Sexualidad

Sexting: ¿por qué cachondearse por el celular nos resulta tan excitante?

El sexting es una práctica sexual que surgió gracias a los avances tecnológicos y que, rápidamente, ha ganado una vasta popularidad. Se trata de una palabra derivada del verbo en ingles texting, la cual se refiere al intercambio de mensajes de texto, pero transformándola con el sufijo sex, ya que se trata de información sexual.

Se pensaba que era una práctica de moda entre los adolescentes, pero actualmente se da también entre jóvenes y adultos, incluso sin la necesidad de conocerse en persona. En México, según datos de la Fundación en Movimiento, estos comportamientos inician entre los 14 y los 19 años. Y la práctica ha ido en aumento durante los últimos años: de acuerdo con la Alianza por la Seguridad en Internet (ASI), 4 millones de jóvenes y niños de entre seis y 16 años, podrían estar involucrados en ella.

«Gracias a los teléfonos celulares, al instante es posible tener encuentros que incluyan la estimulación visual a través de imágenes o videos».

Una encuesta reciente de la empresa McAfee, especializada en seguridad informática, señala que, en Estados Unidos, los hombres superan a las mujeres en el uso de celulares para enviar y recibir contenido erótico: 61% contra 48%. Otra encuesta norteamericana, del sitio de citas Ashley Madison, confirma esta tendencia, aunque la diferencia no es grande: entre 75 mil usuarios de 26 países, 75% de los hombres reconocieron mandar a diario contenido de este tipo, mientras que el 70% de las mujeres respondió lo mismo.

¿Qué hace tan atractiva esta práctica? ¿Por qué cada vez más personas la llevan a cabo? Para empezar, ofrece inmediatez: gracias a los teléfonos celulares, al instante es posible tener encuentros que incluyan la estimulación visual a través de imágenes o videos.

Por otro lado, el sexting es una manera de introducir el erotismo, de ponerlo en juego de una manera menos inquietante o comprometedora que en un encuentro real. En ocasiones, se utiliza como un preámbulo, como una seducción para un encuentro real.

«Estos contactos virtuales permiten la construcción de un yo diferente, una alteridad que permite al sujeto interactuar de una manera más atrevida y desinhibida».

Toda interacción a través de estos medios permite un encuentro en un ambiente, artificial, virtual y, por lo tanto, controlado y manipulable. La manera de incitar el deseo en el otro es muy cuidada. Los sujetos pueden elegir meticulosamente las imágenes, los ángulos, los contenidos que desean presentar. El ritmo en la interacción es diferente y la inmediatez de la respuesta no se da por hecho.

Estos contactos virtuales permiten la construcción de un yo diferente, una alteridad que permite al sujeto interactuar de una manera más atrevida y desinhibida que en su vida habitual, permitiéndole hacer cosas que no haría normalmente.

Estar resguardado por esta alteridad añade el beneficio de no enfrentarse tan crudamente a la posibilidad del rechazo. Siendo así, una de las más grandes ventajas que ofrece esta práctica es poder salir del encuentro sin mayores complicaciones ante una eventual incomodidad. Relaciones light que no exigen mayores compromisos. El sexting es, en sí mismo, un síntoma de la era en que vivimos.