Estarán pensando que me descaré y salí del clóset… No, no he dicho eso (al menos hoy no).

Por La mojigata*

Por el contrario, sigo en lo dicho de que no hay nadie (ni nada todavía) mejor que un hombre para satisfacer mis deseos más obvios y oscuros. Sin embargo, hay datos que muestran que las mujeres que vemos porno, preferimos aquellas pelis o escenas en las que interactúan mujeres entre sí.

Mi hipótesis de por qué nos gusta a algunas mirar ese soft porn es, que no importando si la escena es entre hombre y mujer o de mujer con mujer, lo que nos gusta ver es que nos complazcan, que nos estimulen en los sitios más erógenos y no solamente nos utilicen; no me tiro al drama con el uso del verbo, lo empleo en plan de que las películas porno están diseñadas desde siempre para que los hombres disfruten. La parte visual, el ángulo y las acciones realizadas giran en torno a complacerlos a ellos. No digo que no nos gusten los jalones de pelo, pero definitivamente hay a quienes nos excita más recibir toda la atención en lugar de sumisión.

“Si vemos a un par de mujeres
–sin prestar atención a lo bonitas o esbeltas que son– tocándose y estimulando sus puntos clave, muchas nos prendemos fácilmente”.

También ocurre que nos excita una trama entre hombre y mujer, mi ideal. Pero sería aún mejor si la cinta tuviera un happy ending estilo hollywoodense, aunque perdería su alma de porno. Mi punto es que me resulta mucho más cachondo un hombre besando apasionadamente a una mujer, acariciándola en ropa interior, que pasar minutos mirando un coito mecánico que de antemano sabemos que es actuado.

Foto: Shutterstock
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Por otro lado, los besos entre chicas no me parecen tan candentes como lo es que se besen las bubs o se den sexo oral. Esto lo digo para dejar claro que no soy lesbiana de clóset, simplemente que esas chavas de las películas para hacerlo bien, no necesitan un director cinematográfico, simplemente dominan porque es justo lo que les gusta que les hagan y los cálculos para lograr el éxtasis son casi matemáticos.

Al diablo con la trama, el secreto está en la zona y el matiz.

 

(Recuperado de Toc, toc, ¿quién se toca?)