Bienestar

¿Cuánto te puede afectar una cirugía plástica?

Aumentar la copa de bra, levantar el mentón, disimular las arrugas o la mínima rinoplastia,  todos son procesos quirúrgicos de tipo estético que, en algún momento, consideramos hacer con el fin de elevar el autoestima. Pero ¿qué pasa cuando los resultados no son los esperados?

Antes de cualquier intervención, las personas interesadas crean una idea de cómo se verán y los efectos positivos que esto traerá en su vida: tener más seguridad en sí mismos, verse más atractivos, usar la ropa que les gusta; sin embargo, hay que tener claro que una cirugía cambia aspectos físicos, no conflictos internos.

Alguien con una autoestima sana que decide someterse a algún procedimiento de este tipo, por lo regular, actúa con base en su propio criterio, seguro de sí mismo y convencido de alcanzar sus objetivos. Por lo que, en caso de que los resultados no cumplan con sus expectativas, su actitud positiva le permite manejar estos momentos de crisis y buscar otras soluciones sin hundirse en la depresión.

Por otro lado, quienes lo hacen sólo para llenar un hueco emocional (inseguridad, frustración, vergüenza) la mayoría de las veces no se sienten completamente felices con los resultados y acaban envueltos en una espiral de continuas cirugías o son incapaces de lidiar con los resultados y terminan por aislarse aún más.

Definitivamente verse bien y sentirse cómodo con el físico, refleja una actitud positiva a la vida; pero antes de decidir someterse a alguna de estas intervenciones es importante:

  • Trabajar en una autoestima sana. Quizá es de más ayuda un terapeuta que un cirujano plástico.
  • Estar seguro de lo que se busca con esta operación y saber hasta dónde es posible lograrlo.
  • Buscar opiniones de varios especialistas y elegir un experto que cumpla con las expectativas que ofrece, y asegure no correr riesgos que puedan traer efectos negativos.

 

Opinión

Al país que vayas… Aprende mucho (y ayuda más)

Durante los viajes se disfruta de nuevas experiencias que llenan completamente nuestros sentidos, pues no sólo nos ayudan a descansar y salir de la rutina, sino que nos permiten desconectarnos de la vida diaria para conectar con nosotros mismos: con nuestras ideas, emociones y pensamientos. Al recorrer otros lugares, nuestro corazón y cerebro se llenan de nuevas imágenes y sensaciones, momentos que con el tiempo se convierten en recuerdos.

Para ser sincero, siempre que viajo intento conocer cosas relacionadas con mi profesión: desde qué tipo de enfermedades se presentan frecuentemente en cada zona, hasta qué cirugías plásticas son las más practicadas en ese país.

En Brasil por ejemplo, hay una cultura de la cirugía plástica diferente a la que tenemos en México: mientras aquí creemos que es algo que debemos esconder (pues es visto como un tabú), allá los pacientes son muy abiertos en comentar qué tipo de procedimientos estéticos se realizan, sin pena ni prejuicios. Incluso los comentan como parte de su estatus social, es algo de lo que hablan con naturalidad y en ocasiones para presumir.

«La sensación de ayudar a personas sin recursos y con la necesidad de una cirugía de este tipo es indescriptible».

Durante todos estos años de entrenamiento en Cirugía Plástica he tenido la suerte de participar en campañas de cirugía extramuros para atender a pacientes con labio y paladar hendido en el sureste del país (Chetumal, Cozumel), Estado de México y en la Cuidad de México, así como en cirugías de reconstrucción de mama en pacientes con antecedentes de cáncer en Piedras Negras. La sensación de ayudar a personas sin recursos y con la necesidad de una cirugía de este tipo es indescriptible.

Lo comento porque lo imaginemos o no, la cirugía plástica tiene un lado social y humano muy importante y del cual pocas veces se habla. Recordemos que como médicos, el fin último de nuestro trabajo es la salud y el bienestar del paciente. Este tipo de campañas, entre otras cosas, tienen el objetivo de integrarlos a la sociedad o una actividad física que por algún problema médico, estético o reconstructivo no pueden realizar.

Así, al formarme en esta disciplina quirúrgica, he observado en todos los países en los que he estado, que la prioridad siempre es el paciente, una preocupación que es común para todas las especialidades, en cualquier lugar del mundo. Hoy, más que nunca, los viajes son una buena oportunidad para aprender cosas nuevas y de paso, ayudar a los demás.