Psicología

La violencia nos excita

La violencia se ha estado normalizando en México desde hace un buen rato. Todos lo sabemos: antes te enterabas de una balacera en la madrugada, ahora un enfrentamiento entre narcos y policías a plena luz del día -con suerte no estás en medio-.

A pesar de esto, el narco sólo es una de las formas en las que se manifiesta la violencia. En el país existen cientos de formas de vivir violentamente y acostumbrarse a ello es uno de los primeros síntomas para replicarla.

Para el filósofo y antropólogo francés George Bataille, la violencia no sólo afecta a quien la vive, sino también a los espectadores de la misma, quienes se dedican a hablar del acto violento que vieron o les contaron.

“El choque de Reforma estuvo leve, he visto peores”, “En Sinaloa me tocó una balacera más fuerte”, “Eso no es nada, en Veracruz encontraron una fosa más grande”. Frases como de este tipo las hemos escuchado en más de una ocasión, con sus respectivas variantes, cuando alguien nos narra un episodio violento.

Bataille decía que la violencia estaba relacionada con una “excitación anónima”, la cual radicaba en el miedo generado por la violencia misma, así, las personas que hablan sobre ella se excitan al hacerlo.

El filósofo creía que al hacer esto nos encontrábamos a nosotros mismos, ya que sabemos que la violencia “nos puede llevar a lo peor”, sin hacer distinción entre género, clase social, o condición física, cubriendo a todos.

“La violencia no nos asombraría tanto si no supiéramos, si no fuéramos por lo menos un poco conscientes, que nos puede llevar a lo peor”, escribió el francés.

Bajo esta premisa, sabemos que los hechos violentos que vivimos a diario en todo el país, y que conocemos gracias a los medios de comunicación o redes sociales, forman parte de este proceso descrito por Bataille, sin embargo, la constante exposición a ella nos puede volver más que insensibles.

La violencia, como se sabe, no es exclusiva de México. Recordemos los años que tienen diferentes países en guerra, los ataques a cada uno y lo poco que recordamos de cada uno, ya que “allá siempre están en guerra”, ¿no?

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Karoshi: la epidemia que ya está cobrando vidas en Japón

La epidemia conocida como Karoshi existe desde 1987, el año en el que trabajo empezó a matar a cientos de japoneses y, de acuerdo con el Ministro del Trabajo en Japón, en el 2015 fallecieron cerca de 2,310 personas. “Este fenómeno ha estado atacando a los japoneses por su obsesión a la excelencia y productividad. Ahora podría amenazarte si no tomas las precauciones adecuadas”, dio a conocer el Ministro.

Además, se estipuló que si un juez determina que el empleado murió por exceso de trabajo, la empresa deberá pagar la familia una indemnización de 1.6 millones de dólares y 20 mil dólares por parte del gobierno.

Sin embargo, este padecimiento ya no sólo es exclusivo de los nipones, pues en China ya se tienen el registro de 1,600 decesos al día por la enfermedad que ahí conocen como gualosi.

 

Varios estudios han comprobado que las personas que tienen jornadas laborales de 55 horas o más a la semana, son más propensas a sufrir un infarto debido al estrés acumulado. Lo ideal es trabajar en promedio 40 horas a la semana, cambiando el chip de que los trabajadores que llegan primero y se van al último son los más productivos.

 

 

Tendencias

10 mejores frases de John Lennon

John Lennon, fundador de The Beatles, se ha convertido en una referencia indiscutible de la historia musical, más de una canción ha marcado la vida de múltiples generaciones. Nació en Liverpool el 9 de octubre de 1940, mientras los aviones nazis bombardeaban la ciudad, tuvo una infancia marcada por el abandono parental y fue su tía Mary quien lo cuidó y se encargó plenamente de él.

Lennon murió el 8 de diciembre de 1980, cuando uno de sus “seguidores” –Mark David Chapman– abrió fuego contra él mientras llegaba al Hotel Dakota junto con su pareja Yoko Ono. Como reacción inmediata a su muerte, sus fans llevaron póstumamente “Imagine” al número uno de las listas. El ex Beatles tenía la gran capacidad de cualquier tema convertirla en una frase inmortal, y éstas son nuestras favoritas.

1. Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día.

2. Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se de cuenta, no estés triste. El amanecer es un espectáculo hermoso y sin embargo la mayor parte de la audiencia duerme todavía.

3. Vivir es fácil con los ojos cerrados.

4. Todo va a estar bien al final. Si no está bien, no es el fin.

5. Todo es más claro cuando estás enamorado.

6. El amor es querer ser amado.El amor es pedir ser amado. El amor es necesitar ser amado.

7. Cada persona es el reflejo de la música que escucha.

8. Soñemos con la paz.

9. La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes.

10. La religión es sólo una manera de sacarles el diezmo a los ignorantes, sólo existe un Dios, y ése no se enriquece como los curas charlatanes

 

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Las 10 mejores frases de Sor Juana Inés de la Cruz

Juana de Asbaje y Ramírez Santillana, mejor conocida como Sor juana Inez de de la Cruz, fue una poetiza y dramaturga mexicana que nació el 12 de noviembre de 1648 y falleció un 17 de abril de 1695. Fue la menor de sus 3 hermanos y en su adolescencia ingresa a la Orden Religiosa de San Jerónimo.

Su estancia en el convento es la forma que encuentra para seguir estudiando, y es ahí donde escribe sus más apasionados poemas que causaron bastantes revuelos, pues cómo una monja podía hablar del amor y la pasión de esa forma sin haberla vivido. Actualmente, Sor Juana Inés de la Cruz sigue siendo un personaje icónico en movimientos feministas.

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Sor Juana escribió alrededor de 13 obras y éstas son nuestras frases favoritas.

  1. “No estudio por saber más, sino por ignorar menos.”
  2. “Dime vencedor rapaz, vencido de mi constancia, ¿qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz?”
  3. “Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte y muchos sí sé qué para olvidarte.”
  4. “También es vicio el saber, que si no se va atajando, cuando menos se conoce es más nocivo el estrago…”
  5. “Triunfante quiero ver al que me mata; y mato a quien me quiere ver triunfante.”
  6. “Sólo los celos ignoran fábricas de fingimientos, que como son locos, tienen propiedad de verdaderos”
  7. “Así como ninguno quiere ser menos que otro, así ninguno confiesa: porque es consecuencia del ser más”
  8. “Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo?”
  9. Teniendo por mejor en mis verdades consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades.”
  10. Todos aquellos que se eligen por algún medio para algún fin, se tienen por de menor aprecios que el fin a que se dirigen.”

 

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La muerte de un hijo no tiene nombre

Connie es una mujer alta, blanca y ahora más delgada, con la mirada perdida en algún lugar. Tiene un par de vidas cargando sobre la espalda: la suya y la de su hija fallecida hace menos de 6 meses.

A su hija la vencieron los primeros amores y los grandes desamores, los conflictos de la adolescencia y un mundo que cambia constantemente a los 16 años. Se quitó la vida un domingo.

Connie está saliendo a manotazos de los problemas, como cuando uno se aferra a un par de anclas que evitan adentrarse en un mar turbulento, donde todos alrededor se sienten culpables pero nadie carga con la responsabilidad.

Los roles que ambos padres jugaban estaban bien definidos. Divorciada desde hace 10 años, Connie era la figura de autoridad, la que tenía visión sobre valores y responsabilidades, estaba al pendiente de los avances en la escuela de su hija (a quien prefiere no llamar por su nombre, como si al llamarla le molestara en sueños); aunque no vivían juntas, se veían y platicaban en ese lenguaje que sólo puede establecer una madre con su hija.

Afuera era domingo, adentro era una pesadilla: su hija se quitó y le quitó el aliento.

Le dieron la noticia por teléfono y entró en shock; de qué otra forma se puede confrontar un suceso así, de qué manera puedes entregarte a la tierra que se abre a tus pies para no devorarte entero. No recuerda todo lo que pasó, ni cómo hizo muchas cosas o si las hizo. Afuera era domingo, adentro era una pesadilla: su hija se quitó y le quitó el aliento.

“Esto es como una bomba. Ella tuvo el valor de quitarse la vida, yo no lo tengo; contrario a lo que a veces juzgamos, hay que tener mucho valor para hacerlo, para morirse. Porque la naturaleza del humano es sobrevivir; ella tuvo el valor de quitárselo todo”, me cuenta.

Dicen que no hay término que defina la pérdida de un hijo, cuando un padre muere uno se convierte automáticamente en huérfano. ¿Cuándo un hijo muere? Cuando un hijo muere se siente sólo la nada. Por ello, el significado de vivir es distinto para Connie, incluso también el de la muerte. Sus creencias son ahora distintas, ya no hay fe en los dioses, ni en los planes preconcebidos, no más esperanza en la vida después de la muerte, no en el limbo ni en las mil vidas que hay que cruzar para alcanzar el perdón. Ella no piensa que las cosas pueden ser eternas; ahora, en realidad, se entrega a un sólo día y nada más.

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Connie, por el momento, ha dejado de lado la psicoterapia corporal, el trabajo con adolescentes y la rehabilitación de adicciones a la que se dedicaba, porque asegura que por ahora siente cierta contradicción en tratar y aconsejar a adolescentes después de perder a su propia hija. Los intereses de Connie han cambiado, la angustia es distinta. Ahora vive lo que tiene, no lo que quiere.

Se ve y se amenaza a ella misma, como bien dice el escritor Javier Marías, cuando alguien se nos muere solemos creer que vamos tarde para todo, para seguir viviendo incluso, pero muy en nuestro fondo sabemos que desde que los vemos quedarse quietos (a nuestros muertos) nos despedimos de la idea de volver a contar con ellos. Y ahí está Connie, en ese momento en el se ofrenda a quien no volverá, pero con una idea en la cabeza que no la deja: “Sí, me digo, me lo repito, ¿sabes? Una y otra vez, sí sirvo como madre y sí puedo ayudar a otros adolescentes, no me voy a rendir, voy a seguir viviendo, aquí, donde estoy”… donde no está ella.

Ilustrado por Luis Montiel

Salud

¿Cuál es la principal causa de muerte entre las mujeres?

La Federación Mundial del Corazón afirma que las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte entre las mujeres y son responsables de una de cada tres defunciones femeninas. Tanto es así, que se produce aproximadamente una muerte por minuto, lo que da como resultado 17,3 millones de vidas al año, según la Organización Mundial de la Salud.

“Las mujeres deben ser conscientes del riesgo de enfermedad cardiovascular al que están sometidas y tomar medidas para protegerse a sí mismas y a sus familias”, señala la OMS, quien las califica como “las más mortíferas del mundo” en cuanto enfermedades cardiovasculares se refiere.

Por su parte, Pilar Mazón, presidenta de la Sección de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Cardiología señala que “la enfermedad cardiovascular en la mujer es más frecuente de lo que pensamos, más grave de lo que esperamos, la diagnosticamos menos de lo que debemos y la tratamos peor de lo que creemos”.

Y es que pese al esfuerzo y al avance científico de los últimos años, todavía existen diferencias entre ambos sexos en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares. En este sentido, el retraso en el diagnóstico es un aspecto especialmente significativo.

“Es cierto que la sintomatología en ocasiones es diferente. Esto se evidenció en algunos estudios como el de MacSweeney, donde se identificaron diferentes manifestaciones clínicas en mujeres con un infarto agudo de miocardio. Algunas de ellas eran ausencia de dolor torácico, mayor presencia de dolor en la espalda, interescapular, en el cuello, e incluso únicamente falta de aire”, comenta Milagros Pedreira, miembro de la Sociedad Española de Cardiología y cardióloga del Servicio de Cardiología y Unidad Coronaria del Hospital Universitario de Santiago de Compostela.

No obstante, la doctora manifiesta que, en situaciones de menor urgencia, es frecuente que los síntomas de las mujeres se malinterpreten y se relacionen con la ansiedad o el estrés, entre otras cosas.

Por este motivo, la Fundación Española del Corazón insiste en que las mujeres deben cuidar su salud y dar más importancia a determinados síntomas de enfermedades cardiovasculares que, en un primer momento, pueden achacarse a otras causas.

Desde el punto de vista del diagnóstico, esta entidad señala que algunas pruebas, como las de esfuerzo, tienen un valor limitado y sus resultados pueden enmascarar el diagnóstico correcto. Sin embargo, existen otras que, según apuntan los expertos tienen una “alta fiabilidad”. Es el caso de los test de provocación de isquemia. Estos se complementan con técnicas de imagen, como la ecocardiografía de esfuerzo.

“Está demostrado que este tipo de pruebas, igual que ocurre con las coronariografías, se solicitan con menor frecuencia cuando se trata de mujeres, aunque refieran las mismas molestias que los varones”, exponen desde la Fundación Española del Corazón.

Asimismo, esta organización insiste en la importancia de la actividad física: “Treinta minutos de actividad física moderada durante cinco días a la semana reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular”. Otras opciones, como la realización de las tareas domésticas también cuentan. Recomiendan los expertos dedicar un día al jardín o limpiar cualquier otra parte de la casa.

Cuando se planea un programa de ejercicios es necesario establecer objetivos realistas. “Aumentar de forma progresiva el nivel de actividad es más positivo que intentar correr una maratón en el primer intento”, subrayan.

El tabaco, por su parte, es otro enemigo acérrimo de la salud cardiovascular.  “Uno de cada dos fumadores morirá a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco. Además, la inhalación de humo mata a más de 600 mil  no fumadores cada año, incluidos niños. En los bebés, este humo puede causar muerte súbita”, advierte la Federación Mundial del Corazón. Esta entidad destaca que dejar de fumar y evitar la exposición al humo reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares e infarto.

Aparte del tabaco, hay otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como la presión sanguínea alta y el colesterol elevado, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

La Federación Mundial del Corazón señala que todos ellos pueden prevenirse, en gran medida, si no se fuma, se sigue una dieta saludable y se practica ejercicio de manera regular. “La enfermedad cardiovascular y el infarto se pueden evitar”, concluyen.

Psicología

¿Qué es el duelo?

El duelo con relación a la muerte se puede afrontar de diferentes formas para poder lidiar con el dolor.

El duelo es un tema amplio que puede ser abordado desde diferentes puntos de vista, en esta ocasión nos centraremos brevemente en cuatro enfoques: el psicoanalítico, el narrativo, el vivencial y el sociológico.

Freud aborda este tema en su escrito titulado Duelo y Melancolía (1917) y plantea en primera instancia que el duelo o aflicción es un proceso normal como consecuencia de la muerte de un ser querido o de una pérdida en una situación amorosa. La melancolía por otra parte es una respuesta patológica a una situación de pérdida.

En ambos casos existe un estado de ánimo doloroso, una pérdida de interés por el mundo exterior, una pérdida de la capacidad de amar y una inhibición general de todas las funciones psíquicas. Sin embargo, existe una diferencia y es que en la melancolía Freud incluye otro síntoma que no está en el duelo y que es la pérdida de la autoestima, lo que se traduce en autorreproches.

La resolución del duelo implica que el sujeto vaya comprendiendo gradualmente que el objeto amado ya no existe más, o sea, la aceptación de la pérdida. El planteamiento anterior corresponde al pensamiento estructuralista moderno de mediados del siglo XX.

Decir adiós

Desde el punto de vista de la Narrativa y el Construccionismo Social, dentro del post-modernismo y el post-estructuralismo, Michael White, publicó un trabajo en 1998 con relación a sus experiencias terapéuticas con personas que han sido diagnosticadas como dolientes de “duelo retardado” o patológico y han sido tratados bajo modelos normativos y/o medicamentos.

White plantea que el modelo normativo busca que las personas digan ADIÓS al ser querido que murió. La experiencia relatada de la personas es que parece que hubieran perdido el propio sentido de sí mismos junto con la persona amada. Desde el punto de vista de White, seguir el modelo normativo no capacita a las personas a reaccionar y enriquecer sus vidas, y de ahí surge la metáfora de decir HOLA de nuevo, que implica reivindicar la relación con el ser amado perdido.

Lorraine Hedke plantea desde esta visión narrativa que el pensamiento moderno dicta que para recuperarse del dolor por la pérdida hay que “dejarlo ir” y “aprender a vivir sin ella o él”, pero la idea es cambiar esta concepción de que la muerte es un final por la que es una invitación a tener una nueva forma de relacionarse con ese ser querido difunto.

Recordando al difunto de manera positiva

White plantea que para reivindicar esta relación, en las conversaciones terapéuticas se plantean preguntas que invitan a hacer un recuento de lo que los dolientes percibían como experiencia positiva desde el punto de vista del fallecido. Un ejemplo: Si te estuvieras viendo ahora a través de los ojos de (nombre del difunto), ¿qué rasgos de ti mismo podría él (ella) apreciar?

Todavía a principios del siglo XX la muerte era parte de la vida cotidiana: el nacimiento y la muerte se realizaban en la misma casa; los cuerpos de los viejos o de los jóvenes eran tratados por igual.

Otro punto de vista más vivencial de la muerte (no narrativo pero que aporta ideas interesantes al tema) está expuesto en El Adulto Huérfano en donde Alexander Levy plantea que la muerte de los padres a mitad de la vida despierta sentimientos de soledad, recuerdos de pérdidas anteriores, conflictos no resueltos y dudas en relación al propósito de la vida. Implica enfrentarse con la pérdida de las ilusiones de protección que mueren junto con ellos. No importa la relación previa con los progenitores, los padres proyectan una ilusión de permanencia, y son la primera y más poderosa certeza de continuidad de nuestras vidas.

Levy resalta que no hay bibliografía sobre el tema porque hay una creencia de que el que los padres mueran a la edad adulta es algo normal, y socialmente se espera que como adultos la recuperación del duelo sea más rápida y vivida en privado.

Cómo vemos la muerte

Todavía a principios del siglo XX la muerte era parte de la vida cotidiana: el nacimiento y la muerte se realizaban en la misma casa; los cuerpos de los viejos o de los jóvenes eran tratados por igual. Pero en la cultura occidental contemporánea se excluye al moribundo de la familia y es llevado al hospital, el muerto es preparado por la industria funeraria. Apenas es suspendida la rutina para hacer el duelo.

Para finalizar, el último punto de vista está relacionado con la visión de la muerte como ritual. El significado de la muerte se define socialmente, y la naturaleza de los rituales funerarios, del duelo y del luto reflejan la influencia del contexto social en donde ocurren. El sentido y razón de los rituales funerarios se ha asociado a ritos de transición como lo son el nacimiento y el matrimonio. Tienen como finalidad acompañar simultáneamente al difunto por su paso al más allá, así como aliviar el dolor de los parientes.

Hay ritos que unen al difunto con los vivos, como las preparaciones del aseo funerario, el velatorio, y los que los separan, como la cremación o el entierro. También hay ritos del recuerdo que tiene que ver con las fiestas religiosas o los aniversarios mortuorios. Todos los ritos están cargados de un fuerte simbolismo y la interpretación se realiza acorde con la cultura y la religión a la cual está vinculado el rito.