Recientemente leí un artículo de biorritmo sexual el cual explicaba claramente la diferencia en hombres y mujeres a la hora de desear tener sexo.

Por La mojigata*

Foto: Shutterstock

Ya decía yo que no era normal que por la tarde me convirtiera en una leona en celo, especialmente fantasiosa, mientras que por las mañanas no se me cruzara por la mente atacar a mi presa, incluso si me lo preguntas sin darme besos y sin tocarme, prefiero dormir otro rato.

Es que existe una razón, los hombres amanecen listos, en ocasiones con erecciones salidas de la nada o provocadas por sabrá dios sus sueños o los procesos que llevan a cabo al dormir. Mientras que una comienza a echarse a andar y a desear hacerse una pieza con el compañero por ahí de medio día en adelante.

Entonces respiro de nuevo; no soy madrugadora sexual, a menos que haya estímulo y eso toma su tiempo. Pero está bien, resulta que soy promedio y eso es zona segura. Me volvió el alma al cuerpo, aunque a veces me sienta bicho raro, ya no será por ese motivo.

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