Un buen beso puede convertirse en cualquier cosa, desde en una ofensa, una burla, un piropo, una provocación, un acto de amor, una muestra de ternura y afecto, parte del ritual del sexo, un acto de bondad, un acto heroico.

Por La mojigata*

Que vivan los besos, ¡que vivan! ¿A poco no son la cosa más disfrutable de este mundo?

No voy a hablar hoy de los besos que le dan las mamás a sus hijos, quiero tocar los besos de los enamorados, de los amantes.

“No dejes para mañana lo que puedes besar hoy”.

Digo ‘beso’ y me viene a la mente un intercambio de saliva, cierto jugueteo con la lengua de los dos involucrados (o los que cada quien quiera, no los limito), un atrevido mordisqueo de labios hasta quedar hinchados. También me imagino rostros irritados que literalmente se sienten cansados de todos los músculos faciales y claro que luciendo cual niño chapeado a causa de la fiebre.

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La consigna será entonces –con todo lo que ya nos estamos imaginando y más–, no dejar para mañana lo que podemos besar hoy.

Videíto por si quieres mejorar tu técnica de beso francés: