En exclusiva, el director del cortometraje The Space Between Us desecha que exista controversia entre su trabajo y el galardonado filme de Guillermo del Toro.

Por Jorge Ávila

 

Las 13 nominaciones al Premio de la Academia que obtuvo la cinta La Forma del Agua, de Guillermo del Toro, terminan de validar la idea, el concepto y el trabajo que el cineasta tapatío viene realizando desde hace seis años, cuando comenzó a desarrollar su proyecto, mismo que en días recientes fue cuestionado por varios medios de comunicación por las presuntas similitudes que presenta con el cortometraje holandés The Space Between Us, estrenado en 2015.

Realizado por Marc S. Nollkaemper con alumnos de la Academia de Cine de Ámsterdam, el corto muestra la historia de un ser acuático que es capturado en una instalación militar y que es liberado por una mujer encargada de la limpieza en dicho lugar. Pero, ¿de dónde surgió la idea de realizar esta historia? ¿cuáles fueron las inspiraciones que tomó el director para la misma? En entrevista exclusiva Nollkaemper nos narra la cómo fue el proceso de realización y cómo el trabajo del propio Del Toro influyó en un momento determinado en su trabajo.

“Nada es demasiado raro para el mundo animado”.

¿Cuándo o cómo te surgió la idea de The Space Between Us?
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Cuando se acercaba el cuarto y último año de mis estudios en la Academia de Cine, sabía que quería hacer algo totalmente diferente. Había realizado (como guionista en la escuela) varios cortometrajes, pero había muchos otros géneros que quería abordar, así que decidí que la animación sería la mejor manera de obtener lo que quería hacer, pues nada es demasiado raro para el mundo animado.

Me reuní con algunos estudiantes de Efectos Visuales (Jim de Brouwer, Aram Hakze y Brian Scherbinski) que querían escuchar mis ideas. Después llegaron las vacaciones de Navidad y Año Nuevo de 2013-2014, y tuve esta idea acerca de una chica y un tritón en un mundo inundado y contaminado.

Los chicos de Efectos Visuales me habían dado una restricción: que no hubiera movimiento de labios, así que no podía haber diálogos, y si quería que hubiera, entonces el rostro tenía que estar cubierto. Así que ya te puedes imaginar cómo surgió nuestro mundo distópico (con tanques de oxígeno y máscaras).

Poco tiempo después de ese desarrollo de la historia, tuve a toda la generación de Efectos Visuales de 2015 en mi proyecto. Así que junto con ellos, y otros miembros del equipo, fue como creé la historia de The Space Between Us. Más tarde, después del verano de 2014, tomamos la decisión de crear una cinta de acción viva con un personaje animado.

Foto: Cortesía Marc S. Nollkaemper
¿Cuánto tiempo te tomaste en realizar tu corto?

Más o menos de enero de 2014 a junio de 2015, lo cual es una gran cantidad de tiempo para un cortometraje. Especialmente porque todos en el equipo lo tomaron como si fuera un trabajo de tiempo completo, dejándonos muy poco tiempo libre.

Foto: Cortesía Marc S. Nollkaemper
¿Te inspiraste para tu idea en otros trabajos, como Creature of The Black Lagoon?

Sí, por supuesto. Aunque no había visto Creature of The Black Lagoon (actualmente ya la vi, y es una joya), sabía de su existencia. Junto al equipo de Efectos Visuales vi muchas películas de ciencia ficción y fantasía que se desarrollaban bajo el agua, que tenían un alienígena o que simplemente eran geniales.

The Abyss y Waterworld vienen a mi mente de manera instantánea, al igual que Avatar o Sunshine, e incluso las películas de Alien, pero también filmes como Guardianes de la Galaxia y Mad Max: Fury Road. Sin olvidar a Hellboy, de Del Toro (Abe Sapien fue un gran ejemplo e incluso inspiración) de un tritón/criatura marina, y Hellboy fue uno de mis filmes favoritos en mi adolescencia. Incluso también La Bella y la Bestia, de Disney… la lista sigue y sigue, y eso sin mencionar los videojuegos que también analizamos.

Todo mundo trajo algo a la mesa: Aram Hakze (artista de Efectos Visuales) nos dio historias de Lovecraft, lo que le dio a The Space Between Us una atmósfera más oscura y melancólica. Los humanos en una historia de cómo tenerle miedo a la naturaleza y al océano, luchando contra ello, contra las tormentas y persiguiendo una causa con pocas esperanzas.

Quiero mencionar también la canción “1983 (or a merman I should turn to be) de Jimi Hendrix, que tuvo un impacto en mí. Amé el sonido y el tono de la misma, como si la letra realmente se uniera a la historia de The Story Between Us.

Eso fue por lo que fue maravilloso poder tener un proceso de realización tan largo. Podía explorar lo que otros cineastas, creadores, cuentistas o músicos podían aportar y tomaba notas de ello. Y esto lo menciono tanto desde el aspecto técnico como desde el aspecto de historia y creativo. Ah, y casi olvido mencionar “The Space Between Us”, de Gabriel Ananda & Dominik Eulberg. Esa canción, durante un festival, me dio la primera imagen de una mujer y un tritón saltando hacia el mar mientras son perseguidos.

Foto: Cortesía Marc S. Nollkaemper
Acerca de las similitudes que hay entre tu corto y La Forma del Agua, de Guillermo del Toro, ¿has visto la película? ¿qué opinas de ella?

Acabo de ver la película el fin de semana pasado en la Academia. Amé cada instante de ella, y después de la proyección varios integrantes de mi equipo, así como algunos estudiantes, profesores y Mr. Horror holandés en persona, Jan Doense, pudimos hacerles varias preguntas a Del Toro.

La Forma del Agua es una experiencia totalmente distinta, con diferentes fuentes de inspiración. Tuvimos una muy buena plática, y cada uno apreció el trabajo del otro (Del Toro también vio apenas recientemente The Space Between Us) y ambos reconocimos las diferencias. Todo esto en un ambiente sumamente cordial y positivo.

 

¿Conocías algo del trabajo previo de Del Toro?

Siempre he sido fan de El Laberinto del Fauno y Hellboy. Cuando era adolescente –y tenía en ese entonces todavía grandes ambiciones de ser actor– vi El Laberinto y lo sentí como un cuento de hadas moderno. Te daba miedo, era cruel, pero a la vez tenía luz y era esperanzador. Para mí fue una experiencia única, y representaba algo de lo que quería formar parte algún día. Demasiada creatividad, rareza, y también mucha verdad y honestidad en historias y cuentos como ése.

Foto: Cortesía Marc S. Nollkaemper
En la historia del arte, ocurre con frecuencia el fenómeno de que la inspiración creativa le ocurre a dos personas al mismo tiempo, en lugares diferentes. ¿Consideras que este es un caso así?

Es una feliz coincidencia desde la perspectiva de la historia. Algunas cosas se alinean, pero también puedo decir que ambos hemos visto muchísimas de las mismas películas. Un poco el caso del vaso medio vacío o medio lleno. ¿Qué cineasta no quisiera tener esa escena en la que hay una atracción afectiva entre un alien/criatura enjaulada y una persona? Es algo tan icónico que tú, como cineasta o como audiencia, quieres ver una y otra vez de diferentes maneras.

Los mundos en nuestros dos filmes son muy diferentes el uno del otro, de la misma manera que lo es la razón por la que Adam (el personaje de mi corto) o el hombre/dios anfibio de la de Guillermo han sido capturados y lo que el mundo quiere hacer con ellos.

Foto: Cortesía Marc S. Nollkaemper
Además de haber ganado premios con The Space Between Us, ¿qué otros proyectos tienes a futuro?

He estado batallando como cineasta, pero he continuado creando historias. Algunos de mis planes han sido rechazados, otro fue víctima de un desastre y otros simplemente murieron. Estaba cuestionando mi futuro como cineasta o escritor cuando el verano pasado comenzó a pasar todo esto.

Me di cuenta de que The Space Between Us estaba siendo admirado y atrayendo mucha atención, así que creo que decidí regresar a mis raíces: ser atrevido, querer sin conocer, mientras me rodeo de lo mejor de lo mejor para crear cosas.

Con Isabelle Schippers, ilustradora y buena amiga mía, he estado trabajando en una novela gráfica que se llama The Music Never Stopped (en holandés: De Muziek Speelt Immer Door), que trata acerca de una isla olvidada en la que vive una mujer que cree que su padre es el único que puede crear música (sólo él toca el piano en ese lugar). Entonces, un día, un astronauta se estrella cerca de la isla. Pero ese astronauta también puede tocar el piano, y es entonces cuando dos mundos entran en colisión.

“¿Qué cineasta no quisiera tener esa escena en la que hay una atracción afectiva entre un alien/criatura enjaulada y una persona?”