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¿Formé parte de una secta sin saberlo?

Si bien es completamente válido usar chamanismo, psicoanálisis, yoga o, como diría Lévi-Strauss (1958), aquello que tenga eficacia simbólica para tener un desarrollo psíquico y emocional saludable, es importante ser cauteloso con las prácticas que escogemos.

En 2004, después de que la televisión francesa diera a conocer el documental Voyage to the Land of the New Gurus y posterior a decenas de reportes de malas prácticas profesionales por parte de la empresa Landmark Education (una compañía de entrenamiento fundada en 1970 por Werner Erhard), el gobierno francés vetó las actividades de dicha empresa y la aplicación del coaching coercitivo en cualquier organización del país. A partir de ese momento, en diferentes partes del mundo emergieron modelos de entrenamientos, basados en prácticas similares a las utilizadas por dichas empresas, que eran económicamente atractivos para sus fundadores, pues se basan en un esquema piramidal de ingreso.

Estas empresas de “desarrollo humano” aseguran que proporcionan “un entrenamiento de vida para crear en las personas un sentido de propósito y satisfacción, así como habilitar un desempeño eficiente en todas las áreas de su vida”. Sin embargo, la manera en la que llevan el entrenamiento coincide con técnicas utilizadas por el ejército, las religiones, etc., para acceder a la psique del individuo y así controlarlo.

Una vez que la persona modifica sus conductas y relaciones con el mundo habituales, puede construir una nueva manera de mirar e interactuar con el mundo, pero también servir los intereses de alguien más, por ejemplo, participar en este modelo económico.

Este tipo de empresas incluyen el uso de técnicas como aislamiento, fatiga física y mental, incertidumbre y confusión programada. Por ello, lo ideal es que antes de elegir cualquier tipo de “terapia” psicológica en la cual apoyarte, investigues sus fundamentos y compares la opinión de distintos expertos.