En su paso por los principales festivales de cine, la reciente cinta del director italiano Luca Guadagnino, Call me by your name, ha cosechado los comentarios más positivos de la crítica especializada.

Por Jonathan Saldaña

 

Desde su aparición en Sundance el año pasado, se anticipó la presencia de la película en la temporada de premios. Sus tres nominaciones a los Golden Globes y cuatro a los premios Oscar, lo confirman. Este es un drama sobre los conflictos del amor más allá de las etiquetas y de las convenciones.  

Esta ficción comienza en el verano de 1983, cuando los personajes principales se conocen en el paraíso que es la provincia italiana. Oliver, un estadounidense de 24 años, llega a la casa de descanso de los Perlman para cumplir una residencia académica y, para ello, ocupará la habitación de Elio, el joven de 17 años de edad y único hijo de la familia. Este hecho de intromisión, causa primero una rivalidad que será solo el prólogo de una intensa relación de seis largas semanas.

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El vínculo se profundiza. Paseos en bicicleta, intercambio de secretos y pasiones; miradas que se transforman en besos. Una historia de amor condensada en el susurro que da título a la película -Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío-.

Foto: Cortesía de Sundance Institute

Call me by your name es, entre otras cosas, un arrebato a los sentidos. Cada elemento presente en la pantalla es un imán. Es un retrato idílico del verano, donde la paleta de colores de esta estación está a tope. La vida de los personajes transcurre a un ritmo aletargado. Nadie lleva prisa y nada vale la pena para ser apresurado. En este contexto se presenta la vida de los personajes, apreciables primero por sus atributos estéticos, después por un par de arrebatadoras personalidades que no dan concesiones a lo obvio.   

Luca Guadagnino, confunde al espectador que cree haber descifrado la dirección de la trama, la cual, si bien atraviesa fundamentalmente tres eslabones: desear, amar y perder, no da espacio para los lugares comunes ni para lo predecible. La cinta, salta la tranca de los temas polémicos como la diferencia de edades entre los personajes, el sexo y sus preferencias, la política y las relaciones familiares, para concentrarse en algo más simple y por ello más complejo: la complicidad de los extraños.

La de Timothée Chalamet se consolida como una de las actuaciones del año. Los críticos ya la habían calificado como lo más destacado de la industria en el 2017 pero la confirmación llegó con las nominaciones tanto a los Globos de Oro como al Oscar al lado de nombres como Gary Oldman y Daniel Day-Lewis. Y es que el novel histrión entrega un personaje rebosante en complejidad al ser un genio perspicaz pero con la naturalidad característica de un adolescente. Por supuesto que hablaríamos de una película distinta sin la respiración y arrogancia del personaje creado por Armie Hammer, un actor a quien le hacía falta un rol con estos registros.    

Foto: Cortesía de Sundance Institute

Pero en esta cinta, no hay un personaje que escape al interés del espectador. Los tremendos Michael Stuhlbarg y Amira Casar hacen de sus intervenciones como los padres de Elio, el soporte ideal del drama. Uno de los momentos memorables, es la conversación que tienen el Profesor Pelman y Elio cerca del final, cuando le confiesa envidia por la intensidad de su reciente experiencia y cierra con una poderosa frase “antes de que te des cuenta, tu corazón está agotado”.

En la filmografía de Luca Guadagnino los veranos se complican, particularmente, por un elemento meramente humano: el erotismo (recordamos las cintas I am love y Bigger Splash protagonizadas por Tilda Swinton). Pero en esta ocasión, este mismo elemento no es un motor del caos, sino un destapador para la pasión que de a poco se va gestando entre los personajes y las notas de la música de Sufjan Stevens, quien también podría llevarse a casa una estatuilla a mejor canción original por Mystery of love.

Otro nominado al Oscar, es el guionista James Ivory a quien recordamos por otro clásico, la cinta británica de 1987 Maurice, en la cual ya ejercitaba los elementos que pone en juego en esta entrega: una historia situada en una época pasada, una adaptación literaria y el intercambio amoroso entre personas del mismo sexo. Después de ocho años inactivo, se adentra en la novela de André Aciman, donde los hechos son narrados en primera persona por Elio adulto que mira hacia el pasado a diferencia de la película donde todo ocurre a través del punto de vista del joven inexperto para quien todo tiene un aroma nuevo: El torbellino del primer amor.

Foto: Cortesía de Sundance Institute