Todo comenzó hace 15 años en una única sala de cine en la colonia Polanco de la Ciudad de México. Quince años después, el Festival Internacional de Cine Judío en México se consolida como uno de los cinco más relevantes alrededor del mundo.

Por Jonathan Saldaña

 

Conversamos con su director, Isidoro Hamui, quien comentó sobre lo que los espectadores podrán encontrar en esta edición que arranca el 26 de enero en diferentes sedes del país.

Esta es una plataforma que logra reunir a cerca de 30 mil espectadores, un gran número de ellos –según su líder– no forman parte de la comunidad judía, lo que convierte a esta plataforma en una “ventana de expresión que permite un acercamiento a ella a través de la obra de diversos cineastas”.  

Publicidad

Así, esta edición resume su propuesta en la frase “es para todos” con una selección oficial conformada por siete títulos de diferentes nacionalidades que van desde la comedia ácida a los dramas profundos, pasando por el documental y la sátira. Todas las películas, según nos explica Hamui, además de que han participado en festivales importantes como Berlín, Cannes o Tribeca, fueron seleccionadas por 35 votantes invitados por el Festival.   

El FICJM, en su edición XV tendrá proyecciones en salas comerciales, la Cineteca Nacional de la Ciudad de México y distintos recintos de la República Mexicana como Querétaro, Guanajuato, Mérida, Cancún y Guadalajara. 

Sitio oficial del FICJM: https://ficj.org/

Foto: IMBd

Las cintas, en palabras de Isidoro, son muestra de una diversidad cultural latente. Algunas de las películas reflexionan sobre temas como la religión, los conflictos políticos e ideológicos, el impacto de la comunidad judía en la cultura cinematográfica y la diversidad sexual.

Por ejemplo, en la comedia romántica Boda con el enemigo, de los directores Bandar Albuliwi y Ghazi Albuliwi, se exploran con humor los conflictos ideológicos entre los musulmanes y los judíos con Nueva York como escenario. Por su parte –el único documental en la selección– se adentra en la historia de dos personajes entrañables y capitales de Hollywood: el creador de storyboards, Harold Michelson, y la investigadora Lillian Michelson, quienes trabajaron de la mano de directores como Alfred Hitchcock, Steven Spielberg, Mel Brooks, Stanley Kubrick, Roman Polanski y muchos más.

También destaca la cinta de Shady Srour, Holy Air, una comedia ácida que exhibe la mafia que se esconde tras las instituciones religiosas cuando Adam, un cristiano árabe que vive en Nazaret, enfrenta con dificultades económicas el embarazo de su esposa. Para ello buscará generar ingresos embotellando el aire de un monte sagrado y venderlo a los turistas.

Por su parte, la cinta El repostero de Berlín, abona en la presencia de la diversidad en el encuentro fílmico. El drama del cineasta Ofir Raul Graizer, desdobla la historia de Thomas, un joven repostero alemán, quien vive una aventura con Oren, un israelí con una vida de casado. La muerte de este último, lo coloca en la necesidad de buscar respuestas por lo que viaja a Jerusalén donde se encuentra con Anat, la viuda de su amado.

Foto: IMBd

Después de estos quince años, los planes a futuro del festival se concentran en el fortalecimiento y en asegurar la trascendencia del proyecto, después del duro golpe que sufrieron al perder sus oficinas tras el temblor que azotó a la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre.