Opinión

Si algo envidio de los hombres es su capacidad de olvidarse de todo a la hora del sexo

Cuando ellos cogen, no les importa si están gordos, flacos, si se les nota la lonja, si se rasuraron, si se bañaron o no… o si tú tienes estrías en las nalgas. Cogen y lo disfrutan. Claro, están los metrosexuales o los que son la excepción de la regla; tampoco hay que encasillar. Pero, con las mujeres, la excepción seríamos quienes no nos preocupamos.

Todas, en algún momento de nuestra vida, sin importar la edad que tengamos, nos hemos visto envueltas en conversaciones sobre ejercicios, cremas, champús y un amplio espectro de recetas y artilugios de belleza, lo que indica la importancia que le damos a sentirnos bellas. ¡Cuántas revistas no sobreviven gracias a las recetas de todo tipo de menjurjes para sentirnos mejor con nosotras mismas! No es que esté mal, pero es que, en ocasiones, le damos tanta importancia que llega a influir en nuestras formas de relacionarnos en la cama.

A la hora de revolcarme con alguien, sólo pienso: “Que no note el gordito de mi cadera o la celulitis de mis muslos…”

En cambio, en las conversaciones masculinas, abundan las cosas sin importancia, como los deportes, el cine y, sí, que si alguna que otra mujer está buena.

Siempre sentí que tenía muslos de jamón de puerco. Me veo al espejo y… así esté en mi peso ideal… definitivamente hay algo que no me gusta. Siempre existe la comparación con las demás. Pero sé que no soy la única. Las amigas como quienes desearía estar yo se sienten igual; y son estas pláticas donde una se da cuenta de eso.

A la hora de revolcarme con alguien, sólo pienso: “Que no note el gordito de mi cadera o la celulitis de mis muslos; que no se dé cuenta de que se me ven las venas o que tengo pechos pequeños”. Pero he aprendido que a ellos, la verdad, la verdad, les vale un reverendo comino cómo nos veamos.

Llevo muy bien grabada aquella ocasión en que salieron unas fotos de Scarlett Johansson en bikini, tomadas por paparazzi, donde criticaban su celulitis. Cuando se las mostré a unos amigos, haciendo hincapié en lo asquerosa que se veía, ellos sólo dijeron: “¡Qué sabrosa!”. Así funciona su mente. A partir de ahí, comencé a relajarme.

De las parejas que he tenido, sólo una me ha dicho que el aspecto físico le interesa ante todo. Las demás, en general, hasta me pedían que no me cuidara tanto, porque les gustaba “la carnita”. No, no pretendo hacer de esto un curso de superación personal, un “ámate como eres”, porque eso es casi seguro que jamás lo lograremos.

Lo que intento decir es: ¿Acaso, a la hora de la pasión, nosotras nos fijamos en si los hombres engordaron, enflacaron o lo que sea? No. A la hora de coger, lo que importa es la química, la lubricación, las sensaciones. Olvidémonos de cómo lucimos y disfrutemos más a la hora de coger.