Sexo de reconciliación, ¿qué se esconde detrás de esta práctica? | S1ngular
Sexualidad

Sexo de reconciliación, ¿qué se esconde detrás de esta práctica?

Del mismo modo en que existen muchos tipos de personas y gustos, también hay diferentes tipos de sexo y de motivaciones. En esta ocasión no concentramos en el make-up sex y le pedimos a Karla Barrios, psicoterapeuta sexual, que nos platicara más a detalle qué hay detrás de esta práctica que muchos disfrutamos e, incluso, quizá algunos provocan.

De acuerdo con la especialista, el sexo de reconciliación o make-up sex se refiere a mantener relaciones eróticas como interrupción de una discusión o al término de ésta, ya sea para cortar el conflicto o para subsanar y reparar lo que haya sido displacentero.

¿Qué se esconde detrás de esta práctica?¿Tiene alguna función?

Pueden existir muchos factores detrás de esta práctica y esto va en función de la propia vinculación erótica y afectiva de las personas involucradas. Algunas funciones pueden ser distender el conflicto, volver a acercar lo que parece separado, evadir una situación que parece de difícil atención, etc. Las funciones en realidad son tan variadas como tipo de personas y contextos existen.

¿Qué tipo de “demonios” podría despertar en alguna de las dos personas? O bien, ¿qué patrones de mala conducta o problemas psicológicos?

Es una respuesta difícil. De entrada, habrá que mirar que este comportamiento no únicamente se observa en la práctica de la especie humana; un referente interesantísimo es el caso de los bonobos, estos chimpancés que utilizan el sexo como resolución de conflictos, atenuando las tensiones y las situaciones difíciles. Es, además, una especie cooperativa que resuelve de manera no violenta y placentera cualquier viso de conflicto.

En este sentido, podríamos decir que el sexo de reconciliación no necesariamente despertará al monstruo de la relación, probablemente es más bien a la inversa: si la relación presenta puntos difíciles y si las personas involucradas tienen dificultad para gestionar temas escabrosos, este tipo de sexo puede ahondar más estas dificultades personales y de la relación.

Un ejemplo: si recurrentemente ante una discusión o pelea yo respondo seduciendo al otro y con ello se impide que lo de fondo sea atendido, entonces sí, en algún momento probablemente todo reventará, ya que se usa el sexo de reconciliación como sexo de evitación de algo doloroso y enojoso que está dañando la relación. Es como querer ocultar la basura debajo de la cama. Llegará el punto en el que la basura no cabrá debajo de ella y terminará por apostarlo todo.

¿Existe un tipo de personalidad más propensa a buscar o provocar este tipo de sexo?

Más que una personalidad, tiene que ver con nuestra forma de gestionar conflictos y de atender y compensar las experiencias dolorosas, enojosas, miedosas, frustrantes, impotentes, es decir, ni todo es puro placer, ni todo es puramente displacer, es más bien un ir y venir entre ambas. Cuando tenemos la disposición podemos mantener el sexo de reconciliación como un puente para distender y a la par atender aquello que requiere de nuestra atención.

También puede ser que nos mantengamos utilizando este tipo de sexo sin gestionar lo que requiere ser atendido, generando una verdadera bola de nieve que eventualmente nos tragará. Incluso, es importante ver la sinergia de la propia relación, ya que, con algunas personas o en algunos momentos, puede funcionar el sexo de reconciliación y con otra persona o en otro momento, no.

¿Existen personas que ya no les parezca placentero tener sexo si no es habiendo provocado alguna pelea?

Más bien les puede parecer menos placentero, ya que al pelear hay una activación fisiológica de ataque o huida y nuestro organismo presenta magnificación sensorial por el cambio en los niveles de los neurotransmisores. Es una respuesta orgánica, es decir, es fuerte y visceral, es una respuesta de sobrevivencia en donde se amplifica la percepción y la sensorialidad.

Por otro lado, el que el contexto sea menos cuidado o seguro también ayuda a que el encuentro sea más placentero; la estabilidad, la seguridad y lo cotidiano puede disminuir el erotismo, de ahí que pueda vivirse más placentero el sexo de reconciliación.

¿El sexo de reconciliación es una manera de evadir el problema de raíz?¿O de no resolver la causa del conflicto inicial?

Algunas personas, cuando no logran solucionar conflictos, creen que tienen tan buenos encuentros eróticos que eso afianzará la relación, lo cual no necesariamente funcionará así. Puede ser una forma de atender lo verdaderamente relevante para quienes conforman la relación. Sin embargo, el problema no es la experiencia erótica, sino cómo la utilizamos.

¿Es un arma de manipulación?

Sí hay elementos de chantaje, manipulación, coerción; en realidad cualquier elemento puede utilizarse como pretexto para violentar a la otra persona. Prácticamente todo puede convertirse en un arma, el fondo es lo que hacemos con aquello que tenemos y con nuestras posibilidades.

¿Qué es lo recomendable hacer si esto ya se convirtió en un problema? Me parece que el primer punto es reconocerlo y preguntarnos ¿qué está sucediendo?, ¿qué impacto está teniendo en mi vida?, ¿esto tiene posibilidad de atención y cómo requiero atenderla? También puede servir el socializarlo o buscar algún tipo de apoyo que sea prudente en función de mi propia experiencia.

Por ejemplo, si el sexo de reconciliación se utiliza ante la experiencia de violencias, es vital reconocer el grado de peligro para tomar medidas en donde asegure mi integridad física, emocional, económica, social, patrimonial, sexual, etc.; si, en cambio, el conflicto reside en evadir temas escabrosos como dinero, familia de origen, familia extensa, proyectos de vida, etc., puede servir una orientación, terapia, o buscar maneras de negociar aquello que se está dejando de lado. El tema es particularizar y buscar aquello que permita que la calidad de vida personal, relacional y social se mejore o ajuste a necesidades y realidades tangibles y propias.

¿Hay alguna diferencia de género: son las mujeres o los hombres quienes buscan o propician más este tipo de sexo?¿O depende más del tipo de personalidad?

Socioculturalmente en nuestro contexto el erotismo está más penalizado para las mujeres que para los hombres, por lo cual para muchos de ellos puede ser una forma de “escape” que se aprende desde los estereotipos y que socialmente posibilita la evasión de dificultades en la relación, ya que las mujeres aprendemos a verbalizar más y los hombres a actuar.

A la par, a las mujeres desde los estereotipos se nos enseña que el “sexo es amor” y desde esa traducción repetimos situaciones que nos son nocivas y nos lastiman. No es un asunto de mujeres u hombres, sino de las traducciones y la atención de aquello que nos nutre o desnutre de manera cotidiana. Más que la personalidad, los aprendizajes socioculturales, las experiencias previas, y todo aquello que nos construye y que vamos construyendo en el día a día, de lo que nos es significativo, importante y de lo que necesitamos, sentimos y pensamos abonarán en la forma de utilizar el sexo.

¿Qué otros factores intervienen para llegar a tener sexo de reconciliación?

Aunado a todo lo anterior, la perspectiva que tengamos sobre nuestro cuerpo, nuestra sexualidad y nuestro erotismo serán elementos que facilitarán o no el sexo de reconciliación y su utilización. Si vivimos la sexualidad y el erotismo con desconocimiento, miedos, ideas catastróficas y de desmerecimiento del placer o culpa del placer, el sexo de reconciliación se vivirá (muy probablemente) de la misma manera.

¿En qué situaciones el sexo sí es una opción adecuada para solucionar problemas de pareja?

El erotismo ayudará a reparar, restaurar, atender, cuidar, acompañar cuando el sexo es consensuado, cuando ayuda a resolver las dificultades y cuando no existe violencia.

Puede acercar lo que parece en otro momento irreconciliable; el erotismo puede servir como un puente de encuentro ante una experiencia amenazante y displacentera.

¿El sexo de reconciliación sólo aplica para parejas de largo plazo o para qué otro tipo de relaciones: abiertas, poliamorosas, esporádicas, etcétera?

Puede experimentarla cualquier persona que viva una relación erótica, independientemente de su configuración (o “etiqueta”).

¿Qué otros tipos de sexo existen: reconciliación, de despedida…?

¡Uf! Hay experiencias eróticas diversas y cada quien tendrá su diccionario personal sobre los significados de su erotismo.

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