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Ser mujer en México: Irma Gallo

Que si el feminismo es radical, que si sólo sirve para empoderar a las mujeres, que si es un movimiento que busca sólo llamar la atención. Existen muchos comentarios en redes sociales –la mayoría poco fundamentados– sobre este tema, que hoy en día hay despertado mucho interés e indignación al considerarlo absurdo.

Lo que es un hecho son las terribles cifras. De acuerdo con un estudio realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos revelado en marzo de 2017, en México siete mujeres son asesinadas de manera violenta cada día, lo que representa un total de 2,555 mujeres al año. ¿De verdad el feminismo es un movimiento absurdo?

Para la periodista y escritora Irma Gallo, en su nuevo libro Cuando el cielo se pinta de anaranjado, el feminismo se trata de algo que va mucho más allá de lo que se puede percibir de primera instancia. Esta mexicana coincide con Jean Franco, académica británica, en que el movimiento femenino se ha centrado mucho en lo académico, convirtiéndolo en algo sólo accesible para ciertas mujeres con determinado nivel educativo, mientras para otro grupos minoritarios de mujeres (indígenas, campesinas, sexoservidoras, menores de edad o transexuales) la percepción general se ha olvidado.

Existen diversos tipos de feminismo; desde aquel que insinúa y generaliza que todos los hombres son violentos, hasta el que ataca a las mujeres que no se consideran feministas.

Cuando el cielo se pinta de anaranjado es un libro que nos habla de otro feminismo, uno más racionado, incluyente, tolerante y receptivo. En él reúne testimonios sobre mujeres de la clase media baja que han sido violentadas por el sistema que aún rige en un país como México y en Latinoamérica ¿Por qué no decirlo también? Se trata de ellas, las que a través de siete años de recopilación por parte de la autora se empoderaron y decidieron contarle al mundo su situación, la injusticias, la vejación y la búsqueda de la igualdad de género. Habla sobre señalamientos por ser lesbianas, vejaciones por ser campesinas, transexuales en cárceles de hombres y mujeres sobajadas en el entorno laboral ¿Suena familiar?

Es un hecho que la lucha por esta igualdad merece y debe continuar, la propia autora piensa que desafortunadamente es un movimiento a largo plazo, no se podría pensar que por publicar libros o ir a las marchas el número de mujeres asesinadas vaya a disminuir o la violencia en su contra vaya a mermar. Pero el camino está iniciado, está en nuestro poder el no olvidarnos que la igualdad entre las personas sin importar su condición, género o preferencia es un derecho básico para formar una sociedad más justa.

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