Paola Kuri, empresaria y defensora de la equidad de género, busca que cualquiera tenga el derecho de practicar el deporte que le apasione sin ningún estereotipo.

Por Alejandra Crail

Foto: Cortesía Google

A Paola Kuri le gusta el futbol. Cada que tiene oportunidad toma un balón y lo domina con destreza. No le da pena demostrar su pasión. Ella sabe que ha adquirido una especie de superpoder para combatir los comentarios de siempre, esos que dicen “las mujeres no saben jugar al futbol”.

“La Wera”, a sus 29 años –26 de pambolera–, se convirtió hace unos años en referente de este deporte cuando escribió una columna que hablaba sobre la falta de equidad de género en esta disciplina. Era 2015 y su cuenta de Twitter se saturó de retuits y menciones, muchas de ellas de padres que no sabían a dónde llevar a sus hijas para que pudieran seguir practicando futbol, así nació #FutSinGénero, el proyecto que un año después presionaría –fuerte y sin miedo– a la Federación Mexicana de Futbol para que creara una liga profesional para mujeres. Meses después nació la Liga Femenil MX.

Pero la labor de Kuri no terminó ahí, se dio cuenta de que a las mujeres desde muy pequeñas se les coarta el derecho a disfrutar de las actividades físicas, por el contrario se les impulsa a cuidar una imagen delicada, femenina, sin rudeza, sin sudor.

“Hay un estereotipo que durante décadas ha influido en que los deportes tengan una etiqueta según el género. Gimnasia para mujeres, futbol para hombres, por ejemplo. Pero la realidad es que el deporte es para personas y lo que importa es el talento, no el género”, explica la joven (por cierto de ojos castaño claro y nariz recta).

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Con su nueva campaña #StrongWomen Better World, Paola quiere dejar en claro que las mujeres también pueden entrenar deportes de contacto físico y de fuerza, sin poner en riesgo su feminidad. Pero también es una invitación a todas para hacerse dueñas de sus cuerpos, de llevarlos al límite, de saborear el dolor de los músculos al terminar una actividad física, pero sobre todo de poder defender el derecho a practicarlo sin prejuicios.

Foto: Cortesía Google