Un tema, dos posturas y varias respuestas… acerca de la inventada de tener chorrocientos likes y corazoncitos en redes.

Por Mario Villagrán

Foto: Shutterstock

 

¿Cómo se mide la influencia de una persona?

 

ROMINA SACRE
Emprendedora e influencer

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Hay una gran diferencia entre ser popular y ser influencer. Una persona que es esto último es alguien que tiene la capacidad de impactar en los demás y su influencia se mide en ese impacto. Popular es tener números, pero no necesariamente las personas interactúan contigo.

 

CARLOS VELÁZQUEZ
Escritor

En mi infancia la influencia se medía de acuerdo a una figura mayor a la que anhelábamos parecernos; sin embargo, internet cambió todo, ahora la influencia está ligada al ego. Los “don nadies” se han convertido en “influencers”, si antes las marcas creaban las tendencias, hoy ellos se asumen como empresas.

 

¿Qué es más importante: las cualidades o los números?

ROMINA: Una persona con 10 mil seguidores que tiene una audiencia bien dirigida y específica puede tener mucho más impacto que otra que tenga 200 mil y que no sepa a quien le habla. A mí me interesa más generar contenido que motive. La meta es tener los números y un contenido que proponga y ofrezca algo distinto.

CARLOS: En la actualidad se privilegian los números por encima de todo. Por ejemplo, a “Despacito” se le atribuye un éxito desmedido sólo por sus reproducciones. Ni los números son todo, ni las cualidades son moneda de cambio efectiva. Los influencers pretenden ser líderes morales. Y la historia nos ha demostrado que los líderes morales son una plaga para la humanidad.

 

¿Cómo entiendes el concepto influencer?

ROMINA: Estamos en el momento en el que todo mundo muere de ganas de ser influencer por lo que eso representa, porque las marcas te regalan cosas, te invitan a lugares, a viajes, etc. La parte glamourosa. La mayoría sólo quieren ser importantes porque sí. ¿Es una moda? No sé. Tal vez el próximo año varios desaparezcan si no evolucionan.

CARLOS: Las redes sociales, que se alimentan de la aldea global, han rediseñado esta figura. Ahora tenemos un montón de ninis e ignorantes ejerciendo el papel de influencer. El fenómeno de estos se ha expandido de tal manera que la gente en la actualidad prefiere dedicarse a esto antes que estudiar o buscar un trabajo real.

 

¿Puede cualquiera ser influencer?

ROMINA: La gente por fuera cree que esto que hacemos es muy fácil. Hay muchas cosas que debe tomar en cuenta una persona para volverse influencer. Una es el tiempo. Dos, tener claro qué es de lo que quieres hablar. Tres, hacerlo porque lo amas, no nada más por volverte famoso. Una vez más, uno decide por qué camino irse y qué impacto quiere.

CARLOS: No. La figura del influencer es aún difusa y creo, está en construcción. Claro que hay muchos que lograron ya hacer de esta “profesión” algo rentable; sin embargo, son muy pocos los privilegiados que pueden convertir sus likes en dinero.

 

¿Qué tanto te importa ser influyente?

ROMINA: A mí lo que me hace feliz y me interesa es conectar con mis lectores, hacer que mi contenido los ayude a avanzar, a quitarse el miedo. Que mi programa Caras Vemos, donde invito a personas relevantes que son influyentes en su medio, inspiren a los demás.

CARLOS: La literatura no es referente de nada. Es un oficio que tiende a desaparecer. En las letras no hay dinero, no hay rockstars. Lo que nosotros necesitamos urgentemente es vender libros; pero la gente compra menos libros, así que aquel que pretenda hacerse el influencer dentro de la literatura sólo está haciendo un total ridículo.