Sexualidad / Tendencias

Conoce cuáles son los países que más porno ven

Los materiales pornográficos son de lo más comunes en nuestra vidas, más en la etapa adolescente, en la que incluso nos encerrábamos en nuestros cuartos con amigos para ver las revistas o algunos videos prohibidos, sentir la adrenalina ante le miedo de que nos cacharan y, claro, el morbo de ver cuerpos desnudos del sexo opuesto.

Todos alguna vez en nuestra vida hemos visto porno, quizás no coleccionamos videos o estamos pegados a la pc visitando páginas con estos materiales, pero sin duda es algo que todos los hombres, y también mujeres, alrededor del mundo hacen. Incluso, estamos seguros que más de una vez te has cuestionado qué países consumen más archivos para adultos.

Para que no sigas con esa duda, de acuerdo con el sitio PornHub, alrededor de 92 millones de videos se han reproducido en la plataforma, de los cuales 23 millones fueron del año pasado, es decir, 44,000 visitas por minuto y los principales consumidores fueron: Estados Unidos, seguido por Reino Unido y Canadá.  

 

 

Psicología

¿Por qué nos deprimimos en diciembre?

La época decembrina es una de las temporadas más bipolares que existe, por un lado las personas las esperan con emoción porque son días en los cuales pueden compartir con sus seres queridos, muchos que viven lejos, aprovechan estos momentos para reencontrarse, ya sea para la cena, vacaciones o simplemente para platicar y pasar un rato agradable.

El otro lado, y por lo cual es la bipolaridad, es que en diciembre, muchas personas tienden a revivir episodios tristes a lo largo de sus vidas, desde la pérdida de algún ser querido, hasta cosas materiales o frustraciones.

De acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría, en los años 80 se definió a este proceso de tristeza como Trastorno Afectivo Estacional, y es cuando las personas sufren algunas crisis como: aumento de apetito, irritabilidad, pérdida de energía o problemas al dormir.

Estudios científicos han determinado que la relación entre la depresión y el mes de diciembre, tiene que ver con el problema de la disminución de la luz solar y el clima frío de la época; un trastorno llamado Seasonal Affective Disorder (SAD) o Desorden Afectivo de Temporada que afecta, aproximadamente, al 20% de la población en época invernal por la disminución de luz que recibe el hipotálamo, quien es el responsable de controlar nuestras emociones generando tristeza y desánimo.

Adriana Ortiz, psicoanalista de Fundación APTA, define la depresión como un trastorno que se caracteriza por la disminución en el estado de ánimo; apatía, tristeza, falta de interés por realizar actividades cotidianas e incluso puede derivar en situaciones severas como el suicidio, dependiendo de la etapa en la que ésta se presente.

En un inicio, pueden presentarse sentimientos de tristeza que suelen ser momentáneos. Posteriormente, la apatía aumenta, al igual que los sentimientos de vacío y tristeza poniendo en riesgo la autoestima de la persona. En una etapa más avanzada, la persona se encuentra angustiada, tiene pensamientos de minusvalía, culpa y hasta de suicidio.

En México, la Secretaría de Salud ha determinado que el 10% de la población padece de depresión estacional, siendo las mujeres las más susceptibles a presentarla, además de que la tasa de suicidios en el país aumenta en la época decembrina y cada vez son más los jóvenes que terminan con su vida.

 

 

 

Tendencias

Generación Z, ¿cómo es?

Son tan jóvenes que aún no tienen un nombre específico. Algunos les llaman postmillennials, otros centennials; no falta quien los nombra Generation net o iGen, por aquello de los iPads y los iPhones, pero la mayoría de los especialistas coincide en nombrarlos Generación Z.

Nacidos entre 1995 y 2009, se les considera los hijos del terrorismo, de la recesión económica y de los augurios de grandes desastres ecológicos. Se calcula que son más de un cuarto de la población mundial (25.9% en el mundo, 33% en México), y apenas están planteándose a qué dedicarán su vida adulta, por lo que solamente se puede especular acerca de su futuro.

¿Qué significa ser padre de un iGen?

Si tienes hijos que estén en sus 20, ¡felicidades!, eres padre de un iGen. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Qué implicaciones tiene?

En promedio, las familias disfuncionales son más una regla que una excepción para ellos. Los padres de esta generación suelen estar divorciados, separados o solteros y, debido al trabajo, tienen que pasar muchas horas fuera de casa. Sin embargo, esto los hace sentirse culpables, porque piensan que no están construyendo un hogar estable y, a causa de ese malestar, suelen compensar sus ausencias sobreprotegiéndolos.

«Les tocó nacer en tiempos de recesiones económicas y de la amenaza que el cambio climático representa para la humanidad y el resto de las especies que pueblan el planeta».

Además, a los chicos de esta generación les tocó formar parte de una historia de profunda inestabilidad en varios sentidos. Desde muy pequeños, los iGen estuvieron enterados de amenazas del terrorismo (por ejemplo, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001). De igual modo, les tocó nacer en tiempos de recesiones económicas y de la amenaza que el cambio climático representa para la humanidad y el resto de las especies que pueblan el planeta. En resumen, nacieron en un mundo envuelto en todo tipo de crisis.

Todo es virtual

El investigador australiano Mark McCrindle está al mando de un equipo de trabajo que se ha encargado de estudiar a la generación postmillennial. Éstas son algunas de sus observaciones, las cuales te podrán guiar un poco para entender por qué tus hijos son como son, de qué manera puedes aproximarte a ellos y, principalmente, cómo empezar a comprenderlos para acompañarlos en el camino:

  • Son usuarios de las tecnologías digitales prácticamente desde su nacimiento, por lo que han desarrollado una inteligencia que se adapta al manejo de dispositivos electrónicos: utilizan circuitos de su mente distintos a los de sus predecesores. La actividad de su cerebro está privilegiada en el córtex prefrontal, lo cual les ayuda a hacer una gran cantidad de tareas con rapidez y eficacia; por ejemplo, atender a varias pantallas simultáneamente y tomar decisiones de manera rápida, casi instantánea.
  • Son muy visuales y auditivos y siempre quieren estar conectados (es como una necesidad para ellos). La mayoría de sus relaciones son virtuales. Tal vez no vean con frecuencia a sus amigos físicamente, pero se comunican todo el tiempo a través de internet; basta un teléfono inteligente o una tableta para tener acceso a cientos de relaciones, incluso con personas que no han visto o no verán jamás. Son fanáticos de los juegos en línea y la televisión les significa poco (¿para qué quieres una tele si tienes tantas pantallas y una red de información inconmensurable a tu disposición?). Así que, si no conoces a los amigos de tu hijo o hija, no es porque no los tenga: él o ella los ve tan poco como tú.
  • Son individualistas, construyen su propio mundo y son profesionales del “hágalo usted mismo”, lo que los vuelve un tanto soberbios. A diferencia de sus padres y abuelos, que buscaban una empresa donde laborar toda su vida, ellos no quieren jefes y sólo pueden trabajar en lo que les apasiona.
  • También son realistas. Son compradores mucho más conscientes que sus “mayores”, los millennials, y buscan otras maneras de aprender; por ejemplo, tutoriales que pueden seguir sin necesidad de salir de casa. Se augura que, en un futuro próximo, nacerán muchas profesiones gracias al empuje de la Generación Z, y que éstos, a lo largo de su vida, ejercerán al menos cinco carreras y alrededor de 20 empleos.
  • Las advertencias sobre los desastres ecológicos y el daño a los ecosistemas los han dotado de una enorme conciencia de protección y cuidado del medio ambiente. Muchos de ellos dejan de lado el consumismo, pierden el interés por los bienes materiales, se suscriben a organizaciones ambientalistas y hacen voluntariado en favor de alguna causa.
  • Es difícil captar su atención. La inmediatez con la que navegan en el universo digital los hace impacientes e intolerantes; no mantienen el interés por mucho tiempo en un solo objetivo y están ansiosos por obtenerlo todo de forma instantánea y con un clic.
  • Los principales problemas que deben enfrentar son el cyberbullying, el sexting y la depresión por el Facebook, que podría afectar a quienes tienen baja autoestima (por ejemplo, por ver los “triunfos” que publican sus amigos en esta red social). Sin embargo, para ellos “el feis” ya es “viejo”; prefieren otras redes, como Instagram, Vine o Snapchat, donde mensajes e imágenes tienen una duración de 10 segundos.
  • Estar inmersos en un mundo virtual les ocasiona dificultades para hablar y desenvolverse en público, aunque son creativos y colaboran. No creen en la figura de jefe-empleado, pero sí les gusta formar un equipo de trabajo horizontal y, eso sí, a larga distancia.
  • Su vocabulario también es muy distinto al de generaciones precedentes: se compone de acrónimos, abreviaturas (WTF!) y anglicismos. Hablan tal como se comunican en sus mensajes por celular. Y del lenguaje escrito, qué se puede decir: emoticons, fotos, vines, palabras y enunciados reducidos a su mínima expresión.

Observar, conocer y acompañar

Según el estudio TRU Youth MONITOR, realizado por The Futures Company, “al ser una generación que está comunicada digitalmente, sus relaciones interpersonales no se desarrollan de manera natural, lo que afecta su inteligencia emocional y deriva en una importante tendencia depresiva”.

¿Qué tan alarmante es esta situación? Algunos psicólogos afirman que “el uso excesivo de los espacios virtuales puede predisponer a ciertas conductas negativas: aislamiento, miedos, depresión, ansiedad, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración y, en el peor de los casos, adicción”. Quizá no; tal vez sólo son nuevas formas de interactuar, que a ti como padre o madre y, sobre todo, a sus abuelos, les parecen excéntricas y los escandalizan.

«Sus relaciones interpersonales no se desarrollan de manera natural, lo que afecta su inteligencia emocional y deriva en una importante tendencia depresiva».

La Generación Z, estos jóvenes hiperinteligentes, súper rápidos, siempre conectados, un poco huraños, centrados en su universo virtual, están intentando, con todo y su juventud, su impaciencia y sus depresiones, contribuir a su manera con la sociedad, con un modo distinto de aprender y de sobrevivir a la época de crisis en la que les tocó nacer. A ti, como padre, te toca la fácil labor de amarlos, de ayudarlos en la medida de las posibilidades y de estar siempre ahí, a su lado, para apoyarlos en lo que necesiten.

Tendencias

¿A qué edad dejamos el nido para comenzar una vida independiente?

Durante la última década, el costo de la vivienda ha aumentado hasta 5 veces más rápidamente que los sueldos en las grandes ciudades de América Latina. En el mismo lapso, han evolucionado las aspiraciones de una nueva generación: mayor movilidad, aplazamiento de la edad de matrimonio, mayor importancia de la calidad de vida…

Todo esto ha contribuido para que cada vez más jóvenes vivan con sus padres hasta después de los 30 años. En México, la edad promedio en la que un hijo abandona su casa para comenzar a vivir de manera independiente es a los 28 años, mientras que en Suecia y Francia es de 20 y 23 años respectivamente. Una situación que según los expertos, tiene que mucho que ver con la situación económica mundial y las oportunidades laborales que cada país le ofrece a sus recién graduados.

s26-s1ngular-dadaRoom-int

Al respecto, Christine Romans, corresponsal jefe de negocios de CNN en Nueva York, señala que el mejor movimiento económico que pueden hacer los recién graduados es seguir viviendo con sus padres. “El problema viene cuando la sociedad ve como algo malo que alguien entre los 25 y los 29 siga viviendo con ellos”.

Romans explica que, por lo general, los nuevos graduados no tienen el dinero para invertir y están en trabajos mal pagados porque no se han puesto en marcha sus carreras todavía. Así, “la única palanca que tienen es la palanca de la vivienda. Es la única cosa que realmente tienen para seguir adelante”.

¿Ustedes qué opinan?

Fuente: Dada Room / Cbcnews