Bienestar

Empresas gay friendly en México

Uno de los mercados más importantes para diferentes marcas es la comunidad LGBTTTI. Distintas corporaciones están comenzando a sumar normas y políticas a favor de la inclusión y la diversidad para que más empleados gay puedan desarrollarse sin padecer la terrible experiencia de ser discriminados o vistos de forma excluyente.

En México, esta tendencia es el resultado de un trabajo colectivo entre diferentes empresas, gracias a que en 2014 se fundó la Federación Mexicana de Empresarios LGBT, la cual promueve el empoderamiento económico no sólo de las personas a cargo, sino también de los emprendedores, profesionistas y el talento que se identifica como parte de esta comunidad. Algunas de las empresas más reconocidas dentro de esta asociación son IBM, Scotiabank y Google.

Iniciativas como éstas representan un paso gigantesco para quienes se dedican a difundir la diversidad, ya que, según la Encuesta Nacional sobre Homofobia y Mundo Laboral en México, alrededor de 35% de los empleados encuestados han sido discriminados en su lugar de trabajo por su orientación sexual, de los cuales 15% tuvo que renunciar.

 

Las empresas más LGBTTTI friendly en el mundo

Si te interesa trabajar en una empresa que apoye la igualdad de derechos, revisa las políticas de este listado, ya que son las que cuentan con las mejores calificaciones del Índice de Equidad Corporativa (CEI, por sus siglas en inglés):

  • Airbnb
  • Adidas
  • Walmart
  • Facebook
  • Paypal
  • General Motors Co.
  • Twitter
  • PepsiCo
  • Ford
  • Deloitte
  • Diageo
  • American Eagle
  • Mastercard
  • Mattel
  • AT&T
  • McDonald’s
  • MetLife

 

¿Sus ventajas?

  • Al difundir un ambiente de igualdad y respeto en el corporativo, cada empleado y elemento que pertenece a la empresa se siente con mayor confianza y libertad para desempeñar sus labores, y esto desencadena una mejor productividad y creatividad.
  • El impacto de la marca no sólo repercute en personas que pertenecen a esta comunidad, sino en todos los que apoyan la diversidad, incluyendo los familiares y amigos de los empleados que se reconocen como gay.
  • El consumidor final de las marcas gay friendly es más receptivo a los mensajes de igualdad y no discriminación, y lo demuestra siendo leal a la hora de comprar.
  • Si el target de la marca se dirige a esta comunidad, al contratar a empleados que se identifican con diferentes orientaciones sexuales, logra comprender con mayor claridad al consumidor y esto genera una ventaja competitiva sobre otras compañías.
  • Este tipo de empresas consiguen atraer mayor talento, ya que al ser incluyentes abren las oportunidades para quienes podrían sentirse rechazados en otros mercados.
Especial / Especial LGBTTTI

Glosario de género y orientación sexual

Hay docenas de términos relacionados con la manera en la que se identifica a las personas. Si bien un glosario no puede cubrir todas las posibles identidades que alguien puede tener, proporciona definiciones necesarias para comprender cuán complejo es el asunto del género.

Orientación sexual. Es el patrón de las atracciones sexuales de una persona basado en el género. La atracción sexual y la romántica no están relacionadas, pues la orientación afectiva describe el patrón de la atracción romántica o el género de las personas con las que un individuo se enamora o desea asociarse. Hay tres tipos básicos de orientación sexual: monosexual, polisexual y asexual.

  • Monosexual

Algunas personas se sienten atraídas exclusivamente por miembros de un solo género. Las etiquetas utilizadas por las personas monosexuales incluyen:

  1. Gay: generalmente se refiere a un hombre que se siente atraído por otros hombres, aunque actualmente se relaciona con las personas cuya atracción sea por personas de su mismo sexo. A veces se utiliza “homosexual” para indicar esta atracción, aunque esta etiqueta hoy es vista por muchos como un término médico que se debe retirar del uso común.
  2. Lesbiana: una mujer que se siente atraída por otras mujeres.
  3. Heterosexual: un hombre a quien le atraen exclusivamente las mujeres o una mujer a quien únicamente le atraen los hombres.
  • Polisexual

Son las personas que se sienten atraídas por miembros de distintos géneros. Las etiquetas utilizadas por la gente polisexual incluyen:

  1. Bisexual: experimenta atracción física o emocional por personas de su propio género y de otros géneros.
  2. Pansexual, omnisexual y pomosexual: son términos sustitutivos de bisexual, usados principalmente por quienes desean expresar la atracción que se tiene por las personas sin importar su género.
  • Asexual

Se caracteriza por no sentir atracción o deseo por la sexualidad. Es distinta del celibato, que es la abstención deliberada de la actividad sexual.

 

Roles de género. Se trata de un estatus social y legal, así como un conjunto de expectativas de la sociedad respecto a los comportamientos, características y pensamientos del individuo. Cada cultura tiene estándares relacionados con la manera en que la gente debe comportarse según su género, normalmente masculino o femenino.

Estereotipo. Es un juicio o sesgo ampliamente aceptado sobre una persona o grupo, aunque sea muy simplificado y no siempre exacto. Los estereotipos pueden causar tratos injustos debido al género de una persona, a lo cual se llama sexismo.

Andrógino. Se utiliza para describir a un individuo cuya expresión o identidad de género no es ni femenina ni masculina. Generalmente se basa en la apariencia.

Transgénero. Personas cuya identidad y expresión de género difiere del sexo que se les asignó al nacer. Ser transgénero no implica ninguna orientación sexual específica; por lo tanto, pueden identificarse como heterosexuales, homosexuales, lesbianas, bisexuales, etcétera.

Transexual. Históricamente, este término se ha utilizado para referirse a los individuos que cambiaron su sexo de manera médica y legal, o que desean hacerlo. La mayoría de las personas transexuales tienen disforia de género —conflicto entre su identidad de género y el sexo que les fue asignado al nacer—.

Cisgénero. Describe a las personas cuya identidad de género coincide con su sexo, y es independiente de su preferencia sexual.

Tercer género o género fluido. No se asumen como hombres ni mujeres, sino como algo en medio. En esta clasificación se encuentran los muxes del Istmo de Tehuantepec, que son personas de género biológico masculino, pero se identifican con actividades que realizan las mujeres de la comunidad o llevan a cabo acciones que son “exclusivas” de ellos, como bordar los trajes tradicionales, cuidar a los padres ancianos, entre otras. En ocasiones se visten como mujeres, o pueden hacerlo diariamente.

Psicología / S1NGULAR / Sexualidad

Samantha Flores: el primer albergue para el adulto mayor gay

Dicen que para dejar huella hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Yo disto mucho de este pensamiento. Para mí, dejar huella es trascender de una mejor forma: dando a los demás, porque así siempre serás recordado por ser una persona que pensó y actúo en beneficio de los otros. Éste es el caso de Samantha Flores.

Originaria de Orizaba, Veracruz, a temprana edad se mudó a Acapulco, donde trabajó como recepcionista. Llegó a la Ciudad de México en 1957. Siempre portando con orgullo su identidad, hizo amistad con los “antreros” de la época y trabajó como publirrelacionista. Actualmente es voluntaria de un albergue para niños con VIH, llamado Ser Humano, y presidenta de la Asociación para el Adulto Mayor.

El trabajo de Samantha como la única activista trans de 85 años le ha dado espacio y reconocimiento a una comunidad que no puede ser olvidada: los adultos mayores gay.

Samantha siempre se ha relacionado con gente joven. Cuenta que hace tiempo, platicando con uno de sus mejores amigos, éste le sugirió que escribiera un libro de sus vivencias; sin embargo, descartó la idea porque asegura que hay películas porno más interesantes. Así que se decidió por otro de los consejos que le habían dado, y así surgió la iniciativa de abrir el primer albergue gratuito para el adulto mayor gay en México. Una meta que persigue desde entonces.

“El adulto mayor heterosexual está muy mal atendido, muchas veces abandonado. Ahora imagínense alguien de la comunidad LGBTTTI. Mi idea máxima es conseguir hacer una familia entre toda la gente que somos de la tercera edad. ¿Te imaginas todo lo que podemos platicar? Todas las experiencias que tenemos. Eso es lo que quiero lograr”, cuenta Samatha, emocionada porque su idea se vuelva parte de la realidad nacional.

Con esta propuesta, Samantha realizó una campaña de procuración de fondos llamada Hazlos brillar de nuevo (Let them shine again). La meta eran 400 mil pesos, con lo cual, lograría pagar la renta de una casa en una colonia popular y su mantenimiento por un año. Y lo logró.

“Antes de ver toda la ayuda que me dieron los medios, era muy pesimista, no pensé que fuéramos a lograr mucho. Me da gusto que la idea que represento moviera a tantas personas. Incluso si no lo hubiéramos conseguido, era feliz con la idea de que la gente comenzara a que al tomar en cuenta a las personas de la tercera edad, hacerles saber que aquí estamos y todavía podemos ser muy útiles”.

La activista confiesa que sólo pide tener más años de vida para ver realizada la lucha que está construyendo. “Ya que esté funcionando la casa de día, ya que esté funcionando, me voy”, finalizó.

Su sueño, el de una tenaz y orgullosa representante de la comunidad LGBTTTI en México, ha movido muchos corazones y su iniciativa ha devuelto la unidad a la comunidad gay y a los adultos mayores, justamente para hacerlos brillar, como siempre han querido.

Especial LGBTTTI

¿Cómo apoyar a un hijo trans?

Laura ronda los cincuenta años y es madre de un hijo trans que nació con cuerpo de niña, pero se identificaba como varón. Laura reconoce que hubiera querido saber antes del tema para evitarle a su hijo muchas frustraciones y sufrimiento. Los signos eran visibles, pero ella no sabía cómo interpretarlos. La inconformidad de su niño se manifestó desde temprano: le gustaban la lucha libre, los juegos y la ropa masculina. Al igual que otros padres, Laura pensó que sólo se trataba de una fase “marimacha” de su entonces hija.

Pero la incomodidad del hijo con su género iba más allá de los juegos y la vestimenta. A menudo, los conflictos emocionales, como la ansiedad y la depresión, acompañan los procesos trans, lo mismo que una fuerte preocupación por el físico y la autoimagen. En el fondo, la persona sabe que está en un físico que no le pertenece.

Para las familias es difícil asimilar estas conductas “atípicas”. Como comenta la terapeuta familiar y sexóloga, Shantall Nuilah, una vez que se remonta a las mamás a las etapas tempranas de sus hijos, es difícil digerir esas actitudes. Al shock del reconocimiento inicial le sigue la negación, y una vez superada esta fase, viene la fase de negociación, en la que se buscan limitar las consecuencias del cambio radical puesto sobre la mesa: “¿Y si no te cambias todo y sigues usando tu nombre? ¿Y si nada más te vistes así en la casa?”.

Laura recuerda el momento en que su hijo les reveló a ella y a su exmarido que era un niño transgénero. Estaba listo para dar el paso y buscaba su apoyo, más que su aprobación. Ambos se lo dieron. Pero la transición no sería sólo física, sino también social.

 

Salir al mundo

Enfrentada a sus prejuicios e ignorancia sobre el tema trans, Laura tuvo que reconocer las enormes lagunas de su propia educación sexual. En general, hablar de diversidad no va más allá de reconocer la existencia de gays y lesbianas, pero el terreno donde ella se encontraba era oscuro, confuso: un tabú.

Además del desconocimiento, lo trans viene ligado a un imaginario de prostitución, vicio y depravación. Los policías de género suelen estar en cada esquina listos a condenar. No sin una visible molestia en la voz, Laura recuerda los dos episodios de agresión que vivió su hijo en la escuela, uno por parte de un grupo de niñas que lo atacaron con el pretexto de su gusto por la lucha libre, y el otro por un compañero que lo amenazó de muerte con una navaja, advirtiéndole que no se metiera con él. Cuando ella le preguntó a su hijo qué hizo para defenderse, él se limitó a contestar “Grité pero nadie me escuchó”. Como tantos llamados de auxilio, el suyo terminó ahogado por la indiferencia.

Si aprender a lidiar con la agresión de las personas es un reto arduo para los padres, la exigencia aumenta al enfrentar la intolerancia disimulada de las instituciones. La madre recuerda cuando ella y su exmarido hablaron con el director de la escuela de su hijo para que los apoyara en la transición de identidad. El cambio de género implicaba un nuevo nombre y una serie de ajustes para comenzar a asumir plenamente la identidad con la que el joven se identificaba desde pequeño. La respuesta de los directivos y profesores resultó un martirio. Se le prohibió entrar a los baños y vestidores, además de referirse a él con su nombre anterior. Los padres presentaron una denuncia por discriminación, que por fortuna prosperó.

Nuilah señala el gran apoyo que pueden ser los grupos, “Es terapéutico el solo hecho de reunirnos”, comenta la sexóloga. Encontrar a personas que pasan por situaciones similares permite sentirse acompañado. Las semejanzas facilitan dar un nuevo significado a la historia que se había escrito en soledad. Se trata de formar comunidad, de construir redes de apoyo.

Como madre del nuevo siglo, Laura publica fotos en Facebook con leyendas como “Te amo, hijo” o “Mamá e hijo”, ante la sorpresa de amigos y conocidos que no estaban enterados del cambio. Sin embargo, ella no teme expresar su orgullo. A partir de la operación de su adolescente, nota que él sonríe más, es feliz. “Ahora me doy cuenta –dice, satisfecha– que la generalidad no dicta la normalidad”.

 

Recomendaciones de una madre

  1. Escucha a tu hijo. No dejes que los prejuicios y estigmas culturales se impongan.
  2. Acompáñalo. Si puedes, asiste a un grupo con él, a las citas médicas o con alguien que te explique más sobre el tema.
  3. No lo sabes todo sólo por ser adulto. Tu hijo tiene su propia voz, siente y desea llevar el rumbo de su vida.
  4. Estudia, lee, infórmate. Comparte lo que has aprendido, porque eso te ayuda a quitarte la venda de los ojos.

 

Grupos de apoyo

  • Clínica Especializada Condesa

http://www.condesadf.mx/transgenero.htm

  • Transformar-Trascender. Grupo informativo, reflexivo y terapéutico para personas trans

FB: transformartrascender

  • Familias por la Diversidad Sexual

http://familiasporladiversidad.org/paises/mexico/

Especial LGBTTTI

Así se siente crecer siendo gay en provincia

Se cree que la CDMX es un paraíso para la comunidad LGBTTTI porque ha legalizado su matrimonio y rechaza la discriminación. Pero la Encuesta Sobre Discriminación 2013 señala que las personas de este grupo aún son agredidas de forma verbal y física. Si éste es el panorama en una ciudad gay friendly, ¿cómo será crecer en provincia? Aquí tres historias.

Rubén

“Es como crecer con una doble vida”, me dice Rubén, fotógrafo de 37 años de Monterrey, ciudad que en 2014 alcanzó los mayores niveles de intolerancia contra grupos diversos, incluidos los homosexuales, según el CONAPRED. “En el norte la gente es muy mocha. No sólo sobre la homosexualidad. Aquí todavía se batalla para que haya conciencia de la igualdad de género”.

Desde niño, Rubén tuvo atracción por otros hombres, pero sentía que algo no estaba bien. Escuchaba a su familia lanzar comentarios homofóbicos y eso lo ponía en conflicto. ¿Qué pasaría si se enteraran de que él era gay?

“A la vuelta de mi casa había una estética y los dueños eran pareja. Los vecinos hacían comentarios de burla. A mí me daba miedo convertirme en ese cliché de gay, afeminado. Era miedo al rechazo de mi familia, de la gente. Mi papá era muy enérgico y me daba miedo pensar que me golpearía en el momento en que se enterara”.

En la secundaria, donde exploró por primera vez su sexualidad, Rubén adoptó la personalidad del macho: tenía novia y molestaba a otros chicos. “Al típico afeminado todos lo molestaban, incluso yo. A lo mejor no hacía un bullying fuerte, pero sí me burlaba. Todo por mantener oculta mi identidad”, me cuenta.

Rubén dejó su casa a los 15 años; no soportaba las peleas entre sus padres. Luego de unos años regresó y en una discusión le gritó a su papá que era gay. Aún tiene la sospecha de que su familia aún no acepta su preferencia sexual, porque es un tema del que no se habla, pero jamás se ha sentido discriminado. Curiosamente, él también tiene prejuicios. “A mí me daría pena caminar con una persona vestida de mujer. Aunque respeto la decisión de cada quien de vestirse como sea o la identidad que haya tomado, soy de Monterrey y no se me quita ese chip”.

 

Mónica

El caso de Mónica es diferente. Proviene de una familia liberal de San Luis Potosí que la educó en el respeto, así que el problema sólo era decirlo -más personal que social-. Ni siquiera encontró prejuicios en la escuela. “Me desperté totalmente en la prepa”, me platica. “Mis compañeros, los maestros, tuvieron una apertura muy grande. Me entró una duda existencial a los 18. Tuve una relación con un hombre, tuve relaciones sexuales y ahí me di cuenta de que no es lo mío”.

Sin embargo, San Luis Potosí no es un paraíso gay. En 2016 el activista Andrés Castillo Castro denunció que en los últimos cuatro años se han registrado siete crímenes de odio contra homosexuales en la entidad.

Aunque Mónica creció en un ambiente sin discriminación, ha visto casos, como el de su pareja, en el que las familias rechazan a las personas que “salen del clóset”. O peor, los obligan a llevar una doble vida con discursos como: te acepto, pero no digas que eres gay; o, sí lo entendemos, pero no traigas a tu novia; o, no queremos participar en tu vida homosexual.

En San Luis también existe el clasismo. “Dime cuánto tienes y te diré quién eres”, recita esta mujer de 29 años. “Así es aquí. Además, es una ciudad muy recatada, tenemos la fama de ser ‘come santo, caga diablo’”.

 

Jonny

¿Pero qué sucede en una localidad cercana a la CDMX? ¿Se extiende su influencia? Jonny, community manager de 23 años, creció en Cuautla, poblado al que cualquier chilango puede llegar en auto en dos horas. Para él fue complicado criarse en un sitio donde vestir una camisa rosa causaba una reacción negativa.

“En Cuautla las personas no eran las más abiertas. Hoy todo mundo usa el rosa y no hay pedo, pero si yo llevaba ese color era el gay. Mucha gente llegó a gritarme en la calle al ir caminando. Soy alto y delgado. Mi mamá siempre me dijo camina derecho, y para la gente eso era caminar súper gay”.

De niño, Jonny supo que había algo diferente en él; no era una sensación agradable. Le dijeron que había niños o niñas, y nada más, pero él sentía atracción por sus compañeritos. No en un sentido sexual, tampoco quería ser una niña. Simplemente se sentía a gusto con un chico cerca.

“Yo era un niño consentido por mujeres, porque mi papá no estuvo presente. Era muy afeminado, más de lo que ahora soy. Fue súper fuerte, porque yo era el jotito, el putito, el que no encajaba en las conversaciones con niños. Era muy femenino para el código masculino. Y las niñas, que eran las que me aceptaban, me terminaban chocando”.

Jonny asumió su homosexualidad a los 16 años y se lo dijo a su mamá. La noticia la impactó y lo primero que pensó fue “qué hice mal”. Dejó de hablarle y lo corrió de la casa. Luego de siete años limaron asperezas.

“Cuando la visitaba se volvía incómodo. No podía salir. Si le decía que iba de antro, ella tenía un conflicto interno. Ya después, con la convivencia, vio que tenía una pareja estable. Creo que le preocupaba que fuera una persona promiscua”.

Especial / S1NGULAR

Sí existe una predisposición genética a ser gay y no son genes “defectuosos”

Así como el color de los ojos, las marcas de nacimiento o cualquier rasgo transferido a través de los genes, la homosexualidad también tiene un carácter genético.

Recientes estudios, encontraron una diferencia en la estructura cerebral: el tamaño del tercer núcleo del hipotálamo anterior, un área que interviene en el comportamiento sexual, así como en el hambre y cansancio. Este núcleo es casi dos veces más grande en hombres que en mujeres y, de manera similar, el núcleo en hombres heterosexuales suele ser mayor al de hombres homosexuales.

Esto demuestra que la orientación sexual tiene un sustrato genético biológico y, así como entre hombres y mujeres hay montones de aspectos que diferencian a uno del otro, así sucede entre hombres homosexuales y heterosexuales.

Sin embargo, este estudio -realizado por el neurocientífico Simon LeVay- se realizó con autopsias en cerebros de personas adultas fallecidas y aún no se sabe con precisión si esta diferencia se presenta igual en recién nacidos o en jóvenes, que no hayan tenido una influencia socio-cultural del contexto.

Por otro lado, el ámbito familiar tiene mucho que ver con la predisposición a la homosexualidad, no porque ésta sea inculcada por los padres o demás parientes, sino por razones biológicas.

Un estudio, realizado en 2001 por Ray Blanchard (un reconocido psicólogo y profesor canadiense-estadounidense), demostró que en familias de muchos hermanos, el menor es el que más probabilidades tiene de ser homosexual (33%  más por cada hermano mayor que se tenga). ¿Cómo es que esto sucede? Bueno, la respuesta resulta ser más sencilla de lo que parece: después de cada embarazo en el cual el hijo es un varón, en el útero de la madre quedan “células fetales masculinas” ante las cuales el sistema inmunitario de la mujer trata de crear un contraataque que las elimine, dejando en el útero niveles bajos de testosterona. Esto influye en el cerebro de futuros fetos, afectando directamente su orientación sexual.

Así que no, la homosexualidad no es una enfermedad ni una anomalía genética y mucho menos una falla en el proceso evolutivo del ser humano. La orientación sexual también es resultado, en parte, de nuestra biología, como ocurre con muchos otros animales, ¿sabías además que hay indicios de homosexualidad en al menos 500 especies distintas? Ésta es la naturaleza.

S1NGULAR

La Diva Salvaje y Miss Gaviota, luchadores exóticos

Hay entre los luchadores una categoría que rompe con todos los estereotipos: los Exóticos. Afeminados y/o homosexuales, los Exóticos son una representación de feminidad en el cuadrilátero. ¿Los conocen?

“Un luchador Exótico debe ser elegante, debe tener glamour, personalidad, pero lo más importante: debe saber luchar. Nadie se puede subir al ring diciendo que pertenece a los Exóticos si antes que todo no es un verdadero luchador”, dice La Diva Salvaje quien llegó a la Ciudad de México hace casi 9 años. “Siempre he creído que soy una persona fuerte, vivo bajo la idea de que “Al son que me toquen, bailo”. Es como mi lema. Es decir, quien quiera verme luchar en clásico, yo lo hago. Si quieren verme luchar en strong style, también. Si quieren que me suba a jotear, me subo y joteo”.

Miss Gaviota, es la única mujer transexual en las luchas libres mexicanas. “Desde que tengo memoria he sido niña, desde que tengo uso de razón me han gustado los niños. Soy la única chica trans en las luchas mexicanas, la única que tiene pechos, pero me convertí en luchador a arrastradas”.

“Mi nombre es Miss Gaviota porque siempre me he sentido una Miss Universo. De lunes a sábado me encuentras cortando el pelo. Hay que hacerle de todo, de las luchas no vivo. También soy artista. Hace años que empecé a vestirme para hacer show travesti. Antes trabajaba en discotecas, ya no, pero fue una época divina, entre flores, copas, música ¡y hombres!”

Opinión / S1NGULAR / Sexualidad / Tendencias

Homonormatividad, ¿cómo debe comportarse un gay?

Michael Warner define “heteronormatividad”, en el libro Fear of a Queer Planet, como el “conjunto de las relaciones de poder por medio del cual la sexualidad se normaliza y se reglamenta en nuestra cultura, y las relaciones heterosexuales idealizadas se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano”.

Aplicando este concepto a la comunidad LGBTTTI, nace la homonormatividad, en la que comúnmente se idealiza lo que para muchos es el “buen gay”.

Con base en este término, el “buen gay” debe mostrar en todos los sentidos superioridad, desde física hasta intelectualmente. De ninguna manera puede mostrarse afeminado o vulnerable porque automáticamente esto lo haría menos, debido a lo cual gran parte de los hombres homosexuales buscan llevar vidas lo más heteronormatizadas.

Y aquí es cuando nos preguntamos: ¿por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar a alguien cuando no se rige en comportamiento como la sociedad indica?

¿Por qué se tiene tanto pavor al ver a un transexual o a un travesti por la calle? Es increíble cómo las personas, incluso dentro de la misma comunidad, discriminan a una lesbiana por tener una apariencia masculina. ¿Y de los bisexuales? Ni hablar, eso no existe para el común denominador de las personas. ¿Por qué no aceptar que el mundo y la sexualidad es tan diversa que hay cabida para todos y todas?

Recuerdo cómo hace algunos años yo mismo era de las personas que criticaba a la gente que asistía a la Marcha Gay. “No me representan”, “Yo no soy así”, decía refiriéndome a las personas que iban vestidas de manera “estrafalaria”. Podría decirse que estaba regido por la homonormatividad.

Sin embargo, no fue hasta que comencé a tener contacto con diferentes personas LGBTTTI que se comportaban fuera de lo “establecido”, que me di cuenta de que es válido expresarse de la manera que uno quiera, que todos merecen respeto y, mientras no afecten a nadie más, está bien ser de la forma que uno desee y con la que se sienta más cómodo.

Antes de que alguien sea gay, lesbiana o trans, es una persona que tiene los mismos derechos y obligaciones que un heterosexual. El concepto del “buen gay” debería ser la persona que respeta, trabaja, es responsable, es valiente, amigo y, sobre todo, que ama a pesar de las diferencias.

Hasta el momento en que entendamos que dentro de la misma diversidad que existe en el mundo está su riqueza, cuando nos apoyemos realmente entre todos y hagamos una sola fuerza, daremos ejemplo de unión y de tolerancia que ayudará a que se nos respete y reconozca como comunidad.

Agenda / Especial LGBTTTI

Colombia nominado como Mejor destino gay

Colombia obtuvo la nominación como Mejor destino Gay en la Feria Internacional de Turismo (Medellín, 2017) gracias a la creación de paquetes turísticos pensados para la comunidad LGBT, la aprobación del matrimonio igualitario, el derecho a la pensión de sobrevivientes para parejas gays, avance a favor de la adopción por parte de parejas homosexuales, así como, en el marco legal que permite el cambio de género en documentos de identidad.

Las ciudades colombianas, Bogotá, Medellín y Cartagena ofrecen más de 20 hoteles y hostales certificados por la Cámara de Comerciantes LGBT como lugares ‘gayfriendly’ libres de discriminación.

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Desfiles en el Carnaval de Barranquilla

En la ciudad natal de Shakira se lleva a cabo en Desfile LGBT –La Guacherna Gay- dentro del Carnaval, el cual es una de las fiestas más importantes de Colombia, pues en ella se resalta su folclor y belleza.

Theatrón

Éste se encuentra en Bogotá y es reconocido como el bar gay más grande de Latinoamérica, donde las personas de la comunidad LGBT podrán gozar de diversos géneros musicales como electrónica, pop, música urbana, disco, etc.

Entremonte Wellness Hotel & Spa

Este lugar te permitirá olvidarte de todo el estrés acumulado, pues ofrece desde tratamientos relajantes, hasta menús saludables que te limpian desde adentro. Todo esto es acompañado por el hermoso paisaje natural de Apulo, un municipio a dos horas de Bogotá.

Paseo gastronómico al estilo Gabriel García Márquez

La gastronomía es, sin duda, una de las mejores formas de aprender la cultura de un lugar, y el menú García Márquez de este lugar no es la excepción. El nombre de este sitio se debe a que en él podrán deleitarse con los platillos que el autor menciona en sus obras.

Recorrido por la comuna 13 de Medellín

Grafiti Tour de Medellín te dejará ver cómo ha sido la transición de Colombia a un país lleno de paz, además de conocer proyectos de regeneración urbana reconocidos internacionalmente.

 

 

Tendencias

¿Por qué Marco Antonio Regil es S1ngular?

El conductor, Marco Antonio Regil, alcanzó gran fama en la década de los 90´s cuando se encontraba al frente de los programas de concursos que producía Televisa. Actualmente sigue trabajando en ese tipo de producciones, pero ahora en Telemundo.

Marco Antonio es de las pocas figuras que había alcanzado mantener su vida privada fuera de los reflectores hasta ahora, ya que en el programa “Despierta América”, mantuvo una plática con la presentadora Karla Martínez, en la cual dijo:

“Sigo solterito. Llevo ocho años soltero. Salgo, conozco… ser soltero no quiere decir que esté solo. Siempre estaba con alguien y aprendí que puedes ser feliz y puedes estar completo estando soltero. Tengo muchas ganas de casarme, pero no por necesidad de ‘ay, tengo que estar con alguien”.

La presentadora le cuestionó sobre los rumores de su homosexualidad, a lo que el contestó, “piensan que, si no te casas, eres gay. Y no tiene nada de malo ser gay, pero piensan que va por ahí”.

Opinión

Celebremos nuestra creatividad

Me viene a la mente la canción “I’m coming out” de Diana Ross. Tiene esa actitud de celebración que puede venir de resolvernos cada uno con valor y atrevernos a ser auténticos. Durante siglos el miedo ha limitado a muchos: miedo a ser marginados de la sociedad y de la familia, miedo a perder los “beneficios y status de ser “normal”.

En estas ultimas décadas las historias acerca de salir del clóset y confesar al mundo ser gay han robado cámara. La visibilidad que más recientemente ha cobrado el travestismo y la transición de género, me lleva a reflexionar a niveles muy profundos acerca de la falta de identificación en la construcción del ego y la identidad.

El proceso de civilizarnos y lograr formar la familia como célula de la sociedad nos ha tomado miles de años de diálogo y acuerdos entre las distintas sociedades. Los beneficios económicos, éticos, arquetípicos han sido resueltos con códigos acerca del deber ser y mandatos como el de reproducirnos.

El miedo a ser marginado se hace irrelevante y hoy en día dejar todo atrás y volver a empezar está a un click de distancia.

«Cada vez más las minorías tienen espacios a donde ir a redescubrirse o explorar sin temor a ser señalados».

El poliamor es una opción de vida que ha salvado matrimonios al compartir la verdad de la experiencia humana sin las limitaciones y juicios que vienen de las formas sociales que en ocasiones son imposibles de sostener con autenticidad.

Cuando celebramos la diversidad sexual estamos reconociendo que el proceso de conocernos a nosotros mismos y a los otros solo se hace más complicado con promesas que provienen de nuestras instituciones y se hace mas fácil con acuerdos que provienen de nuestra creatividad.

No es el papel de las religiones hacer espacio para estas áreas de exploración, además esto no detiene a los exploradores. Con el tiempo los usos y costumbres hacen cultura y las nuevas generaciones nos están sorprendiendo con perspectivas revolucionarias. El amor no es como lo habíamos descrito y no es tan deseado como otras formas de autogestión. Podemos juzgar lo que estamos viviendo pero no podemos detenerlo. Podemos aceptar que las cosas han sido de cierta manera pero no tienen que ser así.

Estos festivales de diversidad sexual en el mundo entero tiene efectos legislativos, económicos y conductuales en toda la humanidad. La autenticidad es el tema en cuestión y la materia de la celebración.

Especial / Principal

¿Por qué se liga más fácil en las apps para gays?

Tinder es una red social para el ligue entre solteros, en donde deslizar con el dedo un perfil hacia la izquierda significa decirle Nope, y desplazarlo a la derecha es darle un Like que puede convertirse en un Match, o sea, en la posibilidad de lograr un encuentro real.

Según los expertos, la diferencia de esta aplicación con otras del mismo corte, es que está conectada a tu perfil de Facebook, por lo que resultaría menos probable encontrar usuari@s falsos.

Cada vez existen más ejemplos cercanos de relaciones amorosas sólidas que iniciaron en un calenturiento chat en Twitter o en Messenger. La pregunta principal es… ¿qué es lo que en verdad buscan los usuarios de Tinder? ¿Amor real? ¿Una cita a ciegas? ¿Sexo casual? ¿Cualquiera de estas opciones? ¿Todas las anteriores?

Según mi experiencia cercana, las relaciones que logran pasar de lo cibernético a lo carnal/físico/presencial, son debido a las aplicaciones que existen para la comunidad gay, particularmente las que van dirigidas a hombres homosexuales.

Mis cuates gay presumen sus numerosos y efectivos encuentros sexuales con usuarios de Grindr, Hornet o GuySpy. Tan sólo prenden su “detector de parejas disponibles” y pueden saber qué tan cerca se encuentran, ven sus perfiles, ven sus fotos, intercambian fotos privadas de sus desnudos y deciden si quedan de verse. Así de fácil he constatado las “citas” de varios de ellos.

Uno, en tanto, como buga, desearía que hubiera aplicaciones con tan buenos resultados sexuales como las dedicadas a la comunidad gay. Pero, ¡oh, decepción!, mucho me temo que nada tenga que ver lo tecnológico. Más bien, detecto que los heterosexuales somos mucho más conservadores. ¿O ustedes qué creen?

Especial LGBTTTI / Principal

YOUTUBERS: EL DISCURSO GAY EN INTERNET

Cómo saber si eres gay, cómo salir del clóset, cómo ligar en una App, los lugares de moda, otros youtubers… Listados, juegos, retos, conversaciones… Toda una diversidad de contenidos que en conjunto, reflejan los cambios (y retrocesos) que día a día ocurren en nuestra sociedad. Ninguno de ellos se reconoce como activista, pero creemos que hay algo de eso en lo que hacen.

Cada día, miles de jóvenes acuden a sus canales de YouTube para ver sus vídeos. Se han convertido en fuentes de entretenimiento pero también de información y acompañamiento para quienes aún viven el proceso de aceptación y apertura de su sexualidad. A veces con inteligencia y a veces sin ella, a veces con humor y otras de manera seria, a veces de manera acertada y otras desafortunada, estos personajes (porque lo son) identificados como youtubers están marcando una pauta importante en el movimiento LGBTTTI en México, pues con su creatividad e irreverencia, poco a poco han dado visibilidad a cada uno de los colectivos de esta comunidad: gays, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales y transgénero.

Su influencia es innegable. Las miles de reproducciones a sus videos los avalan. Hoy el motor del movimiento gay no solo está en el activismo y las movilizaciones como la del Orgullo Gay, sino en los bares, el mercado, la música, las series de televisión y por supuesto en Internet. Es ahí, en donde es posible observar una gran gama de colores (incluso al interior de la comunidad LGBTTTTI) y opciones de vida.

Canales cargados de contenido LGBTTTI que (intencionalmente o no) promueven todo tipo de visiones sobre la diversidad sexual y el significado de ser gay (si es que eso existe). Visiones negativas, discriminatorias, agresivas, ofensivas… pero también positivas, liberales y constructivas. En su canal, cada uno comenta según su experiencia, contexto, personalidad y circunstancia.

Pero, ¿cómo internet está ayudando a construir una nueva narrativa de la diversidad sexual? ¿Qué peso social están teniendo el entorno digital para dar visibilidad a la agenda de la diversidad sexual en México? ¿Son los youtubers los líderes del movimiento gay? Y lo más importante: ¿cuál es su discurso y cómo se perciben? Para dar respuesta a estas y otras preguntas, S1NGULAR buscó a siete de ellos.

Hoy te presentamos la primera conversación (de cinco) de este especial dedicado a la diversidad sexual.

SALVADOR NÚÑEZ

Tengo 41 años pero me moriré siendo un niño. Tengo espíritu de niño.

La inquietud de comunicar algo a los demás siempre la tuvo. Con el tiempo, y tras un proceso de crecimiento y desarrollo personal, descubrió que lo que quería hacer era ayudar a los demás: comunicar emociones y sensaciones.

Así, en 2009 decidió comenzar su blog: salvadornuñez.com. Un espacio escrito que en principio dio cabida a contenidos motivaciones y de conciencia ecológica “un espacio en el que compartía con las personas lo que pensaba y me iba pasando”.

Después vino la idea (por sugerencia de sus propios seguidores) de hacer videos. A lo largo de este tiempo, su canal, al igual que él, han cambiado; adaptándose a los temas que sus seguidores le piden que aborde, pero también, a lo que él considera que es importante dar visibilidad.

Porque para Salvador, la visibilidad es el primer paso para la transformar la realidad: “Hay que mostrar la historia de vida de cada persona para que la gente empiece a darse cuenta de que lo que no coincide con sus propias ideas está bien también. La gente siempre está peleando con lo que cree es distinto a ella”.

En su canal busca dar espacio a todos. Promueve el respeto y la pluralidad pues, asegura, una de las asignaturas pendientes al interior de la comunidad LGBTTTI es justamente esa: ganarse el título de comunidad. “El día que seamos verdaderamente una comunidad, ese día habremos alcanzado el objetivo. Para eso, menciona, “lo que debe de haber como en cualquier ser humano (gay o no) es un proceso personal de sanción, de reconocimiento y sanción”.

Cree en el poder de las redes sociales y en cómo hoy puede contribuir a generar nuevas ideas respecto a la diversidad sexual. “Existe todavía mucho miedo e ignorancia, pero no sólo por parte de la comunidad LGBTTTI, sino en general de la sociedad porque crecimos (todos) en una sociedad con muchas ideas como la región, el machismo o la misoginia”.
Por eso, considera que el respeto por la gente y por el medio de comunicación (como lo es como un blog o un canal de YouTube) es fundamental.

¿Consideras que debe haber más espacios de contenido LGBTTTI en México?

Sí, considero que debe de haber más espacios para que la gente entienda que dentro de la diversidad, existe la diversidad. Desafortunadamente la gente se ha quedado con una imagen cliché de las personas gay. Y no es que eso esté mal, lo que creo, es que deben estar representados todos. Es increíble que hoy el único programa de temática gay en México sea “Diversidad Capital”.

¿Crees que YouTube está siendo un espacio para abordar ese tipo de contenidos?

Absolutamente. La visibilidad que en los últimos curato años se ha obtenido gracias a las redes sociales y canales de YouTube ha sido muy fuerte.

¿Cuándo crees que el contenido que genera un youtuber deja de ser positivo y empieza a promover estereotipos sobre las personas gay?

No estoy peleado con los estereotipos. Forman parte de la diversidad. Todo es natural. Creo que nada está mal. Todos somos distintos y estereotipos van a haber siempre. Lo importante es dar visibilidad a la historia de vida de cada persona.

¿Crees que tus videos pueden contribuir a generar respeto y pluralidad al interior de la comunidad?

Por un lado sí. Hay, al menos de mi parte, buena voluntad. Siempre intento tocar temas distintos, que aborden diferentes vivencias e ideas sobre la vida. Me gusta invitar a colaborar a gente muy diversa; gente que probablemente va a causar polémica o que esté súper etiquetada como gay, travesti o “lencha” para platicar de temas con los que todo mundo se va a identificar y así la gente se dará cuenta de que en realidad no somos tan distintos.

Hoy su canal es un espacio abiertamente LGBTTTI en donde han colaborado personalidades como Daniel Vives “La Supermana”, Christian Chávez, Eduardo Iniesta, La Prohibida, Idan Matalon y la activista Lolkin Castañeda. Un espacio donde es posible encontrar información inteligente y divertida. Salvador por su parte, seguirá comprometido con sus seguidores.

 

Especial LGBTTTI / Principal

Los gays duros sí bailan (y también boxean)

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Regresé al entrenamiento de boxeo el día después en que un bato dedicado a la confección de cortinas mariconamente kistch me dijo, justo la tarde de mi cumpleaños, que por la mañana había desayunado con su ex y que más tarde, mientras se dirigía a felicitarme, se supo confundido. El ex le removió sentimientos supuestamente ya superados.

Básicamente se había construido un dilema: el ex o yo. No fueron celos trágicos. Lo juro. Sabía perfectamente cómo era el ex: uno de esos típicos homosexuales, administradores de empresas, cuarentones, obsesionados con la línea más clásica, ajustada y ñoña de Massimo Dutti, las fragancias de Carolina Herrera y el pop de Rocío Banquells o María José, para sentirse conectado con los chavos, aunque María José canta éxitos de la época de Rocío Banquells. Nada que ver conmigo. Gracias a mí, el costurero de cortinas tenía la discografía completa de los Sundays. Se la regalé con las secretas intenciones de estar haciendo una especie de inversión en el banco de su memoria. Es decir, que independientemente de las bromas del futuro, cada vez que se encontrara, por ejemplo, con el Reading, Writing and Arithmetic, se tendría que acordar inevitablemente de mí.

«Los gays heridos suelen hacer dos cosas casi en automático después que el chile los manda a volar: bombardearlo con 101 mensajes de texto o comportarse como el track más despechado de Rocío Banquells».

Pero quiero rectificar que no fueron celos. Lo que me encabronó fue su falta de tino para soltarme una noticia así. ¡Era mi cumpleaños, chingada madre! Al menos pudo haberse esperado al día siguiente. Sentí como si hubiera una parte de él que deseara herirme… cosa que consiguió. Una rebanada bastante amplia del pastel rosa es así: homosexuales que buscan chingar mediante el poder de saber que ejercen una atracción sobre uno. Puede ser amor o enculamiento. Luego, los gays heridos suelen hacer dos cosas casi en automático después que el chile los manda a volar: bombardearlo con 101 mensajes de texto que suelen incluir la frase “tenemos que hablar” en alguna parte del párrafo o comportarse como el track más despechado de Rocío Banquells, armando melodramas de bajo presupuesto, como andar preguntando si lo han visto, qué tan horrible está el nuevo galán (siempre pensamos que es peor que uno), pidiéndole al amigo que se haga pasar por novio, fingiendo indiferencias sobreactuadas en el antro… En realidad, son sólo metáforas de querer romperle la madre.

En mi caso, detesto las metáforas de despecho que me recuerden los desplantes que mi madre hacía a mi padre. Así, preferí ahorrarme las instrucciones de Rocío Banquells y el varo de los mensajes y acepté que lo que en realidad quería era tumbarle un par de dientes al modisto de cortinas. Pero como soy un hombre al que le gustan los hombres, no me iba a permitir el desprestigio de hacer el ridículo estirándole los cabellos y soltando madrazos como un cangrejo fanático de Juan Gabriel. Así que decidí regresar al entrenamiento de boxeo.

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Sobra decir que el costurero de cortinas volvió con su ex. Conocidos que prefieren llenar el vacío con chismes a falta de una colección musical decente, me contaron que, una vez que regresaron, apenas duraron juntos seis meses. Al costurero de cortinas le reventé la nariz a la salida de un bar leather. Pero el boxeo me gustó tanto que lo sigo haciendo. De eso hace como siete años.

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En siete años suceden muchas cosas. Por ejemplo, el lanzamiento al mercado de los smartphones. Todo empezó cuando me contactó por el Grindr. El mensaje decía: “Eres el que está sobre el ring, ¿verdad?”. Alcé la mirada por encima de las cuerdas para husmear y ver cuál de todos los hombres del gimnasio era el que tenía la cabeza hundida en su celular. Que fuera de mi estatura resultó excitante. Quedamos en encontrarnos en la cafetería, al final de nuestras rutinas.

«¿En qué momento de la historia moderna de la homosexualidad se construyó la idea de que el hombre gay es débil en comparación con el buga?»

Al día siguiente se presentó con los debidos cuatro rollos de vendas, el profesor le prestó un par de guantes y, así, se unió a la clase de boxeo que empieza a las siete de la tarde.

El profe se dio cuenta de que entre nosotros había una camaradería; no sé si habrá reparado en el detalle de que nuestro acercamiento no era precisamente como el del resto de los hombres de la clase, heterosexualmente hablando, pero consideró que había la confianza suficiente como para subirnos al ring y hacer sparring.

Lo vi tranquilo. Sigo sintiéndome torpe e indeciso, pero creo que mis volados son buenos; aunque lo que me da seguridad son los derechazos, sin duda. Le atesté un par de golpes en el hombro izquierdo y, cuando pude conectarle en el abdomen, soltó un grito ahogado y me dijo: “¡Espérate, no tan fuerte cabrón! ¿No ves que soy gay?”.

No pude evitar que mis labios se tornaran maliciosos. Me aproveché de su “gaycidad”, que él mismo pretextó como debilidad, para mejorar mi técnica. El profe lo increpaba y le exigía que, por ningún motivo, desconectara la mirada de mis ojos y, mucho menos, bajara la guardia.

Mientras tanto, yo me concentré en que mis izquierdas no salieran debiluchas. Después de todo, al ring no le importan mucho las preferencias sexuales: o das un derechazo o te parten la madre. A mí me la partió un morro mucho más delgado y chaparro que yo y que el tipo del Grindr, por lo que eso de las desventajas físicas no es un pretexto, como a veces dicen.

Pero nunca se me ocurrió decirle que no me diera tan fuerte porque soy gay. ¿En verdad somos así? ¿En qué momento de la historia moderna de la homosexualidad se construyó la idea de que el hombre gay es débil en comparación con el buga? Tiene que serlo porque, si sugieres lo contrario, te toman por un agitador que incita a la violencia y genera odio.

Fue su última clase de box. Desde entonces saluda al profe, él y yo conversamos un par de minutos e inmediatamente se dirige a las caminadoras. Según yo, la idea de destender la cama sigue en pie.

Especial LGBTTTI

Una batalla doble

Se presentó como Carolina. “Es que ya me puedo presentar como mujer, como ella, ¡ya tengo mis papeles!”, me cuenta entusiasmada, porque hasta hace 6 meses todos y cada uno de sus documentos la nombraban “Diego”.

Hace medio año que cambiaste tu identidad, pero ¿desde cuándo te identificas como mujer frente a tu familia y amigos?

Creo que el mismo tiempo que llevo viviendo con VIH. La historia es complicada. Cuando estaba en tercero de secundaria descubrí mi orientación sexual, así que decidí planearlo para anunciarlo a mis padres. Pero mis planes cambiaron una tarde. Terminando la secundaria fui a comer con mi papá a una cantina en el centro de la ciudad. Cuando estábamos en la mesa, llegó un amigo de mi papá con un volante en la mano, quejándose, hablando mal y gritando “maricones”. Me entró curiosidad qué lo hacía enojar tanto y le pedí el volante: anunciaba un cine porno para gays y me interesó de inmediato. Me grabé la dirección, que estaba a tres cuadras de donde estábamos, y le inventé una excusa a mi papá para irme. Creo que ese día cambió el rumbo de mi vida. Entré al cine, en la planta baja había una sala grande, la principal, con películas para hombres y mujeres, y en la parte de arriba había salas oscuras para que los visitantes hicieran lo que quisieran. Me encantó el ambiente y lo que vi, así que desde ese día empecé a frecuentarlo.

¿Por qué te cambió la vida?

En ese cine descubrí que me gustaban los hombres. Empecé a conocer chicos y eso me hizo cambiar hasta mi forma de vestir, me compré ropa más ajustada y más femenina. En ese proceso descubrí que me encantaba vestirme como mujer.

Llegué a intimar tanto con otros hombres que comencé a tener sexo muy frecuentemente, hasta que me ofrecieron prostituirme y acepté.

Tenía 21 años cuando eso sucedió, tenía 21 años y cobraba 50 pesos por una mamada y 100 pesos por una cogida, así durante un año, sin usar protección.

Así durante un año hasta que enfermaste…

Hasta que empecé a perder el apetito, las ganas de hacer cosas, me sumergí en depresión, bajé de peso y, de no ser por mi mamá, ahí me quedo. Me sentía tan débil, con una gripa que no se me quitaba, y mareos. Mi mamá se preocupó mucho por mí, habló conmigo y no me quedó de otra que confesar que me prostituía.

Entonces fue una doble confesión, ¿o ya les habías hablado de tus preferencias sexuales?

Mi familia tenía una idea, porque para entonces yo lucía como un chico afeminado. Siempre he estado un poco sobreprotegida por mi mamá. De hecho, mi enfermedad la destruyó. Cuando recogimos las pruebas y resulté positiva, no sólo me perjudiqué a mí, también a mi mamá y a mi familia. Después de leer en un papel que era VIH positivo, jamás volví al cine. Mi culpa llegó demasiado lejos, quizá por eso ayudo a que otros no pasen lo mismo.

¿Cómo contribuyes a eso?

Tener una discapacidad auditiva me llevó a tener contactos que están interesados en difundir ayuda para sordomudos homosexuales. Formo parte de dos grupos: uno llamado MILK, en donde se dan charlas informativas para tener una vida saludable aún viviendo con VIH, e incluso se da información sobre cómo llegar al éxtasis y disfrutar de juegos de erotismo cuando se vive con VIH. Además, soy coordinadora incluyente en Jóvenes LGBTTTI México, este grupo está dirigido por Iván Tagle. Por mi discapacidad yo aprendí el lenguaje de señas y, junto con Iván, comenzamos la iniciativa para ser más incluyentes, para darle espacio a quienes también quieren ser escuchados. Me encargo de invitar a la comunidad sordomuda, les ayudo a salir del clóset, a explicarles las enfermedades de transmisión sexual, les damos también apoyo cuando sus padres los rechazan y los corren del hogar, soy como una intérprete de la información LGBTTTI.

En este grupo me conocieron como Diego, pero el apoyo que ellos me dan y que yo trato de retribuir es tal, que ahora me siento definitivamente aceptada como Carolina.

«Creo que todo en mi vida ha sido un proceso de autoaceptación».

¿Fue difícil registrarte legalmente como mujer?

Nada difícil. Me costó 60 pesos sacar mi nueva identidad y acta de nacimiento. Creo que también hay mucha desinformación en este aspecto, a veces los transexuales creemos que es muy complicado o que nos van a negar la identidad, pero en mi caso fue muy fácil y barato.

Entonces, ¿nunca has sufrido alguna discriminación?

En mi familia, sólo al principio, mi papá se comportó muy homofóbico conmigo, pero creo que después todos terminamos de entender y aceptar a quienes son de tu propia familia. Y en mis tiempos de escuela sufrí discriminación, cuando estudiaba en la escuela Industrias Protegidas (para personas con capacidades distintas), porque las profesoras pensaban que no estaba en el lugar correcto, ¡porque mi discapacidad auditiva no estaba tan acentuada! Frente a otros compañeros con diferentes síndromes, creían que lo mío era casi nada.

¿Qué ha sido más difícil? ¿Adecuarte a la sociedad con una discapacidad auditiva o siendo VIH positivo?

Creo que todo en mi vida ha sido un proceso de autoaceptación. Como hombre siempre fui aceptado en mi familia, fui un niño feliz, pero creo que nunca me sentí tan a gusto conmigo mismo como lo estoy ahora. Estoy en un momento de mi vida en el que busco más estabilidad. Ya me divertí mucho, hice lo que quise con mi cuerpo, y ahora me siento tan mujer y buena persona que me respeto. Incluso con mi novio actual, teniendo VIH, soy una persona y pareja responsable. Llevo 8 años viviendo así. Todos los que somos portadores debemos tener la responsabilidad de contarle a nuestras parejas sexuales, aunque los encuentros sean banales. Hay que ver por uno mismo y por los demás; no importa que tu vida no haya sido fácil, no hay excusa para arrastrar a los demás.

Especial LGBTTTI

De underground a mainstream: la cultura gay globalizó al mundo

Desde las movilizaciones organizadas en Nueva York a raíz de los disturbios de Stonewall, provocados por la policía en contra de las minorías sexuales, el 28 de junio de 1969, la revolución gay se ha extendido a lo largo de los cinco continentes.

Cuatro décadas después, la homosexualidad en la mayoría de los países occidentales ha dejado de ser un delito para posicionarse al centro de la vida social.

To Come Out

“¡Es una revolución!”, dijo en 1969 la transexual Sylvia Rivera. Cuarenta y siete años después de que se pronunciara esa frase, y casi un año después de que todos los estados de la unión americana reconocieran el matrimonio entre personas del mismo sexo, la afirmación de Sylvia Rivera, la primera en lanzar una botella contra un policía durante los disturbios de Stonewall, parece seguir siendo verdad.

Sin conocer aún la repercusión que la revuelta iba a tener en la comunidad homosexual, tan sólo un año después (con el surgimiento del “Gay Pride”), aquel 28 de junio de 1969 “a golpe de botellas de cristal y tacones de aguja” la comunidad homosexual salió del armario gritando To Come Out The Closet. Fue entonces que la reivindicación local neoyorquina se convirtió en el acontecimiento gay más importante de la historia.

Desde entonces, “lo gay” encontraría un nuevo significado: uno para agrupar, reconocer y dar voz a una identidad específica. Logro que se oficializó hasta el 17 de mayo de 1990 con la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud.

«La cultura gay es global y está transformando la construcción del pensamiento moderno en todas las esferas sociales».

Para Frédéric Martel, autor del libro Global Gay, a través del prisma de la liberación gay es posible ver surgir el espíritu de la época. “Desde la mutación de las formas de vida, el individualismo sexual y social, la redefinición del matrimonio y la universalización de los derechos humanos”.

Si bien actualmente la homosexualidad es universal (en Europa y en América hemos pasado de la criminalización de la homosexualidad a la penalización de la homofobia), su reconocimiento no lo es. En países como Rusia, China o Arabia Saudita ser gay es todavía considerado un delito.

Afortunadamente, cada vez son más los lugares donde se izan esas características banderas de arcoíris: desde las line dances de los bares gays de cowboys en Chicago; las veladas gays de tango en Buenos Aires y de samba en Río; los equipos gays de Dragon Boating en Singapur; hasta los karaokes, los snacks y los love hotels gays en Tokio; los transexuales operados legalmente en Irán o la militancia homosexual árabe que reivindica la obra del poeta musulmán Abu-Nuwàs. No hay duda, la cultura gay es global y está transformando la construcción del pensamiento moderno en todas las esferas sociales.

Por qué está cambiando al mundo

  • La liberación homosexual generó nuevas perspectivas sobre los roles de género que antes eran fijos, lo cual representó la posibilidad de cuestionar y reflexionar sobre aspectos de la cultura occidental hasta entonces ignorados.
  • Al interior de la cultura musulmana, la homosexualidad ha trastocado de manera frontal a la sociedad árabe, con la separación de los sexos, las estructuras de solidaridad familiar, los códigos de honor, las sucesión de derechos y la división del trabajo.
  • En el terreno de lo privado, una las repercusiones que la revolución gay trajo, en conjunto con la apertura de la sexualidad en la década de los cincuenta y la llegada de internet, fue la transformación del imaginario social sobre la experiencia amorosa (incluida la sexualidad), así como los acuerdos y modelos alrededor de las relaciones entre hombres y mujeres.
  • Para la socióloga Eva Illouz, la multiplicación de los encuentros sexuales, la superación de las prohibiciones y lo mal visto, además de la reafirmación del individuo en el placer erótico, son formas que fueron perfeccionadas por los homosexuales.
  • Si el siglo XX vio aumentar el número de las mujeres que cobraron sueldos que les permitieron cierta autosuficiencia económica, el siglo XXI está siendo testigo de cómo el movimiento gay dejó de ser una revolución política para convertirse en una revolución cultural.
  • Si bien existe un “global gay”, también hay un “local gay”. Contrario a pensar que justo por este proceso globalizador de la cultura los gays en todas las partes del mundo se están volviendo idénticos, su arraigo cultural no se contrapone con su apertura.
  • La causa gay se convirtió en la bandera de la modernidad: el respeto a la libertad individual y la inclusión de las minorías; son parte de su discurso, promesas y aspiraciones.
Especial LGBTTTI

La bandera gay: el orgullo que vino del arcoíris

Es el símbolo internacional que aglutina a todos los miembros de la comunidad LGBTTTI. A finales de los 60 y principios de los 70, el arcoíris era utilizado (especialmente por la comunidad hippie) como símbolo de unidad entre todos los pueblos del mundo, pero esta bandera se usó por primera vez para identificar a la comunidad gay durante el Festival del Orgullo, realizado en San Francisco el 25 de junio de 1978.

Fue creada por Gilbert Baker, un artista plástico que también era activista por los derechos civiles.

El significado de los colores

El diseño original de la bandera del arcoíris consistía en estos colores y significados:

Rosa-Sexualidad

Rojo-Vida

Naranja-Salud

Amarillo-Sol

Verde-Naturaleza

Turquesa-Arte

Azul-Serenidad

Violeta-Espíritu

Opinión

Dígale que se quieren mucho

Hace años, hablando del derecho de cualquier persona a demostrarse afecto en público, un furibundo padre de familia me preguntó: “¿Ah, sí? ¿Y qué le digo a mi hijo cuando pregunte por qué dos hombres se besan en un restaurante?”. Mi respuesta fue: “Dígale que se quieren mucho”.

El que representara un problema explicarle una demostración de afecto a un niño me dejó helado. ¿Cómo le explica ese padre a su hijo que dos hombres se maten en un videojuego o una película? Claro, el niño ni lo pregunta porque matar se ha vuelto parte del paisaje. ¿Por qué el mundo gay no es parte del paisaje? O mejor, ¿qué parte del paisaje es el mundo gay?

Siendo publicista, volteé a ver a mi propia industria: ¿cómo hemos tratado el tema en publicidad? Investigando obtuve mi respuesta: prácticamente ni siquiera se ha tocado. Incluso antes de los años sesenta, cuando no había “políticamente incorrecto”, la homosexualidad era un tema ausente. Y es obvio: la publicidad retrata a una sociedad, y en la época la homosexualidad no existía públicamente. Había películas que lo sugerían (imperdible el documental “The celluloid closet”) e incluso algunas series de TV, sobre todo ochenteras, que incluían un personaje gay, normalmente cómico y excesivamente amanerado, pero en la publicidad, nada.

La publicidad hace mucho más que vendernos detergente. Básicamente significa “hacer público algo”, y al hacerlo público lo inserta en la cultura, lo vuelve deseable, popular, familiar, imitable.

La publicidad hace mucho más que vendernos detergente. Básicamente significa “hacer público algo”, y al hacerlo público lo inserta en la cultura, lo vuelve deseable, popular, familiar, imitable. Es decir: crea cultura. ¿Ejemplos? En la década de los sesenta Twiggy era la Top Model más famosa del mundo, y el estándar de belleza era muy próximo la anorexia (“Twiggy”, su apodo, quiere decir algo así como “ramita”). En los noventa en México, fue la publicidad la que nos convenció de que tomáramos agua ¡pagando por ella!, algo que hasta ese momento era poco menos que ridículo.

Sin embargo, a nadie le interesó nunca “crear” un mundo en el que un gay fuera parte del paisaje. La sociedad no hablaba de ello, y no quería que se hablara. Alguna vez un cliente me dijo: “No quiero que piensen que es un producto para gays” cuando le propuse patrocinar un evento gay. Y es que la publicidad no solamente cambia paradigmas: los crea. Parafraseando a David Ogilvy, uno de los publicistas más famosos de la historia: “Estamos tan ocupados estudiando el comportamiento de la gente que olvidamos que podemos modificarlo”.

Uno de los principios básicos de la Publicidad es “lo aspiracional”. Nadie compra nada para quedarse como está. Si quiero que compres un helado, un desodorante o un coche, la mejor manera es decirte en lo que te vas a convertir si lo haces. Y por ello te envuelvo el mensaje en lugares fantásticos, gente linda y felicidad total. ¿Quién hubiera querido acceder a un mundo en el que dos hombres se besaran en un restaurante?

La publicidad no solamente cambia paradigmas: los crea

Esto ha cambiado gracias a dos factores: la evolución social y el interés económico, ambos han hecho que el mundo gay abra el closet y salga a la calle. El activismo gay en todo el mundo ha logrado cambiar legislaciones incluso en países conservadores como México; figuras de fama mundial como Wentworth Miller, Elton John, Ricky Martin, Ellen DeGeneres, Jodie Foster y Ellen Page cambiaron estereotipos: un gay dejó de ser el que “se acuesta con” para ser el que “se enamora de”, un cambio de verdad trascendental.

En cuanto a lo económico, cálculos conservadores indican que en México existen entre 5 y 7 millones de personas no heterosexuales, con un poder económico de más de 74 mil millones de dólares al año, según reportes de la consultora OutNow, citada por El Economista. Un botín nada despreciable. Por ello ahora vemos, anuncios como el de Colgate, que reconoce a los más de 230 mil hogares formados con parejas del mismo sexo en México (INEGI), o incluso Aeroméxico, que en un comercial claramente político incluye ya la discriminación por preferencia sexual.

No hay duda de que aún estamos en pañales. Falta mucho para llegar al momento en el que ese niño no pregunte más por qué dos hombres se besan. Por lo pronto, todo esto ayuda a que el mundo gay sea más accesible, menos agresivo y mucho más… común. Y es que, ¿qué es más común que el amor?

Tendencias

Doritos Rainbow ha levantado comentarios homofóbicos… Y así les contestaron en redes sociales

Doritos lanzó una nueva edición especial llamada Doritos Rainbow la cual, consta de un empaque especial de color blanco con un logotipo exclusivo inspirado en la bandera del Orgullo LGBT y totopos de maíz con los colores del arcoíris que incluyen: naranja, amarillo, verde y morado.

Esta es una iniciativa que busca generar conciencia acerca de la diversidad y la inclusión, así como promover el respeto hacia las comunidades que merecen igualdad, como lo es la comunidad LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual y Trans. Es una apuesta por lo diferente, por no etiquetar ni encasillar, sino valorar las diferencias que nos hacen únicos. Las ganancias del producto también servirán para el mismo propósito.

Sin embargo, la iniciativa por parte de Doritos ha levantado algunos comentarios homofóbicos en redes sociales. Así es como la marca está callando elegantemente a los haters, ¿tú qué opinas?

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S1NGULAR

¿Qué tan difícil es ser gay en el ambiente laboral?

El trabajo sigue siendo uno de los lugares más difíciles para salir del clóset. Un 55% de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en México dice que nadie o pocos compañeros de oficina saben de su orientación sexual o identidad de género, mientras que 35% han sido víctimas de algún tipo de discriminación en su espacio laboral, revelan los datos de la Primera Encuesta Nacional sobre Homofobia en el Trabajo.

“En el proceso de selección de mi primer empleo nunca me preguntaron si era gay, pero cuando mi jefe lo supo, cambió su trato hacia mí, al extremo de que tuve que renunciar porque me resultaban incómodas cosas como pedirle una junta”, relata Raúl, experto en Finanzas, que ha trabajado en tres empresas durante los últimos ocho años.

“Sufrí tanta presión, que en mis otros dos empleos preferí ser más discreto porque no quería volver a vivir cosas, como que siempre que tenía que hablar con un director le pedía a la secretaria que se quedara”, dice el ahora gerente de una empresa de telecomunicaciones, en la que ha optado por salir del clóset de manera “paulatina”.

“Mis jefes directos saben que soy gay, y ellos me sugirieron que no lo ocultara, pero que era preferible que las personas conocieran primero mi trabajo y luego cualquier otro aspecto de mi vida personal”, apunta.

En esta Encuesta, realizada por la organización Espolea AC, Foro Enehache y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, también se encontró que a 14% de los entrevistados se le ha negado un empleo a causa de su orientación y que a 20% de las personas LGBTTTI se les ha preguntado sobre su orientación sexual o su identidad de género antes de ser contratadas.

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En México, las empresas no están obligadas a incluir temas de inclusión laboral que se refieran directamente a las personas LGBTTTI; únicamente la Ley Federal del Trabajo prohíbe cualquier práctica de discriminación.

“Seguramente hay muchos más casos de discriminación laboral en el sector público y privado contra la comunidad LGBTTTI de los que no tenemos conocimiento, ya que no se denuncian”, subraya Alfonso García Castillo, coordinador de Atención y de Educación por la Igualdad y la No Discriminación del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (Copred).

“A veces, la manera en la que una persona se expresa es motivo de burla, pero el caso más grave es el de las personas trans, quienes llegan a vivir situaciones de rechazo mucho más evidentes y que se presentan desde la dificultad de tener acceso a un trabajo”, indica García Castillo.

Ante este vacío legal, Copred, que es una dependencia del Gobierno de la Ciudad de México, además de participar en iniciativas que impulsen la creación de las políticas necesarias de parte del Estado, lleva a cabo diversas acciones, como invitar a las empresas a que se integren a un pacto en el que se comprometen de manera voluntaria a implantar programas de inclusión de todo tipo, incluyendo a la comunidad LGBTTTI.

Ilustraciones de Abraham Bonilla Nuñez.