Psicología / S1NGULAR

5 razones por las que ser soltero es lo mejor que te puede pasar

En algún punto de nuestra vida, todos hemos sentido miedo a estar solos, pero ¿qué o quién nos ha hecho creer que ser soltero es lo peor que nos puede pasar en la vida? Seamos sinceros, el temor a no tener una pareja es algo socialmente impuesto. La familia, los amigos que ya decidieron casarse y hasta Hollywood contribuyen a hacernos pensar que estar con alguien -sin importar quién sea- es mejor que salir a cenar o ir al cine solo, ¿esa es una escena deprimente, no? Pero ¿te has preguntado cuántas de las parejas que conoces son realmente felices juntas y cuántas sólo lo hacen para matar su soledad?

Ahora que comienzas a considerar que esto es algo de lo mejor que te puede pasar, te compartimos cinco razones que definitivamente terminarán de cambiar tu idea sobre lo maravillosa que es la soltería.

1.Abandonas el miedo de enfrentarte a ti mismo

En una relación, es muy común que comiences a definirte a través de los ojos de esa persona -nos ha pasado a casi todos y ocurre de forma inconsciente con la convivencia continua-, pero cuando todo depende de ti, por ti y para ti, es más fácil tener claro qué te gusta y qué no, y conocerte realmente, incluyendo las cosas que también te desagradan.

2.Eres más fuerte

Compartir tus planes con alguien implica que muchas veces renuncies a tus propios deseos por intentar que ambos se sientan satisfechos; estar solo, en cambio, te deja sin pretextos para lograr todo lo que quieras y te propongas, y asumir los retos que esto requiere.

3.Puedes trabajar en la mejor versión de ti mismo

No se trata de volverte un insoportable narcisista, sino de aprovechar la oportunidad de trabajar en lo que siempre has querido ser. Visualiza cómo te gustaría que los demás te reconocieran y esfuérzate en lograrlo. Sentirte pleno atraerá gente igual de increíble a tu vida.

4.Necesitas sanar

Si en este punto de tu vida eres soltero, es porque -asumimos- has atravesado por algunos fracasos y eso, aceptémoslo, siempre implica atravesar un duelo que afecta nuestra estabilidad emocional y amor propio. ¿De verdad te sientes listo para embarcarte en otra relación?

5.Aprendes a valorar realmente a las personas

Después de conocerte, lidiar contigo y entender lo importante que eres, serás capaz de valorar y respetar a las personas de igual manera. Y, si llega el momento, podrás estar con alguien con quien compartir y no de quién depender.

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¿Por qué tú y yo no podemos ser sólo amigos?

Neha Nathani, colaboradora de la revista digital unwritten, escribió recientemente un post en el que comparte la lucha y el desgaste emocional -que casi todos hemos experimentado-, después de terminar una relación. Este post ha dado la vuelta al mundo, al lograr expresar lo frustrante que es sentirnos estancados en una relación estática e incapaces de poner orden en nuestras emociones. Aquí la publicación original.

 

“¿Es egoísta decir que no quiero ser tu mejor amigo si no estamos juntos? No sería fácil decir adiós, pero tampoco es imposible. Es una locura pensar que hubo un tiempo, hace no mucho, en el que ni siquiera sabía que existías. Simplemente no siento que pueda manejar verte con alguien más, incluso escucharte hablar de alguien más. En algún momento, esos fueron nuestros temas de conversación, pero las cosas han cambiado, hemos cambiado. Y sólo estoy tratando de proteger mi corazón.

Lamento haberte mentido al decir que podíamos volver a ser sólo amigos si eso era lo que se suponía que debía suceder, pero me enamoré de ti, ¿qué debo hacer? Te veo y quiero abrazarte, quiero aferrarme a ti. Quiero que estés cerca y no puedo tener todo eso si no estoy contigo. Ahora estoy bien ahora porque no estás con nadie más, pero ¿qué sucederá cuando la encuentres? ¿Que voy a hacer?

Dices que soy tu mejor amiga y te creo. Tu también eres mi mejor amigo. Dices que no puedes imaginar la vida sin mí y tiene sentido porque también es difícil imaginarla sin ti. Pero siento que eso es justo lo que necesito hacer para seguir adelante. Quiero aclarar que no creo que sea justo para cualquiera de nosotros, pero no sé qué más hacer.

Espero con ilusión los días en que sé que voy a verte porque haces mi día mejor. Me encanta cuando mi teléfono suena y veo tu nombre porque escucho tu voz; siempre tenemos mucho que hablar. Eres una de las personas que más come que conozco y no me importa. Lo que más disfruto es cuando estamos juntos en el sofá viendo una película. Podría escribir sobre ti durante horas, pero eso es lo que más me preocupa.

Hablo de ti como si fueras mi novio porque seguimos haciendo muchas cosas juntos. Me estás enviando señales mezcladas y me confunde. No quieres estar conmigo, pero la forma en que me miras dice lo contrario. Recuerdo el momento en que dijiste que todo era perfecto, pero al final no lo fue para ti. Y quiero saber qué fue lo que falló para arreglarlo, pero sé que así no es cómo funciona. Dijiste que podrías casarte conmigo, pero ahora parece que no soy lo que quieres. ¿Quieres que vayamos de vacaciones solos, pero no debemos estar juntos? Puedes creer que estoy loca, pero ¿esto no suena como alguien que te invita a salir? Por favor, responde a mis preguntas porque ahora mismo no entiendo nada.

Lo siento pero si no soy tu todo, no puedo ser tu nada”.

Bienestar / Psicología

¿Realmente te amas o es solo la ilusión?

Estamos acostumbrados a mirar de reojo cuestiones que tocan inseguridades y miedos en nosotros mismos, y olvidamos muy pronto que, tanto para conseguir nuestras metas, como para relacionarnos con otros y con nosotros mismos, es indispensable aceptar también lo que no nos gusta de nuestra personalidad o físico. ¡Ojo! Esto no significa que tenga que agradarnos todo de nuestra persona, se trata más bien de aceptarlo: sentirnos bien sabiendo que no todo es perfecto (ni lo será).

Aunque no debe caerse en generalizaciones, debido a que cada individuo es distinto, sí existen algunas señales que pueden ayudarnos a identificar si vivimos engañados pensando que nos amamos o no. Jorge Arturo Covarrubias, psicoterapeuta del Instituto Mexicano de Psicoterapia Cognitivo Conductual y el psicólogo clínico y terapeuta familiar, Edgar Núñez Miranda, nos ayudaron a hacer un listado de aquellos aspectos que pueden indicar una real aceptación o una ilusión de que nos queremos.

Aceptación real

  • Existe una congruencia entre lo que piensas, dices y cómo actúas.
  • Te muestras generalmente alegre.
  • Mantienes una actitud positiva.
  • Eres capaz de disfrutar a solas o en compañía.
  • Ante los problemas, buscas soluciones.
  • Aceptas tus propios errores.
  • Te autoevalúas, sin caer en la obsesión (o en manos del “verdugo”).
  • Eres capaz de reírte de ti mismo.

Ilusión de amor propio

  • Te muestras enojado de forma constante.
  • Tienes conductas de riesgo (como el exceso de alcohol y de drogas).
  • Te criticas constantemente.
  • Hablas con frecuencia de las cosas que no has podido lograr en la vida.
  • Sientes que te esfuerzas constantemente por aparentar alguien que no eres.
  • Existe una necesidad de dominación sobre otros.
  • Manipulas.
  • Necesitas de la estimulación de otras personas.

Cualquier que sea tu situación, recuerda que acudir a terapia es una herramienta para sentirte bien contigo mismo.

Bienestar

19 razones para estar agradecido en esta época

Entre las tareas del dia, el tráfico, los pendientes que nunca terminan, el drama que a veces nos rodea, es fácil dejarse envolver por una nube de negatividad y olvidar todas esas pequeñas -y grandes- cosas que positivas que damos por sentado.

Aunque el Día de Gracias sólo se celebra en Estados Unidos, tal vez la fecha sea una buena excusa para recordar aquellas cosas por las que hay que sentirse agradecido:

1. Estás vivo y respiras.

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2. Puedes leer esto, así que puedes leer otras grandes obras literarias y sumergirte en increíbles historias en cualquier momento.

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3. Tienes trabajo.

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4. Si no tienes trabajo, tienes tiempo libre.

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5. Tienes tan siquiera una persona -tal vez muchas- que te consideran un amigo.

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6. Y tienes a ese amigo, que siempre estará ahí para ti.

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7. Hay una persona en el mundo que está pensando en ti.

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8. Por las veces que la lluvia te agarra justo cuando estás entrando a casa y ya no tienes que salir.

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9. Los fines de semana que se sienten más largos.

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10. Por los puentes en los que te puedes escapar de la realidad.

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11. Cuando llegas al banco y no hay fila.

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12. Las tardes con frío en los que nadie te busca y tienes tu chocolate caliente, Netflix y una cobija para ser feliz.

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13. Esos momentos en los que recuerdas a tu Ex y ya no sientes nada.

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14. Cuando recibes un mensaje de un amigo que vive lejos y se acordó de ti.

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15. Cuando prendes la TV y tu película favorita apenas está empezando.

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16. Porque tienes zapatos en tus pies.

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17. Porque tienes Internet y estás conectado a una infinidad de posibilidades.

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18. Por los días difíciles y por todo lo que te enseñaron.

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19. Porque ya no eres la misma persona que el año pasado… ya creciste un poco más.

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Psicología

Disney te mintió, nadie es media naranja de nadie

Nada que ruede puede ser el centro, nada que ruede puede ser el centro, nada que ruede puede ser el centro: se lo repito a mis amigos, a mis hermanas, a mis compañeros de oficina, na-da, absolutamente nada que ruede puede ser el centro.

Y es que existe un mito que, desde tiempos románticos, nos ha hecho creer que somos seres incompletos. Educación, cultura, literatura, películas, hay millones de industrias y contextos que nos hacen creer que el estar solos no está bien, como si estuviéramos destinados a que al mundo venimos a “emparejarnos”, como si la ley de vida fuera: naces, creces, te enamoras, procreas con quien te enamoras, y mueres.

Qué falacia, cuánto daño nos hizo la cultura, las historias de Disney, ¡o nosotros mismos! Cuánto nos hemos engañado al pensar que necesitamos amar y que nos amen para realizarnos y existir.

La sexóloga y psicoterapeuta, Karla Barrios, considera que la idea de que somos personas incompletas parte sustancialmente del mito de la Grecia Clásica: “Con el relato de Aristófanes sobre las almas gemelas. Sin embargo, existen sinfín de elementos que sustentan esta idea y que contribuyen a que vivamos en la tiranía de ‘estar en pareja’, ya que de otra manera somos personas ‘fracasadas’, ‘incompletas’, ‘solas’, ‘inestables’, ‘minusválidas’, etc.”.

Incluso, dentro de esta misma idea, llegamos a satanizar (o ver mal) no tener como prioridad en la vida el encontrar esa media naranja con la que formarás una familia.

Plenitud propia

En muchas ocasiones solemos depositar tanta importancia a la presencia del otro que, cuando esa persona se va, caemos en una sensación de vacío incontenible. Sin embargo, al darnos cuenta de que las despedidas son la mejor oportunidad para recapitular que todas y cada una de las parejas amorosas forman parte de la experiencia personal, que alimentan la existencia, pero no la definen, entendemos entonces que incluso una relación es una unión de dos seres completos, y no de dos mitades que se encuentran.

Al afirmar que tu pareja, tus ex y tus enamoramientos son sólo una pieza del todo que tu entorno conforma, garantizas que hay más detalles y razones para sentirte pleno, despertar, gozar, viajar, amar y vivir.

“Para trabajar la plenitud propia, hay que reconocer que ninguna persona puede hacerse responsable de nuestras experiencias de vida. Es necesario repensar nuestra autonomía, libertad y autodeterminación como una forma de reafirmarnos y reconocernos sin el peso de las expectativas de las demás personas. El amor propio es la base para una vida digna y amorosa”, asegura Barrios.

El amor propio nada tiene que ver con ensimismarse en uno, cerrarse y bloquear todo intento de compromiso con alguien. Muy comúnmente a la redacción de esta revista llegan preguntas sobre qué opinamos sobre el matrimonio, o si el ser s1ngular es estar en contra de la concepción de pareja, pero nuestra reacción es siempre la misma: la singularidad (o la dicha de estar con uno mismo) no está peleada con la idea de compartir el amor con otro.

Lo que buscamos es justamente evidenciar, entre otras cosas, que el mito de las medias naranjas crea una versión equívoca de la plenitud. Pues bien, los solteros no somos seres incompletos. Incluso los que ahora mismo gozan de una relación estable y duradera, todos somos personas con sensaciones, sentimientos, necesidades, elecciones, acciones, ideas, aspiraciones, y en cambio permanente.

Los solteros no somos seres incompletos

Nadie es media naranja de nadie, cada quien (soltero o no) es dueño de sus propios actos, consecuencias, felicidades, desgracias, logros. Todas las personas que pasan por nuestra vida se convierten en aprendizajes, amores, desamores, recuerdos, porque somos un proceso de cambios en el que tú eres la única persona de la que obtendrás las respuestas que estás buscando.

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S1NGULAR / Salud

Carta de una bloguera curvy a su “yo” de 12 años

Cuando de amor o de estándares de belleza hablamos, muchas mentiras nos pueden llegar a los oídos, no sólo desde la cultura o la era en la que vivimos, sino también desde nuestra propia familia, de las diferentes industrias comerciales y hasta quizá desde el interior de uno mismo.

Porque sabemos que pocos somos los que nos atrevemos a encarar lo que hay detrás de estos prejuicios, la periodista y curvy blogger Gabilú Mireles escribió en su sitio, Fatgab, una carta catártica y hermosa sobre cómo creció bajo la idea de que el ser gorda estaba completamente peleado con el derecho de ser amada y querida por alguien.

En este texto, Gabilú se enfrenta a sí misma, le cuenta a su niña de 12 años que, de ser ella, empezaría a amar sus curvas y disfrutaría de la vida sin importar el número que marque la báscula. “No necesitas bajar de peso para que alguien te encuentre bella. ¿Te cuento un secreto que nadie nos dice a las mujeres? Los hombres no se fijan en las lonjas o en esas partes que tanto odias, ellos notan tu seguridad, tu personalidad, tus enormes ojos y la manera en la que no te para la boca cuando hablas de aquello que te apasiona… tu valentía.”, escribió la periodista.

En S1ngular, dedicamos ya una edición a hablar del cómo las chicas de tallas grandes pueden gozar, sentir, vestirse, amar, ser amadas y expresarse sin sentir que las miradas ajenas las juzgan. Por ello, Gabilú, su blog y sus redes sociales son un claro ejemplo del cómo lo que fuimos en el ayer construye la fortaleza y dicha con la que vemos el presente.

Porque la belleza, el amor, el bienestar, el talento, las parejas y la felicidad nada tienen que ver con las calorías de una dieta, con los estigmas sociales o con los miedos que otros provocaron en nosotros. Lee la carta completa y da paso a seguir disfrutándo(te). Que la vida es hoy y es tuya.

 

Querida yo de 12 años,

Eres gorda, pero no es el fin del mundo. Sí, ya sé que no me crees. Se han encargado de hacerte creer que no puedes ser feliz hasta que seas flaca, pero ¡no es cierto! ¡Hay delgadas que tampoco son felices!

Sé que te han dicho -muy seguido- que nunca encontrarás el amor mientras estés gorda. Te lo dicen personas que, en teoría, quieren lo mejor para ti, así que les crees. Te dicen, ¿qué, no quieres tener novio? ¡Pues tienes que estar flaquita!

Pero, ¿sabes qué? No es cierto. Puedes ser gorda y ser amada.

No necesitas bajar de peso para que alguien te encuentre bella. ¿Te cuento un secreto que nadie nos dice a las mujeres? Los hombres no se fijan en las lonjas o en esas partes que tanto odias, ellos notan tu seguridad, tu personalidad, tus enormes ojos y la manera en la que no te para la boca cuando hablas de aquello que te apasiona… tu valentía. Todo eso pesa mucho más que cualquiera que sea la talla de tu ropa.

No te voy a mentir. Sí, tal vez las mujeres con curvas extras somos un gusto más específico y tal vez no cualquiera puede ver más allá de los estándares físicos, pero ¿sabes qué? Eso está bien para ti. Tú no necesitas a cualquiera. Si eres un gusto especial, sólo encontrarás a alguien así de especial. Aquellos a los que les gustes, te verán por todo lo que eres -por dentro y por fuera- y no sólo por lo que pesas.

¡Ah, y los hombres amarán tus curvas! Sí, eso tampoco te lo han dicho ni te lo dirán, pero tú lo descubrirás solita, después. Miles de hombres aman las curvas y adoran las tuyas, así que no las odies tú; no las hagas tu cruz.

No quieras cambiar quién eres sólo porque te han obligado a hacer dietas desde los 11 y te han enseñado a compararte con las más delgadas y a querer ser así. Todas las dietas que harás durante la secundaria, preparatoria y universidad no funcionarán porque las estás haciendo por complacer a los demás y porque la idea de que te vean como “la gordita” te hace llorar, pero nadie te ve así, te lo prometo. Te ven por quién eres.

Un día, aprenderás a comer bien, en lugar de hacer dietas y morirte de hambre -que como quiera nunca funcionó porque te gusta demasiado comer-. Ese día, todo cambiará porque aprenderás la diferencia entre querer hacer dieta porque odias tu cuerpo… y querer comer bien para cuidarte ¡porque te amas!

Ah, no te quería contar en qué va ahorita tu historia, pero vas muy bien, ¡te amas!

Esas curvas que antes tanta pena te daban, ahora, te han dado seguridad, tu cuerpo te ha acompañado en grandes aventuras, tus labios han sido besados y tu corazón ha sido atesorado. Aún con todas las mentiras que te contaron desde muy pequeña, has aprendido a ver la realidad, a verte al espejo y no llorar como lo hacías antes. Hoy, te ves al espejo y te amas. Te tomas fotos y no te escondes, te presumes.

Hombres te han amado -sí, puedes ser gorda y ser amada- y muchos más te hará, pero lo más importante, es que tú te amas. Eres gorda y te amas. Es posible, ya lo verás.