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Las relaciones a distancia son mejores de lo que crees

A pocas cosas le tememos tanto cuando estamos en una relación como a la distancia. Tener una pareja lejos requiere un esfuerzo demasiado grande por parte de ambos; requiere voluntad, requiere autocontrol, confianza y cariño. Y, si bien no es el tipo de unión ideal para muchos, existen ciertas cosas que benefician y fortalecen la relación al haber una gran distancia de por medio.

Según José Bustamante Bellmunt, secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Sexología, este tipo de relaciones hacen que en cada encuentro exista más tiempo de calidad. Las parejas tienden a exprimir al máximo los días que están juntos llenándolo de buenos momentos, de sexo apasionadas y de ‘te quieros’. Cada uno da lo mejor de sí.

Además, la distancia fomenta una mayor comunicación, pues la falta de interacción física busca ser sustituida por, en este caso, estar en contacto constantemente. Y, en la actualidad, esto no es nada complicado; un whatsapp y el emoticon correcto pueden hacerte el día.

Por otro lado, en el terreno sexual se goza de más confianza y satisfacción en comparación con quienes están cerca. Para llegar a esas conclusiones, un estudio analizó los dos tipos de relación y sus interacciones en pareja durante una semana. Aquellos que sufrían de la distancia se esforzaron por mostrar más de sí mismos al interactuar y disfrutaron más del comportamiento de su pareja.

Aunque mucho se dice y se ve a nuestro alrededor, poco se ha estudiado sobre este tipo de parejas y parece que ya va siendo hora de tomar cartas en el asunto, pues la tendencia parece ir en aumento: la tecnología nos une, y al mismo tiempo, nos aleja de quien no quisiéramos.

Opinión

¿Qué relación buscamos realmente?

Entre todas las confusiones y crisis que vivimos, una de las que siempre asoman la cabeza es el malestar amoroso. El “mal de amores”, como diría Ángeles Mastretta, se deja sentir a diestra y siniestra. Lo aceptemos o no, todos estamos un tanto preocupados por el rumbo de nuestra vida afectiva.

Los casados piensan que el matrimonio es “un mal necesario” y que la felicidad está en otra parte. Los solteros, que vivirán el gozo absoluto al encontrar pareja. Algunos están “a la caza de un alma gemela”. Otros pasan la vida de desencuentro en desencuentro y en su frustrada compulsión culpan a todos, sin tomar responsabilidad sobre sus fracasos.

Recordemos que somos producto de nuestro momento histórico. El concepto de pareja, a lo largo de los siglos, ha respondido más a las exigencias sociales que a las de sus integrantes. ¿Qué ocurre hoy en día? Muchas personas piden a la pareja más que una sensación de completud y encuentro total. Buscan sensaciones satisfactorias, únicas e intensas. Sin soltar el “tú y yo somos uno mismo”, tenemos la expectativa de gratificación en diversas áreas de la vida personal y conyugal, que el otro nos tiene que proveer.

De la pareja “institución” pasamos a una pareja “romántica”, y llegamos a un tipo de pareja “sensorial”. ¿Qué quiere decir eso? Que queremos una pareja que nos asegure “todo” y nos haga sentir “mucho”. No hace falta decir que eso no se puede sostener…

La ansiedad por sentirnos “seguros”, y la necesidad de tener “certezas totales” asfixian al amor, dejando sólo cenizas de lo que empieza siendo un fuego abrasador. Las emociones son intensas en un principio, pero con el tiempo se vuelven fugaces. Aún así, los amores actuales prefieren “arder que durar”, pero una vez que el fuego se apagó, los amantes no entienden cómo calmar el frío interno que les queda.

Son muchos los factores que han favorecido esta transformación vertiginosa en nuestro modo de entender y vivir el amor. La globalización, los avances científicos y cibernéticos, con sus conexiones, redes e intercambios constantes, son decisivos. Lo que predomina en las relaciones es el efecto de “cercanía–distancia”. En nuestros “encuentros”, estamos siempre conectados, pero lejanos.

Este tipo de “acercamiento” genera una ambivalencia al crear vínculos amorosos, ante los cuales prevalece la falta de compromiso. Estamos deseosos de “relacionarnos”, pero desconfiamos del “estar relacionados”, y particularmente si es “para siempre” (idea que en la era del cambio permanente está cargada de negatividad). Tenemos miedo de que ese estado pueda convertirse en una pesada carga.

Además, no queremos limitar la libertad que tanto nos ha costado conquistar. ¿Libertad para qué? Para seguir relacionándonos… ¡Son tantas las posibilidades que nos brindan, tanto el medio cibernético como el mundo real, que caemos en un vértigo de búsqueda sistemática de nuevas experiencias!

Por un lado deseamos la unión, sí, pero nos horroriza el “encierro”. ¿Cómo vas tú por la vida? ¿Será que tus conductas impiden que tus relaciones cristalicen y se sostengan? ¿Realmente queremos relacionarnos? ¿O más bien buscamos relaciones ligeras y laxas para poder salir de ellas en cualquier momento?

 

Especial Viajes

Amor de lejos es de pen…sarse

Las relaciones a distancia son un tema truculento y, de entrada, son algo que no cualquiera quiere vivir. Pero si estás por meterte en estos líos, más vale que tomes en cuenta algunas cosas…

A favor

El bien común

Si partimos del hecho de que nadie opta por tener una relación de pareja a distancia, cuando la otra persona debe alejarse por un tiempo es porque se trata de una oportunidad para mejorar, ya sea en el ámbito profesional, académico o personal. Esto, a la postre, es benéfico para la pareja, pues permite un crecimiento en muchos niveles y, si sobreviven a la distancia, también lo harán en lo emocional.

Comunicación efectiva

La tecnología ha permitido reducir las distancias entre las personas y, cuando un integrante de la pareja tiene que vivir en otro lugar, es posible mantener comunicación constante para que los lazos afectivos no se pierdan. Además de las visitas periódicas que se hagan, las videollamadas permiten intimidad e incluso erotismo para que la llama no se extinga. En este punto, es importante ser constante con la comunicación, pues, si la primera semana se llaman 10 veces al día; pero pasado un mes la frecuencia disminuye a unos cuantos correos por semana, la distancia creará sospechas y desconfianza.

Fortaleza emocional

Es un hecho que las parejas que resisten la separación temporal verán fortalecidos sus lazos afectivos, se sentirán más confiados sobre sus sentimientos y habrán ganado confianza y respeto por el otro. Por eso es importante que, si tienes que dar este paso, lo des con alguien con quien pienses que tienes un futuro como pareja. Tu conquista veraniega tal vez no sea la mejor opción para mantener una relación a distancia… sin importar lo bien que se vea en traje de baño.

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En contra

Huele a Sancho

Seamos honestos: La principal preocupación de las relaciones a distancia es la posibilidad de una infidelidad. Ya sea que te quedes o te vayas, la falta de amor físico puede ser insoportable para ciertas personas y, aunque no anden buscando con quien “echarse una canita al aire”, aumentan las posibilidades de que algo así ocurra. Celos, inseguridad, depresión y algunos actores más harán de tu película de amor un verdadero infierno.

Soltería mata todo

Se dice que, cuando estás en este tipo de situación, puedes disfrutar más de ti en solitario, pues no estás ansioso por salir a buscar el amor por la ciudad. Es cierto, tan cierto, que puedes acostumbrarte muy pronto a ser S1NGULAR y, si es mucho el tiempo que estás separado(a) de tu peor es nada, es posible que, a su regreso, tardes en volver a acostumbrarte a la relación de pareja o, incluso, decidas que prefieres estar contigo.

Hasta siempre

Por supuesto que, pese a todo el esfuerzo hecho para que la relación funcione, es posible que la persona que se va nunca regrese. Una mejor chamba o la posibilidad de hacer una vida mejor en otra ciudad, son opciones latentes en todo momento, más allá de las promesas de amor, que son más fáciles de romper que las promesas de campaña política.

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Consejos

Pareja alternativa

Hoy en día, muchas parejas deciden que el amor que sienten como pareja no está vinculado con su placer sexual, y optan por tener una relación abierta en el plano físico. No es para cualquiera pero, con las reglas adecuadas, puede funcionar el “ojos que no ven”… por lo menos una temporada.

¡Aprovecha!

Cuando nuestra pareja debe partir a hacer cosas que le darán una satisfacción personal, tal vez es el momento justo de aprovechar y hacer ese proyecto que siempre has postergado por una u otra razón: un viaje por Europa o estudiar un posgrado puede ser mejor opción que llorar 24 horas al día.

Si amas algo…

Como dice el pensamiento que tu tía postea en su muro de Facebook, una buena opción es “cortar por lo sano” la relación y dejar que la distancia ponga al amor en perspectiva. Si, al final de la separación, aún deseas estar con la otra persona: felicidades… y a trabajar en la comunicación cercana para recuperar el tiempo.