En 2013, bajo la presidencia de José Mujica, Uruguay se convirtió en el primer país en legalizar el cultivo y venta de cannabis con fines recreativos. Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para los amantes de las sustancias psicotrópicas y de Bob Marley.

Por Nuria Ocaña

El resto del mundo ha marcado su propio ritmo, uno más pausado. Y es que la aprobación y regulación de su uso aún son temas que se analizan con pinzas y bajo un microscopio de criterio bastante estricto.

Países europeos como Bélgica, Italia, Polonia y, recientemente, Alemania, han preferido avanzar bajo el argumento de sus beneficios terapéuticos, cada vez más comprobados, en enfermedades como la epilepsia, depresión e incluso, afecciones como el glaucoma.

Así, varias farmacéuticas y empresas dedicadas al bienestar han explorado el potencial que la sustancia representa en su futuro mercado. Los tampones de marihuana son uno de los productos más atrayentes.

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Creados por la compañía Foria, prometen reducir el malestar de los cólicos menstruales en aproximadamente 20 minutos. Se aplican de la misma forma que un óvulo (vía anal o vaginal) para que las paredes vaginales absorban los cannabinoides directamente y lleguen al torrente sanguíneo. Los nervios del útero y el cuello uterino bloquean el dolor y relajan los músculos. Por el momento, la venta del blíster requiere prescripción médica y sólo está disponible en los estados de California y Colorado en Estados Unidos. Y aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aún no ha aprobado el producto, los comentarios en web de varias usuarias aseguran su eficacia por más tiempo que los analgésicos tradicionales.