Las fiestas están por terminar (aunque nos resistamos) y por un lado qué bueno, porque vaya manera de comer desde las posadas. Cerramos con broche de oro el 2 de febrero comiendo tamales.

Por Shantale Carrera

 

En México nos encanta la fiesta, eso es un hecho. Pero el pretexto ¡no es lo de menos! Por ejemplo, la bonita tradición de comer tamales el segundo día de febrero tiene una explicación –religiosa como muchas en nuestro país– y es que se cumplen simbólicamente 40 días del nacimiento del niño Dios y es precisamente el día que era presentado en sociedad. Está bien saber que nuestro desayuno de campeones tiene una razón de ser, ¿no?

El protagonista del 2 de febrero en muchos casos es el tamal (en náhuatl tamalli y significa envuelto) en lugar del Niño y, para quienes somos fans de la comida tradicional mexicana, esta información puede resultar interesante o al menos ociosa.

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Los tamales se comen en todo el territorio mexicano –en sus diferentes variedades–, pero en la Ciudad de México hay una modalidad que involucra tamales dentro de un pan: la guajolota. El nombre no explica mucho, pero se las voy a describir a continuación.

La guajolota es un tamal dentro de un bolillo. Simple, ¿no? Pues es un alimento práctico porque te lo puedes ir comiendo mientras caminas o conduces; viene envuelto en papel de estraza, que resiste el desgarro y la tracción. En cuanto a la energía que aporta, quizá esa sea su mayor virtud pues con una, aguantas sin hambre varias horas por la cantidad de carbohidratos que contiene.

En cuanto a su aporte nutricional, la masa de maíz aporta vitamina B1 y ácido fólico, sin contar que dependiendo de qué sea el tamal, éste puede ser una fuente de proteína cuando es de carne. Por otra parte el pan en donde se mete el tamal es de trigo y es fuente de vitaminas, fibra y otros nutrientes.

Justo esta mañana escuché en la radio que es muy difícil tener datos estadísticos formales sobre el consumo y las preferencias de sabor en los tamales, ya que la mayoría de los que venden, no son establecimientos formales o incluso son itinerantes. Pero se dice que los más populares son los de salsa verde, los de rajas y los oaxaqueños. También mencionaron que un porcentaje importante de comensales compran tamales por antojo, no por hambre.

Recetas de tamales de todo México