Hay alimentos, como las papas, que nos da miedo incluir en la dieta porque se dice que engordan. Te aclaramos por qué debes retomar este delicioso alimento.

Por Adriana Silvestre

Lo primero que piensas cuando vas a comerte una papa es que tiene almidón y muchos carbohidratos. Sin embargo, es un tubérculo incluido en los cereales de El Plato del Bien Comer, de acuerdo con la nutrióloga Esther Shiffman, si lo combinas con verduras, productos de origen animal y leguminosas puede resultar muy benéfico.

Algunos de los mitos que tienes que aclarar para seguir disfrutando de las papas son los siguientes:

Mito 1. Hacen más lento el metabolismo

Falso, ya que las papas son fuente de vitamina B6, también conocida como piridoxina, la cual transforma la energía que ingerimos y regula el metabolismo.

Mito 2. Hay que eliminarlas de la dieta porque engordan
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Cierto solo cuando las consumes fritas en rebanadas o la francesa. Pero dentro de un guiso o cocidas al vapor, aportan zinc, cobre, hierro, fósforo y magnesio, entre otros nutrientes que te ayudan al correcto funcionamiento del sistema digestivo.

Mito 3. Todos los nutrientes están en la cáscara

Falso, si bien la fibra y algunos antioxidantes se encuentran ahí, lo demás contiene vitaminas y almidones, los cuales brindan sensación de saciedad y producen glucosa muy lentamente, por lo tanto son útiles para las personas con diabetes.

Mito 4. Las papas son poco versátiles en la cocina

Falso. Se pueden cocinar dentro de la cacerola para hacer estofado de res o en el horno, papa rellena; también se utiliza para hacer sopa y darle consistencia a otras preparaciones líquidas sin agregar otros alimentos, por ejemplo mantequilla o crema.

Mito 5. Todas las papas son iguales

Falso, las más conocidas son las Russets de cáscara café y rugosa, pero hay de cáscara amarilla y lisa, grandes y blancas, rojas y redondas y, las de tonalidades azules y moradas. En la zona de los Andes hay 3,500 tipos de papa.

Videíto para aprender a hacer puré de papa