Seguro has probado el vino mexicano y ya tienes tu favorito, pero no todas las uvas son seleccionadas para convertirse en vino, ¿lo sabías?

Por Adriana Silvestre

Aunque cada vez nos gusta más el vino mexicano, lo cierto es que en este país estamos más acostumbrados a tener uvas en la mesa y a comer pasas, como una buena colación o para agregar a algún postre. Por eso, de acuerdo con la SAGARPA, en México se destinan más de 29 mil hectáreas (distribuidas en 10 estados) a producir uvas y la temporada ideal es desde de junio hasta septiembre.

Estas pequeñas y deliciosas frutas se dividen en tres tipos, dependiendo su destino: de mesa, uva pasa y de uso industrial (para jaleas, mermeladas y jugos, entre otros productos). Ya sea verdes o rojas aportan diversos beneficios, aquí te contamos algunos.

Uva de mesa (fruta)

Aporta antioxidantes como el resveratrol, que combate los radicales libres y principales causantes del envejecimiento de la piel; además contiene vitamina B3, calcio, magnesio, fósforo y potasio, lo que favorece al sistema inmunológico y previene la coágulos en la sangre.

Uva pasa
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Se obtiene a partir de un proceso llamado desecación, el cual puede ser con ayuda del calor solar o de aire caliente. Se eligen las uvas de mesa más dulces y con menos semillas. En general, es un alimento que brinda hidratos de carbono, potasio, fibra, calorías y vitamina B6, entre otros nutrientes.

Uva industrial

Se escoge de acuerdo con el uso que va a tener, por ejemplo, las empleadas en la elaboración de jugos y jaleas deberán ser pobres en azúcares, de baja acidez y suave sabor; mientras que las uvas destinadas para hacer vino, deben presentar una baja acidez y un elevado contenido de azúcar.