Psicología

Lo que vives son sólo alucinaciones

Si tu mayor certeza de verdad se basa en la famosa frase “ver para creer”, es mejor que empieces a considerar que muchas de estas cosas son inventadas por tu mente. ¿Cómo ocurre?

Nuestro cerebro tiene una capacidad limitada que todo el tiempo recibe de golpe una realidad ilimitada, por lo que recogemos sólo una pequeña cantidad de datos y reconstruimos la demás información a partir de éstos.

Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow en Phoenix, Arizona, sostiene que “la única realidad con la que convivimos de verdad es una simulación creada por nuestro cerebro que a veces coincide con lo real y a veces no”. Así pues, cuando dichas simulaciones no coinciden con lo que las rodea, podemos considerarlas alucinaciones.

Para darnos una idea de cómo ocurre este proceso, la especialista propone hacer el siguiente ejercicio: extiende tus brazos delante de ti, junta los pulgares y levanta el dedo índice de cada mano. En seguida cierra el ojo izquierdo y observa el índice izquierdo, aunque prestando atención al derecho. Eventualmente la punta del dedo derecho desaparecerá, pero somos capaces de ver lo que hay detrás gracias a la reconstrucción que hace nuestro cerebro a partir de datos recogidos a su alrededor. De cierta forma rellena el punto ciego para brindarnos la verdad que tanto esperamos encontrar.

Entonces ¿qué sucede con la memoria si ésta ya es una reconstrucción hecha a partir de lo vivido en el pasado? Acertaste, la memoria también es una ilusión. Martínez-Conde asegura que entre más usamos los recuerdos, más los desgastamos y tendemos a modificarlos, y esto es importante porque todos tenemos experiencias que nos definen. “Somos” la persona actual por los hechos que ocurrieron en nuestro “pasado”. Pero estas experiencias son las que más recordamos y, por tanto, las que más cambiamos”, así que muchas veces lo que creemos saber de nosotros mismos no siempre resulta ser del todo acertado.

¿Aún sigues creyendo que ver es suficiente para creer?

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Más sexo, mejor memoria

¿Qué dirías si alguien te asegurara que aumentar la frecuencia con la que tienes sexo podría ayudarte a mejorar tu memoria?

Es verdad. A la lista de actividades que estimulan la formación de células neuronales en el hipocampo (el área del cerebro encargada de la memoria): comer sanamente, dormir bien y hacer ejercicio, ya puede ser agregado ‘tener sexo’. Así de bien como suena.

En investigaciones previas se había demostrado que tener las relaciones sexuales de forma constante conduce a tener una mejor memoria en el caso de los hombres jóvenes y en machos de otras especies, por lo que ahora, un grupo de científicos de la Universidad McGill de Canadá continuaron la línea de estudio para comprobar que lo mismo sucede en el caso de las mujeres, ¿por qué?

Existe una estrecha relación entre la actividad sexual y las reacciones químicas que ocurren en el cerebro.

La ciencia ya había señalado, también con anterioridad, que mantener una vida sexual sana y recurrente conducía a tener altos niveles de los neurotransmisores asociados con el buen humor y la felicidad.

Y aunque aún no se confirma si son los efectos neuroquímicos del coito o el esfuerzo físico involucrado (que aumentan la circulación sanguínea y aceleran el metabolismo), los que influyen en la neurogénesis del hipocampo, sus beneficios son innegables.

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Tú también tienes el efecto Google

Antes de declararnos “a-tecnológicos” y decir que cada nuevo invento es parte de un complot con el objetivo de convertirnos en unos totales inútiles, recordemos a Platón, quien sirviéndose de la voz de Sócrates, en su momento condenó la escritura, diciendo que «ésta sólo producirá el olvido en las almas, haciéndoles despreciar la memoria»; lo cual aparece en el Fedro, una de sus obras más emblemáticas y la cual conocemos -por cierto- gracias a que nos quedó el texto escrito.

En el 2011, la revista Science, citó un estudio realizado por los investigadores Betsy Sparrows, Jenny Liu y Daniel M. Wegner en el que determinaron que el uso excesivo de Google, a la larga, deteriora nuestra capacidad de memoria. Esto basado en la hipótesis de que sentir que tenemos toda la información al alcance de las manos nos da demasiada confianza y nos vuelve perezosos mentalmente.

La investigación consistía en darle a los participantes una serie de datos a memorizar, sabiendo que, después, podrían consultar algunos y otros no. Los resultados demostraron que ponían mayor esfuerzo en recordar la información que no tendrían oportunidad de buscar luego.

Si bien las consecuencias de este fenómeno, llamado efecto Google -el cual todos padecemos en cierto nivel-, pueden llegar a ser bastante desalentadoras, tampoco se trata del apocalipsis mental.

El profesor Richard Heersmink, de la Universidad de Sidney, señala que Internet transforma nuestras capacidades cognitivas, pero aún no sabemos cómo. Con la escritura, por ejemplo, perdimos parte de nuestra narrativa oral, pero avanzamos en las ciencias e ingenierías.

Es decir, se trata simplemente de cómo nuestro cerebro evoluciona junto con las nuevas tecnologías de la misma manera que sucedió con otros inventos como la calculadora.

La clave está en aprender a utilizar su enorme cantidad de servicios y herramientas, y en no dejarnos a merced de éstas aplicaciones automatizadas, pues el día menos esperado pueden fallar.

Salud

¡Nunca me pones atención!: ¿Por qué las mujeres recuerdan mejor?

La diferencia entre hombres y mujeres pareciera muchas veces obvia, sin embargo estos contrastes van más allá de lo físico, también se encuentran en la parte interna, específicamente en el cerebro.

Un estudio publicado por la revista científica Neurology dio a conocer que las mujeres tienen más desarrollado la capacidad de recordar las cosas, pues los procesos de cognición entre hombres y mujeres son distintos. El cerebro femenino tiende a agrupar e interiorizar los conceptos por categorías o significados, mientras que el masculino recuerda por orden de escritura o visualización.

Sin embargo, un estudio realizado en el 2016 señaló que si bien las mujeres cuentan con “mejor memoria”, son más propensas al envejecimiento cerebral prematuro, lo que provoca un incremento en el riesgo a padecer enfermedades mentales.

Otro grupo de científicos en Reino Unido y Finlandia, descubrieron que el cerebro femenino tiende a perder mayor volumen, situación que afecta al hipocampo y el lóbulo parietal, siendo más propensas a desarrollar Alzheimer, demencia senil, problemas de lenguaje, percepción visual y espacial.

Finalmente, los estrógenos –íntimamente relacionados con la memoria y el desarrollo cerebral- que se dejan de producir durante la menopausia, provocan una “niebla cerebral”, es decir se dificulta la capacidad para concentrarse y recordar.