Salud / Sexualidad

Sexo seco: una extraña práctica que atenta contra la salud

Muchas mujeres hemos estado ahí: libido encendida, sábanas alborotadas, él sobre ti, tú jadeando, mordiscos, besos y gemidos. Todo listo para que el pene entre, pero de pronto… ¡oh, naturaleza! La lubricación vaginal nos hace una mala jugada y no hay poder divino que nos haga quedar mojadas.

Existen múltiples razones que provocan tanto la sequedad vaginal, como el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos interiores de la vagina): el climaterio, las infecciones, los efectos secundarios de diversos medicamentos y el estrés, son algunas de las causas.

Sin embargo, mientras la mayoría de las mujeres que experimentan esto piensan que su vida sexual terminó, en el centro de África y el sur de Indonesia hay quienes usan arena, piedras, papel, trapos secos, polvo, detergente o hasta cambian su alimentación con tal de disminuir o eliminar su lubricación natural. Una locura, sí, y un atentado contra su salud que se llama “dry sex”, todo con tal de que el hombre sienta mayor placer y contracción a la hora del coito.

Pues bien, de acuerdo con el Instituto Guttmacher de Estados Unidos, encargado de estudiar los actos sexuales y la salud reproductiva en todo el mundo, en algunos países de África los hombres asocian la idea de una vagina estrecha (y sin lubricación) como un indicador de que su mujer es fiel; por el contrario, a aquellas que muestran humedad y lubricación se les señala incluso como portadoras de enfermedades de transmisión sexual.

Los peligros de practicar sexo seco no sólo se reflejan en la poca educación sexual alrededor de esas comunidades, sino que repercuten gravemente en la salud de las mujeres en el mundo, ya que cualquier objeto o sustancia que contribuya a interferir con los niveles de PH de la vagina, daña el epitelio vaginal provocando inflamación, bacterias, dolor excesivo durante el sexo, laceraciones y contagio de VIH.