unión libre con su compañera.

No quiero ser madre porque eso implicaría reivindicar un montón de valores y certezas que he ido cuestionando y disolviendo en mi vida como mujer lesbiana. Sí cuidaré de otras personas pero será de aquellas que yo elija y en el momento que yo elija. Y para eso no necesito ni adoptar, ni embarazarme.

Michelle, 22 años, gastrónoma, soltera.

No tengo ese instinto maternal que muchas mujeres dicen tener. Mi hermana también ha tomado la misma decisión. Además mi carrera es muy demandante, y me proporciona un nivel de vida al que no pienso renunciar.

***

Una de las causas más escuchadas cuando se toma esta decisión remite a un “idealismo negativo”, ya que, de acuerdo con Rafaella Schiavon, una de las pioneras en México de la salud reproductiva, muchas mujeres jóvenes se inclinan hacia esta opción porque observan las transformaciones del medio ambiente, la desigualdad, las injusticias y la presión a la perfección maternal que mejor se abstienen.

La psicóloga María Antón Ordorika considera que el caso de Libia Brenda y otras mujeres que remiten a su pasado hablan de que la experiencia familiar es su capital para transgredir la norma, plantean nuevas éticas familares y distintos vínculos afectivos. “No sólo le dicen no a la maternidad, también le dicen no a sus referentes femeninos”.

Por otra parte, Ximena Andión, directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, explica que las NoMo representan un fortalecimiento de la autonomía femenina moderna. “Debe ser un grupo más grande del que se piensa, pero no todas tienen un espacio para decirlo”.

S1NGULAR

Feminismo, ¿de dónde viene y a dónde va?

¿Por qué últimamente vemos mensajes feministas y a favor de la mujer en el discurso político, en la publicidad y en nuestras series de televisión favoritas? Es porque existen momentos históricos en que las sociedades entran en crisis (es decir, en periodos de cambio) para permitirse crecer y evolucionar. El feminismo ha tratado de concientizar a una parte de la sociedad sobre la opresión de la otra parte, sencillamente porque cuando existen sectores que viven en ella que no gozan del mismo acceso a la justicia, dicha sociedad se debilita en su conjunto.

La palabra “feminismo” surge en el siglo XIX con un sentido muy distinto al que tiene en la actualidad:

  • El médico francés Ferdinand-Valeré Faneau utilizó el término por primera vez en 1871 para describir los síntomas de la tuberculosis en hombres (Du féminisme et de l’infantilisme chez les tuberculeux); según él, la enfermedad provocaba “feminismo e infantilismo” en el cuerpo de los varones, debido al encogimiento de los genitales y al aumento del volumen de las glándulas mamarias.
  • Posteriormente, el escritor Alexandre Dumas hijo (cuyo padre lo separó de su madre a temprana edad a causa de las leyes que no permitían que la mujer tuviera la custodia de sus hijos) tacha de “feministas” a los hombres que simpatizan con los “sentimientos” de las mujeres, en un panfleto que podría considerarse antifeminista, “El hombre-mujer”. Esta “feminización” sería una parodia anímica de los síntomas físicos de los tuberculosos descritos por Valeré Faneau.
  • En 1881, la editora del periódico La ciudadana, Hubertine Auclert, se apropia de la palabra “feminismo” y lo utiliza en una acepción contraria a la de Dumas: en lugar de ser síntoma de enfermedad u objeto de burla, la palabra “femenino” y especialmente “feminista” puede servir para cobijar una nueva actitud sobre lo que significa ser mujer en la sociedad.
  • Libros como La sujeción de la mujer (1869), de John Stuart Mill (escrito junto con su esposa, Harriet Taylor Mill), resonaban junto con otros ideales de la época: la abolición de la esclavitud en Estados Unidos y las luchas por la independencia de las colonias europeas en América, las cuales fomentaron un espíritu de cambio y revolución.
  • Durante la II Guerra Mundial las mujeres ayudaron a los Aliados en las fábricas de municiones y equipo de guerra, pero cuando el conflicto terminó, la publicidad y la industria requirieron que las mujeres volvieran a la cocina y fomentaran el consumo.
  • En los años 60 y 70, las ideas de Simone de Beauvoir, con El segundo sexo y de Betty Friedan, con La mística de la feminidad, contribuyen a pensar “el problema que no tiene nombre”, pero que sigue normalizando hasta nuestros días las formas de opresión económicas, políticas, culturales (además de étnicas, sexuales e identitarias) de la sociedad sobre las mujeres.
  • Pensadoras como Julia Kristeva contribuyeron, a finales de los 70, a posicionar el movimiento feminista dentro de una historia no lineal/oficial, sino universal/monumental, en la cual se problematizan aspectos que siguen siendo vitales hoy en día: la centralidad de ciertas posiciones de clase en las mujeres, y cómo la crítica de los privilegios heredados por ellas en razón de categorías como la raza, la escolaridad o su construcción psicosocial en el discurso, contribuyen a crear sociedades realmente universales, no eurocéntricas.
  • Durante la década de los 80 y 90, los movimientos críticos queer y los estudios de género desde el punto de vista académico contribuyeron a ahondar y multiplicar los acercamientos teóricos, aunque también a desarrollar algunas estrategias concretas, como las expuestas por Judith Butler en libros como El género en disputa y Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. En estos trabajos, Butler defiende que un derecho se produce no cuando es reconocido por las autoridades, sino cuando es ejercido por los ciudadanos (un ejemplo paradigmático de esto son las luchas de los migrantes indocumentados mexicanos por el reconocimiento de sus derechos civiles en EU, donde el feminismo tiene mucho que decir y hacer.)
  • En nuestros días, el feminismo lucha desde varios frentes a favor de una sociedad más justa: ya no basta que las mujeres accedan a iguales oportunidades laborales y salariales si el fin último de la sociedad (para hombres y mujeres) es únicamente el consumo; en un panorama global, mediado electrónicamente y regido por una política neoliberal, el papel de hombres y mujeres debería ser construir una sociedad justa para todos. No una sociedad de ellos y ellas, sino de nosotros.

Ilustración: Iván Salamanca (detalle)

Especial / Principal / S1NGULAR

Acoso callejero: normalizar la violencia sexual

“Deberían agradecer que las chuleen” o “Cómo les encanta quejarse” son algunos de los comentarios que una mujer invariablemente escuchará (y de los “menos agresivos”) cuando denuncie el acoso callejero, un tipo de agresión tan cotidiano que pasa casi siempre desapercibido y pocas veces se cuestiona, por lo que es visto como una “exageración” o “ganas de llamar la atención”.

Desde siempre, las mujeres han preferido cambiarse de acera, hacerse las desentendidas o literalmente huir antes que confrontar a sus acosadores. Además, debido a la incompetencia de las autoridades, la mayoría deciden no denunciar para no verse envueltas en una doble victimización: primero por parte del agresor y luego por el sistema de justicia que suele poner en duda la veracidad de las denuncias e intenta responsabilizar a las víctimas preguntándoles cosas tan absurdas como por qué iban solas y qué tipo de ropa traían.

(Campaña contra el acoso callejero realizada por el Observatorio contra el Acoso Callejero de Chile)

 

Esta ausencia de denuncias ha provocado que la percepción de la gravedad del problema sea mucho menor, cuando en realidad, ocho de cada diez mujeres mayores de 14 años aseguran haber sufrido algún tipo de acoso callejero.

Según la Ley de acceso a una vida libre de violencia, que opera en la Ciudad de México desde marzo de 2008, el acoso callejero es un tipo de violencia sexual que abarca desde las miradas, los chiflidos y los comentarios, hasta el contacto físico. Sin embargo, a pesar de estar tipificado por esta misma ley como un delito, no se prevén sanciones para los agresores.

Acoso y libertad de tránsito

El acoso callejero no sólo violenta el cuerpo de las mujeres, sino que vulnera su libertad de tránsito; es decir, a pesar de que, en teoría, el espacio público nos pertenece a todos, las mujeres no podemos transitarlo con la misma libertad con que lo hacen los hombres.

Antes de ir a algún lado, las mujeres siempre debemos considerar cosas como la hora del día, si los lugares por los que pasaremos estarán demasiado oscuros o solitarios, y mientras transitamos, corroborar varias veces que nadie nos siga… Para nosotras, hacer uso de la vía pública significa no bajar la guardia en ningún momento, al grado de que existen determinadas partes de la ciudad o determinados horarios en los que es impensable que salgamos a la calle, a no ser que “nos estemos buscando algo”.

Mientras que las mujeres tienen que pensar todas estas cosas cada vez que andan solas, o acompañadas de otras mujeres, los hombres rara vez se preocupan por su seguridad cuando van solos y mucho menos cuando van en grupo. Finalmente, el espacio público no es tan de todos como pensamos. 

El estrés de vivir a la defensiva

Vivir el acoso de manera constante es agotador. Debido a que nuestra cultura enseña a las mujeres a “cuidarse” en lugar de enseñar a los hombres a no atacar, el acoso pasa a ser enteramente nuestra responsabilidad: hay que evitar provocarlo, aún cuando la mayoría de las veces da igual la ropa que llevamos, la hora, o si había mucha o poca gente en la zona.

Esta situación es la causante de que gran parte de las mujeres vivamos continuamente estresadas y gran parte de nuestra energía se vaya en preocuparnos por nuestra seguridad en la calle. Precisamente por eso, denunciar y combatir el acoso callejero no sólo se trata de hacer valer nuestro derecho al espacio público, sino también de exigir nuestro derecho a vivir en paz.

Especial NoMo

3 razones que refutan la idea de que “todas las mujeres nacieron para ser madres”

¿Las mujeres nacimos para ser madres? ¿La maternidad nos “completa” y le da sentido a nuestra existencia? Estas preguntas nos hacen pensar que la maternidad ha migrado de ser una opción más entre las alternativas de vida femenina, al campo de lo “natural”, para convertirse en el cumplimiento de un mandato instintivo.

Aquí tres ideas para reflexionar en torno a la maternidad:

  1. “El ‘natural’ amor materno, se ve reforzado también por los discursos religiosos, culturales e institucionales, que juzgan a las mujeres que no se apegan a esta ‘norma’ como casos extraños: enfermas mentales, egoístas, ‘desnaturalizadas’”
  2. “Un deber social que pudo haber sido asumido por ambos miembros de la pareja, por los adultos de la comunidad o por organizaciones más amplias, como el Estado, se asigna unilateralmente a las madres y se naturaliza como una opción determinada por la biología”.
  3. “El modelo del amor maternal propone una actividad altruista que implica opciones constantes y que tiene casi nada en común con los instintos”
Especial NoMo

El bullying pronatalista contra las “NoMo”

“Te voy a dar un consejo para que atrapes a Rogelio, ¡embarázate!”, después de esa recomendación que le hicieron a Mónica, hace años, todavía sigue riéndose y seguramente también sonrieron sus trompas de Falopio, que están ligadas desde hace once años.

Como si fuera un coro pronatalista, familiares, amigos, y gente cercana repiten clichés y estereotipos, algunos realmente humillantes, para convencerlas. “Hay que trascender”, “Quién te va cuidar de vieja”, “Te vas a arrepentir”, “Llegará el amor de tu vida y cambiarás de actitud”, “Te vas a amargar”, “Ten un hijo aunque no tengas pareja”, “La realización la dan los hijos”, “No niegues tu naturaleza”, “Te vas a deprimir sin hijos”, “Ya te enfrentarás al reloj biológico”.

Ante este acoso, las NoMo responden con distintas actitudes, que pasan desde el enojo, la impaciencia, la incomodidad, hasta el sarcasmo y el humor. Por ejemplo, cuando a Paulina le dicen que la felicidad que da un hijo no se compara con un doctorado, ella contesta: “Mi maestría es mi hijo”.

Aunado a esos juicios, las NoMo confiesan que incluso se ha llegado a usar el enamoramiento como premisa para ceder a la maternidad. Abril es firme: “Si encuentro al amor de mi vida y quiere tener hijos, que mejor me deje”. Carmen sostiene: “Mi amor por alguien no hará que me haga responsable de otra persona”. Ariadne expresa: “Un hombre que prefiere a un hijo que no ha nacido antes que a mí, no es un hombre para mí”.

«Necesitamos silencio para escucharnos, no las voces externas, sino lo que nosotras deseamos en realidad».

Rocío, con 43 años y soltera, recibe por doble partida los embates. Le han dicho amargada, frustrada, egoísta, lesbiana. “¡No me escuchan!, por más que explico que he decidido no tener hijos. Mejor me río y sigo acompañada de mí”.

Pronosticar vejez, soledad y eterna amagura son sólo algunos de los recursos más frecuentes para atemorizar a las NoMo. Pero ya están curtidas. Por ello es que Ema, ante la amenaza de quién la cuidará en la vejez, responde que la misma enfermera que cuidará a varios en el asilo, incluidos los que la cuestionan.

Sin embargo, a veces, los adultos no son sólo los inquisidores de estas mujeres. Catalina hace frente a los hijos de sus amigos cuando le preguntan por qué no tiene niños. Ella responde: “Hay mujeres que tienen hijos y otras que no”.

Ilah, casada, con 32 años, sintetiza ese rumor que corre entre las NoMo: “Necesitamos silencio para escucharnos, no las voces externas, sino lo que nosotras deseamos en realidad. Ésa es la novedad en este tiempo: lo que nosotras estamos diciendo”.

Y sí, lo que ellas están diciendo es que así tengan 20, 40, 50 o 30 años… una revolución de pensamiento ha comenzado, aquella donde por vez primera se declara que la maternidad es una opción, no una obligación.

 

Sexualidad

El mejor momento en la vida sexual de las mujeres es a los 40

La tienda de objetos sexuales más famosa de Inglaterra, Lovehoney, reveló el año pasado los resultados de un estudio, donde el 77% de las mujeres aseguraba que su vida sexual pasó por su mejor momento después de los 40 y de éstas, un 80% reconocía ser más innovadora ahora que a los 20 años.

Otro estudio de la franquicia de tiendas eróticas Sex Place confirma que las mujeres entre 37 y 45 años no solamente disfrutan de más fantasías sexuales que las de entre 18 y 26, sino que también practican más sexo.

Además, se dice que el atractivo de estas féminas reside en la seguridad personal y la experiencia que han adquirido. Los prejuicios y represiones sexuales ya han sido superados, así como los complejos del pasado.

S1NGULAR

Los espejos de la maternidad: las mujeres que eligen no ser madres

La relación de las mujeres con la maternidad es un proceso tan naturalizado y mitificado que “elegir” no ejercerla, sobre todo de manera voluntaria, se convierte en un factor de tensión, que se expresa en la estigmatización y la presión social.

Por eso, es necesario no sólo hacer visible esta situación como un llamado a la tolerancia y al respeto de las mujeres que deciden no ser madres aun cuando pueden serlo. Se trata de algo mucho más profundo: es ubicar a la figura y función de la maternidad: la madre amorosa y solícita con el niño (y la paternidad en el caso de los hombres), como un producto histórico y cultural “inventado”, que puede ser ubicado a partir del siglo XIX.

Dicho modelo basado en la construcción de la identidad femenina y masculina a partir de la maternidad-paternidad, ha servido, entre otras cosas, para legitimar el orden de la heterosexualidad obligatoria y el de una supuesta división natural del trabajo, que asigna a los varones el espacio del mundo público y la proveeduría y a las mujeres el de lo privado o lo doméstico.

Esta elección hacia la “no maternidad” tiene como antecedente el momento histórico bajo el cual fue posible que las mujeres pudieran tener acceso a este derecho reproductivo, al exigir la autonomía de controlar sus cuerpos para decidir libremente la maternidad. Al mismo tiempo, esta defensa por la autonomía del cuerpo ha sido un eje de lucha del movimiento feminista, desde entonces las feministas son quienes han cuestionado este orden natural, al desafiar el axioma que sostiene que la “biología es destino”.

En este contexto, muchas mujeres (madres o no) han derribado las prohibiciones que les impedían participar en los espacios y actividades masculinas, fueran éstas referentes al campo de la ciencia, la política, el arte, el deporte o la tecnología. Esta incursión en el mundo público las ratifica en su condición de ciudadanas, misma que se extiende a todos los espacios, incluyendo la familia y la identidad, ámbitos que también resultan afectados por esta nueva condición, misma que las separa del otrora lugar naturalizado por el sistema de género.

Estos cambios inéditos en la historia son desafíos que llaman a la reflexión y al diálogo, en busca no sólo de describir la realidad, sino principalmente de transformarla. La pregunta que plantea María de Jesús Izquierdo nos convoca a repensar la maternidad, desde una nueva perspectiva: “¿Tiene sentido hablar de una asignación de la función materna a la madre y de la paterna al padre? o ¿es más correcto hablar genéricamente del ejercicio de la parentalidad sin establecer diferencias entre el papel de las mujeres y el de los hombres?”

Salud

¿Cuál es la principal causa de muerte entre las mujeres?

La Federación Mundial del Corazón afirma que las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte entre las mujeres y son responsables de una de cada tres defunciones femeninas. Tanto es así, que se produce aproximadamente una muerte por minuto, lo que da como resultado 17,3 millones de vidas al año, según la Organización Mundial de la Salud.

“Las mujeres deben ser conscientes del riesgo de enfermedad cardiovascular al que están sometidas y tomar medidas para protegerse a sí mismas y a sus familias”, señala la OMS, quien las califica como “las más mortíferas del mundo” en cuanto enfermedades cardiovasculares se refiere.

Por su parte, Pilar Mazón, presidenta de la Sección de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Cardiología señala que “la enfermedad cardiovascular en la mujer es más frecuente de lo que pensamos, más grave de lo que esperamos, la diagnosticamos menos de lo que debemos y la tratamos peor de lo que creemos”.

Y es que pese al esfuerzo y al avance científico de los últimos años, todavía existen diferencias entre ambos sexos en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, el retraso en el diagnóstico es un aspecto especialmente significativo.

“Es cierto que la sintomatología en ocasiones es diferente. Esto se evidenció en algunos estudios como el de MacSweeney, donde se identificaron diferentes manifestaciones clínicas en mujeres con un infarto agudo de miocardio. Algunas de ellas eran ausencia de dolor torácico, mayor presencia de dolor en la espalda, interescapular, en el cuello, e incluso únicamente falta de aire”, comenta Milagros Pedreira, miembro de la Sociedad Española de Cardiología y cardióloga del Servicio de Cardiología y Unidad Coronaria del Hospital Universitario de Santiago de Compostela.

No obstante, la doctora manifiesta que, en situaciones de menor urgencia, es frecuente que los síntomas de las mujeres se malinterpreten y se relacionen con la ansiedad o el estrés, entre otras cosas.

Por este motivo, la Fundación Española del Corazón insiste en que las mujeres deben cuidar su salud y dar más importancia a determinados síntomas de enfermedades cardiovasculares que, en un primer momento, pueden achacarse a otras causas.

Desde el punto de vista del diagnóstico, esta entidad señala que algunas pruebas, como las de esfuerzo, tienen un valor limitado y sus resultados pueden enmascarar el diagnóstico correcto. Sin embargo, existen otras que, según apuntan los expertos tienen una “alta fiabilidad”. Es el caso de los test de provocación de isquemia. Estos se complementan con técnicas de imagen, como la ecocardiografía de esfuerzo.

“Está demostrado que este tipo de pruebas, igual que ocurre con las coronariografías, se solicitan con menor frecuencia cuando se trata de mujeres, aunque refieran las mismas molestias que los varones”, exponen desde la Fundación Española del Corazón.

Asimismo, esta organización insiste en la importancia de la actividad física: “Treinta minutos de actividad física moderada durante cinco días a la semana reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular”. Otras opciones, como la realización de las tareas domésticas también cuentan. Recomiendan los expertos dedicar un día al jardín o limpiar cualquier otra parte de la casa.

Cuando se planea un programa de ejercicios es necesario establecer objetivos realistas. “Aumentar de forma progresiva el nivel de actividad es más positivo que intentar correr una maratón en el primer intento”, subrayan.

El tabaco, por su parte, es otro enemigo acérrimo de la salud cardiovascular.  “Uno de cada dos fumadores morirá a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco. Además, la inhalación de humo mata a más de 600 mil  no fumadores cada año, incluidos niños. En los bebés, este humo puede causar muerte súbita”, advierte la Federación Mundial del Corazón. Esta entidad destaca que dejar de fumar y evitar la exposición al humo reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares e infarto.

Aparte del tabaco, hay otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como la presión sanguínea alta y el colesterol elevado, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

La Federación Mundial del Corazón señala que todos ellos pueden prevenirse, en gran medida, si no se fuma, se sigue una dieta saludable y se practica ejercicio de manera regular. “La enfermedad cardiovascular y el infarto se pueden evitar”, concluyen.