Opinión / S1NGULAR

También hay vida sin hijos

No querer hijos es un tema que sale cada vez más del clóset. Por ello, ahora existe una multitud de investigaciones, libros, estadísticas, ensayos, blogs y grupos en redes sociales dedicados a intercambiar experiencias y apoyarse ante la presión social y cultural de formar una familia con niños.

En los últimos 50 años, las academias internacionales han buscado las razones de los bajos índices de natalidad mundial. Las líneas de investigación casi siempre han dado prioridad a los enfoques económicos y demográficos, pero con el tiempo se han incorporado otros aspectos que enfatizan el punto de vista y la individualidad femeninos. Las mujeres que eligen voluntariamente no ser madres le dan prioridad a un determinado estilo de vida y le declaran al mundo que la identidad femenina no se basa en tener hijos.

La investigación “Teoría de las preferencias”, realizada en 25 países,  encontró que lo que se imponía detrás de la voluntad de millones de mujeres que no quisieron tener hijos, era un estilo de vida con el que no concordaban. La antropóloga Yanina Ávila González, autora de Mujeres frente a los espejos de la maternidad: las que eligen no ser madres, reconoce que estamos ante una etapa histórica que cuestiona la maternidad como núcleo de la identidad femenina; “son mujeres que le están diciendo NO a los mandatos sociales y culturales. Y eso es una gran transformación”, menciona.

Hace algunos años, el Centro de Investigaciones Pew —institución líder en el monitoreo de tendencias sociales y estilos de vida— encuestó a estadounidenses para medir la creencia de que los hijos eran el eje central de un matrimonio y en qué medida la decisión de no tenerlos era un acto individual. Descubrieron que la presión social sobre las mujeres para tener descendencia había disminuido, ya no consideraban que los hijos garantizaran la estabilidad en una pareja y que la decisión de tenerlos o no era individual.

En 2015, la socióloga israelí Orna Donath publicó un libro que llevaba el peso subversivo en el título, Madres arrepentidas, en el cual recogió el testimonio de 23 mujeres que, bajo el anonimato, explicaban por qué se arrepentían de su maternidad. Orna —que no tiene hijos— ha dicho que su texto no ataca la maternidad, sino que busca visibilizar una realidad que existe y que es tabú: si las mujeres pudieran volver a tomar la decisión de ser madres, no lo harían. El ideal de la “madre perfecta” pesa demasiado y hace sufrir a millones de mujeres que no se atreven a cuestionarlo.

Psicología / Tendencias

Mi vida después del secuestro

Sobrevivir a un secuestro no es solamente volver a casa con vida. Es un trabajo de todos   los   días,   de   restauración   de   nuestra   propia   psicología.   Implica   esfuerzo arrancarse de adentro los abusos y el terror para superar lo que se sufrió. Ésta es mi historia, me llamo Shantale, y soy mucho más que una víctima de secuestro.

Miércoles de 2 x 1

Era miércoles. Lo recuerdo porque en 2003 solía ser de dos por uno en el cine. Y ese día también nos agarraron a dos jóvenes por precio de uno.

Mi novio de toda la vida y yo fuimos al parque a tomar un café y a platicar de nosotros (eso del parque suena romántico, pero era nuestro escenario para discutir) cuando, unos metros antes de llegar al auto, se interpuso un auto oscuro y en un parpadeo se bajó uno de los pasajeros apuntando con una pistola y nos obligó a subir en la cajuela. Y así lo hicimos.

Closing walls and ticking clocks

En algunos minutos de camino y escuchando Clocks de Coldplay a todo volumen, llegamos a la que sería nuestra morada por los siguientes días. Era una casa gris, no la miré, pero la cal en mis manos al tocar las paredes y lo gris de ese episodio en mi vida provocaron que así la recuerde.

El interrogatorio comenzó en la cajuela y siguió en la casa. Todo parecía confuso, la velocidad y el miedo no me permitían pensar con claridad. Noté que mi novio decía mentiras, con una gran habilidad actoral que no le conocía armó una historia que poco se parecía a la realidad. Yo cada vez me sentía más nerviosa, pues temía que nos separaran   y   descubrieran   que   nuestras   versiones   no   coincidían. Así   ocurrió y siguieron los golpes.

Los tres días que duró nuestro cautiverio tuvimos los ojos cerrados, nos vendaron con cinta adhesiva porque, de ver algo, nos matarían.

A mis 23 años, que es la edad que tenía entonces, nunca había sentido en mi cuerpo un miedo tan escalofriante como ese. Un miedo que paraliza y que probablemente meayudó a sobrevivir. No tuve hambre, frío, ni sueño en días, el único objetivo en mi mente era salir de ahí.

Me aguantaba lo más posible para no tener que ir al baño, pero al final iba; me acompañaba un muchachito que se esperaba enfrente de mí, me pasaba el papel y me dirigía de nuevo al catre.

Acurrucados

La posición en que nos acomodamos en ese pequeño catre era cansada, encontrándonos de frente, así como cuando te recuestas con tu enamorado nariz con nariz, sólo que en lugar de hablar de amor y besarnos, temblábamos mudos escuchando nuestra respiración y oliendo nuestro hedor.

Había momentos en que nos separaban y a él lo usaban para la llamada telefónica y la prueba de vida, mientras que a mí me tocaba practicarle un cuidadoso sexo oral al líder con una pistola apuntándome en la cabeza amenazada de no morderlo. Tenía que darle placer sin pensar en dañarlo. Creo que jamás había hecho algo con tanta delicadeza. Salí avante de eso, yo hacía mi parte, sólo faltaba que nuestras familias cumplieran con las exigencias y reunieran el dinero. Cada quien su parte, “todo suma”, pensé.

Así transcurrió el cautiverio, comiendo alimento chatarra, con los ojos vendados como si fuéramos dos ciegos, dando y sufriendo sexo oral obligatorio, con golpes en las costillas   durante   las   llamadas   telefónicas   y   zapes   por   respuestas   irónicas   o equivocadas.

Siempre pensé en mis padres, en qué estarían haciendo, cómo reunirían ese dinero y, sobre todo, por qué tardaban tanto.

Y llega la noche…

Sabía que había transcurrido otro día gracias a la radio y la televisión (las dejaban encendidas), recuerdo canciones de La Oreja de Van Gogh y Tiziano Ferro.   Los cuidadores veían el programa 100 Mexicanos dijeron y en mi cabeza le atinaba casi a todo. A partir de las seis de la tarde mi angustia crecía, un hecho un tanto absurdo considerando que para nosotros fue de noche tres días. Pensaba “ya no es hora hábil, ya cerraron los bancos, nos van a dejar aquí otro día y ya no tarda en llegar el líder”, así que aquí el tiempo y el dolor parecían (eran) infinitos.

De vuelta a la ¿libertad?

El día en que nos liberaron fue el más incierto de todos (para bien y para mal), pues escuchamos que ya tenían el dinero del rescate en la habitación contigua, así que el momento había llegado, sólo había dos opciones: nos iban a dejar libres o nos iban a matar.

Nos metieron al auto de nuevo, nos dijeron que una vez afuera contáramos hasta 100, nos quitáramos las vendas y pidiéramos a un taxi que nos llevara a determinado domicilio.

Tan pronto nos aventaron, comencé a contar. Escuché que se alejaban, mi chico me tomó de la mano, me arrancó la cinta de los ojos, me dijo que corriera, pero yo no podía ver bien y me lastimaba la luz. La infección en los ojos apenas me permitió despegar los párpados.

Al llegar, había gente esperándonos en la acera. Eran mis padres.

No quiero engañar a nadie, fue un proceso duro y en aquellos días que le siguieron al secuestro no era la mujer feliz y optimista que soy hoy. Me lamentaba mucho, sentía rabia, terror. Debíamos mucho dinero y tardamos un año en reunirlo. También saber que fui noticia y que debía mi libertad a ciertas personas fue muy abrumador.

Me costaba mucho dormir, tardé alrededor de cuatro meses en salir de casa sola y mucho tiempo más para salir de noche. Hasta que por fin pude.

Cómo transformar la rabia en gratitud

Recibí mucha ayuda, de todo tipo, amor y solidaridad; había amigos que se ofrecían a cuidarme y llevarme a las consultas con la psiquiatra. El fin de mi aislamiento fue cuando mi novio, quien meses después se convirtió en mi marido, me consiguió trabajo en su empresa como profesora de inglés. Eso me disgustó porque yo no quería salir ni volver a trabajar, pero fue el empujón que me hacía falta y se lo agradezco en donde quiera que esté. Hoy ya no somos pareja, nuestro matrimonio fue un daño colateral postrauma.

Sé que mi presente lo debo sólo a mí, ahora soy una persona que se guía con libertad. Mientras pueda elegir no me quedo ni quedaré en un sitio o en un momento en el que no deseo estar. ¿Por qué será que, a veces, se nos olvida que mientras podamos elegir siempre habrá soluciones?

Mi yo en el ahora

Soy traductora y periodista; mi capacidad de comunicación y de reinvención me han permitido hablar y escribir de mi vida y los sucesos que la han marcado. La primera vez que escribí en un medio acerca de mi experiencia como víctima de un secuestro lo hice como un ejercicio catártico y como experimento editorial. Al darme cuenta de que no me hacía daño abordar el tema y que, por el contrario, podía ayudar a otros que pasan por lo que yo ya pasé, comencé a dar charlas y entrevistas de radio en México y España y ahora lo hago porque sé que es positivo.

Estoy convencida de que para superar un miedo es necesario parártele en frente. Con ello no quiero decir que me ponga en riesgo, suelo ser prudente, pero procuro no limitarme y hacer lo que me haga feliz.

Recientemente publiqué el libro Toc, toc, ¿quién (se) toca?, un conjunto de textos de sexo con un toque de humor irreverente, en el que propongo que   las mujeres hablemos más abiertamente de este tema, libres de tabúes y de manera que sea divertido y natural. Quizá escribir sea una forma de liberarme.

Tengo 36 años ya y aún me como el mundo a puños. Soy una mujer romántica, enamorada del presente y con muchas historias por escribir, lugares que conocer, personas con quienes compartir. Tengo mucho por descubrir, y lo voy a hacer, porque estoy viva.

Psicología

7 razones por las cuales está bien ser divorciado

Hay ocasiones en las que una pareja ya no logra entenderse al cien por ciento, el algunos casos aparece la infidelidad, “el amor se acaba”, entre otros factores que propician el término del matrimonio, pues esas diferencias son profundas y, muchas veces, irreconciliables.

Pero convertirte en una persona “divorciada” no debe ser para nada un estigma ni debes “cargar con la cruz de tu parroquia”, debes aceptar tu realidad, y enfrentar con la mejor actitud esta nueva etapa, además hay varias ventajas de ya haber estado en convivencia diaria con alguien, algunas de éstas son:

1. Ya sabes lo que quieres, por lo tanto ya no aceptas salir con cualquiera.

2. La administración del hogar, finanzas y tiempo,  ya no es un reto para ti.

3. Te tomas la libertad de preguntar directamente y poner las cartas sobre la mesa cuando sales con otra persona, evitas los rodeos.

 4. Ya no hay un apego hacia la nueva pareja. Entiendes perfecto la individualidad de cada uno y si él o ella no quiere salir con tus amigos o familiares, no te preocupa demasiado, a menos de que sean eventos importantes y de todas formas, ya sabes lidiar con ello, crear acuerdos.

5. Te das tu tiempo, aprendes a valorar, o revalorar, las actividades que te gustan.

6. Tu meta ya no es casarte, ya sabes qué es eso. Si se vuelve a dar no será algo que buscas y si no eres tan feliz como siempre y sigues tu vida.

7.  En la etapa del matrimonio también adquieres experiencia sexual, sabes qué y cómo te gusta, así como lo que no, lo cual te da mayor seguridad en tus próximas experiencias.

 

Tendencias

El Festival Mayana Kollai es la celebración transgénero de la India

En la India se realiza el Festival Mayana Kollai en el que participan varias mujeres transgénero que en muchas ocasiones sufrieron burlas, golpizas y sexo forzado cuando revelaron su identidad en la adolescencia. Sin embargo, durante los 10 días que dura la celebración se olvidan del pasado y se llenan de gozo.

En la India habitan los kothis, personas que nacen como hombres y generalmente tienen pareja de su mismo sexo, son considerados como comunidad transgénero, y en contraste con quienes viven en Occidente, los kothis se alejan de la cultura dominante y conservadora del país hindú.

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Sin embargo, las comunidades transgénero son otro tipo de subcultura bastante conservadora, pues muchos viven bajo reglas estrictas impuestas por las autoridades de ahí, a quienes conocen como madres o abuelas. Otros deciden vivir con sus padres o llevar vidas heterosexuales.

En el tiempo que dura la celebración, los kothis son tratados como diosas, incluso, los aldeanos se agrupan para admirar sus danzas. Cuando van por las calles, los invitan a las casas para que se llenen de bendiciones esos hogares.

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S1NGULAR / Tendencias

6 films que celebran la libertad de ser

No todo en el cine acaba en una boda real en un palacio, hay filmes que te hacen recordar lo increíble que es tu s1ngularidad, esa libertad que existe en todo ser y las diferentes formas de explorarlas. Estas 6 películas harán que te caigan muchos 20’s, además, si no quieres salir de casa este fin de semanas, puedes aprovechar para verlas ya sea solo o en compañía de amigos.

1. Entre 1993 y 1994, Krzysztof Kieslowski realizó una secuencia de tres películas que llevaron los nombres de la bandera francesa, en las cuales se abordan los temas de la libertad, igualdad y fraternidad, que su vez retratan el duelo, el deseo y la casualidad. 

Rojo, esta película profundiza en los nexos invisibles que nacen en dos figuras que aparentan no tener nada en común. La fraternidad y el entretenimiento del ser en soledad es una maravillosa oportunidad para encontrarse consigo mismo a través de los ojos, la piel y los vicios de otra persona..
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2. Azul

Es una bellísima y lírica cinta que te sumerge en un poderoso mar de situaciones complejas, como el duelo ante la pérdida. Implora la resolución de la vida, es una composición elegantemente dolorosa y emprende una interesante libertad emocional. Narra la reinvención de Julie, que debe volver a comenzar después del terrible fallecimiento de su esposo y su hija en un accidente.

 

3. Blanco

En esta película Krzystof Kieslowski retrata la igualdad de condiciones en una relación de pareja destruida por el desentendimiento sexual. Es una cinta que implica venganza y se caracteriza por la intimidad de sus personajes y la sutileza de la dependencia. Karol se convierte en un exitoso empresario y decide recuperar con engaños a su hermosa y frívola mujer.

4. Pequeñas mentiras sin importancia

Es una película francesa en la que su tema principal es disfrutar cada instante con aquellas personas que amamos. Mantiene la interrogante ¿quién no se ha sentido atraído por algún amigo? La cinta habla sobre cómo las relaciones amorosas independientes ofrecen un mosaico infinito de posibilidades.

5. Made in Bangkok

 Es un documental dirigido por Flavio Florencio, en la que se representa de forma fiel cómo una persona se encuentra en la persecución de sus sueños y en la búsqueda de su propia identidad. La historia gira en torno a Morganna, una mujer transgénero mexicana que viajó a Tailandia para competir en un concurso de belleza y luchar por su sueño: una operación de cambio de sexo.

6Bajo el sol de la Toscana

Del director Audrey Wells, es una comedia del 2003 basada en el libro autobiográfico de la escritora Frances Mayes en el que relata el inminente enfrentamiento emocional y material que vive tras su reciente divorcio. La película es un retrato amable de cómo vivir la soltería sin los tradicionales prejuicios de la necesidad de tener una pareja. 

 

Bienestar

Soltería por decisión no por imposición

Atrás quedó la idea de tener que casarse para formar una “familia feliz”, cuando hombres y mujeres “debían” salir de casa para conocer a la persona que los acompañará toda la vida. El tiempo en que a nadie, o a pocos, les pasaba por la cabeza la idea de que la soltería es una opción, una decisión.

Una decisión que se toma desde el deseo de libertad y de independencia, actualmente las personas solteras ya no producen “lástima o preocupación”, al contrario, son blancos de “envidia” y de admiración.

Los solteros por vocación, quienes decidieron desde hace tiempo no abandonar por nada ni nadie el mundo de los s1ngulares saben de sobra que vivir sin pareja es uno de los mayores beneficios hacia si mismo, el compromiso con uno es y debe ser para siempre (con o sin pareja), eres la responsable de cumplir tus sueños sin excusas ni pretextos.

Estar soltera no es sinónimo de estar sola, es justo romper con esa idea de que una pareja no es tu mundo, tu compañía, es descubrirte y re descubrirte feliz; compartir tiempo y momentos a lado de tus amig@s, familia, a tu gato, perro, peces…y tienes mil y un oportunidades de conocer gente nueva, tienes la libertad de ir y venir sin dar explicaciones; independencia en estado puro.

El grado de soledad que uno siente es el que uno mismo se impone, pero tampoco es sinónimo de “vida loca”, pues no es salir de fiesta cada noche, gritar a los cuatro vientos que estás “libre”, es conocerse a uno mismo cada día más, llegar a ser la persona que siempre has querido ser, porque no eres la media naranja de nadie.

 

Especial Viajes

Ventajas de viajar solo

Viajar solo es un verdadero deleite, nos permite salir de nuestra zona de confort y entrar a conocer nuevas culturas y estilos de vida. He aquí una lista de esas ventajas:

Libertad de decidir a dónde ir, a qué hora y cuándo

No necesitas llegar a acuerdos más que contigo mismo. Aunque esto no significa que la planeación se vuelva facilísima, sí es mucho más sencilla porque lo único a considerar es lo que tú quieras.

Un solo presupuesto, que puede manejarse al antojo de la persona

Esto tiene sus pros y contras. A pesar de que manejar nuestro dinero como queramos siempre es una delicia, también necesitamos recordar que sólo contamos con nuestro presupuesto (no aplica lo de “Tú pones esta parte” o “Ya no me alcanza… ¿Te encargas de la cuenta?”), lo que implica ser administrado y planear bien dónde vas a comer, cuánto vas a destinar al hotel, a las salidas, a los museos, etcétera.

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Itinerarios, rutas y paradas se pueden diseñar y cambiar al gusto de cada uno; por tanto, hay más posibilidades de improvisar

Esto siempre será un beneficio maravilloso. Cuando viajas solo no importa si por alguna extraña razón alteras el itinerario, ¡porque es tu tiempo y tus decisiones! A veces el planear cada detalle puede resultar aburrido y salirte del “esquema” de vez en cuando para improvisar te puede regalar sorpresas.

Mucha más interacción con otros viajeros y, por tanto, otras culturas

Aun cuando las razones por las que hayas elegido viajar a solas no tengan que ver necesariamente con un viaje de autodescubrimiento y exploración personal, conocer a más personas es inevitable. Incluso, a diferencia de cuando vas con alguien, te vuelves más abierto y sociable, y te das oportunidad de conocer nuevas culturas. Hasta para que te tomen una foto que tú mismo no puedes tomarte. Al decirle “hola” a un extraño podrías abrirte a experiencias que acompañado jamás hubieras experimentado.

Eres más precavido con tus gastos y tu bienestar y salud

En estos viajes es cuando estás consciente de que sólo cuentas con tu propio dinero. No hay opciones de préstamos, por tanto, cuidas mucho más lo que gastas, eres mucho más administrado e incluso disciplinado, además de que evitas endeudarte. Y qué decir de la salud, en ese país extraño no estará ni un alma conocida que te ampare, por ello buscas cuidar mucho más tu bienestar porque, antes que a nadie, te tienes a ti mismo(a).

S1NGULAR

¿Cómo hacer que una relación abierta funcione?

En una relación abierta ambas personas acuerdan que pueden tener otras parejas, pero que la principal, la raíz y la columna de esa forma de vida, es la relación que tienen entre ellos dos.

Mantener la certidumbre de que, al regresar a casa, habrá alguien que te ame, cuide y comprenda incondicionalmente, y a la vez, tener “permiso” para conocer a otras personas sin mentir, esperar celos, o que se rompa la relación por “infidelidad”, hace de las relaciones abiertas una modalidad atractiva para personas con mentalidad flexible. Pero, ¿qué hay que hacer para que funcione una relación de este tipo?

Conocerse a sí mismo(a)

Formar parte de una relación abierta no sólo consiste en llegar a acuerdos, sino, esencialmente, en que cada una de las partes se conozca a sí misma. Antes de proponer o aceptar una relación de este tipo, hay que reflexionar si es una forma de vida que coincida con lo que somos y queremos: ¿es un estilo al que estoy dispuesto(a) a entrarle? ¿No entrarían en conflicto mis creencias, mis valores o el peso que le doy a lo social?

Por ello, es importante que, antes de iniciar una relación así, nos respondamos: ¿por qué querría una relación abierta? ¿Estoy listo(a)? ¿Es bueno para mí? Recuerda que nuestro bienestar es lo primero y que no hay que hacer algo tan íntimo si no se tiene la seguridad de querer llevarlo a cabo.

Honestidad y comunicación desde el principio

Aunque cada pareja plantea sus propias condiciones, dos elementos inherentes a una relación abierta son la honestidad y la comunicación.Hablen y establezcan con total claridad sus propias reglas, límites, aperturas, etc.; por ejemplo: ¿se vale estar más de una vez con una misma persona? Una vez que ambos estén de acuerdo, es importante que los participantes confirmen que han entendido las reglas.

Discreción

Establecer relaciones abiertas no significa que tengamos que escondernos o que procuremos evitar el tema como si fuera algo prohibido. Pero, sabiendo que no todo el mundo entiende estos arreglos y, también, porque a nadie le debemos explicaciones al respecto, lo mejor es ser discretos, a menos que en verdad no nos importe, lo cual es maravilloso.

Los chismes pueden llegar a herir mucho a alguno de los involucrados; quizá a ti no te afecta la opinión de los demás, pero a alguna de tus parejas sí. Por ello, antes de que alguien se entrometa, es conveniente que incluso nuestras relaciones secundarias sepan los códigos de convivencia.