Todo lo que consumimos genera impacto en el medio ambiente. Te compartimos la opinión de una mujer que es chef y es vegana, quien habla de los beneficios de adoptar esta práctica responsable.

Por Dalia Cárdenas

Foto: Shutterstock

Para quienes son vegetarianos o veganos, comer carne y productos de origen animal implica el sufrimiento de seres vivos, su explotación y también consecuencias para el organismo. Más allá de considerar si eres un monstruo, es importante reflexionar en el impacto en el planeta de lo que consumimos, desde las condiciones en que tienen a los animales hasta las grandes cantidades de basura que se generan por concepto de productos industrializados (empaques, frascos, bolsas).

“El veganismo en sentido amplio es una manera de llevar la vida de una manera más responsable y todo lo que se involucra, principalmente tus hábitos de consumo y cómo esto repercute en otros. No es nada más dejar de comer carne, es también tratar de evitar los desechables, si te toca ir al súper que no te den bolsa, comprar en el tianguis y en el mercado. En el súper estás pagando una comida de mala calidad al más alto de los precios, cuando puedes ir a comprarla al que sencillamente arranca el producto y lo vende. La elección que haces al consumir genera un cambio”, explica Laura Cárdenas, dueña y chef de la Pitahaya Vegana, local que ofrece esta alternativa de comida en Casa Quimera, en la colonia Roma.

El veganismo es una práctica que considera el consumo responsable en todos los rubros, no sólo la alimentación. Un ejemplo es la ropa, ya que al comprar prendas hechas por productores locales se apoya la economía de la región al no comprar productos importados en cuyo traslado se generan emisiones de carbono. Respecto a la comida, se habla de alimentación vegana cuando se excluyen totalmente los productos o prácticas que estén vinculadas con los animales, no sólo la carne.

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Por esta razón, en el veganismo no se utiliza lana, cuero y seda porque son textiles que tienen origen animal. También se excluye lo que es huevo, carne, pollo, pescado, mantequilla y hasta miel.

“El proceso por el que se extrae la miel es súper cruel y muy agresivo con el medio ambiente. Las abejas producen miel para alimentarse ellas mismas. Contrario a lo que se piensa, los animales hacen la comida para ellos, no para otra especie, entonces las engañan y para que coman les ponen azúcar blanca, que no tiene ningún tipo de nutriente para ellas. Como esto se hace desde hace varios años, las abejas genéticamente se han ido debilitando y ahora viven una tercera parte de lo que vivían hace 10 años. Las abejas polinizan el 70 por ciento de lo que consumimos, sin abejas en menos de un año se extinguiría la raza humana, ya que las vacas y los animales comen plantas, que no se pueden reproducir sin polinización”, explica Laura.

“Sin abejas, en menos de un año se extinguiría la raza humana”.

Contrario a lo que se piensa, convertirse al veganismo no es caro, ya que estás ahorrando en envases que se agregan al precio del producto. En cuanto a la salud, el impacto de consumir alimentos no industrializados representa numerosos beneficios a corto y largo plazo.

“Hoy en día, la comida no orgánica, la más básica que existe en el mercado, es fatal, tiene aceite que reusan todo el tiempo. La harina que se usa para hacer tortillas muchas veces es de mala calidad, ya ni siquiera es maíz, es algo mezclado. Aparentemente vas a pagar un poco más, pero tu salud va a estar muchísimo mejor y evitarás las enfermedades que genera esa comida procesada y con pesticidas. En vez de pagar doctores y medicinas, inviertes en alimentos de calidad”, concluye Laura.