Por más que lleves 50 first dates, nunca te vuelves experto.

Por Nuria Ocaña

Foto: Cortesía Google

“Hola, soy Laura. Estudié diseño y tengo mi propio estudio”, es un buen inicio, siempre que mantengas claro que en esa cita hay alguien más además de ti.

Muchos dominan ya los do’s y dont’s de un date, otros, no, pero han salido bien librados. Luego están quienes no entienden “¿qué fue lo que pudo salir mal?”.

Uno de los mejores encantos de un primer date es la sensación de que todo fluye sin esfuerzo, sin que nadie finja opiniones por agradar al otro o invente historias con la intención de impresionar a su acompañante. Nada mejor que un ambiente relajado en el que ambos logren sentirse cómodos. Sin embargo, la clave en la anterior frase está en la palabra: ambos.

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Quizá basten quince minutos para darte cuenta que la persona con quien decidiste salir es amable, tiene buen sentido del humor, en general, alguien agradable. Pues bien, esto no quiere decir que lo conoces por completo y que el turno para hablar de ti es… toda la noche.

No mostrar interés en el otro es ya un error, interrumpirlo es considerado por muchos una falta de respeto, pero hostigarlo con historias interminables de tu infancia, tus ex parejas y cuántos hijos deseas –en conclusión, ser tan talker–, rompe completamente la “química” que creíste sentir en un primer momento.

De acuerdo con varios psicólogos, especialistas en terapia de pareja, lo ideal es ser paciente y aprender a escuchar, y van de la mano. Para la primera, lo mejor es tener presente que estás ahí porque quieres descubrir cómo te hace sentir; y al platicar sobre diferentes situaciones y temas, puedes escuchar su opinión y formar una idea de cuál es la manera en que lee el mundo, descubrir si coinciden, si enriquece tu punto de vista o si son como el agua y el aceite.

Según los expertos en estos temas, contemplar la posibilidad de que no exista ni una pequeña chispa no es un factor de desánimo, cada cita puede aportar algo, mientras no resulte alguien intolerable a quien no deseas ver más. Evita que esa persona seas tú.

Así que ya lo sabes, además de un poco de suerte, necesitas aplicar tips de supervivencia para ¡que se repita! (*canto)