Bye, bye pills!  Es momento de hacer a un lado las pastillas y dar la bienvenida a los recursos naturales de sanación. Y es que, a riesgo de sonar en un tono new age, la ciencia respalda que el cuerpo humano es sabio, perfecto y capaz de restablecer la salud por sí mismo, más si se ayuda del sexo.

Por Nuria Ocaña

Foto: Getty Images

Durante una conferencia realizada en la ciudad de Biarritz, Francia, especialistas en cardiología, ginecología y urología coincidieron en los beneficios que de mantener una vida sexual sana.

Por ejemplo, el sexo frecuente disminuye el riesgo de padecer un infarto porque equivale a la regularidad con la que se practica alguna otra actividad física. Las mujeres tienen beneficios adicionales, de las que pocas veces somos conscientes, como la prevención del cáncer de mama mediante las caricias previas al coito. Pero la aportación más sorprendente señala que, en adelante, utilizar el cliché de “me duele la cabeza” para evitar tener sexo con la pareja, se coloca a favor de ambos y se convierte en el mejor pretexto para justamente, tener un encuentro  -o varios- bajo las sábanas. ¿Por qué?

Alcanzar el clímax, mencionan los especialistas, tiene el mismo efecto que dos aspirinas en el cuerpo porque en él, el organismo libera una carga considerable de endorfinas, neurotransmisores que se definen como opiáceos por la reacción ante el dolor, el enamoramiento, la excitación, el consumo de chocolate o picante y, por supuesto, los orgasmos; produciendo un resultado similar al que causa la morfina u otros analgésicos.

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