“Ya no aguanto más esta soledad”.

–¿A qué te refieres?
–Pues a que ya tengo marcados los surcos que dibujan mis dedos de la mano alrededor del miembro a causa de los últimos meses de austeridad.

*Por La mojigata

Escuché esa queja de un amigo y no hice más que guardar silencio imaginando su “joystick” tibio, viciado quizá con los mismos trucos; miembro y mano trabajando en conjunto con horas en el historial de combates por lo general ganados. Por un momento aquel instrumento de supervivencia me recordó a su contraparte, el fiel dildo al que con fines prácticos llamaré “amiguito” tras llevar juntos casi dos años –más que cualquier pareja viva que haya tenido–, y es que ¡es tan fácil mantenerlo! Con lavarlo y cambiarle las pilas cuando sus movimientos pierden fuerza es más que suficiente. Bueno, es que no hay ni que conservarlo en un lugar fresco, de hecho tolera altas temperaturas.

Me alegra mucho ser chica en esa parte de no tener surcos ni rastros de las numerosas visitas de mi amiguito.

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Por otro lado me pregunto si los… ¿cómo llamar a los que se masturban con frecuencia? solitarios jugadores de Atari (sorry por la referencia ochentera) han tenido oportunidad de usar su palanca de mando cuando les da la gana como yo por ejemplo que cada que me cruza por la cabeza o que el cosquilleo es insoportable, saco a mi amiguito del cajón en donde descansa o si estoy fuera de casa, lo que hago es visitar los baños más concurridos (el ruido del entorno ayuda a pasar desapercibida) y hacer con los dedos –uno o dos dependiendo las ganas que traiga–, lo que se supone haría con mi gadget adorado: lubricarlo y tocar a la puerta un par de veces para después introducirlo. Vuelvo a llevarlo a la superficie y culmino en una respiración larga, salgo de allí como de “aquí no ha pasado nada”; es decir, no hay necesidad de esperar a llegar a casa o de tener compañía para regalarte esos cinco segundos de explosión.

Volviendo al amigo que en confesión me compartió lo sólo que se sentía y lo mucho que ha usado la mano para darse placer, no me parece tan ajeno a mí en realidad, simplemente que él requiere mayor privacidad y unos cuantos minutos más.

Ahora que si quieres optimizar tiempo, tiene sus ventajas llegar a casa súper horny. Para lograrlo, funciona por ejemplo tener un chat cachondo o ver un video sexy y ya cuando estés a punto de explotar, con unas pasaditas… Yeah!

Foto: Shutterstock

(Recuperado de Toc, toc, ¿quién (se) toca?)